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Pacto Con El Enemigo: Atada A La Sombra

Pacto Con El Enemigo: Atada A La Sombra

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Amor-odio / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:12k
Nilai: 5
nombre de autor: Dary MT

Un matrimonio forzado. Un contrato escrito con odio. Un hombre que juró no sentir nada.
Para salvar a su familia, Aria acepta convertirse en la esposa de Dante Volkov, el hombre más peligroso y poderoso de la ciudad. Las reglas de Dante son claras: "En público, la esposa perfecta; en privado, no eres nada".
Lo que él no esperaba es que Aria no nació para ser sometida. Entre miradas cargadas de tensión, secretos oscuros y una atracción inevitable, la línea entre el odio y la obsesión comenzará a borrarse.
¿Quién caerá primero en su propio juego?

NovelToon tiene autorización de Dary MT para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Jugada en el espejo

Aria se puso al volante del convertible plateado que Dante le había asignado. Sabía perfectamente que no le había concedido esa "libertad" por amabilidad. Nada más subir al vehículo, sus ojos analíticos detectaron un pequeño lente oscuro camuflado cerca del retrovisor central y la tenue luz roja del GPS activo en la pantalla del tablero. Dante quería ver cada uno de sus movimientos en tiempo real mientras el convoy de camionetas blindadas la seguía a tres coches de distancia.

Pero si él creía que la tenía acorralada, no conocía el nivel de preparación de su esposa.

En lugar de dirigirse al local habitual, Aria tomó la autopista norte y cambió de rumbo hacia la sede principal de su cadena de restaurantes gourmet, un complejo más amplio y concurrido. Sabiendo que Dante la observaba por la cámara del auto, se ajustó los lentes de sol, aceleró con elegancia y mantuvo un semblante indescifrable.

Al estacionar frente al restaurante, el jefe del convoy de seguridad se bajó rápidamente de la camioneta de atrás y le abrió la puerta del convertible. En lugar de saludar, el hombre le extendió un teléfono satelital que sonaba con insistencia.

Aria suspiró, tomó el teléfono con absoluta parsimonia y se lo llevó al oído.

—Aria, deja de hacerte la lista conmigo —la voz de Dante tronó al otro lado de la línea, cargada de una sospecha punzante—. El mapa del GPS indicaba la sede del centro. ¿Qué haces en la sede principal?

Aria apoyó una mano en la puerta del coche y esbozó una sonrisa helada frente a los guardias.

—No sé de qué hablas, Dante —respondió con voz dulce e indiferente—. Vine a revisar la contabilidad donde realmente hay trabajo. Que tengas buen día.

Sin darle tiempo a responder ni a rugir una amenaza, le colgó en la cara y le devolvió el teléfono al guardia, dejándolo con la palabra en la boca.

Entró al elegante restaurante saludando al personal con la compostura de una reina. Como prometió Dante, el jefe de escoltas ingresó tras ella y se apostó justo al lado de la puerta de su oficina privada, manteniéndola bajo estricta vigilancia visual.

Aria se sentó en su escritorio y dedicó las siguientes tres horas a reunirse con el administrador general, revisando balances, firmando facturas y actuando como la empresaria impecable que todos creían que era. El guardia no le quitó los ojos de encima en ningún momento.

A las cuatro de la tarde, Aria cerró la última carpeta de documentos.

—Voy al baño de damas —anunció, poniéndose de pie con su bolso en la mano.

El escolta la siguió por el pasillo hasta la puerta del sanitario privado del área ejecutiva. Se detuvo en el umbral, inspeccionando el interior antes de dejarla pasar.

—Espere afuera —ordenó Aria con frialdad antes de cerrar la puerta con seguro.

En cuanto escuchó el clic del cerrojo, la expresión relajada de Aria desapareció. Se movió con rapidez y precisión quirúrgica. Caminó hacia el último cubículo, se arrodilló frente al sanitario y, usando un pañuelo de seda para no dejar huellas, retiró con cuidado la pesada tapa de cerámica del tanque de agua.

Pegado al fondo con cinta impermeable de alta resistencia, descansaba un teléfono satelital de emergencia con encriptación avanzada, colocado allí por Mateo meses atrás para situaciones de crisis extrema.

Aria lo despegó, se secó las manos rápidamente y encendió el dispositivo. Marcó la línea directa que solo tres personas en el mundo conocían.

Al primer tono, la llamada fue atendida.

—¿Jefa? —la voz de Mateo sonó ahogada por la sorpresa y una desesperación contenida al otro lado de la línea—. ¡Maldita sea, Aria! Llevo dos semanas sin saber si estabas viva o si ese imbécil te tenía en un sótano.

—Estoy bien, Mateo —respondió Aria en un susurro rápido y firme—. No hay tiempo. Escúchame con atención: Dante tiene la mansión bajo un bloqueo total y puso a sus sabuesos a seguirme los pasos. ¿Cómo está la situación en Suiza? ¿Sofia llegó bien?

—Sofia está perfecta —respondió Mateo, dejando escapar un largo suspiro de alivio—. Llegó al internado hace cinco días. Hablé con la directora esta mañana; la niña está feliz, segura y con la guardia privada asignada. Tu padre intentó buscarla en la finca, pero cuando descubrió que la niña no estaba, casi le da un infarto. Está acorralado.

Aria sintió cómo un peso enorme de toneladas se le quitaba del pecho. Una sonrisa victoriosa se dibujó en sus labios frente al espejo del baño.

—Excelente. ¿Y la Terminal Central?

—Inviolable —aseguró Mateo con orgullo—. Limpiamos los accesos remotos como pediste en tu mensaje. La multa de la tecnología de Volkov ya ingresó a las cuentas del fideicomiso. Dante intentó rastrear la IP de la multa esta semana, pero tropezó contra tres servidores fantasma en Singapur. Cree que la terminal pertenece a un cartello internacional.

Aria soltó una risa baja y helada.

—Que siga creyendo lo que quiera. Mateo, necesito que mantengas la terminal en bajo perfil durante las próximas semanas. No le vendas servicios a las empresas de Volkov ni le bloquees el paso sin mi orden directa. Deja que piense que tiene el control.

—¿Y tú qué vas a hacer, Aria? —preguntó Mateo con preocupación—. Volkov es un depredador. No vas a poder ocultarle la verdad para siempre si vives bajo su mismo techo.

Aria miró su reflejo en el espejo, ajustándose el labial rojo con una frialdad inquebrantable.

—Dante cree que me tiene atrapada en su jaula, Mateo... pero lo que no sabe es que la llave la tengo yo. Es hora de empezar a jugar con sus propios peones.

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Maryiset Inglese
🤣🤣🤣🤣 esta Aria es tremenda 🤭🤭 así es que se marca territorio
Maryiset Inglese
excelentes capítulos...
Maryiset Inglese
muy buena la historia👏👏👏 más capitulos por favor
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