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LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

LA ESPOSA OLVIDADA DEL CEO.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación(época moderna)
Popularitas:30k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Anna Marín muere a los 32 años con seis puñaladas en el pecho, asesinada por su hermanastra Mariana mientras su esposo Javier observa sin intervenir. Sus últimos pensamientos son de arrepentimiento: por amar demasiado, por callarse demasiado, por convertirse en invisible.
Pero cuando abre los ojos, está de vuelta dos años antes de su muerte.
Con todos los recuerdos intactos.
Anna sabe exactamente lo que viene: cómo Mariana manipulará a sus hijas gemelas para que la odien, cómo Javier la torturará durante meses para robarle la herencia de la abuela, cómo morirá sola en el mismo piso de mármol donde alguna vez creyó que construiría un hogar.
Esta vez no será la esposa sumisa que se arrastra por amor.
Esta vez será la Loba Blanca que todos temían en los tribunales.
Esta vez cada traidor pagará por adelantado.
Pero cambiar el futuro tiene un precio. Y Anna descubrirá que la venganza, aunque dulce, puede costarle lo único que aún le importa: el alma de la mujer que alguna vez fue.
Una histo

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 24

Mariana recibe la llamada a las once de la noche.

—Los agarraron —dice el hombre al otro lado—. A los tres. Están en custodia.

Mariana cierra los ojos.

—¿Hablaron?

—Todavía no. Pero es cuestión de tiempo.

—¿Puedes llegar a ellos?

—En la prisión. Sí. Cien mil. Por los tres.

Mariana hace cuentas. Le quedan doscientos mil en su cuenta personal. Dinero ahorrado durante años. Dinero que Javier le daba cuando todavía la buscaba.

Ahora solo recibe su sueldo de Grupo Rojas. Cuarenta mil al mes por un trabajo que ni siquiera hace. Por un puesto que Javier le dio solo porque se acostaban. Por sentarse en una oficina fingiendo mientras todos saben que es la amante del CEO.

Cien mil para limpiar el rastro. Le quedarían cien mil.

No es suficiente.

Pero no tiene opción.

—Hazlo —dice Mariana—. Ahora.

Cuelga.

Se queda sentada en su apartamento mirando la pared.

No puede competir con el dinero de Anna. Con los millones que Leonardo le paga.

Necesita otra estrategia. Necesita recuperar a Javier. Necesita eliminar a Anna. Necesita la fortuna Rojas. Y sabe exactamente cómo hacerlo.

Al día siguiente Mariana llega a la mansión Rojas a las cuatro de la tarde.

Javier no está. Salió a una reunión. No volverá hasta las nueve.

Perfecto.

Las gemelas están en la sala con la niñera. Valentina haciendo tarea. Sofía leyendo.

Cuando ven a Mariana las dos se quedan quietas. Valentina baja la vista. Sofía la mira con odio puro.

—Hola, niñas —dice Mariana.

Ninguna responde.

La niñera se pone de pie incómoda.

—Señorita Vélez. No sabía que vendría.

—Vine a ver a las niñas. ¿Puedo hablar con ellas? A solas.

La niñera duda. Mira a las gemelas.

—No sé si...

—Solo un momento —insiste Mariana.

La niñera sale cerrando la puerta.

Mariana camina hacia las gemelas. Se sienta frente a ellas.

—Sé que me odian —dice con voz suave—. Lo entiendo. Extrañan a su mamá.

Sofía aprieta el libro.

—No queremos hablar contigo.

—Pero yo sí quiero hablar con ustedes. Sobre su mamá.

Valentina levanta la vista. Hay lágrimas en sus ojos.

—¿Qué pasa con mamá?

—¿La extrañan? —pregunta Mariana.

—Sí —dice Valentina con voz pequeña.

—¿La quieren ver?

—Sí.

Mariana sonríe.

—Entonces puedo ayudarlas.

Sofía la mira con desconfianza.

—¿Cómo?

—Haciendo que venga.

—Mamá no va a venir. Nos bloqueó. No contesta nuestras llamadas.

—Vendrá si cree que están en peligro. Si cree que necesitan ayuda.

Sofía frunce el ceño.

—¿Qué quieres decir?

Mariana se pone de pie. Camina hacia Sofía. Se arrodilla frente a ella.

—¿Confías en mí?

—No.

—Bien. No tienes que confiar. Solo tienes que hacer lo que te digo.

