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UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

UN ALFA EMBARAZADO DE UN OMEGA DOMINANTE

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Embarazo no planeado / Romance
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Mckasse

Un alfa embarazado de un Omega dominante

Dante Lombard Sanford siempre vivió a la sombra de su familia, hasta que conoció a Trébol Armstrong, un omega dominante que desafía todas las reglas. Lo que comienza como una atracción imposible termina convirtiéndose en un amor capaz de romper las leyes de la biología y los prejuicios de la sociedad.

Cuando Dante descubre que está embarazado de un omega, ambos deberán enfrentarse al rechazo, las ambiciones familiares y a quienes intentarán separarlos. Juntos demostrarán que el verdadero amor no entiende de jerarquías, solo de la valentía para elegir a la persona correcta.

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una invitación al desastre

Si alguien me hubiera dicho que terminaría discutiendo mentalmente con una taza de café mientras un alfa enrutado me rogaba, con la voz rota, que lo hiciera mío en el baño de mi casa, le habría recomendado terapia.

Y, sin embargo, allí estaba.

Pero estoy adelantándome.

La semana empezó con Dante regresando al gimnasio con una energía tan sospechosa que, en cuanto lo vi entrar, supe que algo iba mal, porque ya había dicho que solo quería entrenar en mi casa.

No por el brazo. El brazo estaba bastante bien. Había recuperado movilidad, fuerza progresiva y ya no hacía esa mueca sutil cada vez que intentaba extender del todo el codo. Seguía un poco más prudente en ciertos movimientos, pero, físicamente, estaba mucho mejor.

El problema era su cara.

Los alfas como Dante creen que disimulan cuando están celosos.

No lo hacen.

Solo se vuelven más silenciosos, más elegantes y más insoportables.

—Buenos días —le dije, revisando una tabla en la recepción del área privada.

—¿Lo son? —preguntó él.

Levanté la vista.

Traje oscuro, corbata perfectamente anudada, cabello peinado hacia atrás, reloj caro, ojeras leves y una expresión de hombre que venía a cometer un crimen socialmente aceptable.

—Eso depende de cuántas estupideces digas en la próxima hora.

Dante dejó su bolso deportivo sobre el banco y cruzó los brazos.

—¿Está aquí?

—¿Quién?

—No te hagas.

Sonreí sin poder evitarlo.

—Ah. ¿Tu hermano?

Su mandíbula se tensó.

Bingo.

Lo observé con una calma casi científica. Había algo fascinante en ver a un alfa de su tamaño arrugar el alma solo porque otro alfa, en este caso su hermano mayor, había decidido inscribirse en mi gimnasio.

No por el gimnasio, claro.

Ni por la salud.

Ni por el cardio.

Ni por esa súbita preocupación por el bienestar musculoesquelético que Dimitri Lombard Sanford no había mostrado en toda su existencia.

No.

El muy descarado se había inscrito por mí.

Y Dante lo sabía.

Yo también.

Probablemente hasta la recepcionista lo sabía.

—Está en la zona de pesas —le respondí, volviendo a la tabla—. Llegó hace media hora.

Dante soltó una risa breve, sin humor.

—Perfecto. ¿No eres su entrenador personal?

—No exageres. Te dije que no saldría con él y menos me acercaría a él.

—No estoy exagerando. Estoy preparándome mentalmente para no empujarlo contra una caminadora encendida.

—Qué bonito el vínculo entre hermanos.

—Trébol.

—¿Sí?

—No bromees con esto. Soy recesivo y él es dominante.

Ahora sí levanté la vista por completo.

Había algo más que celos en su tono. Algo que me hizo enderezarme un poco.

Entonces era eso, Dante seguía siendo un alfa recesivo. Por eso su olor no tenía la violencia feromonal de un alfa dominante y, aunque físicamente imponía, había en su segundo género una vulnerabilidad silenciosa que él detestaba. La detestaba porque en su casa, rodeado de alfas fuertes, criados para conquistar el mundo y un omega menor mimado hasta por el aire, esa diferencia lo hacía sentirse menos.

