Emir Abdala y Aysun viven un amor perfecto en la lujosa mansión Abdala. Pero su felicidad termina cuando Aysun sufre un terrible accidente provocado en secreto por Myna, la envidiosa hermana de Emir.
Al despertar, Aysun ha perdido la memoria y ya no recuerda al hombre que ama ni el matrimonio que compartían. Desesperado, Emir hará todo lo posible por recuperar a su esposa y demostrarle que su amor sigue vivo.
Pero el destino pondrá en el camino de Aysun a Merth, un humilde artesano que se enamorará de ella sin conocer toda su historia. Mientras Emir lucha por recuperar el corazón de su esposa, Aysun quedará atrapada entre dos hombres y dos formas de amar.
Entre secretos, traiciones, pasiones y sorprendentes revelaciones, Aysun tendrá que descubrir quién es realmente... y cuál de los dos hombres está destinado a quedarse con su corazón.
NovelToon tiene autorización de Alejandro Briñones para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 16 — El secreto de nuestro encuentro
La frase de Kemal quedó suspendida en el aire.
—Aysun no llegó a tu vida por casualidad. Alguien la puso en tu camino mucho antes de que ustedes se conocieran.
Emir permaneció inmóvil.
Aysun miró a su padre, incapaz de comprender.
—¿Qué estás diciendo?
Kemal respiró profundamente.
—Que tu historia con Emir comenzó mucho antes de aquella noche en que se conocieron.
—No lo recuerdo...
—Lo sé, hija.
Kemal acarició su rostro.
—Y precisamente por eso debemos tener cuidado.
Emir dio un paso adelante.
—Señor Demir, necesito respuestas. Aysun y yo nos conocimos, nos enamoramos y nos casamos. ¿Qué tiene que ver todo eso con usted?
Kemal lo observó durante unos segundos.
—Mucho más de lo que imaginas.
Aras intervino.
—Papá, quizá deberíamos contarle todo.
Kemal negó.
—Todavía no.
—¿Por qué?
—Porque no sabemos quién está escuchando.
Emir miró alrededor de la vieja casa.
—Aquí no hay nadie.
Kemal soltó una amarga sonrisa.
—Eso mismo pensé la última vez.
Entraron en una habitación que parecía haber permanecido intacta durante años.
Sobre una mesa había fotografías antiguas, documentos y varias cajas.
Aysun observó una de ellas.
—¿Qué es esto?
Kemal la abrió.
Dentro había objetos de su infancia.
Una muñeca.
Una pequeña pulsera.
Varias cartas.
Y una fotografía.
Aysun tomó la fotografía.
Su rostro cambió.
En ella aparecía junto a Emir.
Pero eran mucho más jóvenes.
Emir se quedó sorprendido.
—Eso es imposible.
—No —respondió Kemal—. Es completamente real.
Aysun miró la fotografía con incredulidad.
—¿Nos conocíamos antes?
Emir tomó la imagen.
No recordaba aquel momento.
—Nunca había visto esto.
Kemal se sentó.
—Porque alguien se aseguró de que ninguno de los dos lo recordara.
Aras cerró la puerta.
—Ahora sí puedes contarles.
Kemal asintió.
—Hace muchos años, cuando Aysun todavía era una niña, nuestra familia atravesaba una situación peligrosa. Yo había descubierto información que podía destruir a personas muy poderosas.
—¿Y esas personas tenían relación con mi familia? —preguntó Emir.
—Sí.
Emir sintió un escalofrío.
—¿Con los Abdala?
Kemal tardó en responder.
—Con alguien cercano a los Abdala.
Aysun miró nuevamente la fotografía.
—¿Y él?
Kemal señaló a Emir.
—Tu padre lo conocía.
Emir abrió los ojos.
—¿Mi padre?
Kemal asintió.
—Nuestros padres hicieron negocios juntos.
—Nunca me hablaron de usted.
—Porque después ocurrió algo que cambió nuestras vidas.
Kemal tomó una carta.
—Tu padre y yo descubrimos que alguien estaba utilizando nuestros negocios para encubrir operaciones ilegales.
—¿Quién? —preguntó Emir.
Kemal negó.
—Todavía no puedo darte un nombre.
Emir golpeó suavemente la mesa.
—¡Mi esposa perdió la memoria, alguien intentó matarla y ahora me dice que nuestro encuentro fue planeado! Necesito saber la verdad.
Kemal lo miró fijamente.
—La verdad puede ser más peligrosa que la mentira.
En ese momento, Aysun comenzó a sentirse mareada.
Se apoyó contra la pared.
—Aysun —dijo Emir preocupado.
Ella cerró los ojos.
Y recordó.
Una niña sentada en el asiento trasero de un automóvil.
Su padre conducía.
En el asiento delantero había un hombre.
Un hombre joven.
Aysun escuchaba una conversación.
