Darío De la Forte, un hombre que lucha contra su pasado y las manipulaciones que una vez destruyeron su relación con Erika Angeléis Santi. Tras un reencuentro en París, Darío descubre que las traiciones y los malentendidos fueron orquestados por Ariadna, una mujer obsesionada con él. Decidido a no perder nuevamente a Erika, Darío se embarca en un viaje de redención y amor, dispuesto a luchar por la mujer que siempre ha amado. En el proceso, ambos deberán enfrentar sus propios demonios y sanar las heridas del pasado para construir un futuro juntos.
NovelToon tiene autorización de Elwingvs para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Mis dudas de ser madre
Episodio en el cole:
Me llamaron para que fuera a buscar a Anabella quien se había encerrado en el baño y lleva dos horas sin salir. Al llegar pregunté si había sucedido algo y la maestra solo dijo que las niñas se rieron, acto seguido Ana se cubrió los oídos y apretó la mandíbula. Luego salió de allí y al seguirla vio que se encerró en el baño, desde entonces ha tratado de todo, pero no hay respuesta. Agradezco que me hayan llamado y me dirijo al baño. Sé que debo estar calmada y darle seguridad para moverla de este ambiente. Así que toco despacio en la puerta que está cerrada.
—Hola, Anabella, es tía Erika. ¿Crees que puedas abrirme la puerta? —No hay respuesta, respiro y lo intento de nuevo—: Sabes principessa, me estoy poniendo triste, porque mi niña preferida no quiere hablarme. —Nada—. Tío Darío se pondrá triste igual, de seguro que hoy iba a poner una película de princesas para ti. —Segundos después siento el pestillo moverse y la paz vuelve a mi cuerpo, cuando veo asomar su rostro. No me mira, pero sé que me escucha—. Vamos a casa, ¿sí?
Aún no ve a mis ojos, pero sale, no la toco, sé que todavía no es el momento. Como llevo su mochila solo le indico que avance y al salir le digo a la maestra que no se acerque, esta entiende y le sonrió diciéndole adiós. Logramos llegar al auto y abro la parte de atrás del auto donde Ana se encarama y con la misma subo detrás, lanzo la mochila y la abrazo.
Acto seguido el ataque se hace presente, grita y me golpea, únicamente la sostengo, no hablo, las lágrimas se escapan, porque duele. Es doloroso ver a un niño en este ataque y sí, conozco que todos los niños dan perretas, pero al menos para mí no es igual. Yo siento que esta niña de ocho años tiene una fuerza increíble, su enojo es tan profundo al no poder expresarse, que siento que se va a lograr zafar de mis brazos. Cuando sus gritos comienzan a apagarse es que decido hablarle.
—Sé que estás enojada… algo malo ha pasado hoy en el aula. ¿Te gustaría dibujarle a tía que sucedió?
No me habla, pero cuando me alejo dice que si con la cabeza. Así que la coloco para ponerle el cinturón, mientras le cuento lo que estamos haciendo para que no se altere al pasar la cinta. Logro acomodarla y ella solo mira por la ventana, solo la dejo ser y paso adelante para manejar. Pongo los seguros para evitar cualquier cosa y enciendo el auto para salir sin demora hacia la casa.
La cargo para subir a nuestro apartamento, casi se está quedando dormida, lo cual es lógico luego de la reacción de frustración temporal que ha tenido, todo un meltdown. Antes de que caiga totalmente rendida, le doy un baño tibio en la bañera sin mojarle la cabeza o será una reacción nuclear. Al terminar le pongo su pijama, para besar su frente y encender su lamparita de estrellas.
Estoy agotada yo también, en el momento he recibido mis heridas de batalla. Al no dejarse cortar las uñas para pintárselas y porque realmente odia el proceso de corte, todo lo que sea cortar en su cuerpo, la altera. En fin, tengo buenos arañazos y ahora es que los veo.
De veras necesito relajarme, así que tomo una botella de vino, una copa y voy directo a la tina. La cual preparo con sales y todo para luego de poner una melodía, acomodarme dentro y tomar sorbos de vino para relajar. En algún momento me quede algo dormida y solo despierto cuando siento que toman mi rostro, menudo susto que me di.
—¡¿Qué pasa?!
—Eso quiero saber yo, que fue lo que te paso y porque estás dormida aquí, eso que haces es algo peligroso. No deberías beber en la bañera si sientes sueño.
Su voz de preocupación me hizo revivir el momento con la nena, no voy a mentir, realmente me ha afectado. Es la primera vez que vivo un drama de este tipo con ella y ha dolido. Trato de ser fuerte, de no llorar, pero tan solo oírlo decirme mi peque, todo exploto.
Me lance a su cuello y llore, llore como niño pequeño. Ideas tan locas como que no quiero tener hijos vinieron a mí mientras estuve sola en esa bañera. Qué tal si mi hijo sale como Anabella, va a sufrir al ser tan incomprendido en este mundo. ¿Y si Darío y yo nos divorciamos? ¿Y si muero y lo dejo solo? ¿Qué va a ser de su vida? ¿Cómo va a poder mantenerse?
Mi corazón comienza a sentir miedos que antes no tenía, me siento débil al pensar así, mi hermano tiene que vivir toda su vida por su hija, ¿yo podré hacer lo mismo? Soy una cobarde, eso es lo que siento y me hace llorar aún más al recordarlo. Solo voy por el primer peldaño y ya me siento perdida, incapaz de esto.
Darío me saca del baño y me envuelve en una toalla, para colocarme en la cama. Donde solo se dedica a abrazarme y dejarme llorar, como he hecho yo antes con Ana. Cuando logro calmarme, este besa mi frente y me sienta en la cama, sale y vuelve en segundos con un vaso de agua.
—Bebe.
Lo tomo y veo que se mueve por todo el cuarto, para volver a mi lado. Me quita el vaso y me pone de pie sobre la cama. Me seca como niña pequeña y le sonrío de forma triste, a lo que él contesta besando mis ojos. Además, me viste con ropa interior y un pijama, para después sentarme en la cama nuevamente. Trae el botiquín y comienza a curarme los arañazos, por los cuales me quejo.
—Eso arde Darí.
Sopla en mis heridas y me enternezco por completo, este hombre es increíble.
—¿Con quién peleaste?
—Anabella tuvo un ataque y al sostenerla paso esto.
—¿Qué le paso?
—No estoy segura, pero creo que tiene que ver con las chicas del aula. Supongo que al explicarle todo sobre no copiar, ha entendido algo más, no estoy segura. Se durmió, así que debo esperar a que despierte.
—Y toda esta situación te ha asustado, ¿no es así?
—Sí.