—No voy a hacer nada que tú digas.

Mariana suspira. Se pone de pie.

—Está bien. Entonces no verás a tu mamá.

Valentina empieza a llorar.

—Sofía, por favor. Quiero ver a mamá.

Sofía mira a su hermana. Luego mira a Mariana.

—¿Qué quieres que hagamos?

Mariana sonríe.

—Nada. Solo... tómate esto.

Saca de su bolso un pequeño frasco. Lo abre. Vierte líquido en un vaso de jugo que está en la mesa.

—¿Qué es eso? —pregunta Sofía.

—Algo que te hará sentir un poco mal. Te dará fiebre. Te hará vomitar. Pero no es peligroso. Solo es para que el doctor llame a tu mamá. Para que ella venga.

Sofía mira el vaso. Luego mira a Mariana.

—¿Me va a doler?

—Un poco. Pero valdrá la pena. Verás a tu mamá.

Sofía duda. Mira a Valentina que está llorando. Mira el vaso.

—¿Prometes que mamá vendrá?

—Lo prometo.

Sofía toma el vaso. Bebe. Hace una mueca.

—Sabe horrible.

—Lo sé. Pero ya está hecho.

Mariana toma el vaso vacío. Lo guarda en su bolso junto con el frasco.

—Ahora espera. En una hora empezarás a sentirte mal. Entonces yo llamaré al doctor. Y el doctor llamará a tu mamá.

—¿Y tú qué vas a hacer? —pregunta Sofía.

Mariana sonríe. Es una sonrisa que no llega a sus ojos. Una sonrisa que Sofía no entiende pero que la hace sentir miedo.

—Voy a esperar —dice Mariana—. Voy a esperar a que tu mamá llegue. Y entonces voy a hablar con ella. Como debí hacerlo hace años.

A las siete de la tarde Sofía empieza a vomitar.

La niñera entra en pánico. Toma la temperatura de Sofía. Treinta y nueve grados.

—¿Qué comiste? —pregunta la niñera—. ¿Qué te dio Mariana?

Sofía no puede responder. Solo vomita otra vez. Y llora. Llora porque se siente mal. Llora porque tiene miedo. Llora porque quiere a su mamá.

La niñera llama a Mariana que está en la cocina preparándose un té como si nada estuviera pasando.

—Señorita Vélez. Sofía está muy mal. Tiene fiebre alta. Está vomitando. No sé qué hacer.

Mariana camina hacia la sala. Mira a Sofía. La niña está pálida. Temblando. Llorando.

—Llama al doctor Ramírez —dice Mariana con voz preocupada que no siente—. Tiene el número en la lista de emergencias.

La niñera marca temblando.

Mariana se sienta en el sofá. Toma su té. Espera.

Está completamente calmada. Completamente en control. Porque sabe exactamente lo que va a pasar.

El doctor va a llegar. Va a examinar a Sofía. Va a escucharla llorar por su mamá. Y va a llamar a Anna.

Y Anna va a venir corriendo.

Porque eso es lo que hacen las madres. Corren cuando sus hijos las necesitan. No importa que hayan cedido la custodia. No importa que hayan bloqueado los números. No importa nada cuando escuchan a su hija llorando.

Y cuando Anna llegue Mariana estará esperando.

No para hablar. No para negociar.

Para terminar esto de una vez por todas.

Veinte minutos después llega el doctor Ramírez.

Examina a Sofía. Toma su temperatura. Escucha su corazón. Le revisa la garganta.

—Es un cuadro viral —dice frunciendo el ceño—. Pero muy agudo. ¿Comió algo fuera de lo normal?

—No —dice la niñera—. Solo... la señorita Vélez le dio jugo hace unas horas.

El doctor mira a Mariana.

—¿Qué tipo de jugo?

—Jugo natural —dice Mariana sin inmutarse—. De naranja. Del refrigerador.

El doctor no parece convencido, pero no dice nada.

Sofía se agarra del brazo del doctor.

—Llama a mi mamá —dice entre sollozos—. Por favor. Quiero a mi mamá.

El doctor mira a la niñera. Luego mira a Mariana.

—¿Dónde está el señor Rojas?

—En una reunión —dice Mariana—. No contestará hasta más tarde.

—¿Y la señora Anna?

—Cedió la custodia —dice Mariana—. Ya no tiene derechos legales sobre las niñas.

