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Soy La Presa De Tres Alfas

Soy La Presa De Tres Alfas

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Yaoi / Fantasía LGBT
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

«Mi sangre no pide compasión; exige ser devorada.»

El chasquido del cerrojo blindado nos dejó a oscuras en el laboratorio subterráneo. En el suelo, los vidrios de mi última ampolleta de supresor. En mis venas, el desastre.

Mi cuerpo es una trampa: libero un aroma a miel y jazmín tan violento que me dobla las rodillas, me asfixia la garganta y me humilla. La ventilación esparce la plaga de mi olor por el aire sellado, y la biología no perdona.

Tres aromas depredadores acorralan mi agonía en la penumbra. Sin medicina que me salve, sin aire para gritar y con la fiebre del celo quemándome la piel desde adentro.

La cacería empezó. Y la única duda es cuál de los tres clavará primero sus garras en mi nuca.

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CAPÍTULO 12: EL PRECIO DE LA CORONA

EL PRECIO DE LA CORONA

El silencio que siguió a las palabras del Presidente cayó como una losa sobre la cabina del transporte. El holograma dorado parpadeaba suavemente, proyectando sobre el rostro del líder de Arcadia una compostura casi insultante.

—«Elegir a cuál de los tres Pura Sangre que te acompañan será tu consorte oficial».

Pude sentir cómo el aire dentro del vehículo descendía varios grados. Eren dio un paso al frente, con los hombros rígidos y los puños apretados con tal fuerza que la piel de sus nudillos parecía a punto de rasgarse. Kaelen permanecía inmóvil junto a los mandos, pero sus ojos ámbar brillaban con una intensidad peligrosa, fija en la imagen del Presidente. Valen, en el asiento del copiloto, sostenía la mirada del holograma con una mezcla de horror y desprecio.

Me erguí, dando un paso firme hacia el centro del proyector.

—¿Inmunidad y la libertad de elegir un consorte? —pregunté, esbozando una sonrisa helada que hizo que el Presidente entornara levemente los ojos—. Qué generoso de su parte, Presidente. Sin embargo, comete un error grave: asume que sigo siendo el niño aterrorizado que dejaron en una camilla del laboratorio.

—Es la mejor oferta que recibirás, Lian —respondió la voz del holograma, imperturbable—. Fuera de Arcadia solo hay cazadores, la locura de los Marcados y el exterminio. Regresa por tu propia voluntad y dale estabilidad al sistema de castas.

—Regresaré a Arcadia —sentencié, sintiendo la mirada de los tres Alfas clavarse en mi espalda—. Pero no bajo sus términos ni como un tropiezo diplomático que puedan ocultar. La reunión será en el Distrito Neutral. Mañana a mediodía. Y no será a puerta cerrada: la transmisión será pública para todas las cadenas de la ciudad. Si el Consejo intenta ponerme una sola mano encima, toda Arcadia verá en vivo cómo sus tres Pura Sangre más prominentes destruyen la sede diplomática.

El Presidente Vane guardó silencio durante tres segundos eternos. Por primera vez, un matiz de cálculo cauteloso cruzó su rostro.

—Acepto el lugar y la hora, Lian. Pero no olvides quién creó las reglas de este mundo.

La transmisión se cortó, disolviendo el holograma en una lluvia de partículas doradas.

Apenas se apagó la luz, la tormenta estalló dentro del transporte.

—¡¿Te volviste loco?! —rugió Eren, abalanzándose sobre mí y tomándome con fuerza por los hombros para obligarme a mirarlo—. ¡Es una trampa! ¡Te está ofreciendo una jaula de oro y tú estás caminando directo hacia la puerta!

—¡Suéltalo, Eren! —intervino Kaelen con la voz cargada de un mando autoritario, dando un paso amenazante hacia el Alfa menor—. Él acaba de tomar la única decisión estratégica inteligente. Si entramos bajo la mirada del público, el Consejo no puede ejecutar una purga silenciosa sin desatar una guerra civil entre las castas.

—¡Me da igual la política de Kaelen y las tácticas del Consejo! —retó Eren, girándose hacia Kaelen sin soltarme del todo, con la respiración agitada y las pupilas inyectadas en rabia—. ¡Ese anciano acaba de sugerir que Lian elija a uno de nosotros como su consorte! ¡No voy a permitir que te entregues a un tratado donde Kaelen o Valen reclamen lo que me pertenece!

—¡Nadie te pertenece, Eren! —interrumpió Valen, poniéndose de pie con el rostro encendido—. ¡Lian no es un título nobiliario ni una propiedad que puedas reclamar solo porque tu instinto te vuelve agresivo! ¡Regresar a Arcadia significa que el Consejo volverá a intentar extraer su sangre!

