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Lazos De Sangre: La Hermana Sustituta

Lazos De Sangre: La Hermana Sustituta

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Traiciones y engaños
Popularitas:11.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Elena e Isabella son dos gemelas separadas al nacer por la ambición y la maldad. Mientras Elena crece en la pobreza, entregando su vida al trabajo para costear el costoso tratamiento médico de su madre, Isabella vive en una jaula de oro, obligada por su poderosa familia a casarse con Alexander Volkov. Él es un heredero implacable, un CEO cuya frialdad y falta de sentimientos son leyenda en el mundo de los negocios. Un encuentro inesperado pondrá a prueba sus destinos cuando Elena deba ocupar el lugar de su hermana en un juego de identidades peligroso. ¿Serán capaces de salir de este enredo? ¿El CEO será tan implacable como dicen?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo IX El contrato

Punto de vista de Elena

Varios días habían pasado desde que llegue a la mansión Castillo, hasta el momento todo estaba saliendo bien, los padres de Isabella no sospechaban nada y había tratado de mantenerme alejada del padre de ella. Ese hombre transmitía algo que me erizaba la piel.

Desde el día de la cena no había vuelto a saber de Alexander, hasta este dia cuando Armando me informó que iría a la mansión Volkov a firmar el contrato, la familia Volkok no dejaría cabos sueltos, era lo que pensaba Armando sin saberse que realmente era un contrato entre Isabella y Alexander.

La biblioteca de los Volkov era una estancia imponente, revestida de maderas oscuras y miles de libros que parecían vigilar cada uno de nuestros movimientos. El olor a cuero viejo y tabaco caro se adhería a mi piel mientras observaba el documento que descansaba sobre el escritorio de mármol.

Alexander estaba sentado frente a mí, con una pluma estilográfica de oro entre sus dedos largos y elegantes. Me observaba con esa mirada depredadora que me hacía sentir que, en cualquier momento, mi máscara se agrietaría.

—Aquí están las cláusulas, Isabella —dijo con voz gélida, deslizando el papel hacia mí—. Un año de matrimonio. Sin escándalos, sin amantes públicos y, sobre todo, sin acceso a mi vida privada. Serás mi esposa ante la prensa y en los eventos oficiales. Nada más.

Leí el documento con atención. Mis ojos se detuvieron en la cifra final: una compensación económica que no solo salvaría a mi madre, sino que me daría una libertad que nunca me atreví a soñar. Pero también leí la letra pequeña: cualquier falta a la moral o intento de fraude anularía el pago. El corazón me dio un vuelco.

—¿Y qué gano yo con esto, además del dinero? —pregunté, forzando esa voz altiva que ya empezaba a resultarme natural—. Porque convivir con un hombre que me mira como si fuera una mancha en su zapato no es exactamente mi idea de un año divertido.

Alexander soltó una risa seca, sin rastro de humor.

—Ganas que tu apellido no termine en la basura. Ganas que tu padre no pase el resto de sus días huyendo de los acreedores. Pero no te equivoques, Isabella. Si crees que este contrato es una invitación a mi cama o a mi confianza, puedes irte ahora mismo.

—No te halagues tanto, Alexander —repliqué, tomando la pluma con firmeza—. Tu cama es el último lugar en el mundo donde desearía estar. Solo quiero cumplir con mi parte y que este año pase lo más rápido posible.

Firmé con un trazo decidido, imitando la rúbrica elegante de Isabella que había practicado mil veces esa mañana. Al soltar la pluma, sentí que acababa de entregar mi vida a un extraño.

Punto de Vista: Alexander

Observé cómo firmaba. No hubo dudas, no hubo ese drama infantil que ella solía armar cada vez que no se salía con la suya. Esta Isabella era... eficiente. Y eso me irritaba más de lo que quería admitir.

—Perfecto —dije, cerrando la carpeta—. Te mudas a mi apartamento mañana mismo. Mi chofer recogerá tus maletas a las ocho en punto.

—Ocho en punto —repitió ella, levantándose de la silla con una gracia que me obligó a seguirla con la mirada—. Espero que tu apartamento sea más acogedor que tu personalidad, Alexander.

Se dio la vuelta y salió de la biblioteca, dejándome con el aroma de su perfume y una duda que me carcomía. Había algo en su caligrafía, algo en la forma en que sostenía la pluma... era demasiado precisa. Isabella Castillo siempre fue descuidada, impulsiva. Esta mujer era todo lo contrario.

Caminé hacia la ventana y la vi subir a su auto. Por un segundo, antes de arrancar, se quedó mirando hacia la mansión con una expresión de profunda soledad. No era la cara de una heredera que acababa de asegurar su fortuna. Era la cara de alguien que estaba a punto de entrar en una guerra.

—¿Qué escondes, Isabella? —susurré contra el cristal—. Porque te aseguro que, tarde o temprano, voy a descubrir que está pasando realmente.

