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BAJO LAS ALAS DEL AMOR

BAJO LAS ALAS DEL AMOR

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Tras un matrimonio que se desmorona en el silencio y la indiferencia, un encuentro fortuito la sumerge en la vorágine de una pasión que jamás creyó posible. Alejandro, un hombre enigmático y arrollador, emerge de entre las sombras de su pasado, trayendo consigo no solo un amor avasallador, sino también un turbulento secreto que podría destruirlos.

Isabella, una mujer que ha luchado por mantener en pie su independencia y su corazón, se ve arrastrada a un mundo de deseo incontrolable y decisiones prohibidas. A medida que sus cuerpos se entrelazan en encuentros que desafían toda convención, también lo hacen sus almas, forjando un vínculo que es tan peligroso como irresistible. Pero el camino del amor verdadero nunca es sencillo.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 17

Las palabras de Leonardo habían sido una promesa fría y despiadada, y no tardó en cumplirlas. Apenas veinticuatro horas después de su confrontación, el mundo de Isabella y Alejandro se derrumbó con la virulencia de un huracán mediático. Leonardo, en un acto de despecho calculado y con el único objetivo de humillar y destruir, filtró la historia a la prensa. No se guardó ningún detalle sórdido, ninguna fotografía comprometida, ningún dato que pudiera avivar la llama del escándalo.

La mañana comenzó como cualquier otra, pero Isabella no tardó en darse cuenta de que algo andaba terriblemente mal. Los murmullos de los empleados de la mansión, las miradas furtivas, el rostro demacrado de Leonardo, que desayunaba en un silencio tenso, todo presagiaba la catástrofe. Fue la señora de la limpieza quien, con el rostro pálido y tembloroso, dejó caer sobre la mesa el periódico de la mañana, que venía doblado para que el titular no fuera visible de inmediato.

Isabella, con un presentimiento helado, lo abrió.

La portada era una bofetada en la cara. A toda página, con letras rojas y escandalosas, un titular gritaba: "¡EL AMOR PROHIBIDO DE ISABELLA LOMBARDI Y EL EMPRESARIO ALEJANDRO VARGAS! ¡ESCÁNDALO EN LA ALTA SOCIEDAD!" Debajo, una fotografía, de pésima calidad pero inconfundible, de ella y Alejandro saliendo de uno de sus encuentros, con las caras difuminadas pero sus figuras inconfundibles. Las páginas interiores eran aún peores: un despliegue de las fotografías tomadas por el investigador, un informe detallado de sus movimientos, especulaciones maliciosas sobre la duración de su aventura, comentarios de supuestos "allegados" que hablaban de la "doble vida" de la "perfecta esposa".

Isabella sintió que el aire le faltaba. El rostro le ardía de vergüenza, de humillación, de una ira impotente. Sus manos temblaban tanto que el periódico se le escurrió de los dedos y cayó al suelo, esparciendo la verdad desnuda por todo el mármol del comedor.

Leonardo la observaba con una expresión de fría satisfacción. —Parece que nuestra historia es la comidilla de la ciudad, ¿no crees, Isabella? Espero que valiera la pena.

La voz de él era un veneno lento, goteando en su alma ya destrozada. Ella lo miró con odio, con un odio puro y visceral que nunca había sentido por nadie.

—¡Eres un monstruo! —gritó, con la voz quebrada por las lágrimas y la rabia—. ¡Un miserable! ¿Cómo pudiste hacerme esto?

—¿Cómo pude? —respondió él, levantándose con calma y caminando hacia ella, con esa misma sonrisa gélida—. ¿Cómo pudiste tú deshonrarme de esta manera? Esto, Isabella, es solo el comienzo. Esto es lo que sucede cuando alguien se atreve a desafiarme. Esto es lo que sucede cuando alguien cree que puede tomar lo que es mío sin consecuencias.

El teléfono no tardó en sonar. Primero, una llamada de su madre, histérica, preguntándole qué había hecho. Luego, las amigas, algunas con un falso tono de preocupación, otras con la curiosidad malsana de quien disfruta del espectáculo. Los mensajes se acumulaban, las redes sociales ardían con comentarios crueles, con juicios despiadados, con la opinión pública destrozando su reputación, la de ella y la de Alejandro.

Isabella se sentía abrumada. Su vida, esa que había intentado construir con tanta discreción y amor, ahora estaba expuesta, pisoteada, convertida en un circo para el deleite de la gente. La vergüenza era inmensa, pero también la ira. No solo por ella, sino por Alejandro. Sabía que él también estaría sufriendo, que su reputación, su negocio, todo lo que había construido con tanto esfuerzo, ahora corría peligro por culpa de la mezquindad de Leonardo.

Se encerró en su habitación, llorando sin consuelo, sintiendo el peso del mundo entero sobre sus hombros. Los titulares se repetían una y otra vez en su mente, cada palabra como una puñalada. El paraíso secreto, el oasis de amor que habían construido, había sido destruido sin piedad, reducido a cenizas por la mano vengativa de un hombre celoso y herido en su orgullo.

La felicidad, esa frágil paz que había encontrado en los brazos de Alejandro, se había eclipsado por completo. Ahora solo quedaba la desesperación, la incertidumbre, y la cruda realidad de que el mundo, el verdadero mundo, cruel y despiadado, no perdonaba a quienes se atrevían a amar fuera de las normas establecidas. La guerra había estallado de forma pública, y ella y Alejandro estaban en el ojo del huracán.

Horas más tarde, tumbada en la cama, con la mirada perdida en el techo, escuchó a los sirvientes cuchichear en el pasillo. Una de las jóvenes limpiadoras, con la que Isabella solía ser amable, se atrevió a asomar la cabeza por la puerta, con los ojos llenos de lástima y morbosidad.

—Señora… ¿está bien? Es que… lo que dice en los periódicos… —balbuceó.

Isabella no respondió. Solo se cubrió la cara con las manos, sintiendo cómo las lágrimas volvían a brotar con renovada fuerza. No quería su lástima, no quería su juicio. Solo quería que el mundo dejara de mirarla, que la tierra se la tragara.

—¡Vete! —gritó con rabia, la voz ahogada—. ¡Déjame en paz! ¡Fuera de aquí!

La chica se retiró asustada. Isabella solo quería llamar a Alejandro, escuchar su voz, saber que estaba bien, que esto no lo había destruido. Pero la idea de hablar con él en medio de todo este caos, de arrastrarlo aún más a su infierno, la detuvo. La prensa ya había hecho suficiente daño.

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Miriam Ramirez
buenisima autora espero la siguiente historia gracias x compartir su talento un abrazo y asta pronto👏👏👏👏👏👏👏👏🥰 drsde Santiago de Cali Valle
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