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El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

El Aroma Del Musgo Después De La Lluvia

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Romance
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Él huele a lluvia de verano. Él casi no huele a nada.

Nico es un alfa de veinte años que nunca se ha enamorado. Cree que el amor es un vendaval que lo arrasa todo el primer día.
Jean es un omega de veintiocho que sí amó, y perdió, y se arrancó la marca. Ahora apenas huele. Ahora no espera nada.

Pero Nico vuelve al cibercafé. Cada tarde. Con excusas tontas.

Y poco a poco descubre que el amor no es solo felicidad. También es miedo. Espera. Dolor. La paciencia de quedarse cuando el otro no puede devolver la mirada.

Porque a veces el amor no es un vendaval. A veces crece lento, en silencio, y cuando menos lo esperas ya te ha arrasado.

Porque a veces el amor no ruge. A veces es solo lluvia suave que despierta el musgo que parecía muerto.

Una novela Omegaverse sobre aprender a esperar y atreverse otra vez.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: Sasha

Viernes por la tarde. Facultad de Arte.

Jean llegó a la puerta con cinco minutos de antelación. No quería llegar tarde pero tampoco demasiado pronto, para no tener que esperar solo, expuesto a las miradas de los estudiantes. Habían quedado en encontrarse directamente en la entrada. Nico le había escrito esa tarde: «Tengo que quedarme un rato más en la facultad por un trabajo. ¿Quedamos allí a las cinco?». Jean había respondido con un «Vale». Nada más, pero suficiente.

Se había cambiado en Offline antes de salir: vaqueros oscuros, una camiseta gris, la chaqueta de siempre. Nada especial, no sabía qué ropa se ponía uno para ir a una exposición universitaria.

Nico lo esperaba en la escalinata. Llevaba unos vaqueros desgastados y una camisa blanca con las mangas remangadas hasta los codos, el pelo rubio, peinado hacia atrás. Al ver a Jean, sonrió.

—Has llegado temprano —dijo.

—Tú también.

—Bueno, quería estar aquí cuando llegaras.

Jean no supo qué responder a eso, bajó la mirada. Subieron juntos las escaleras.

El vestíbulo de la facultad de Arte olía a papel, a tinta, a ese olor inconfundible de las maquetas recién cortadas. Las paredes estaban cubiertas de lienzos, fotografías enmarcadas, expositores con esculturas pequeñas. Había grupos de estudiantes charlando junto a las mesas de bebidas, profesores que asentían con los brazos cruzados, algún crítico con libreta en mano.

—No sabía que era tan grande —dijo Jean.

—Es la exposición de fin de semestre, vienen estudiantes de varias facultades. —Nico señaló hacia la izquierda—. La parte de fotografía está por allí.

Jean lo siguió, sus ojos iban de una obra a otra, pero no se detenían en ninguna. Se sentía fuera de lugar: demasiado mayor, demasiado ajeno. Los estudiantes que exponían tenían la edad de Nico, veinte, veintiuno. Hablaban con sus amigos, reían, comentaban sus propias obras con esa seguridad que da el no haber fracasado todavía.

Nico se detuvo frente a una fotografía de paisaje, preguntó algo sobre la luz. Jean respondió sin pensar, con una precisión que ni siquiera recordaba tener, habló del contraste, de la hora del día en que se tomó, del encuadre ligeramente desviado hacia la izquierda. Nico lo miró.

—Sabes mucho de esto.

—Sabía —corrigió Jean.

—Pues lo sigues sabiendo.

Siguieron caminando. Jean empezaba a relajarse, hablar de fotos le resultaba fácil, era como un idioma olvidado, que al escucharlo, todavía podía entender.

 

La sección de retratos estaba al fondo del pasillo, una serie de fotografías en gran formato colgaban de paneles blancos. Eran rostros de estudiantes, de atletas, de gente anónima captada en momentos cotidianos.

Y entonces Jean la vio.

Era una fotografía grande, en blanco y negro, la luz rebotaba en el agua de la piscina y dibujaba un entramado de reflejos sobre los azulejos, en primer plano, dos alfas se apoyaban en el bordillo. Jean los reconoció: Leo, con los ojos entrecerrados por la risa y el pelo alborotado y Nico, con el pelo aplastado bajo el gorro de natación y las gafas colgando del cuello. Ambos sonreían, agotados y felices, justo después de una serie.

Nico. Y su amigo Leo.

Jean se quedó inmóvil. La foto era buena, técnicamente impecable, pero no era eso lo que le golpeaba. Era la intimidad que transmitía. Quien la había tomado conocía a Nico, había estado en su espacio, en su piscina, cerca de él. Cerca de esa sonrisa.

No era celos, se dijo, era la certeza de que Nico tenía una vida entera que Jean no conocía.

—¿Es tu amigo Leo? —preguntó. Su voz sonó normal, o eso creyó.

—Sí, esto fue hace un par de meses. Ni siquiera sabía que alguien nos estaba haciendo una foto.

La cartela blanca al pie del marco decía: «Sin título. Sasha E.»

