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El Despertar De La Luna Olvidada

El Despertar De La Luna Olvidada

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Vianne Soler

Elena siempre fue la "omisión" de la manada Luna Plateada: huérfana, supuestamente humana y relegada a las tareas de limpieza. Todo cambia la noche del baile de emparejamiento, cuando Derek Blackwood, el despiadado y temido Alpha Supremo de la manada Sangre de Hierro, irrumpe en el territorio. El aroma a bosque húmedo y tormenta lo cambia todo. Él es su alma gemela, pero el destino oculta un secreto: Elena no es humana, y su sangre despierta un poder que podría destruir a todos los Alphas del continente.

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Capítulo 17: Los susurros del pozo antiguo

La pacificación táctica de Oakhaven y los asentamientos colindantes del Este provocó una reacción en cadena que la Fortaleza de la Roca no pudo contener. Al verse desprovistos de la mano de obra esclava que alimentaba sus fundiciones y sus arcas, los nobles de la antigua facción de Alons descubrieron que sus ejércitos privados se disolvían antes de marchar; los soldados, lobos comunes nacidos de familias parias, desertaban al amparo de la noche para llevar a sus hijos y ancianos hacia los manantiales rúnicos que Derek Blackwood sembraba a su paso. La Fortaleza de la Roca, una imponente estructura de piedra caliza que se alzaba sobre los acantilados orientales, se convirtió en una jaula de oro para una aristocracia decadente.

Sin embargo, la verdadera prioridad de Derek en aquella región no se limitaba a la rendición política de los señores feudales. Guiado por una sutil, pero persistente vibración en el lazo místico que compartía con Elena, el Alto Protector desvió una pequeña comitiva de Espectros de Hierro hacia las profundidades de la garganta del río Negro, un cañón escarpado donde la luz del sol apenas tocaba el fondo durante el solsticio.

Elena, comunicándose a través del puente espiritual que unía sus almas, había sentido una anomalía en el tejido elemental de la zona. No era la presencia de disidentes armados, sino un eco antiguo, una frecuencia mística que resonaba con la misma pureza cósmica que la Loba Celestial manifestaba en su santuario del norte.

Al caer la tarde, la comitiva localizó la entrada de una caverna natural oculta detrás de una cascada de agua congelada. Derek desmontó de su semental negro y ordenó a sus hombres que establecieran un perímetro de seguridad exterior.

—Alto Protector, las lecturas de los rastreadores rúnicos son inestables aquí dentro —advirtió el capitán de los Espectros, sosteniendo una brújula de bronce cuyas agujas de plata giraban en círculos erráticos—. La energía de este lugar está repeliendo los canales tradicionales de los lobos. Deberíamos esperar a que la Emperatriz envíe una comitiva completa de guardianes desde el santuario.

—No hay tiempo, capitán —respondió Derek, ajustando la correa de su espada de acero negro—. La emperatriz ya está aquí conmigo. Su energía es la que me guía. Mantengan la posición fuera; si no regreso antes de que la luna toque el cénit, sellen la entrada y envíen un mensajero de sombras al norte.

Derek se adentró solo en la penumbra de la caverna. A medida que avanzaba, el aire se volvía más denso, desprendiendo un olor a azufre antiguo mezclado con el inconfundible aroma a ozono de la magia celestial. Las paredes de la gruta, inicialmente de roca caliza rugosa, mutaron gradualmente en bloques perfectos de obsidiana pulida, lisos como el cristal y tan oscuros que parecían absorber la escasa luz de la antorcha que portaba.

Tras descender por una escalinata tallada cuyos peldaños desafiaban el desgaste del tiempo, Derek desembocó en una vasta cámara subterránea. En el centro de la estancia se abría un pozo circular de proporciones colosales, rodeado por un anillo de pilares caídos que mostraban signos de haber sido destruidos antes del Gran Tratado de las Cinco Manadas. El foso no contenía agua ni lodo; del fondo emanaba una niebla de un azul pálido, casi fosforescente, que ascendía en espirales perfectas hacia el techo de la cueva.

—Estás en el lugar correcto, Derek —la voz de Elena resonó dentro de su mente, tan clara y nítida como si estuviera caminando a su lado en la penumbra—. Las marcas en las paredes... límpialas de la escarcha mundana. Hay algo allí que los primeros Alphas intentaron borrar de la memoria del continente—.

