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Caricias Invisibles

Caricias Invisibles

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Leyendas de fantasmas / Romance paranormal
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosangel Pérez

Daiana llega a la pequeña ciudad de los mitos con un solo objetivo: terminar su carrera. Cuando encuentra la casa de sus sueños (espaciosa, lujosa y extrañamente barata), no duda en firmar el contrato. Poco le importa que los vecinos hablen de una presencia, de una entidad que nunca abandonó el lugar; ella es una mujer de ciencia, racional y escéptica, incapaz de creer en cuentos de fantasmas.

Al principio, los pequeños sucesos (objetos que cambian de lugar, corrientes frías en habitaciones cerradas) son fáciles de ignorar. Daiana los etiqueta como producto del estrés o del cansancio acumulado por los estudios. Pero la negación se vuelve imposible cuando llegan las noches.

Sus sueños han dejado de ser simples proyecciones de su mente para convertirse en una realidad abrasadora. En la penumbra de su habitación, siente caricias que no debería sentir y una presencia que la obliga a gemir en la oscuridad. Despierta siempre igual: jadeando, con la intimidad palpitando de deseo.

NovelToon tiene autorización de Rosangel Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 5: La falacia de la razón

La luz del sol se filtra por las rendijas de las persianas, dibujando líneas de polvo suspendido que bailan en la habitación. Daiana despertó con la garganta seca y un dolor de cabeza punzante, el tipo de resaca que deja un sueño interrumpido y una noche de ansiedad. Se quedó inmóvil, observando el techo, intentando reconstruir los fragmentos de la noche anterior.

"Neurotransmisores, dopamina, fase REM, parálisis del sueño inducida por el estrés".

Repitió esos términos en su mente como si fueran un mantra de protección. La científica en ella se niega a aceptar cualquier otra explicación. ¿El tacto? Una alucinación táctil, un subproducto del orgasmo reciente; su sistema nervioso simplemente estaba hipersensible y su cerebro, falto de estímulos externos en aquel aislamiento, había rellenado el vacío con una fantasía basada en sus lecturas. Es la conclusión lógica. Es la única conclusión que le impide perder la cordura.

Se obligó a levantarse. El ritual del desayuno (café negro y tostadas quemadas) le sirvió como ancla a la realidad. Necesita movimiento, actividad física que disipe la niebla mental que parece envolver la casa. Mientras come, revisó mentalmente su lista de tareas para el día: es imperativo salir de la casona, interactuar con el entorno y, sobre todo, obtener respuestas técnicas que confirmen su escepticismo.

Al salir, el aire de la mañana golpeó su rostro con una frescura que agradeció. La casona de Sereia queda atrás, una mole sombría que, a la luz del día, parece menos amenazante, aunque no menos inquietante. Condujo hasta el pueblo con las ventanillas bajadas, permitiendo que el viento ahuyente el persistente olor a encierro y el recuerdo de una presencia que aún cree fruto de su imaginación.

El pueblo de Sereia es un lugar de miradas largas y conversaciones cortas. Tan pronto como cruzó la plaza principal, Daiana sintió el peso del escrutinio colectivo. No es una paranoia infundada; ella es "la mujer de la casa". Todos saben que nadie, en las últimas décadas, había logrado permanecer allí más de siete días.

Se dirigió al pequeño establecimiento de electrónica y reparaciones, un lugar atestado de cables, pantallas viejas y el olor acre del estaño fundido. El encargado, un hombre de edad avanzada con manos manchadas de grasa, la reconoció al instante.

__¿Otra vez tú?__. Preguntó él, sin molestarse en ocultar su desdén.

__Necesito que revise esto__. Daiana ignoró el tono y puso su equipo sobre el mostrador: el medidor EMF, la grabadora y el multímetro.

__Están dando lecturas erráticas. Necesito descartar fallos de hardware. Y también busco pilas de alta densidad, algo que dure más de lo que marca el fabricante__.

El hombre tomó el medidor EMF, lo conectó a una fuente de energía estable y lo examinó con esmero. Daiana observó cada movimiento, esperando encontrar una soldadura fría, una placa base agrietada, algo, cualquier cosa que explique las anomalías.