Jean leyó el nombre y le pareció conocido, lo había escuchado antes en algún lugar. Antes de que pudiera procesarlo, una voz sonó a su espalda.

—¡Nico! ¡Viniste!

Jean se giró.

Lo reconoció. Sasha. El omega que se había sonrojado hasta la raíz del pelo cuando Nico entró en Offline, el que había dicho "A mí me gusta Nico", era él. Pelo caoba, peinado con esmero, una camisa de color crema que caía con soltura sobre unos pantalones oscuros de corte impecable. Una cadena fina asomaba bajo el cuello, a juego con una pulsera que tintineó al levantar la mano. Tenía ese estilo juvenil pero elegante del dinero bien llevado. Era hermoso, de una belleza limpia y cuidada y se movía con la seguridad de quien nunca ha tenido que pedir permiso para ocupar un espacio.

—No sabía si ibas a pasarte —dijo Sasha y su mano se posó en el brazo de Nico, un gesto ligero, natural, pero íntimo. Los dedos se quedaron allí un segundo más de lo necesario—. ¿Ya viste mis retratos?

—Sí, justo estábamos mirando este —respondió Nico. Dio un paso sutil hacia atrás, liberando el brazo, no fue grosero, pero Jean notó el gesto.

Sasha siguió la mirada de Nico hacia el retrato de la piscina.

—Ah, ese. Me quedó bien, ¿no? La luz de la piscina era un asco, pero conseguí arreglarlo en el revelado. —Sonrió, orgulloso—. Deberíamos quedar un día para hacerte más fotos, solo a ti esta vez, sin el pelirrojo.

Lo dijo con un tono ligero, casi juguetón, pero la intención era clara.

Nico abrió la boca para responder pero no llegó a hacerlo porque Sasha se giró hacia Jean.

Su mirada lo recorrió con rapidez, sin malicia pero sin interés, como quien mira un mueble que no esperaba encontrar en medio del pasillo.

—Ah, tú trabajas en Offline, ¿verdad? —dijo.

—Sí —respondió Jean.

—No sabía que te llevabas tan bien con los camareros —dijo Sasha, volviéndose hacia Nico.

La frase no era un insulto. Pero lo era. "Los camareros", en plural, genérico. Jean no tenía nombre, Jean no era un estudiante, ni un fotógrafo, ni alguien que pudiera estar allí por derecho propio. Jean era solo el camarero.

Jean sintió que el suelo se hundía un centímetro bajo sus pies, su cuerpo reaccionó antes que su mente: los hombros se encorvaron ligeramente, la mirada bajó.

Nico lo notó.

—Sasha —dijo, y su voz era tranquila, pero ya no había sonrisa—. Él es Jean, es mi amigo.

La palabra «amigo» cayó limpia, firme. Sasha parpadeó, miró a Jean otra vez, esta vez con un poco más de atención. Jean sostuvo su mirada un segundo, no quería hacerlo, pero algo en él se negó a bajar los ojos.

—Ah —dijo Sasha, y su tono ya no era tan ligero—. No lo sabía.

Sasha recuperó la sonrisa con facilidad, como si la pequeña grieta en su seguridad nunca hubiera existido.

—Como te decía, me gustaría tomarte algunas fotos —dijo, mirando a Nico—, solo a ti, sin Leo. Ya que estás aquí, podríamos ponernos de acuerdo en el día y la hora que te acomode.

Nico mantuvo el tono tranquilo, pero firme.

—Ahora no puedo, estoy ocupado.

Sin darle tiempo a responder, se giró hacia Jean.

—¿Vamos a ver el resto? Hay una serie de paisajes que creo que te van a gustar.

Se despidió de Sasha con un gesto breve y empezó a caminar. Jean lo siguió.

No dijo nada, tenía la garganta apretada y el pecho lleno de algo que no sabía si era rabia o tristeza. Pero también había algo más, un orgullo pequeño y caliente, como una brasa que se niega a apagarse.

Nico lo había llamado amigo. Y lo había dicho delante de Sasha.

Caminaron en silencio por el pasillo, Jean miraba las fotos sin verlas, Nico, a su lado, guardaba silencio. No le preguntó qué le pasaba, quizás ya lo sabía, quizás solo esperaba el momento adecuado.

Al llegar a la salida, la noche se iba cerrando sobre los edificios, las farolas empezaban a encenderse. Se detuvieron junto a la escalinata.

—La foto de Sasha estaba bien —dijo Nico.

Jean no respondió.

—Pero no es lo que yo hubiera elegido —continuó Nico—, ell blanco y negro le quita un poco de vida a la piscina, yo creo que la piscina tiene color. El azul del agua cuando el sol entra desde el techo, los reflejos bailando en las paredes, el verde de los azulejos rotos en la esquina del bordillo. Cosas que no se ven bien hasta que te fijas.

Jean abrió la boca, quiso decir algo más, pero las palabras no le salieron, solo asintió, con la mirada baja. Luego, despacio, levantó la cabeza y lo miró. Sus ojos ya no tenían el mismo miedo, bueno, sí, el miedo seguía ahí, pero atenuado por otra cosa. Algo que parecía esperanza.

