Tras haber huido con el corazón roto. Sofía se va de su pueblo natal Arendell para comenzar una vida nueva lejos de todo lo que le pasó.
En el camino se topa con un joven herido y sin dudar le ayuda, al acercarse se percata de que el joven es alguien de la nobleza y cuando está curando sus heridas con sus poderes de bruja, se da cuenta de que el joven ha sido severamente drogado por un afrodisíaco potente.
Entonces cuando termina el joven toma a Sofía y termina por tener relaciones con él y a la mañana ella se va tras sentir vergüenza y huye deseando borrar de su mente lo ocurrido esa noche sin imaginar que esa noche tuvo consecuencias.
Tiempo después Sofía se da cuenta de que está embarazada y no tiene ni idea de cómo diablos se llama el joven que ayudó. Sin embargo, no se dejó llevar por el miedo y tomó la decisión de seguir con su embarazo y tuvo gemelos.
El Noble no la olvidó la buscó hasta que finalmente dio con ella...
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Capítulo 10: Vínculo
ALARIC
Pasaron los días viviendo entre tiendas, hogueras y árboles altos.
Ida había convertido el campamento en una extensión salvaje de su botica. Sofía pasaba los días preparando tónicos, cerrando heridas y también discutía con mis soldados porque eran incapaces de seguir instrucciones simples como "no te arranques la vendas".
Era algo que oía cada mañana cuando la venían a ver.
—¡No te arranques las vendas!—Regañó a uno de mis soldados.
—Pero ni siquiera me duele.
—Te dolerá cuando se infecte.
Los que obedecían sus instrucciones se reían de los castigados. Mientras que los castigados aprendían a no meterse con una bruja y sobre todo una embarazada. Yo trabajé en algo más complicado que cualquier otra guerra. Ganarme su confianza.
No le exigía nada. No luego de cómo empezó nuestra historia. Así que estuve allí. Cuando tenía náuseas al amanecer, le llevaba agua con menta. Cuando el campamento era muy ruidoso, mandaba a callar a cincuenta hombres con una mirada. Cuando sus pies se hinchaban, calentaba agua.
Con el paso del tiempo... algo comenzó a cambiar entre los dos. No sucedió de golpe. Fueron cosas pequeñas. En cómo ya no cerraba la tienda con magia. En cómo ella me llamaba por mi nombre sin ese tono cargado de desdén.
En cómo ella me buscaba por las miradas por la mañana. Incluso en la forma en que nuestro cachorro se calmaba apenas oía mi voz y tocaba el vientre de su madre. Hasta el bosque era consciente de ello. El aire entre nosotros era diferente, distinto, más vivo, atento. Faltaba poco para el nacimiento.
Aquella tarde la encontré sentada frente a una mesa de campaña, moliendo ingredientes para una medicina mientras el sol atravesaba la tela de la carpa. Tenía el cabello recogido con cuidado y el vientre redondo rozaba el borde de la mesa. Iba a hablarle cuando me detuve. Una lágrima cayó por su mejilla. Luego otra. No eran transparentes, brillaban como plata líquida. Mi pecho se tensó.
—Sofía.
Ella alzó la vista, sorprendida, tocó su rostro.
—Estoy bien, no es nada.
Ida apareció detrás de mí como si siempre hubiese estado allí.
Miró las lágrimas y sonrió de lado.
—Tiene razón.—Fruncí el ceño. Sofía desvió la mirada.
—¿Qué significa?
Ida me miró primero a mí, luego a ella. Sofía respiró hondo. Yo no podía moverme. Ida dio la estocada final con una calma cruel.
—Lágrimas de plata. Aceptación del vínculo. No pasan por accidentes.—Sofía me miró.—Su bruja interior te ha aceptado como su compañero.—Desvió la mirada hacia ella.—Ya no caminarás sola en este camino lleno de sorpresas e incertidumbres.
Ella se retiró dejándonos a Sofía y a mí solos. Puse una mano en el vientre redondo de Sofía, el bebé pateó al sentir mi toque. Era la primera vez que lo hacía sin tener que usar mi voz para que lo hiciera.
—Patea siempre que estás cerca, sin importar lo que haga. Este niño siempre sabe cuando estás cerca.—Sonreí debajo de la máscara. Este niño era todo lo que necesitaba para recordar que tenía más de un motivo para regresar vivo de cada guerra en la que peleo.
Otra lágrima salió de su ojo. Limpié la lágrima que corrió por su mejilla, era tibia.
—Tus lágrimas son tibias y brillantes. ¿Por qué las brujas lloran esta clase de lágrimas cuando logran establecer un vínculo con alguien?—Ella soltó una leve risa.
—No todas las brujas lloran lágrimas de plata, sin embargo, algunas como yo... somos pocas las que encontramos a ese alguien que nos acompañe en nuestro camino. Y cuando eso pasa... entonces toda la vida de una bruja cambia por completo.
—Entonces... ¿puedo cortejarte?—Se rio.
—Te dejaré intentar, ahora déjame trabajar.—Gruñí cuando me echó.
—¡Volveré!—Ella rio con más fuerza.
—¡Mejor dile a tus hombres que no se arranquen las vendas!—Suspiré pesadamente y al mirar hacia el frente efectivamente ella tenía razón. Esos salvajes se estaban quitando las vendas.
—Dejen de arrancarse los vendajes, su Luna está embarazada y ha estado trabajando con esa vieja decrépita codo a codo para que sus heridas sanen y se atreven a quitarse los vendajes solo porque ya no les duelen. ¡¿No les da vergüenza?!—Dejaron de arrancarse las vendas. El silencio que siguió fue palpable, tenso y lleno de algo parecido a la culpa.
En ese momento salió Ida con los brazos cruzados y les hizo una seña para que se formaran esos salvajes en una fila y fueran tratados nuevamente.
—Vayan y ni se les ocurra molestar a la Luna Sofía. ¿Entendido?—Asintieron y se dirigieron de forma calmada y silenciosa a ser tratados.
—Con qué vieja decrépita, ¿eh?—Dijo Ida con esa voz que me estremeció.
—¡Ah!—Exclamé al sentir el golpe en la cabeza.—¡Eso dolió!
—Se lo merece, además, le agradezco. Ya es demasiado tener que sanar a esos salvajes, pero el hecho de que no entiendan que no son indestructibles. Es algo que hasta el momento no entienden. ¿La guerra no les enseña eso?
Suspiré pesadamente cerrando los ojos recordando todas guerras que pelee desde el primer día que tomé una espada y comencé a pelear.
—A veces la guerra te enseña más que eso.—Ida asintió entendiendo a lo que me refería.
—Créame que conozco ese sentimiento y Sofía lo comprende en más de una forma.—No pregunté, no hizo falta hacerlo.
Pronto lo sabría, pero solo esperaba que Sofía me lo dijera por ella misma. Sin importar qué fuera.
pero ningún, ningún 9 meses 🤔😬
lo bueno Sofia es que tu mate el el ALFA✨️✨️✨️
Aquí algo no está cuadrando🤔🤔🤔🤔