—Algún día nuestros hijos se conocerán.
Kemal respondía:
—No quiero involucrarlos.
El hombre reía.
—No podrás impedirlo.
La imagen cambió.
Aysun era adolescente.
Estaba en un jardín.
Un muchacho se acercaba.
Ella no podía distinguir su rostro.
—¿Quién eres?
—Alguien que algún día será importante para ti.
Después, una última imagen.
Aysun adulta.
Entraba a un café.
Y allí estaba Emir.
La primera vez que se habían conocido.
Pero antes de que pudiera ver más, el recuerdo desapareció.
Aysun abrió los ojos.
—Papá...
—¿Qué recuerdas?
—Tú sabías que iba a conocer a Emir.
Kemal cerró los ojos.
—Sí.
Emir lo miró.
—¿Y por qué nunca me lo dijiste?
—Porque quería protegerlos.
—¿De quién?
Kemal no respondió.
Entonces se escuchó un fuerte golpe en la puerta principal.
Todos se quedaron en silencio.
Otro golpe.
Emir se acercó lentamente.
—¿Esperas a alguien?
Kemal negó.
—No.
Aras tomó un objeto de defensa que había encontrado sobre una mesa.
—Papá, ¿quién sabe que estamos aquí?
Kemal miró a Aysun.
—Alguien que no debería saberlo.
En el exterior, un automóvil estaba estacionado frente a la casa.
Dentro, Myna observaba la puerta.
A su lado estaba el hombre que había participado en el plan del accidente.
—¿Por qué me trajiste aquí? —preguntó ella.
—Porque Kemal ha regresado.
Myna lo miró.
—¿Y qué quieres que haga?
—Nada.
—Entonces, ¿por qué estoy aquí?
El hombre sonrió.
—Para que veas cómo termina todo.
Myna sintió miedo.
—No quiero seguir formando parte de esto.
—Ya formas parte.
—¡No! Yo solo quería que Aysun desapareciera de la vida de Emir.
—Y provocaste un accidente.
Myna bajó la mirada.
—No sabía que llegaríamos hasta aquí.
—Ahora ya es demasiado tarde.
Myna observó la casa.
—¿Quién está detrás de todo?
El hombre no respondió.
—Dímelo.
—Pronto lo sabrás.
Dentro de la casa, Kemal finalmente tomó una decisión.
—Emir, debes sacar a Aysun de aquí.
—¿Por qué?
—Porque vienen por ella.
—No pienso dejarla.
Kemal se acercó.
—Entonces escucha atentamente.
Sacó una llave antigua de su bolsillo.
—Hay una habitación secreta debajo de esta casa.
Aras lo miró sorprendido.
—¿Todavía existe?
—Sí.
Kemal entregó la llave a Emir.
—Allí encontrarás todos los documentos que explican lo que ocurrió entre nuestras familias.
Emir cerró la mano alrededor de la llave.
—¿Y usted?
Kemal miró hacia la ventana.
—Yo me quedaré.
—No.
—Es mi casa.
Un fuerte ruido rompió el silencio.
La ventana del salón se hizo añicos.
Aysun gritó.
Emir la abrazó y la protegió con su cuerpo.
Aras corrió hacia la ventana.
—¡Nos están atacando!
Kemal miró a Emir.
—¡Lleva a Aysun al sótano!
Los cuatro comenzaron a correr.
Pero cuando llegaron al pasillo, una figura apareció frente a ellos.
Una mujer.
Myna.
Aysun se quedó paralizada.
—¿Myna?
Emir se puso delante de su esposa.
—¿Qué haces aquí?
Myna tenía lágrimas en los ojos.
—Vine a advertirles.
Aras levantó la mirada.
—¿Advertirnos de qué?
Myna respiró profundamente.
—De la persona que realmente está detrás del accidente.
Emir la miró con furia.
—¿Tú no eras la responsable?
Myna negó.
—Yo provoqué el accidente...
Aysun quedó horrorizada.
—¿Qué?
Myna continuó llorando.
—Pero no fui yo quien ordenó que murieras.
Emir sintió un escalofrío.
—¿Quién te dio la orden?
Myna miró hacia Kemal.
Y entonces pronunció el nombre que nadie esperaba.
—Tu padre, Emir.
El mundo pareció detenerse.
Emir palideció.
—Eso es imposible.
Kemal cerró los ojos.
Aras miró a Myna con incredulidad.
Pero Aysun comenzó a recordar.
Una voz.
Una habitación.
Un hombre.
Y una frase:
“Si Aysun se casa con Emir, tendremos que eliminarla.”
Aysun abrió los ojos aterrorizada.
—Yo escuché esa voz...
Emir la miró.
—¿De quién era?
Aysun tembló.
—Era la voz de tu padre.
Y en ese instante, desde el piso superior, se escuchó una risa.