En un mundo donde los dragones cambian de forma y los destinos se entrelazan, el amor puede ser tanto un regalo como una maldición. Dos jóvenes, marcados por la herencia de lo divino y la carga del futuro, se encuentran en una encrucijada. Mientras uno vislumbra los hilos del destino, el otro lucha con sus propios demonios interiores. En un universo de escamas y sueños, las decisiones pueden cambiar no solo sus vidas, sino el destino de todos los que aman.
¿Estás listo para descubrir hasta dónde llegarían por amor?
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Cap 17: Hogar
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Al tiempo que la pareja salía del ducado, de la capital salía una comitiva con al menos 20 carruajes bien custodiados.
— ¿Quién va en ese carruaje?— preguntó Raiven
El guardia siguió su camino sin decir nada, por lo que el Omega se enfureció al ser ignorado. Queriendo saber que persona tan importante iba en el carruaje, se acercó a otro guardia y le dió una bolsa con monedas.
— ¿Quién va en ese carruaje?
— Es la dote para el joven Pablov— respondió sin mirar al Omega
— ¿Joven Pablov? ¿te refieres al hermano del duque Pablov?
— Todos estos carruajes están llenos de numerosos tesoros, como dote para el joven Connor Pablov— dicho esto, continuó su camino
– ¿Estás seguro de eso? ¿Es para ese Omega estúpido?
— Sí
Al escuchar que todos esos carruajes eran dotes para Connor, Raiven apretó sus puños con fuerza, mientras insultaba al joven. Pues resulta, que el tercer príncipe solo le había dado como dote, un pulsera de jade, una tela sin valor y un cofre pequeño de monedas de oro.
— “ Debe ser que se comprometió con algún viejo asqueroso y pervertido…… Nadie en el reino querría a un Omega abandonado por su novio”— dándose ánimos a sí mismo
Pasado el tiempo, Connor y Harlan llegaron a la capital de Aethelgard, e inmediatamente fueron a la mansión que se alzaba en el centro como un pequeño castillo.
— Wow, alfa, su mansión parece un castillo.
— Entremos para que deje sus cosas y conozca el lugar.
— Gracias…… Alfa, nunca había visto esta mansión, ¿Hizo algo?
— Solo la modifiqué un poco.
Entre una que otra pregunta de Connor, entraron a la mansión, allí Harlan presentó al Omega como su prometido, por lo que debían respetarlo y obedecerlo. Luego de esto lo llevó a la habitación que ocuparía.
— Alfa, ¿No compartiremos alcoba?
— No, no es adecuado. Además, esto es algo pasajero y usted eventualmente se irá.
— No me iré, ahora estamos comprometidos y pronto seremos esposos.
— Si desea salir, los guardias lo acompañarán, también puede tomar dinero de la oficina que le corresponde a usted.
— Muchas gracias, alfa.
Harlan asintió para salir del lugar, mientras que Connor revisaba la habitación y supervisaba que sus pertenencias fuesen puestas en su lugar sin ser dañadas.
— “ Bien, ya estoy comprometido. Ahora debe tener un plan para cortejarlo sin ser demasiado insistente”
Cuando todo estuvo en su lugar, el Omega se aseó para salir a caminar, pues tenía planeado comprar algún obsequio, para su ahora prometido y darle un anillo de compromiso. Pues su padre le había dicho que cuando se comprometieron, se habían dado un anillo como muestra de su compromiso y lealtad. Pasado un tiempo, el Omega entró a una joyería, viendo los últimos diseños que habían, luego de unos minutos, Raiven entró con superioridad.
— Estos anillos están muy bien, sin embargo, estoy buscando algo más sofisticado, algo único que le haga saber a mi prometido mis sentimientos— dijo Connor al empleado
— Entiendo, entonces le mostraré los bocetos de edición única— respondió con amabilidad
— Gracias
La pequeña conversación, era escuchada por Raiven, quien sonreía con altivez.
— No pudiste soportar que el príncipe me escogiera y fuiste a meterte a la cama de un viejo pervertido……. Te digo, no debiste hacer eso por despecho, si me hubieras dicho, tal vez hubiera considerado dejarte ser concubino de mi esposo. Aunque eso no aseguraría que fueras bien tratado por él— decía con burla, para que los presentes escucharan
— Joven Raiven, en lugar de estar aquí presumiendo lo que no tiene, debería ir a preparar la presuntuosa boda que vocifera. Además, mi vida y mis decisiones no son de su incumbencia ni de la incumbencia de nadie presente.
— “ pobre estúpido, ni se imagina la gloria que tendrá el tercer príncipe y quien estará a su lado para disfrutar seré yo”— pensaba con una mirada de suficiencia
— “ Imbécil, no sabes lo agradecido que estoy porque te llevaste a ese maldito infeliz…… Además, mi príncipe no tiene nada que envidiarle a ese parásito”
El chico fue sacado de sus pensamientos, cuando el empleado de la joyería le entregó los diseños de los anillos. Dichos diseños, fueron arrebatados por Raiven.
— No pierdas el tiempo mostrándole nada, es obvio que su familia no le dará dinero para desperdiciar y ese anciano con el que se revuelca, tampoco lo dejará malgastar luego de todo lo que le dió a su familia para comprarlo.
— No seas ridículo y métete en tus propios asuntos— respondió Connor quitándole los papeles
— Entonces veamos si tienes suficiente dinero para comprar algo tan valioso y único.
— No tengo que demostrarle nada a una basura sin valor, que además lleva las feromonas de un alfa distinto a su prometido— percibiendo un fuerte olor a tabaco en el Omega, mientras que recordaba que el olor de ese alfa era a petricor.
— Deja de ser malicioso, yo soy solo de mi prometido.
— Como digas, ahora sal de mi camino, o hago que mis guardias te rompan las manos.
Dicho esto, el rubio siguió revisando los bocetos, hasta que encontró el diseño perfecto para regalarle a su pareja.
— Quiero este diseño, pero si hay otro igual tendrán que dar la indemnización dicha y enfrentar a las autoridades— decía mientras señalaba el diseño
— Jajaja, ese diseño tan anticuado y sin gracia.
Molesto por la presencia de ese Omega, Connor con disimulo le dió una descarga eléctrica tirandolo al suelo.
— Joven Raiven, si tiene sueño o ganas de jugar en el suelo, vaya a su casa y no sea mal educado en público— comentó el rubio conteniendo su risa