NovelToon NovelToon
LA DEBILIDAD DEL CEO

LA DEBILIDAD DEL CEO

Status: En proceso
Genre:CEO / Romance / Romance de oficina
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: FOAR

Él tenía el poder. Ella solo quería hacer bien su trabajo.

Maximiliano Blackwood, el poderoso CEO de una de las empresas más importantes de Medellín, jamás imaginó que su nueva asistente personal se convertiría en la única mujer capaz de desestabilizarlo.

Valentina no llegó a su vida buscando amor, mucho menos a su jefe. Pero entre miradas, deseo, celos y una química imposible de ignorar, las reglas comienzan a romperse.

Porque cuando un hombre acostumbrado a tenerlo todo descubre que puede perder el control por una mujer…

ella deja de ser su asistente para convertirse en su mayor debilidad.

NovelToon tiene autorización de FOAR para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 14: EL MOMENTO QUE ESTABAN EVITANDO

Valentina llegó a casa con una sonrisa que no pudo esconder.

Dejó el bolso sobre el sofá y se quedó unos segundos mirando al vacío.

O quizá sí.

Las palabras de Maximiliano seguían en su cabeza.

No sabía si estaba jugando con fuego.

Probablemente sí.

Pero por primera vez no quería apagarlo.

---

Al día siguiente, algo era diferente.

No había ocurrido ningún beso.

No había una relación definida.

Pero entre ellos existía una intimidad que ya no podía ocultarse.

Cuando Valentina llegó a la oficina, encontró una pequeña taza de café sobre su escritorio.

Había una nota.

“Para que empieces bien el día. —M.”

Valentina sonrió.

Entró a la oficina de Maximiliano.

—¿Esto fue usted?

Él levantó la mirada.

—¿No te gustó?

—Me encantó.

—Entonces funcionó.

—¿Desde cuándo el CEO de Grupo Blackwood prepara café para su asistente?

—Desde que su asistente dejó de ser solamente su asistente.

Valentina se quedó quieta.

—¿Qué soy entonces?

Maximiliano la miró durante unos segundos.

—Eso todavía tenemos que descubrirlo.

---

Durante la mañana, trabajaron juntos en una presentación.

Cada vez que sus manos se rozaban al tomar un documento, ambos se quedaban en silencio.

Hasta que Valentina soltó una risa.

—Esto es ridículo.

—¿Qué cosa?

—No podemos seguir poniéndonos nerviosos cada vez que nos tocamos.

Maximiliano sonrió.

—Estoy de acuerdo.

—Entonces debemos dejar de hacerlo.

—No quiero.

Valentina levantó la mirada.

—¿No?

—No.

La respuesta fue tan directa que ella perdió la sonrisa.

—Maximiliano…

—Estoy intentando ser paciente.

—¿Y lo estás logrando?

Él se acercó un poco.

—Cada vez menos.

Valentina sintió un cosquilleo.

Pero antes de que pudiera responder, alguien llamó a la puerta.

—Señor Blackwood.

Era Santiago.

Entró y se quedó mirando a ambos.

—Interrumpo algo.

—No —respondió Valentina demasiado rápido.

Santiago sonrió.

—Claro.

Maximiliano le lanzó una mirada.

—¿Qué necesitas?

—Una firma.

Santiago dejó unos documentos sobre el escritorio.

Antes de salir, miró a Valentina.

—Por cierto, bienvenida oficialmente al pequeño grupo de personas capaces de hacer sonreír a este hombre.

Valentina soltó una risa.

—No sabía que existía ese grupo.

—Es bastante exclusivo.

Maximiliano negó con la cabeza.

—Santiago.

—Ya me voy.

Cuando la puerta se cerró, Valentina miró a Maximiliano.

—¿Siempre es así?

—Desafortunadamente.

—Me cae bien.

—No le digas eso. Se pondrá insoportable.

Ella sonrió.

—Creo que ya lo es.

---

Esa tarde, Maximiliano recibió una invitación para un evento benéfico.

—Necesito que vengas conmigo —le dijo a Valentina.

—¿Otra vez?

—Esta vez no es una cena de negocios.

—¿Entonces?

—Una gala.

Valentina lo miró.

—¿Y por qué debería acompañarte?

—Porque quiero que estés conmigo.

La respuesta la dejó sin palabras.

—¿Como mi asistente?

Maximiliano negó.

—Como Valentina.

El corazón de ella dio un salto.

—Eso cambia las cosas.

—Lo sé.

---

La noche de la gala, Valentina llegó al lugar.

Llevaba un vestido elegante que hacía que todas las miradas se volvieran hacia ella.

Maximiliano estaba esperando.

Cuando la vio, se quedó completamente inmóvil.

Valentina se acercó.

—¿Todo bien?

Él sonrió.

—No.

Ella frunció el ceño.

—¿No?

—Estoy intentando recordar cómo hablar.

Valentina soltó una risa.

—Exagerado.

—No.

Él le ofreció el brazo.

—Estás hermosa.

—Gracias.

—Demasiado hermosa.

—¿Celoso?

—Todavía no ha empezado la noche.

---

Dentro del salón, todo transcurrió perfectamente.

Hasta que un hombre se acercó.

—Maximiliano.

Era un conocido de la familia Blackwood.

—Cuánto tiempo.

—Demasiado.

El hombre miró a Valentina.

—¿Y ella?

Maximiliano no dudó.

—Valentina.

El hombre esperó una explicación.

Maximiliano tomó suavemente la mano de ella.

—Está conmigo.

Valentina sintió un estremecimiento.

El hombre sonrió.

—Entiendo.

Se alejó.

Ella miró sus manos.

—¿Está conmigo?

Maximiliano no la soltó.

—Sí.

—¿Eso significa que…?

—Significa exactamente lo que escuchaste.

Valentina levantó la mirada.

—Entonces quizá deberías preguntarme si estoy de acuerdo.

Él sonrió.

—¿Lo estás?

Ella lo miró durante unos segundos.

—Sí.

Fue una palabra pequeña.

Pero para Maximiliano significó todo.

---

Más tarde, la música comenzó.

Maximiliano extendió una mano.

—Baila conmigo.

Valentina aceptó.

Bailaron lentamente.

Él tenía una mano en su cintura.

Ella apoyó una mano sobre su hombro.

La distancia entre ambos era mínima.

—¿Estás nerviosa? —preguntó él.

—Mucho.

—Yo también.

—No parece.

—Porque estoy concentrado en no hacer algo que después lamentes.

Valentina levantó la mirada.

—¿Y si no lo lamento?

Maximiliano se quedó quieto.

—Valentina…

Ella sostuvo sus ojos.

—No estoy diciendo que debamos apresurarnos.

—Lo sé.

—Solo digo que ya no quiero seguir fingiendo que no siento nada.

Él acercó lentamente el rostro.

—Entonces no finjamos.

La música continuó alrededor de ellos.

Las conversaciones se volvieron lejanas.

Y cuando Maximiliano finalmente inclinó el rostro hacia ella, Valentina no retrocedió.

Esta vez no hubo teléfono.

No hubo interrupciones.

No hubo excusas.

Solo ellos dos.

Sus labios estaban a punto de encontrarse cuando alguien apareció detrás de Maximiliano.

—Max.

Él cerró los ojos con frustración.

Valentina soltó una pequeña risa.

—Parece que el universo está empeñado en impedirlo.

Maximiliano la miró.

—Pero no podrá hacerlo para siempre.

Ella sonrió.

—Eso espero.

Y mientras volvían a la pista de baile, ambos supieron que aquel beso ya no era una posibilidad lejana.

Era solo cuestión de tiempo..

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play