“La noche que Alessia Duarte perdió su taller, también conoció al hombre que podía cambiar su destino… o destruir su corazón.”
“Sebastián Ferrer pensó que solo había encontrado a una costurera talentosa… hasta que descubrió que ella era la mujer que podía derrumbar todos sus secretos.”
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La Decisión
La noticia se había extendido por todo el edificio de Ferrer Fashion.
En menos de una hora, todos sabían lo que Sebastián Ferrer había decidido.
Alessia Duarte iba a modelar el vestido principal de la colección.
El taller estaba lleno de murmullos.
—¿La diseñadora?
—¿De verdad va a salir a la pasarela?
—Eso nunca ha pasado aquí
Alessia estaba de pie frente al maniquí con el corazón acelerado.
Aún no podía creerlo.
—Esto es una locura —murmuró.
Daniel estaba sentado sobre una mesa, observándola con una sonrisa tranquila.
—No —dijo—. Esto es una oportunidad.
Alessia negó con la cabeza.
—Yo no soy modelo.
Daniel señaló el vestido.
—Pero ese vestido es tuyo.
Ella miró la tela color vino.
Había pasado semanas trabajando en cada detalle, Cada costura, bordado y Cada caída de la tela.
—Aun así —susurró— todos estarán mirándome.
—Exacto —respondió Daniel—. Y eso es lo que necesitamos.
En ese momento, la puerta del taller se abrió.
El ambiente cambió inmediatamente, Sebastián entró, Su presencia siempre imponía silencio, Sus ojos recorrieron el lugar hasta detenerse en Alessia.
—Necesito ver el vestido en ella.
Las costureras comenzaron a moverse rápidamente.
En pocos minutos llevaron el vestido hacia el probador.
Alessia sintió que sus manos temblaban ligeramente.
—Respira —le dijo Daniel en voz baja—. Vas a estar bien.
Ella entró al probador.
...Minutos después......
Cuando la cortina se abrió, el taller quedó en silencio.
El vestido abrazaba perfectamente la figura de Alessia.
La tela caía desde su cintura con una elegancia natural.
El bordado resaltaba la forma de su cuerpo de una manera que parecía casi hecha a propósito.
Alessia se miró en el espejo con sorpresa.
Era el mismo vestido que había creado pero ahora parecía completamente diferente.
Detrás de ella, el silencio continuaba, Sebastián estaba de pie frente a ella, Inmóvil, Sus ojos recorrían cada detalle del vestido y de la mujer que lo llevaba.
Por un momento, nadie habló.
Finalmente Daniel rompió el silencio.
—Bueno…
—creo que ya tenemos nuestra respuesta.
Una de las costureras susurró:
—Parece una modelo profesional, Alessia se puso un poco nerviosa con tantas miradas.
—¿De verdad creen que puedo hacerlo?
Nadie respondió.
Porque todos estaban mirando a Sebastián.
Su opinión era la única que realmente importaba.
Él se acercó lentamente.
Sus pasos resonaban en el silencio del taller.
Cuando estuvo frente a ella, habló con voz baja.
—Camina.
Alessia lo miró sorprendida.
—¿Aquí?
—Sí.
Ella respiró profundo.
Luego dio unos pasos hacia adelante.
El vestido se movió con una caída perfecta.
Sebastián no apartaba la mirada.
Daniel sonrió ligeramente desde la mesa.
Cuando Alessia se detuvo, Sebastián habló.
—Gira.
Ella obedeció.
La tela se movió suavemente alrededor de su figura.
El efecto fue elegante y hipnótico.
Sebastián tardó un segundo en responder.
Luego dijo algo que nadie esperaba escuchar de él.
—Es perfecto.
Alessia sintió que su corazón dio un salto.
—¿De verdad?
Sebastián sostuvo su mirada.
—Sí.
Hubo un momento de silencio entre ellos, Un momento extraño, Cargado de algo que ninguno de los dos estaba nombrando.
Daniel bajó de la mesa.
—Entonces está decidido.
Sebastián asintió.
—Mañana en el evento ella usará el vestido.
Alessia sintió una mezcla de emoción y nervios.
—Espero no arruinarlo.
Sebastián negó con la cabeza.
—No lo harás.
Sus ojos se suavizaron apenas.
—Confío en ti.
Alessia no esperaba escuchar esas palabras.
Pero antes de que pudiera responder, Daniel habló otra vez.
—Bueno, ahora necesitamos practicar la pasarela.
Sebastián frunció ligeramente el ceño.
—¿Practicar?
Daniel sonrió.
—Sí.
Luego miró a Alessia.
—Y yo me ofrezco como entrenador.
Alessia soltó una pequeña risa nerviosa.
Pero cuando levantó la mirada notó algo curioso.
Sebastián estaba observando a Daniel Y su expresión ya no era tranquila, Era algo más oscuro.
Algo que Alessia no había visto antes, porque por primera vez Sebastián Ferrer estaba celoso.