Lo vi en su forma de apretar los dientes.

En el leve endurecimiento de sus hombros.

En el modo en que evitaba formular la frase real.

Mi hermano es un alfa dominante y yo no.

No hacía falta que la dijera.

Se le notaba en la piel.

Dejé la tabla sobre la recepción y me acerqué.

—Dante —dije, bajando un poco la voz—. ¿De verdad crees que yo voy a caer rendido porque tu hermano mida dos metros y huela a superioridad corporativa?

Él me miró.

No respondió enseguida.

Eso ya era respuesta suficiente.

Solté un suspiro.

—Ven conmigo.

Lo llevé hasta el pasillo que daba a mi oficina, lejos del ruido de las máquinas y de la posibilidad de que Dimitri apareciera con su cara de heredero impecable a buscarme conversación. Cerré la puerta detrás de nosotros y me apoyé contra el escritorio.

—Dímelo sin actuar como si estuvieras negociando una fusión empresarial.

Dante se pasó una mano por la nuca.

—No me gusta esto.

—Eso ya lo noté. Habla claro. Recuerda que soy yo.

—No me gusta cómo me siento.

—Eso me interesa más.

Él desvió la mirada hacia la ventana.

—Deivid me dijo que Dimitri se inscribió en el gimnasio porque “seguro un omega como Trébol va a preferir a un alfa dominante, serio y con cara de marido caro”.

Parpadeé.

—Tu hermano menor necesita que alguien le quite el acceso a las opiniones y dos nalgadas por el trasero.

—También dijo que tú tienes pinta de ser muy selectivo y que, si yo no me apuraba, Dimitri iba a ganarme por aburrimiento.

No pude contener la carcajada.

—Tu familia es un circo.

—Me alegra que te haga gracia.

—Un poco sí.

—A mí no.

Dante seguía serio.

Demasiado serio.

Dejé de reír.

—¿De verdad eso te afectó tanto?

—No es solo eso.

Ahí estaba.

La verdad, asomando.

Dio un paso hacia mí y, por primera vez en varios días, vi al Dante menos armado. No el abogado brillante. No el alfa encantador. No el hijo de una familia millonaria. Solo el hombre cansado de sentirse el segundo en todo.

—Sé cómo funciona el mundo, Trébol —dijo con voz más baja—. Sé lo que soy en mi familia. Sé lo que soy al lado de Dimitri. Y sé que, si pones a un omega frente a dos alfas, uno dominante y uno recesivo, la lógica no juega precisamente a mi favor.

Mi pecho se apretó con una mezcla extraña de ternura y fastidio.

Ternura por él.

Fastidio por todos los que lo habían convencido de esa mierda.

—Escúchame bien, Dante Lombard Sanford —dije, acercándome hasta quedar a un paso de él—. Si alguna vez elijo a un hombre, no será por el volumen de sus feromonas, ni por si puede derribar una pared con el ego, ni porque haya salido del vientre de su madre con una medalla de “alfa dominante” colgada al cuello.

Él me sostuvo la mirada.

Yo seguí.

—Y si me estás preguntando si tu hermano me interesa, la respuesta es no. No porque te joderia la existencia.

Su garganta se movió al tragar saliva.

—¿No?

—No.

—¿Ni un poco?

—Dante, tu hermano es guapo, sí. También parece el tipo de hombre que se despierta y ya está juzgando la postura de las cortinas. No me interesa. Podrá tener a media ciudad babeando, pero eso a mi no me interesa.

Una sonrisa involuntaria le rozó la boca.

—Eso fue cruel.

—Fue exacto.

—Entonces… ¿por qué no?

Me crucé de brazos.

—Porque a mí me gustan más los alfas que aparentan tener la vida resuelta y luego se ponen insoportables cuando están celosos. Me gusta más el que se deja dominar.