__Está perfecto__. Sentenció el técnico después de varios minutos, devolviéndole el aparato.

__No tiene nada. Está nuevo, bien calibrado. El problema no es el equipo, jovencita__. Daiana sintió una punzada de frustración que intentó disfrazar con una sonrisa profesional.

__Debe haber algo. Quizás la batería está drenando más rápido de lo normal, o hay una interferencia externa...__.

__El problema es la casa__. Replicó el hombre, bajando la voz y lanzándole una mirada cargada de una superstición que Daiana desprecia.

__Todos saben la historia. Los que han vivido allí antes se han ido corriendo. Dicen que las cosas se mueven, que hay ruidos, que la casa te expulsa. Violencia. Eso es lo que dicen. Pero tú...__. Hizo una pausa, evaluándola con ojos curiosos.

__Tú llevas más tiempo que nadie sin mostrar pánico. ¿Acaso no has sentido el miedo? ¿No has querido irte ya?__.

Daiana tragó saliva. La tentación de contarle sobre el toque, la sensación de un peso sobre su cuerpo, el deseo indescriptible que sintió en la parálisis, fue casi irresistible. Podría pedir ayuda, podría buscar una explicación, pero la lógica se impuso: "Si les digo, me llamarán loca". La idea de que el pueblo la señale como la "loca de la casa embrujada" es peor que soportar el fenómeno paranormal en silencio.

__La casa tiene corrientes de aire y una instalación eléctrica deficiente__. Respondió ella con frialdad, guardando sus aparatos.

__Por eso busco a un electricista. No hay fantasmas, solo mala infraestructura__.

El resto de la mañana transcurrió entre miradas esquivas. Intentó preguntar discretamente sobre los "mitos" de la casa, pero los lugareños se cerraron como almejas en cuanto pronunciaba la dirección. Se sintió como un paria, un experimento social que todos esperan ver fallar. Lo que nadie entiende, y lo que ella misma apenas procesa, es que el supuesto espíritu (si es que eso era) no esta siendo violento con ella. No esta tirando muebles ni lanzando sillas. Esta haciendo algo mucho más perturbador: esta siendo íntimo.

Regresó a la casona al caer la tarde, agotada y con una irritación que le hierve bajo la piel. El técnico tiene razón sobre el equipo, y eso es lo que más le molesta. Si el aparato funciona, entonces las lecturas inestables que había obtenido ayer no son un error del sensor. Son reales.

Al entrar en la cocina, el silencio de la casa la recibió con una intensidad aplastante. Dejó las bolsas de pilas sobre la mesa, con las manos temblorosas. "Es fatiga", pensó. "Es el aislamiento".

Se dispuso a probar el equipo de nuevo. Insertó las pilas nuevas, asegurándose de que la polaridad fuera correcta. Encendió el medidor EMF, con la esperanza de ver una lectura basal constante, limpia, científica.

El dispositivo se encendió. La pantalla se iluminó con un tono azul tenue. Daiana contuvo la respiración. 0.2 miligauss. Perfecto.

Pero, al cabo de diez segundos, la aguja digital comenzó a oscilar. Saltó a 2.0, luego a 5.0, y finalmente la pantalla comenzó a parpadear con caracteres extraños, distorsionándose igual que la noche anterior.

__¡Maldita sea!__. Gritó, golpeando la mesa con el puño.

__¡No puede ser!__.

El aparato comenzó a emitir un pitido intermitente, agudo, como un grito electrónico. Daiana lo apagó bruscamente, pero el zumbido persistió en el aire, como si la casa misma estuviera vibrando a una frecuencia que solo ella puede percibir. Se llevó las manos a la cabeza, sintiendo cómo la migraña se disparó.

Se sintió atrapada. La ciencia le está fallando, la lógica se desmorona y su soledad se vuelve una jaula. Mientras mira el aparato inerte sobre la mesa, una sensación gélida le recorrió la nuca. No es una corriente de aire. Es la misma sensación que en el sueño, la misma que había sentido en la espalda. Una presión, un roce, un "algo" que parece estar observándola desde un ángulo muerto de su visión periférica.

