Enya una humana trasmigrada al mundo animal despierta en el cuerpo de una hembra leopardo de las nieves raza casi extinta en ese mundo, marginada por ser considerada fea, pero al ser víctima de las intrigas de su media hermana Enya al caer al agua descubre que no es fea solo está sucia, un día en su cueva toma un baño y descubre que posee una belleza hechizante conoce a sus maridos bestia, guiada por su guía bestial para ganar fuerza en esa tierra extraña dónde las bestias tienen forma humana formara vínculos con los machos más fuertes,descubriendo su verdadera forma bestial y su verdadero origen en las tierras nevadas de las montañas ocultas.
tendrá la opción de quedarse con la vida que construyo en el mundo de las bestias con sus maridos o regresar a su mundo original donde era una chaebol de primera generación
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Recuerdos 3ra parte.
Enya se levantó suavemente de la cama de piedra,camino hacia el arroyo que se encontraba dentro de su cueva
Observo su reflejo en el agua, observo las marcas rojas dejadas por Félix;
la mordida en su cuello palpitaba dolorosamente.
Apretó el puño maldiciendo a felix.
Lentamente se sumergió en el agua extrañamente cálida,Analizando los recuerdos de la dueña anterior.
De repente, una oleada de recuerdos dolorosos la invadió.
Enya nunca había sido preferida por su madre; siempre había buscado su aprobación, siempre era ridiculizada por su hermana Eva; su madre nunca le había dedicado una mirada cálida.
Un día su hermana Eva se burló de su apariencia pálida y del cabello plateado
Decía que era tan diferente a ella y su madre, que era tan fea y extraña.
Por ser diferente, su madre la rechazaba. Enojada, ella le dio un fuerte empujón a Eva, cayéndose violentamente hacia atrás. Enya, asustada, salió corriendo; desorientada, llegó a un lago al pie de una gran cascada
Observo por un largo tiempo su rostro tan blanco y puro,su gran cola y orejas blancas; era tan diferente de su madre y su hermana.
Lo que Eva decía era completamente cierto; rompiendo a llorar, jalaba sus pequeñas orejas hasta casi arrancarlas pero al doler, dejaba de tirar de ellas y su llanto se hacía más doloroso. De igual manera, apretaba su cola esponjosa, preguntándose por qué su aspecto era tan diferente.
Porque era tan esponjosa y blanca, si la de su madre y hermana era larga y delgada.
Sollozaba con más fuerza. Enojada, golpeó el agua, salpicándole barro por todas partes.
Sorprendida y con pensamientos inocentes, pensó que si su color se volvía más oscuro y su cabello plateado también se oscurecía, su madre por fin podría aceptarla y tratarla con amor como a su hermana Eva. Decidida, se untó los brazos, las piernas, la cara y el cabello con el barro.
Observando nuevamente su reflejo en el agua y al ver que su piel y cabello ya no eran tan claros ni brillantes, que se habían oscurecido por el barro, inocentemente se alegró y corrió hacia su casa para mostrarle a su madre su nueva apariencia.
Al llegar, con alegría dijo: "Madre, mira, ahora soy igual que tú.
Al ver la reacción de su madre, se congeló.
Su madre no la recibió con una sonrisa cálida, sino con el ceño fruncido y visiblemente molesta; aferrada a ella, su hermana Eva sollozaba.
Su madre la observó con mirada fría y dijo:— "Enya, ¿por qué golpeaste a tu hermana?".
—Porque no puedes ser como ella.
La pequeña Enya, triste, guardó silencio, bajó la cabeza con resignación y tristeza.
Su madre, al observarla, se arrodilló frente a ella diciéndole: —Pequeña Enya, debes ser buena con tu hermana y obediente.
Suavizando la mirada, le sonrió brevemente a la pequeña Enya.
—Eres una buena niña verdad.
Enya inocentemente asintió y su madre le dio un ligero beso en la frente.
Enya pensó que, al estar cubierta de barro y no mostrar su forma original pálida, su madre la había aceptado
Desde ese día nunca más volvió a quitarse el barro del cabello y el cuerpo.
Así el tiempo pasó; los días siguieron pasando con Enya cubierta de lodo.
Lo que nunca cambió fue el acoso constante de su hermana Eva, siempre burlándose de ella, llamándola sucia y fea, acosándola con su mejor amiga, Vea, cada vez que la veían.
En otro recuerdo.
Un día vago sola por toda la aldea observando a las personas que vivían allí.
Su madre era muy estricta; negándole salir, le decía que afuera era muy peligroso
Así que un día que su madre no estaba en casa, llena de curiosidad al escuchar los murmullos y la risa animada de la gente, decidió salir.
Caminando por la aldea, observaba con detalle y sorpresa a todas las personas; su piel, orejas y cola eran iguales
Solo ella era diferente a ellos, con piel blanca y grandes ojos azules
Las personas, al verla, la rechazaban; apartándose de ella, la miraban con ojos molestos.
Enya inocentemente se acercó a unos niños que estaban jugando frente a la fogata, intentando jugar con ellos, pero sus padres, al verla, corrieron hacia ellos lanzando insultos a la inocente y pequeña Enya.
Asustada, regresó corriendo a casa, ocultándose en un rincón; lloraba amargamente sin parar.
Enya volvió en sí, tocándose el rostro; se sorprendió al descubrir que lágrimas corrían por su rostro y al sentir el corazón apretado.
Entendió por todo el rechazo que había pasado la Enya anterior solo por ser diferente a los demás. Y el porqué siempre había estado cubierta de lodo y por qué la llamaban hembra fea; ella solo quería ser aceptada.
Nunca nadie vio su verdadera apariencia; desde pequeña siempre la cubrió con el barro, por eso era considerada sucia y fea.
Recordó lo que Félix le había dicho de su forma animal e intentó buscar algún recuerdo de cómo hacerlo, pero no encontró ninguno.
De pronto se oyó un ruido fuerte, el arrastre de algo pesado. Enya, asustada, se congeló observando fijamente la entrada de la cueva