Tras la firma, me quedé solo en el despacho. Me senté frente al escritorio, reclinando la silla y cerrando los ojos por un momento. No podía sacar de mi mente la actitud de Isabella; algo en ella había cambiado drásticamente, una mutación que me desconcertaba y, por alguna razón, me mantenía en un estado de alerta constante.

De pronto, sentí unas manos suaves deslizándose sobre mis hombros, apretando con la familiaridad de quien conoce mis puntos de tensión.

Una sonrisa cínica se dibujó en mis labios.

—Pensé que no vendrías a verme —dije, bajando el tono a uno más oscuro y seductor.

—¿Cómo supiste que era yo? —susurró Claudia Villegas, la asistente personal de mi abuelo, inclinándose hacia mi oído.

—Reconocería ese perfume en cualquier lugar, Claudia.

Abrí los ojos y la tomé de la mano con firmeza, tirando de ella hasta que se sentó en mi regazo.

Ella y yo habíamos mantenido una relación clandestina durante meses; un juego peligroso, ya que si mi abuelo llegaba a enterarse, ella desaparecería de la empresa en un abrir y cerrar de ojos, y mi herencia volvería a estar en la cuerda floja.

—¿Es cierto que vas a casarte con esa... Isabella Castillo? —preguntó ella, clavando en mí una mirada cargada de un reproche que intentaba disfrazar de lástima.

—Son exigencias del abuelo —respondí con frialdad, restándole importancia con un gesto de la mano—. Él cree que puede atar mi vida a la de esa mujer para siempre. Se equivoca.

—No estoy de acuerdo con este matrimonio, Alexander. Sabes que te amo... He aceptado ser tu amante en las sombras solo por este sentimiento que no me deja razonar.

La miré fijamente. No me gustaban los dramas ni las falsas esperanzas.

—Siempre he sido claro contigo, Claudia. Yo no te amo —solté sin anestesia. Su rostro palideció, pero continué—. Me gustas, y lo que sucede entre nosotros en la intimidad es inolvidable, pero no confundas placer con compromiso.

—No hacía falta que fueras tan cruel —murmuró ella, intentando recuperar su dignidad mientras se levantaba de mis piernas—. Te he entregado todo. Creo que merezco algo de respeto.

—Olvidemos esta conversación —sentencié, señalando la puerta—. Es mejor que salgas de aquí antes de que el abuelo regrese de su reunión.

Claudia se detuvo antes de salir, apretando los puños.

—Antes de irme, júrame que no me cambiarás por esa zorra. Su reputación la precede, Alexander; es una devorahombres y temo que te dejes envolver por sus trucos.

—Eso no pasará —dije, volviendo mi atención a los documentos sobre la mesa—. Isabella Castillo no significa nada para mí. Te aseguro que no entrará en mi cama. Esto es solo un capricho de mi abuelo que tiene fecha de caducidad.

Ella salió del despacho en silencio, pero su advertencia se quedó flotando en el aire. Sabía que Isabella era experta en manipular hombres, pero yo no era un cualquiera. Lo que Claudia no sabía —y lo que yo apenas estaba empezando a procesar— es que la Isabella que acababa de firmar ese contrato no parecía interesada en devorar a nadie. Parecía, más bien, una mujer que cargaba con el peso del mundo sobre sus hombros.

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Kim Nava
de la madre no se supo más que en un capítulo🧐
Kim Nava
el viejo Dimitri sabe hacer las cosas 🤣🤣🤣
ojalá no bajen la Guardia
Kim Nava
Elena debe ser más fuerte ahora para defender a sus padres de esos malditosb😡
Kim Nava
ojalá Alexander no caiga ante cualquier chantaje😡😡😡sería tan imbécil
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Excelente súper recomendada para las nuevas lectoras
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hermosa historia de principio a fin. Felicitaciones autora 🥰
Linilda Tibisay Aguilera Romero
muy bonita me gustó y la disfrute mucho
Linilda Tibisay Aguilera Romero
que bello me encantó al fin felices
Linilda Tibisay Aguilera Romero
el es un desgraciado sin alma ni corazón
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que bueno que encontraron su polo a tierra y que se amén incondicional y cuiden de su familia.
Linilda Tibisay Aguilera Romero
y Miranda dónde está ella es la madre biológica de las dos
Linilda Tibisay Aguilera Romero
yo pregunto y la madre biología donde está por qué ella lo conoció y ella también sería cómplice de Armando en lol que hizo con las hijas
Kim Nava: creo que ella no sabía lo que ese maldito hizo con su otra hija
total 1 replies
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Eso no es un padre es un maniático de lo peor, en la cárcel está bien el desgraciado
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Y la.madre biología de las dos que paso con ella 😔
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que lindos todos tiene lo que merecen 🤗
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
El viejo sabe cómo es la vuelta 🤣🤣🤣🤣🤣
Eliana Gantus
y si la niegas ???? y si dices q Elena es Isabella ???
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Elena a sacar las uñas porque la guerra es con sangre
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Bien que los ponga en su lugar, que buena jugada Alexander 🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Bien que fortalezcan su relación porque ya viene a joder 😡
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