—Gracias —dijo. La palabra le salió pequeña y frágil.

Nico sonrió. No era la sonrisa fácil de siempre, era otra, más pequeña, más íntima.

—Te dije que no tenías que darme las gracias por todo.

Se quedaron un momento más en silencio. Luego Nico habló.

—¿Te apetece tomar algo? Un café —dijo Nico—. En otro sitio.

Jean casi sonrió. Casi.

—Está bien, pero esta vez pago yo.

Nico se rió.

—Trato hecho.

Y echaron a andar juntos, hombro con hombro, mientras la noche se iba cerrando sobre los edificios y el aire olía a lluvia lejana.

1
Julissa Jimenez
espero que te vaya bien y te adaptes rápido y pronto para continuar con tus novelas que don hermosas😍
Julissa Jimenez
que emoción 😍😍😍😍Nico es muy paciente y sincero y eso enamora a cualquiera 💕💕💕💕💕
Nidia Mojica
Estos me emocionan cada vez mas, disfruto su interacción. Me encanta la historia.
Julissa Jimenez
me gusta la sinceridad de Nico 😍😍😍😍😍😍 que él los se den una oportunidad, pero así como se está dando lento, no allá otras personas que les hagan daño por envidia o que se yo😢😢😢😢plis autora que no sufran😢😢😢😢
Nidia Mojica
Me gusto que Nico fuera sincero con Sasha. Me encanta la historia; espero Jean se empiece a abrir cin Nico y se de la oportunidad de volver a amar y ser amado.
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢😢 autora me hizo llorar 😢 😢😢😢de pesar todo lo que a sufrido Jean 😢😢😢😢😢 pero lo que más me encanta es que Nico es más maduro de lo que cree. otro capítulo por fis
Nidia Mojica
Muuucha paciencia Nico algo roto no se arregla al 100%.
Nidia Mojica
Me entristecio ver como le pego lo de Sasha a Jean pero mas me gusta Nico y ser sincero todo el tiempo.
☆Nanu☆
cuanto dolor, Jean!!! pero vez que no estas solo??? Nico te espera, está ahí 💪🥰
☆Nanu☆
siiii, espero ambas juntas o separadas con ansias!!!
☆Nanu☆
siiii, la re veo!! 💪
☆Nanu☆: Es que tu trabajo es super creativo y emocionante!! Así que siempre sí!! Espero muchas historias más, todos los personajes son muy ricos!!🥰
total 2 replies
Julissa Jimenez
autora no me puedo quejar de tus novelas me encantan 😍😍😍😍😍claro que si👏👏👏👏👏👏👏👌👌👌👌👌
Hanabi Montano: ❤️ Me encanta tu energía. Gracias por confiar siempre en mis historias, saber que te divierten y te emocionan es de las mejores cosas que me pasan como escritora. Ojalá las nuevas que vengan te sigan gustando tanto como esta. ¡Un abrazo enorme! 💕
total 1 replies
Julissa Jimenez
😢😢😢😢😢😢😢joda 😢😢😢😢😢porqueéeeeeerrrrrrrr😢😢😢😢Dios que si hablen plis siíiiiiiiiiiiii😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢😢
Nidia Mojica
Cada una de tus historias ha prometido y cumplido, así que adelante.
Hanabi Montano: Nidia, qué bonito leer eso, saber que sientes que he cumplido lo que prometí es de las cosas que más valoro como escritora, significa mucho que lo digas. Así que, si tú confías, yo le pongo más ganas todavía. Gracias por estar siempre ahí. ❤️
total 1 replies
Nidia Mojica
Nooooooo, tienen que verse hablar. Me entra la angustia.
😈(⁠◠⁠‿⁠◕⁠)🫦
Claro que me encantaría leer la historia de cada uno de los amigos de Nico ya que ellos lo apoyan y cada uno tiene su propia historia con momentos que se cruzan entre los tres, espero que si llegues a realizarlas yo encantada y ansiosa por leerlas😉🙂
Hanabi Montano: Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de escribir eso, me alegra muchísimo saber que te gustaría leer las historias de Mauro y Leo. Tienes toda la razón: ellos también tienen sus propios caminos, sus propios miedos y sus propias ganas de amar y aunque ahora todo el foco está en Nico y Jean, yo también les tengo mucho cariño a esos dos. Tus palabras me motivan muchísimo a seguir planeando sus historias. Prometo terminar bien esta primera, y después… ya veremos. Un abrazo grande ❤️
total 1 replies
☆Nanu☆
por favor no nos dejes así!!!
Nidia Mojica
Es entendible el que Jean aún quiera crear una barrera fue lastimado y consciente e inconscientemente busca protegerse 🥺. Y Nico quiere acercarse mas a él. Me dio la chipilera al terminar el capitulo.
Nidia Mojica
Estos dos me matan de ternura 😍🥰.
☆Nanu☆
acercarse cuando hay tanto miedo a equivocarse es difícil
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