El espacio reducido de la cabina se convirtió en una caldera de celos, posesividad y tensión sin filtro. Mi aroma, al reaccionar involuntariamente a la intensidad de la discusión, comenzó a filtrarse en el aire con un matiz cálido y punzante que solo encendió más la disputa entre ellos.

Cansado del caos, me zafé del agarre de Eren con un golpe seco en sus muñecas y retrocedí hacia la compuerta de la bahía de carga.

—¡Suficiente los tres! —grité, haciendo que el eco de mi voz retumbara contra las paredes metálicas.

Los tres Alfas se congelaron, mirándome con la respiración agitada.

—¿Creen que acepté esa reunión para elegir a cuál de ustedes le voy a poner una cadena? —dije, paseando la mirada por cada uno de ellos con una frialdad absoluta—. Si voy al Distrito Neutral no es para someterme al Consejo, sino para demostrarles que no pueden controlar mi biología ni la de ustedes.

Me acerqué a Eren hasta quedar a escasos centímetros de su pecho. Levanté la mano y posé los dedos firmemente sobre su esternón, sintiendo el latido desbocado de su corazón.

—Tú quieres quemar Arcadia, Eren —murmuré, sintiendo cómo sus ojos carmesí se clavaban en los míos—. Pero huyendo no destruyes a tus verdugos, solo los dejas ganar.

Me giré hacia Kaelen, cortando la distancia con el Alfa mayor, cuyos ojos ámbar seguían cada uno de mis movimientos con un celo reprimido pero voraz.

—Y tú quieres un golpe de Estado, Kaelen. Pero no lo vas a dar a mis espaldas usándome como tu bandera. Si entramos a ese recinto, entramos juntos.

Por último, miré a Valen, quien apretaba los puños en el rincón de la cabina, dividido entre la culpa y el deseo protector.

—Y tú, Valen... vas a asegurarte de que ni el Consejo ni nadie vuelva a poner una aguja en mi cuello.

Me paré en el centro de la bahía de carga, imponiendo mi presencia sobre la fuerza de los tres Pura Sangre.

—Si van a pelear por ver quién me reclama, háganlo después de que hayamos arrodillado al Consejo. Pero mañana, en el Distrito Neutral, los tres caminan detrás de mí. ¿Entendido?

Eren apretó la mandíbula, pero la ferocidad en sus ojos se transformó en un respeto oscuro y devoto. Kaelen asintió lentamente, inclinando la cabeza apenas un milímetro en un gesto de sumisión estratégica ante mi mandato. Valen soltó un largo suspiro, aceptando su lugar a mi lado.

El mediodía del día siguiente llegó con un cielo despejado de color gris metálico sobre la zona central de Arcadia.

El transporte descendió en la plataforma principal del Distrito Neutral, una majestuosa plaza de mármol blanco y cristal flanqueada por torres monumentales. Cientos de cámaras flotantes de los medios de comunicación zumbaban en el aire, transmitiendo la señal en vivo a todos los niveles de la megaciudad. Al fondo, la Guardia de Honor del Consejo, vestida con armaduras doradas de gala, custodiaba las escalinatas de la Embajada de las Castas.

La compuerta del transporte se abrió con un siseo pesado.

Fui el primero en bajar. Llevaba un traje negro de corte impecable, abierto en el cuello para dejar al descubierto la nuca donde la piel intacta desafiaba la autoridad de Arcadia. A mi derecha, Kaelen avanzaba con paso firme y la espada de gala al cinto; a mi izquierda, Eren caminaba con una postura imponente y desafiante; y justo a mi espalda, Valen custodiaba mi retaguardia con el maletín de datos que contenía las pruebas del experimento.

El murmullo de la multitud de la aristocracia y la prensa se apagó por completo cuando pisamos el mármol.

El "Sujeto Cero" no regresaba como un prisionero ni como una víctima. Hacía su entrada triunfal en la cumbre política de Arcadia, flanqueado por los tres Alfas más peligrosos de la ciudad... y con el poder absoluto de cambiar el destino de las tres castas para siempre.

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Victor Cueto
excelente trama, sigueee
Victor Cueto
me encanta
BL Autor 🌈
(Sujeto Cero)
— Nota de Lian —
"Si el Mando Central y esos tres Alfas creen que pueden acorralarme o dictar mis reglas, no entienden absolutamente nada de lo que soy. Yo no soy la presa de nadie. Si estás de este lado y quieres ver cómo rompo su control capítulo a capítulo, guarda esto en tu Biblioteca y deja tu Like. No te distraigas... porque esto apenas está comenzando."
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