—Pero es su madre —dice el doctor—. Y la niña la está pidiendo.

Sofía llora más fuerte.

—Mamá. Quiero a mamá.

Valentina se acerca a su hermana. Llora también.

—Llama a mamá, doctor. Por favor.

El doctor mira a las dos niñas llorando. Mira a Mariana que está sentada en el sofá tomando té como si nada.

Y toma una decisión.

—Voy a llamarla —dice sacando su teléfono—. Tengo su número en los registros médicos.

Mariana sonríe. Toma un sorbo de té.

—Haga lo que crea necesario, doctor.

El doctor marca. Espera. Al tercer timbre contestan.

—¿Doctora Marín?

—Sí. ¿Quién habla?

—Doctor Ramírez. Soy el pediatra de las gemelas. Llamo porque Sofía está enferma. Tiene fiebre muy alta. Está vomitando. Y está pidiendo por usted. Llorando por su madre.

Silencio del otro lado. Luego:

—¿Dónde está?

—En la mansión Rojas.

—Voy para allá.

Anna cuelga.

El doctor guarda su teléfono. Se arrodilla junto a Sofía.

—Tu mamá viene, cariño.

Sofía asiente entre lágrimas.

—¿Cuándo?

—Pronto. Muy pronto.

Mariana deja la taza de té sobre la mesa. Se pone de pie. Camina hacia la ventana. Mira hacia afuera esperando ver las luces de un auto acercándose.

Y sonríe.

Porque puede sentirlo. Puede sentir que Anna está en camino. Puede sentir que finalmente van a estar cara a cara. Sin Javier. Sin Leonardo. Sin la abuela. Sin nadie que las interrumpa.

Solo ellas dos.

Como debió ser desde el principio.

Detrás de ella Sofía sigue llorando. Valentina la abraza. El doctor intenta calmarlas. La niñera está en shock.

Pero Mariana no voltea. No le importa. Las niñas son solo herramientas. Medios para un fin.

Y el fin está llegando por esa puerta en cualquier momento.

Mariana se toca el bolsillo de su chaqueta. Siente el pequeño cuchillo que guardó ahí esta mañana. El mismo tipo de cuchillo que usó para causar el accidente que le hizo perder el bebé a Anna hace años.

Esta vez no habrá accidentes.

Esta vez será directo.

Y cuando termine Anna no va a levantarse.

1
Betty Saavedra Alvarado
Las gemelas los ponen en apuros son y que apuros
Betty Saavedra Alvarado
Anna eres una nadre coraje que no le teme a nada por sus hijas ellos son todo para ti
Betty Saavedra Alvarado: Javier ahora a la cárcel
total 1 replies
Luz Angela Castillo Ramirez
esta buenisima
Luz Angela Castillo Ramirez
👏
Mercedes Tibisay Marin
estos desgaciados no se cansas de hechar vaina
Mercedes Tibisay Marin
jajaja Ana se las comio
Mercedes Tibisay Marin
esté hombre no entiende es otro loco ygual que la mujer
Marcela Lopez
excelente
Marcela Lopez
Javier nada que aprende
Marcela Lopez
logro ser feliz en su último día
Mercedes Tibisay Marin
bueno Ana deja de pensar tanto y hacesta a ese que te ama de verdad
Marisel Rio
💪💪💪💪💪💕💕💕💕💕Vamos Anna y junto con Leonardo van a ser imparables ♥️♥️♥️♥️
Marisel Rio
Vamos 💪 💪 💪 Anna a destruir a esos bastardos 😅😅😅
Johann
Así se hace Ana 👏👏👏👏👏
Marisel Rio
No me canso de decir que es una novela extraordinaria 💕💕💕💕💕💕
Marisel Rio
Al menos los padres de la LOCA tienen dos dedos de frente 👏👏👏
Vamos a ver como se destruyen Javier y Mariana 😅😅
Betty Saavedra Alvarado
Javier solo te interesa el dinero parece que no tienes corazón
Betty Saavedra Alvarado
Cuídate de la víbora de Mariana que no se quedará tranquila algo malo hará en contra tuya
Betty Saavedra Alvarado
Javier eres un títere en manos de Marianano piensas en tus hijas solo le haces a esa loca van acabar en la cárcel
Betty Saavedra Alvarado
Mariana quieres destruir va Loba Blanca no lo harás ella es más fuerte y inteligente que tu
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