Theo sabe exactamente cuándo perdió a Alex.
El problema es que no entiende por qué.
Alex no se defiende. No explica. Solo acepta el odio como si fuera algo que ya había previsto desde el principio.
Pero el desprecio es difícil de sostener cuando la mente empieza a recordar quién era Alex antes de la traición, y cuando las respuestas que faltan empiezan a doler más que la propia herida.
Porque hay personas que no traicionan por falta de amor.
Sino porque aprendieron a resolverlo todo solos, incluso lo imposible.
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Capítulo 14
Alex
El día sábado llego una hora antes de que el trabajo inicie al edificio principal de operaciones de Benjamín. No porque particularmente quiera estar allí, sino porque sé lo que me espera.
Estaré siendo lanzado de lleno a las operaciones actuales, tomando decisiones, resolviendo problemas, eliminando algunos otros, sin tiempo para ponerme al día.
Y no hay espacio para el titubeo o el error. Benjamín aumentará el periodo una semana o un mes por cada uno, según la gravedad.
Es por eso que lo que pueda absorber en esta hora extra me permitirá al menos no partir completamente desactualizado.
Y tomando en cuenta que la última vez que estuve trabajando aquí fue hace seis meses, es necesario.
Voy a la oficina que está en el piso inferior al de Benjamín y me instalo en mi oficina. Una que, aunque pasa gran parte del tiempo desierta, es exclusiva para mi uso.
Sería bueno pensar que la guardan por deferencia hacia mí, pero sé que en realidad es porque mi abuelo sabe que es cuestión de tiempo para que necesite otro favor y vuelva aquí.
Me siento frente al gran escritorio y empiezo a revisar las carpetas con información que Oliver dejó preparadas para mí después de que se las solicitara ayer.
Reviso exhaustivamente cada una de ellas.
Resúmenes de departamentos.
Sucursales.
Empresas.
Negocios legales.
Negocios grises.
Negocios enteramente ilegales.
Me detengo en un informe relacionado con espionaje corporativo contra empresas pequeñas con proyección de crecimiento acelerado.
No necesito leer los detalles para saber cómo suele terminar.
Primero recopilan información.
Luego identifican vulnerabilidades.
Después empiezan los problemas que terminan obligando a cerrar o vender.
Cierro la carpeta y continúo.
Veinte minutos antes de las ocho, el piso finalmente comienza a llenarse de directores.
Siento sus miradas a través de las paredes de vidrio de mi oficina, pero no me tomo la molestia de devolverlas. Aún me queda información por revisar y lo último que quiero es pasar aquí más de tres meses.
Unos minutos después llaman a la puerta.
—Adelante.
—Buenos días, señor. Fui designado nuevamente para trabajar con usted.
Levanto la vista y veo a Thomas, un asesor de unos veintiocho años. Extremadamente competente. Extremadamente ambicioso. Y alguien con quien ya he trabajado antes.
—Crea una agenda para el día con todo lo solicitado por Oliver. Prioriza por importancia.
Vuelvo inmediatamente a la información frente a mí.
—Por supuesto, señor.
Sale de la oficina.
Aunque estoy acostumbrado, sigue siendo extraño que alguien diez años mayor me trate de señor.
Cuando llegan las ocho, ya he interiorizado lo suficiente para manejar el día.
Mientras espero a Thomas, mi mente vuelve involuntariamente al almuerzo con Theo y sus amigos.
Es tan extraño.
Ellos son extraños.
¿O soy yo?
No entiendo qué pretende retrasando el pago de la moto.
Generalmente alguien querría cobrar y seguir adelante, ¿no?
En ese momento Thomas regresa y dejo el tema.
—Primero debe tener una reunión con el director de adquisiciones. Se está decidiendo la compra de las empresas...
—Sé cuáles son. ¿Cuánto tiempo tengo disponible para esa reunión?
—Hasta las nueve como máximo.
Me pongo de pie.
—Perfecto.
Salgo de la oficina mientras Thomas me sigue informándome sobre el resto del día.
—A las doce debe reunirse con el director del departamento de seguridad corporativa y gestión de riesgos.
No muestro ninguna reacción al escucharlo, porque todo es informado a Benjamín, incluso algo tan pequeño como un titubeo.
Después de todo, estoy siendo constantemente enseñado a través de la experiencia y evaluado.
Y no es algo tan bonito como un abuelo queriendo enseñarle el negocio a su nieto.
Simplemente soy otra herramienta más para Benjamín.
Como todos los demás.
Subimos al ascensor.
—Contacta al director de Seguridad e infórmale que lo veré en mi oficina.
—Por supuesto.
Llegamos al piso donde están las salas de reuniones y entramos a la reservada por adquisiciones.
Las conversaciones se detienen inmediatamente.
—Señor Alexander. Es un gusto verlo nuevamente —saluda el hombre de unos sesenta años que dirige el departamento.
—Director Davis.
Tomo asiento en la cabecera de la mesa mientras Thomas permanece de pie a mi lado.
Ignoro al resto del equipo.
Durante unos segundos nadie habla.
Algunos revisan sus documentos.
Otros evitan mirarme directamente.
Finalmente Davis rompe el silencio.
—Bueno, qué le parece si presento las empresas que tenemos en carpeta para posibles compras o fusiones.
—Proceda.
Empiezan la presentación.
Balances.
Deudas.
Proyecciones.
Riesgos.
Motivos de adquisición.
No es muy diferente de la información que revisé antes de salir de mi oficina.
Una vez que terminan de presentar una empresa, hago preguntas si las tengo.
Cuando son respondidas, decido si darle el visto bueno o descartarla.
Luego continuamos con la siguiente.
Cuando finalmente terminamos, me pongo de pie.
—Buen trabajo, director Davis.
El alivio que cruza brevemente su rostro es casi imperceptible.
—Gracias por sus palabras, señor Reid.
Abandono la sala.
Generalmente es mi abuelo quien toma este tipo de decisiones debido al dinero involucrado en operaciones de este nivel.
Pero cuando estoy aquí, ese trabajo me corresponde a mí.
—Thomas, sigamos a la siguiente reunión.
—Por supuesto.
Mientras caminamos, recuerdo que la siguiente cita es con el CEO de una de las empresas de Benjamín, cuyos resultados han estado por debajo de lo esperado durante el último semestre.
Por lo que estudié antes, los costos parecen estar siendo inflados y parte de las ganancias están desapareciendo.
Algo extremadamente audaz.
Y extremadamente estúpido cuando se trata de Benjamín Reid.
Probablemente mi abuelo, Oliver y algunos otros ya saben exactamente lo que está ocurriendo.
Pero Benjamín está esperando para ver cómo manejaré la situación antes de intervenir personalmente.
Suspiro internamente mientras la tensión comienza a acumularse en mi cuello.
Y apenas es el primer día.
pero continuemos a ver si la pego o es otra xosa😂😂😂