Una policía reencarna en un mundo mágico, supuestamente condenada a morir porque se convertirá en la tercera esposa del duque.. Pero, ella decide cambiar su destino..
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
* Todas las novelas son independientes*
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Investigación
Durante las semanas siguientes, Sienna Gray convirtió sus visitas al pueblo en algo casi rutinario.
Siempre el mismo día.
Siempre a la misma hora.
El tercer día de la semana.
Los sirvientes de la mansión Gray comenzaron a verlo como una costumbre inofensiva. La “pobre señorita del campo” salía a caminar, a comprar pequeñas cosas en el mercado o a observar las tiendas.
Nadie pensaba demasiado en ello.
Ni Sarco Gray, ni su esposa, ni siquiera Sage.
Para ellos, Sienna seguía siendo poco más que una sombra dentro de la familia.
Pero en realidad, cada una de esas salidas tenía un propósito.
Investigación.
Sienna había comenzado a estudiar al duque Julian Bridge como si fuera un sospechoso importante.
Primero observó al propio duque.
Luego a las personas que lo rodeaban.
Después a sus rutinas.
Sus hombres.
Sus horarios.
Sus lugares de reunión.
Con el paso de las semanas comenzó a reconocer caras.
El hombre alto de cabello rojizo que siempre se mantenía dos pasos detrás del duque.
El veterano de barba gris que vigilaba las calles desde las esquinas.
El joven mensajero que llevaba documentos entre el edificio administrativo y los carruajes.
No necesitaba acercarse demasiado.
Solo mirar.
Escuchar.
Memorizar.
Era un método que había usado muchas veces en su vida anterior.
Un sospechoso rara vez revelaba la verdad directamente.
Pero sus hábitos siempre lo hacían.
Y Julian Bridge tenía hábitos interesantes.
Era disciplinado.
Llegaba casi siempre a la misma hora.
Sus reuniones duraban aproximadamente lo mismo cada semana.
Sus hombres estaban bien entrenados y coordinados.
No parecían simples guardias nobles.
Parecían soldados.
Eso confirmaba algo que Sienna ya sospechaba.
El duque no había construido su poder solo con títulos.
Lo había construido con fuerza real.
Y entonces entendió aún mejor por qué sus tíos querían esa alianza.
La casa Gray tenía título.
Tenía nombre.
Pero no tenía suficiente poder real.
El matrimonio con el duque Bridge les daría acceso a riqueza, protección militar y enorme influencia.
Era un movimiento político perfecto.
Si uno ignoraba el pequeño detalle de que… las dos esposas anteriores del duque habían muerto.
Una tarde, después de varias semanas de observación, Sienna decidió regresar antes de lo habitual.
Había obtenido suficiente información por ese día.
Caminaba por una de las calles laterales del pueblo cuando notó algo.
Pasos.
Dos hombres se acercaban desde direcciones distintas.
Instinto.
Su mente reaccionó antes de que el peligro fuera evidente.
Cuando levantó la vista, ya estaban frente a ella.
Sienna los reconoció inmediatamente.
Los había visto varias veces cerca del duque.
Eran parte de su gente.
Uno de ellos habló primero.
—Señorita.
Su tono era respetuoso.
Pero firme.
—Debe acompañarnos.
Sienna no respondió de inmediato.
Su mente comenzó a calcular.
Distancias.
Posturas.
Manos.
Uno de los hombres era grande y fuerte.
El otro más delgado, pero claramente ágil.
Sienna analizó el entorno rápidamente.
Podría atacar primero al de la izquierda.
Un golpe rápido a la garganta.
Luego rodar hacia la derecha.
Quizás podría derribar al segundo antes de que reaccionara completamente.
Pero entonces recordó algo más.
Durante sus semanas de observación había aprendido a notar los patrones de seguridad del duque.
Y sabía perfectamente que esos dos hombres nunca trabajaban solos.
Sus ojos se movieron discretamente.
Un reflejo en una ventana.
Un movimiento en una esquina.
Una sombra en un techo cercano.
Contó mentalmente.
Uno.
Dos.
Tres.
Cuatro.
Cinco.
Seis.
Al menos seis más cerca.
Si luchaba… podría vencer a uno.
Tal vez a dos.
Pero inevitablemente terminaría rodeada.
Y herida.
Lo que sería desastroso.
Así que tomó una decisión.
Respiró tranquilamente.
Y asintió.
—Entiendo.
Los hombres intercambiaron una mirada breve.
Claramente esperaban algo diferente.
Tal vez gritos.
Tal vez pánico.
Tal vez una noble aterrorizada suplicando ayuda.
Pero Sienna no hizo nada de eso.
Simplemente comenzó a caminar con ellos.
Su expresión era tranquila.
Sus pasos firmes.
Sus ojos atentos.
Observaba todo.
Las calles.
Las rutas.
Las posiciones de los hombres ocultos.
Cada detalle.
Uno de los guardias finalmente no pudo evitar preguntar..
—¿No va a preguntar a dónde vamos?
Sienna giró ligeramente la cabeza.
—Si ustedes trabajan para el duque Bridge… entonces ya sé quién quiere verme.
El hombre frunció el ceño.
—¿Cómo…?
Pero ella no respondió.
Solo siguió caminando.
Eso hizo que los dos hombres intercambiaran otra mirada más sorprendida.
Porque aquella joven… era extraña.
Muy extraña.
Era hermosa, claramente una dama de sociedad.
Pero no parecía asustada.
No parecía confundida.
No parecía indefensa.
Caminaba como alguien que estaba analizando una situación, no como alguien atrapado en ella.
Y eso era algo que ninguno de los dos esperaba.
Mientras avanzaban hacia la parte más tranquila del pueblo, Sienna pensaba con frialdad.
Así que finalmente decidiste moverte primero…
No sabía exactamente por qué el duque había decidido hacerla traer.
Pero algo estaba claro.
Julian Bridge sabía que ella existía.
Y probablemente sabía algo más.
Cuando finalmente doblaron una esquina y apareció un carruaje negro esperando en la calle vacía, Sienna levantó la mirada.
Su expresión seguía tranquila.
Pero sus ojos estaban alerta.
Porque dentro de ese carruaje… probablemente estaba el hombre más peligroso que había encontrado en esta nueva vida.
El duque Julian Bridge. Y Sienna tenía la sensación de que… esta vez, ella era la que estaba siendo investigada.