Flor Watson, una heroína, deberá enfrentar a sus demonios internos dentro del Valhalla mientras al mismo tiempo continúa con su vida poco normal como madre en una familia.
¿Podrá Flor sobrevivir a su mente? ¿O a la maternidad?
NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo #8
Desconcertada me levanté del suelo, y comencé a caminar por las escaleras en busca de una salida, aunque mientras subía las escaleras mi cuerpo creció, mi ropa cambió y de un momento a otro deje de ser una niña vestida en pijama y pase a ser una adolescente con mi viejo traje de Súper Zero.
También en las escaleras pude encontrar a un hombre muerto, era un periodista. Tenía una cámara con visión nocturna y una chaqueta de cuero bastante bonita. Parecía haber sido asesinado por algo o alguien con garras muy afiladas, suponía que era esa bestia.
Cuando llegué al tercer piso, decidí regresar por la cámara del periodista para poder ver mejor, pues los pasillos del tercer piso estaban totalmente oscuros.
—¡¿Ho-Hola?! ¡¿Hay al-alguien aquí?!
Caminé por los pasillos con la respiración agitada, volteé a cada rincón con la mínima esperanza de no encontrarme con esa bestia de nuevo. Sin embargo, las marcas de garras en los pasillos me daban entender que él ya había estado por esos pasillos.
Intentando no vomitar del miedo, me puse la mano en la boca y seguí caminando por los pasillos.
Mientras más caminaba más se estiraba el pasillo, que me llevaba a la entrada del templo, eso me desconcertó. Pues no recordaba muy bien haber ido nunca a un templo así o al menos eso podía recordar.
De un momento a otro cuando crucé la puerta del templo, aparecí en el interior de una casa con un olor que me trajo recuerdos de mi infancia.
Recuerdo que solía visitar la casa de mis abuelos, ellos vivían en una ciudad vecina de Bears City, su casa estaba ubicada en un barrio bastante viejo; era un barrio que no permitía el paso a las personas con vestimenta de Zorro.
No recuerdo bien porque esas personas se vestían así, pero sí recuerdo que entre esas personas estaba una niña llamada: “Kairo”.
Ella solía ser muy alegre, y siempre me llevaba a su casa para contarme cómo soñaba con ser útil para su familia.
La colonia de mis abuelos tenían paisajes de la naturaleza bastante bellos, y unas calles tan limpias que parecían de otro mundo, más si venías de una ciudad como Bears City o más comparada con Moncia; Moncia, la ciudad de mi esposo no era muy buena, era una ciudad con calles llenas de basura, perros abandonados y personas que consumían libremente drogas que te hacían más tonto.
Kairo se volvió mi única amiga, ella tenía unos abuelos muy conocidos debido a lo tradicionales que eran, también porque ellos eran los dueños de un viejo templo muy visitado por las personas del barrio, según mis abuelos ese templo era incluso más viejo que la ciudad de Amphy City.
Los cientos de templos de los Shirakawa, también estaban dedicados a un dios conocido como Inari, un dios Zorro, que tenía como mensajeros a los Kitsunes.
La casa de los abuelos de Kairo, o la casa de los Shirakawa olía a tatami viejo y a sopa Maruchan. Kairo realmente destacaba ante todo ese lugar, ella era reluciente como el sol y sus abuelos eran como el cielo, calmados y tranquilos cuando no los hacías enojar.
Cuando entraba dentro de su casa, siempre me sentía observada, me sentía en peligro, mis instintos me gritaban que una bestia me perseguía, una con dientes y colmillos muy grandes.
—Tranquila, Nova… Inari no ataca a los que siguen normas —dijo Kairo con una pequeña sonrisa alegré como siempre mientras me guiaba a su habitación—.
Aún después de tantos años, seguía sintiendo esa sensación de ser observada…
—Ka… ¡¿Kairo?!
Los sonidos de una campana se escucharon por todo el lugar, volteé a los alrededores temblando de miedo. Solté un chillido similar al de un ratoncito en cuanto escuché la voz de mi vieja amiga de la infancia.
—Llegas temprano… Hermana…
Kairo me esperaba de rodillas en un tapete floreado, ella tenía la espalda recta y las manos estaban reposando en sus manos. Su kimono rojo estaba perfecto como siempre, y su mirada era tan cálida que te daba sueño verla.
—Hermana… —comenzó sin voltear a verme pero con una voz dulce—. Llegas justo a tiempo para la ceremonia de Megan
—¿Q-Que? ¿C-Ceremonia? —susurre confundida—
—Sí… ¿Olvidaste que tú hermana se unirá con mi hermano? Eso jaja, nos vuelve hermanas ¿no?
—Ka-Kairo —tartamudeé sentándome frente a ella—.
—Sabes… es curioso hace tiempo cuando jugábamos juntas, creí que nunca seríamos familia…
De las sombras salieron algunos unos zorros gigantescos con colmillos tan grandes como mi brazo, sus ojos eran rojos y parecían seguir órdenes de Kairo.
—Ah… eh… Ka-Kairo…
—Deja que sigamos con el ritual. Deja que te quitemos una parte de tí y la juntemos con nuestra familia, en sagrada unión…
Los zorros hambrientos se acercaron a mí gruñendo y mostrando sus colmillos. Ellos intentaron arrancarme una parte de mi cuerpo con sus colmillos, trate de parar a cada uno de ellos con mi visión láser o con mi aliento helado pero…
Kairo aprovechó que estaba distraída para rebanar uno de mis brazos con una Katana, mi brazo salió disparado y el dolor fue inimaginable, caí al suelo gritando de dolor, pataleando con todas mis fuerzas y sollozando por el dolor.
Eso no pareció importarle a nadie… mi dolor… no le pareció importante ni siquiera a Kairo, ella solo se veía feliz, porque ahora tenía una parte mía con ella.
—Jaja, ahora somos familia, Nova, ¡Somos hermanas gracias a Megan!
—Basta… Kairo… bas…
Debido al dolor terminé cayendo inconsciente por unos momentos. No fue mucho tiempo, aunque fue suficiente para aparecer de nuevo en otro sitio, esta vez en un mar interminable.
—¡¡Kairo!! —grité despertando exaltada—.
Volteé a los alrededores, dándome cuenta de que mi brazo no había sido cortado, pero como… si seguía sintiendo dolor, seguía sintiendo que me habían arrancado una parte de mi ser frente a mis ojos.
—Nova… lo siento… —se disculpó Kairo sin hacerse presente frente a mí—.
—¡Kairo! —me levanté preocupada y molesta por mi amiga de la infancia—
Intenté buscar a Kairo por el mar infinito, solo que a medida de que me adentraba más al mar, escuchaba como una bestia que caminaba en cuatro patas se me acercaba.
El dolor en mi brazo no tardó en hacerme caer de rodillas, mi dolor era tanto que mi visión se volvió borrosa, mi estómago burbujeó, mis oídos no dejaban de pitar y mis lágrimas no dejaban de brotar mientras el sonido de unas campanas resonaban en todo el lugar.
—¿Por qué no estás feliz? El ritual… se llevó a cabo… ahora somos familia —dijo un majestuoso zorro con nueve colas que se movían con el aire—
No era monstruoso, sino hermoso y muy adorable, era curioso, él relucía como un sol en un lugar tan calmado como un mar infinito.
—Tú… ¿Tú quién eres? ¿Eres el dios Inari?
La diosa Inari tan solo se soltó una carcajada y caminó alrededor mío mientras me veía a detalle, casi como si me estuviera juzgando por mi apariencia.
—Solo digamos que no soy humana, pero llámame como desees