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Destellos De Traición

Destellos De Traición

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Reencuentro / Venganza / Completas
Popularitas:535.5k
Nilai: 4.4
nombre de autor: Lobelia

Abigail ha pasado años tallando la vida perfecta: una carrera prestigiosa como diseñadora de joyas de alta gama y un matrimonio que creía inquebrantable con Julián. Sin embargo, la perfección se astilla cuando descubre que su esposo y Mónica, su mejor amiga y socia, no solo mantienen un romance clandestino, sino que han estado conspirando para robar sus diseños y dejarla en la quiebra.
​En medio del colapso de su mundo, reaparece Sebastián, un antiguo amor de la juventud que ahora es un magnate de la industria minera de gemas. Mientras Abigail planea su venganza —una tan fría y elegante como un diamante—, deberá decidir si permite que el fuego del pasado con Sebastián purifique su corazón o si las heridas de la traición la han vuelto tan dura e impenetrable como la piedra que diseña

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Capitulo 04

​ El reloj del tablero marcaba las 8:45. Abigail apretó el volante con una fuerza innecesaria, sintiendo el sudor frío en la nuca. El tráfico de esa mañana parecía haberse confabulado para estirar sus nervios. Llegar tarde no era solo una falta a su propia ética de trabajo; era perder el control del territorio, y en los últimos meses, el taller se sentía cada vez menos suyo.

​ Al estacionar, el silencio del exterior contrastaba con el zumbido eléctrico de su ansiedad. La persiana metálica estaba a medio subir, dejando ver solo las botas de trabajo de los mecánicos al fondo, pero la oficina... la oficina era otra historia.

​ Antes de tocar el picaporte de madera gastada, Abigail se detuvo. Del otro lado, una risa se filtró por las rendijas. Era una risa corta, sofocada, cargada de una familiaridad que le revolvió el estómago. Era la risa de Julián, pero no la que usaba con ella —esa que era práctica y cansada—, sino una más ligera, casi juvenil. Y luego, la voz de Mónica, un murmullo meloso que terminaba en un siseo de complicidad.

​Abigail sintió un pinchazo de humillación. Se quedó allí, con la mano suspendida, sintiéndose como una intrusa en su propio negocio. En ese instante, el aire en el pasillo se volvió denso, cargado del olor a aceite quemado y café recalentado.

​ Empujó la puerta. El sonido del roce contra el suelo fue suficiente para que el ambiente cambiara drásticamente. El silencio que siguió no fue de calma, sino de interrupción.

​Julián estaba inclinado sobre el escritorio de roble, con una mano apoyada cerca del hombro de Mónica. Ella, con la mirada clavada en la pantalla de la computadora, movió el mouse con una rapidez nerviosa.

​—Buenos días —soltó Abigail, dejando las llaves sobre la mesa con un golpe seco que resonó como un disparo.

​ Julián se enderezó de golpe, frotándose la nuca, un gesto que Abigail conocía de memoria: era su "modo defensa".

—Abby, llegas tarde —dijo él, intentando que su voz sonara casual, aunque el tono le salió un poco más alto de lo normal—. Estábamos revisando los presupuestos de la constructora. Son urgentes, el proveedor cierra el sistema al mediodía.

​Mónica se giró en la silla giratoria, dedicándole una sonrisa que no llegaba a sus ojos. Tenía un mechón de pelo fuera de lugar y las mejillas ligeramente encendidas.

—Hola, jefa. Perdona la ocupación, pero Julián dice que si no enviamos esto ya, perderemos el descuento de los repuestos.

​Abigail no respondió de inmediato. Caminó hacia el perchero para colgar su chaqueta, dándoles la espalda para ocultar el temblor de sus manos. Desde esa posición, pudo ver el reflejo de ambos en el cristal del cuadro de la pared. Mónica le lanzó una mirada rápida a Julián; una mirada de "tranquilo, yo me encargo".

​Ese pequeño intercambio fue como un ácido quemando la paciencia de Abigail.

​—¿Presupuestos urgentes? —preguntó Abigail, dándose la vuelta y cruzándose de brazos—. Esos los dejamos listos el viernes, Julián. ¿Qué cambió?

​—Hubo un ajuste en los precios del acero, Abigail.

—intervino Mónica, señalando la pantalla con una uña impecablemente pintada—. No queríamos despertarte con problemas técnicos, así que decidimos adelantarnos.

​"Decidimos". La palabra golpeó a Abigail. Ya no era un "Julián y yo", ahora era un frente unido contra ella. La oficina, que antes olía a sociedad y proyectos compartidos, ahora apestaba a perfume floral barato y a secretos.

​Abigail se acercó al escritorio. El espacio personal entre ella y Mónica se redujo a nada. Podía ver el parpadeo rápido de la contadora. Julián, por su parte, empezó a hojear unos papeles sueltos, evitando el contacto visual a toda costa.

