Cuándo enfermó Victoria Cornell, no le importaba la enfermedad tanto como dejar a su pequeña sola. La única familia que tenían estaba lejos y eran algunos parientes lejanos. El hermano mayor de su esposo no lo conocía lo suficiente para dejar a su hija a su cuidado, el también tenía una hija de la misma edad que la pequeña Kayla, Victoria tenía cancer terminal no le daban buenas noticias, ya no tenía fuerzas tenía que dejar a su hija en un orfanato, toda su fortuna la dejó en un fideicomiso que podía usar hasta cumplir la mayoría de edad. La fortuna que su esposo había dejado la tenía en inversiones que manejaba ella misma pero ya no podía, así que hizo un testamento sin saber que sería la condena para su propia hija. Pues su cuñado la reclamó cuando ella murió, las autoridades dejaron como única persona de contacto para hacerse cargo de la niña que apenas cumpliría cinco años. A el varón.
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Matrimonio arreglado
El timbre del teléfono de Corbin no dejaba de escucharse mientras se duchaba. Finalmente lo tomó.
Esperó que sea muy importante lo que….
— Tu hermano va caer en una trampa. - dijo Nicolás al otro lado de la línea.
Había ido a la conferencia qué según lo habían seleccionado. Y todo fue una broma de alguien que lo hizo alejarse, hasta que cayó en cuenta.
— ¿Qué demonios dices? - se alteró Corbin.
Nico le explicó todo con lujo de detalles.
— Salgo enseguida.
Intentó comunicarse con su hermano, pero no tuvo respuesta, Nico también lo había intentado varias veces, ya iba en camino.
Corbin tomó sus armas y seis de sus hombres iría personalmente hasta el casino más nombrado donde supuestamente su hermano tuvo que estar ese día.
— Señor tiene que ver quién está aquí. - llegó temeroso seisu secretario.
No ha de ser Dios de los cielos, - dijo burlonamente, porque no creo que le gusten estos lugares.
—Soy el diablo en persona y tú peor pesadilla. - sentenció Corbin, si algo le hiciste a mi hermano tu pesadilla acaba de empezar.
Theodore conocía la fama del mafioso. Y no iba a negar que le temía a gran manera. No podía creer que era el hermano mayor del mayor que tenía encerrado. Pero si decía algo, era echarse la soga al cuello.
— No se aque se refiere señor. - negó con capacidad para ser creíble.
— Mi hermano desapareció después de saber que venía hacerte una investigación. - declaró sin dejar de mirarlo con desdén y desconfianza.
Aquí no estuvo nadie con sus características. - confirmó seguro. Puede hacerle preguntas a mis empleados.
— Quiero las grabaciones de esa día desde las veinticuatro horas.
Theodore ya había hecho que borraran todo, había sido buena idea idea de dijo.
Si señor mandaré a que alguien se las traiga.
— No uno de mis hombres lo hará. - desconfió del hombre.
Y efectivamente no apareció nada el las imágenes, todo se veía normal.
Desde un punto Mariana observaba todo, claro que ella había visto al hombre mencionado, y como lo golpearon.
Si tan solo pudiera acercarse al hombre.
SÓTANO.
Kayla, recibió un vestido usado de la presuntuosa Serena, quien ya no lo usaba porque no le quedaba o no le cerraba como antes, en cambio Kayla debido a su delgadez le quedó aún holgado, se observó delante del pedazo de espejo que había tomado del basurero cuando observó que lo tiraban.
Su bello rostro no perdía su delicadeza, aunque sus profundas orejas daban señales de sufrimiento.
Tan frágil.
Tan quebrada.
A sus dieciséis años no sabía nada del exterior, un día encontró una vieja revista que ojeaba día a día, impresionada, era lo unico que la distraía.
Cuanto había perdido.
Poco recordaba a su madre.
Ya no sabía quién era, sabía su nombre pero nada más.
DOS AÑOS DESPUÉS…
Hacia tres meses que Corbin había dado con su hermano. Habían encontrado su cadáver en un bosque del territorio de unos pandilleros. Pero Nico se le había unido. Y en su investigación encontró evidencias de que el varón tenía relación directa con su desaparición, una carta anónima había recibido.
— Lo voy a destruir. - sentenció el mafioso, con los puños incrustados sobre una mesa que acababa de destrozar.
— Yo también quiero venganza. - anticipó Nicolás asumiendo que lo mataría.
No pienso matarlo así de fácil. - declaró con la mirada convertida en llamas del profundo infierno, la muerte no sería un castigo para el maldito hijo de las mil perras.
Lo voy hacer sufrir con lo que más le duele.
Le planteo sus argumentos, ya lo había decidido.
— Manda la advertencia junto con las pruebas haber que tiene que decir en mentiras el hdp.
Nico se quedó pensativo.
¿Qué acaso no saldría perdiendo también?
— Se lo que piensas. - intuyo, pero era lo de menos con ella se vengaría primero, la iba a destruir a desmoronar la iba a reducir a un escombro.
MANSIÓN JONES.
Ya deja de lloriquear, me pones más nervioso. - le advirtió a Serena.
— Y como quieres que me calme ese hombre me va a matar. - asumió llena de pánico, la chica había escuchado hablar de lo que le hacía a sus víctimas.
Ahora su padre se había metido con él, y la quería a ella como esposa, pero no porqué la amaba como sería en un caso normal, ni siquiera se conocían lo hacía por hacer pagar a su padre por la muerte de su hermano, y ahora ella era su próxima víctima.
— Si lo sé, quiere vengarse de mí, no creyó mis palabras cuando le pedí perdón, le aseguré que me había equivocado, en la muerte de su hermano. A destruido dos de mis negocios y va por los siguientes.
— Menuda metida de pata hiciste en haberte metido con ese tipo. - mencionó Charlotte apuntando con su dedo, ahora toda la familia estamos en riesgo y no la pondrá nada fácil.
Theodore amaba a su hija, ahora Corbin Walker la haría su presa para su venganza sabía que su única hija estaba en riesgo con el mafioso y no estaba dispuesto a entregársela, tenía que hacer algo viable.
— Ya se me ocurrirá algo. - dijo en el mismo instante en que entraba, la huérfana con una charola con las bebidas que le habían ordenado.
Una sonrisa diabólica surgió en su interior reflejada en su rostro, tenía la solución, miró hacia Charlotte y a su hija sus miradas se hicieron cómplices.
— Crees que no note la diferencia. - preguntó inquieta Serena.
Claro que había diferencia y en gran magnitud, la belleza de la chica era mayor su espíritu aunque decaído rompería cualquier circunstancia.
El varón mandó la contestación al mafioso Corbin.
— Acepto el matrimonio arreglado de mi hija contigo a cambio de que nos dejes en paz.
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