Él me miró un segundo, procesándolo.

Y luego sonrió.

Esa sonrisa.

La maldita sonrisa luminosa que siempre parecía desordenarme un poco la respiración.

—¿Eso fue una confesión? —preguntó.

—Eso fue un regalo de buen comportamiento. No lo arruines.

—Trébol…

—Fuera de mi oficina. Tienes entrenamiento de espalda en diez minutos ya que estás aquí y pienso hacerte sufrir.

—¿Con cariño?

—No.

—Mientes fatal.

Lo empujé por el hombro hacia la puerta antes de que siguiera hablando y, cuando salió con esa expresión satisfecha de alfa que acababa de recibir justo la validación que necesitaba, me tomé dos segundos para apoyar la frente contra la madera y maldecir en silencio.

Porque sí.

Dante me gustaba demasiado.

Y porque lo que acababa de decirle no había sido una mentira ni un juego.

Si tenía que elegir entre Dante y Dimitri, la elección ni siquiera era difícil.

Lo grave era que ya había elegido hacía rato.

Unas semanas después la fiesta de beneficencia fue idea de Dante.

La invitación llegó tres días después, en forma de mensaje de voz a las nueve de la noche, mientras yo cerraba caja en el gimnasio.

Mensaje:

Dante: Necesito que me hagas un favor.

Me quedé mirando el teléfono.

Le respondí con un audio.

Yo: Depende. Si el favor incluye enterrar un cadáver, quiero saber primero si se lo merece.

Su respuesta llegó en menos de un minuto.

Dante: No, aunque estoy dispuesto a considerar opciones según cómo avance la velada. Es una gala de beneficencia de la fundación de mi madre. Necesito un acompañante que me impida estrangular a tres personas y sonreírle al resto.

Me reí solo.

Yo: ¿Y por qué yo?

Dante: Porque si voy solo, me convierto en un blanco fácil para señoras con hijas omegas, ex prometidas recicladas y mi hermano mayor con traje.

Eso último bastó para que levantara una ceja.

Yo: No sé si debería sentirme usado o halagado.

Dante: Ambas. Además, te verías insultantemente bien con ropa formal y me gustaría comprobarlo.

Yo: Qué romántico.

Dante: Voy a tomar eso como un sí.

No dije sí.

Pero terminé yendo.

No sé exactamente en qué momento perdí la capacidad de negarme a ciertas cosas cuando Dante me las pedía con esa mezcla de descaro y necesidad apenas maquillada, pero ya era tarde para analizarlo.

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Mckasse Escritora
🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Shu! Shu! alejate, tengo un 🔪 y no temer en usarlo Dimitri! * saco el 🔪*
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Ah no, deja a la parejita quita!!
Dalia Lara
q trebol se ponga celoso🤣🤣
Miguel{E.P.E.D}[🍭]: Siii, sería epico!!
total 1 replies
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por el cap autora! 🖤
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Jajajajaja
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
¡¡¡ME-EN-CAN-TA!!!
(⁠~⁠ ̄⁠³⁠ ̄⁠)~
(⁠人⁠*⁠´⁠∀⁠`⁠)⁠。⁠*゚⁠+
(⁠。⁠♡⁠‿⁠♡⁠。⁠)
Miguel{E.P.E.D}[🍭]
Gracias por éstos hermosos capitulos autora!! 🖤🤭
Patricia Polo
bueno Trébol a luchar contra la ex y el hermano envidioso de Dante 🤣😂🤭
Teresa Perez
autora hermosa felicidades cuando vas a seguir haciendo capitulo xfa gracias
Mckasse Escritora: prepara café para las dos casi los voy subiendo. díganme de dónde me leen.🥰
total 1 replies
Patricia Polo
excelente que emoción tanto que la he esperado 👏👏👏🥰🥰🤭☺️ gracias escritora eres la mejor
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