​La intuición de Abigail gritaba. Había algo en la disposición de los objetos, en la forma en que Julián se alejaba lentamente hacia la ventana, que delataba una coreografía ensayada. Abigail vio una carpeta abierta que no reconocía, pero antes de que pudiera estirar la mano, Mónica la cerró con un movimiento fluido.

​—Bueno, ya está casi todo —dijo Mónica, levantándose—. Iré a la cocina por más café. ¿Quieres uno, Abigail?

​—No —fue la respuesta cortante.

​Cuando Mónica salió de la oficina, el silencio entre Julián y Abigail se volvió insoportable. Él se aclaró la garganta, pretendiendo estar muy concentrado en un albarán. Abigail lo observó: el hombre con el que había construido todo, el que conocía sus miedos, ahora se escondía tras tecnicismos financieros.

​—¿Pasa algo, Abby? Estás muy seria —dijo él, sin mirarla.

​Abigail abrió la boca. Quería preguntar por qué se reían. Quería preguntar qué había en esa carpeta cerrada. Quería gritar que el taller no necesitaba "risas familiares" a puerta cerrada. Pero el miedo a la respuesta, o peor aún, a que él la llamara loca o paranoica, la hizo retroceder.

​—Nada —mintió ella, sintiendo que el corazón se le achicaba—. Solo dormí mal. Sigan con lo suyo.

​Se sentó en su silla, frente al escritorio vacío, mientras las sombras de la sospecha empezaban a devorar las esquinas de su tranquilidad. El taller seguía funcionando, las máquinas seguían rugiendo afuera, pero por dentro, algo se había roto de forma definitiva.

1
Ana Maria Martinez
cuál realmente es la profesión de la protagonista?
Antonia Garcia
La dejo no la entiendo porque si las cosas ya están resueltas porque aún siguen con lo mismo
Jaqueline Leiva
quien me explica por favor no se supone k la empresa la fundo el papá de abigail ?
k amenazo a sebastian para k se alejara de ella y prefirio al parasito como yerno ? y ahora resulta k ella no tenia nada y el del apellido era el ? no se ya me perdi 🤔🤷
Yolanda Beatriz Contreras Giménez
la novela es buena pero medio complicada empezó con una cosa después cambio a otra después cambio el nombre ahora. otra ves es un lío que me pierdo
ana luisa
La la novela era buena pero tenía mucho muchas cosa incorrecta Julián preso tres veces y Mónica dos veces presa y una que se escapó eso no entiendo hay cosas que no entendí de la novela muy buena pero no entendí de la novela
Lilybell Larrosa
😡😡😡😡😡😡😡😡...no joda otra historia😡😡😡😡😡, con esa loca🤣😂🤣😂🤣😂
Lilybell Larrosa
eso mismo iba a decir el cap. anterior salen esposados y luego está Julián hablando con Sebastián. que 😵‍💫😵‍💫😵‍💫😵‍💫😂🤣😂🤣👏🤩👏
Lilybell Larrosa
,Sebastián y Thomas serán hermanos...no se preguntó por el apellido..👏👏👏🤩🤩🤩
Lilybell Larrosa
,así se salta una trama que ya está al descubierto luego llega la otra y así sucesivamente 😡😂😡..pero está buena👏👏👏
Lilybell Larrosa
quien va a tener peor si lo que habían eran ganas de singar 🤩👏🤣🤩🤣😂🤩👏👏🤣
Lilybell Larrosa
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏🤩🤩
Lilybell Larrosa
👏👏👏 por fin alguien que no se deja, así deberían ser todas las novelas, mujeres empoderadas y que no baje la cara a ningún mal nacido 🤣😂🤣😂🤣👏🤩👏🤩
Lilybell Larrosa
otra putizorra en el medio 🤣😂🤣😂...que 🐶🐕🐶🐕...buena pinta tiene está lectura 👏🤩👏🤩👏🤩👏
Betty Coromoto Perez Torres
No sé entiende, la gala fue dos capítulos atrás
Betty Coromoto Perez Torres
Los capítulos no llevan similitudes
Amparo Salinas
no que monic estaba en la carsel/Toasted//Toasted//Toasted//Toasted//Toasted//Toasted//Toasted//Toasted//Toasted//Skull//Skull//Skull//Skull//Skull//Skull//Skull//Skull/
Silvia Norma Villegas: salio libre bajo fianza
total 1 replies
Sobeida Rodriguez
Dios me cansé de la novelista más mala no se puede😂
Sobeida Rodriguez
cómo que tiene demencia 😭😭😭
Segundo Bardales
Una historia atrapan te, aunque con algunos cambios con los Personaje en especial con la principal, pero igual hermosa
Isa
me encantó está novela sobre todo la fuerza de abby para salir adelante gracias Dios te bendiga
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