Se dio la vuelta rápidamente, esperando ver una sombra, un intruso, cualquier cosa física. No hay nada. Solo la cocina vacía, la luz del atardecer tiñendo las paredes de un tono anaranjado enfermizo y su propia sombra alargada proyectada contra la alacena.

__No estás aquí__. Murmuró, su voz sonando más como una súplica que como una afirmación.

__No eres real__.

Se obligó a recuperar la compostura, aunque el corazón le golpea el pecho con la fuerza de un tambor de guerra. Habia conseguido el número de un electricista, un profesional que vendrá mañana a revisar el cableado. "Si el cableado está bien, si todo está bien...", se dijo, sin querer terminar la frase.

Se preparó un té, evitando mirar hacia el pasillo oscuro que conduce a las habitaciones. Se sentó en el sofá, con el teléfono en la mano, buscando cualquier distracción, cualquier hilo de realidad que la conecte con el mundo exterior. Pero mientras la noche terminó de caer sobre Sereia, Daiana no pudo evitar mirar de reojo hacia la mesa donde había dejado el equipo.

Por un instante, le pareció ver cómo una de las pilas que había sacado del paquete, ahora sobre la mesa, rodo sola unos centímetros, como si hubiera sido empujada por un dedo invisible. Daiana se quedó paralizada, conteniendo la respiración, con los ojos fijos en el objeto inerte.

La pila se detuvo. Nada más ocurrió.

Pero la semilla de la duda, esa pequeña grieta en su armadura racional, se ha ensanchado. El electricista llegará pronto, y con él, la esperanza de una respuesta. Pero, en el fondo, una parte de ella, una parte que ya no puede ignorar la naturaleza de los eventos, comenzó a temer que, cuando la luz se apague esta noche, la casa no buscaría dañarla con violencia física, sino reclamarla con algo mucho más profundo, oscuro y, aterradoramente, excitante.

Daiana cerró los ojos y se abrazó a sí misma, intentando ignorar que, a pesar de su terror, su cuerpo, traicionero y rebelde, todavía conserva la memoria del toque. Y mientras el viento aulla contra los cristales, su mente científica perdió la batalla contra la innegable e inquietante realidad: no esta sola.

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Limaesfra🍾🥂🌟
la luna brilloo🌕🌗
Limaesfra🍾🥂🌟
🐺 posesivo
Limaesfra🍾🥂🌟
siii el🐺quiere a la 💃🔥🔥🔥
Limaesfra🍾🥂🌟
un lobito se llevo a la caperucita😱😂
Limaesfra🍾🥂🌟
un lobito se llevo a la caperucita😱😂
Rosneidis Torres
que feo jijiji
Rosneidis Torres
un hermoso especimen masculino
Rosneidis Torres
es lógico. La mayoria de los hombres no saben ni de la existencia del clítoris
Rosneidis Torres
pues si. los bebes son lindos pero en el momento correcto
Rosneidis Torres
No contradigo verdades
Rosneidis Torres
Hay cosas que no se pueden explicar con la ciencia y logica. por es mejor dejar quieto a lo que esta quieto
Rosneidis Torres
eso no se pregunta se ve
Rosneidis Torres
ya yo hubiera dejado el pelero
Rosneidis Torres
/Casual//Casual//Casual//Casual//Casual/
Rosneidis Torres
es linda. solo necesita algo de color
Elvis Molletones
Una historia diferente, pero atrapanre. Excelente
Ines Alburquerque
Ahora me gusta más jjjj
inuyasha/ Tomoe🦊
uhhh no jodas AUTORA esto no me lo esperaba, vamooo 🔥🔥🔥🔥🔥 necesito una foto yaa
Bianca Diaz Quiroz
es mario o es mateo
Rosangel Pérez: ya lo corregí . gracias 😊
total 1 replies
Limaesfra🍾🥂🌟
a demostrarles que estan juntos y en modo batalla ON y pa ganar
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