Derek se acercó a la pared principal de obsidiana, situada detrás del pozo antiguo. Utilizando el pomo de su espada, raspó la gruesa capa de lodo seco y líquenes congelados que cubría la superficie. A medida que la roca quedaba al descubierto, una serie de bajorrelieves intrincados y marcas rúnicas primitivas comenzaron a brillar con una luz argéntea, reaccionando a la energía que el lazo místico irradiaba desde el pecho del Protector.

El grabado principal representaba dos figuras de proporciones colosales enfrentadas a una marea de sombras. A la izquierda, una loba blanca de pelaje celestial —la encarnación de la deidad que Elena representaba— alzaba sus patas hacia un cielo cuajado de constelaciones. A la derecha, un guerrero imponente, cuya armadura y rasgos anatómicos guardaban una similitud escalofriante con el linaje de la Sangre de Hierro, sostenía una espada que canalizaba las corrientes de la tierra, actuando como un ancla masiva contra la inestabilidad cósmica.

Debajo de las imágenes, unas runas antiguas, traducidas instantáneamente en la conciencia de Derek a través de la herencia espiritual de Elena, dictaban una profecía olvidada:

"Cuando la Luna Olvidada despierte de su largo luto de cenizas, su fuego celestial consumirá el plano terrenal si marcha en soledad. El cosmos exige el contrapeso. El Elegido de Hierro, nacido de la estirpe del orgullo quebrado, deberá alzarse no como su dueño, sino como su yunque. Solo el hierro templado en la escarcha de las estrellas podrá contener el invierno infinito y asegurar el equilibrio de la creación".

Un escalofrío que nada tenía que ver con la hipotermia recorrió la columna vertebral de Derek. Toda la narrativa que los Alphas le habían enseñado desde su infancia —que el linaje Sangre de Hierro existía para dominar y someter a las demás manadas por derecho de fuerza bruta— era una burda mentira política. Su estirpe no había sido creada para ser tiranos del mundo, sino los contenedores y protectores del poder celestial. Su encuentro con Elena, el rechazo inicial, la agonía del lazo y su posterior redención no habían sido un accidente biológico ni un castigo de la Diosa Luna; era un diseño ancestral detallado milenios antes de que la primera fortaleza fuera edificada.

—No fue un error, Derek —la voz de Elena en su mente vibró con una mezcla de reverencia y profunda ternura—. Tu lobo interno lo sabía, por eso se negó a luchar contra mí en el santuario. No eres mi siervo, eres mi ancla. Sin tu hierro para sostener la realidad, mi invierno terminaría devorando el continente que juré proteger—.

Derek cayó de rodillas ante el relieve, apoyando la frente contra la obsidiana helada. Las marcas rúnicas de transferencia en sus brazos destellaron con una intensidad renovada, absorbiendo el eco místico de la cámara subterránea. La comprensión de su verdadero propósito disolvió los últimos restos del orgullo que una vez lo habían convertido en un monstruo a los ojos del norte. Ya no era un rey que buscaba conservar su corona mediante la paranoia militar; era el Elegido de Hierro, el yunque sobre el cual se forjaría el destino eterno de la raza licántropa.

Cuando Derek salió de la caverna, la luna menguante ya tocaba el cénit del cielo oriental. Su capitán lo esperaba con el rostro tenso, pero al ver la mirada del Alto Protector —unos ojos grises donde los destellos de plata ahora formaban anillos perfectos alrededor de sus pupilas—, el soldado dio un paso atrás y se inclinó instintivamente en una reverencia que nacía del pavor ancestral. El hierro del norte ya no pertenecía al mundo material; había sido consagrado a las estrellas.

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Carmen Fernandez
me gusta la historia Pero se vienen repitiendo en varios capitulos las mismas palabras y resulta cansador y hace que uno pierda la emoción o la continuación de seguir leyendola
Estefany Cruz
por fa trata de no repetir alas palabras por fa
hernandez: de todos los capítulos juntos no se hacen dos con narración nueva siempre lo mismo
total 1 replies
Clary ❤
Hola autora !!! la novela tiene una hermosa e interesante trama, pero lo que me parece muy repetitivo cuando por ejemplo hablas de q el alfa supremo va a dar su cabeza u cuando ella pisa y el suelo renace... y así varias cositas. no es de maldad q te lo digo es más bien una crítica constructiva.. sin ganas de ofender... igual la sigo leyendo por q me gustó la historia , es diferente y atrae bastante... 👏👏👏
Vianne Soler: Gracias por tus aportes, lo voy a tomar en cuenta
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