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El Precio De Tu Engaño

El Precio De Tu Engaño

Status: En proceso
Genre:Romance / Amante arrepentido / Embarazo no planeado
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Llona

Helena De la Vega está dispuesta a todo con tal de no presenciar el día más infeliz de su vida: la boda del hombre que ama con su propia hermana. Desesperada y sin medir las consecuencias, recurre a Leonardo de la Torre, su leal amigo de la infancia y el único hombre con el poder suficiente para desatar una tormenta de celos.
El trato es simple: fingir un romance apasionado frente a las cámaras de la alta sociedad.

NovelToon tiene autorización de Llona para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Final de la primera temporada

El Gran Salón del Palacio de Santo Mauro relucía bajo la luz dorada de arañas de cristal de bohemia. Las paredes de terciopelo borgoña, los arreglos de rosas negras e hilos de oro, y las notas envolventes de un violín interpreta una melodía oscura y sensual que llenaba el aire. La aristocracia y la élite empresarial del país se aglomeraban en los pasillos, murmurando con una mezcla de fascinación morosa y temor reverencial.

Nadie había olvidado el desastre de la Basílica de San Miguel un año atrás. Pero esa noche no se celebraba un escándalo; se celebraba la consolidación de un imperio implacable.

Frente al gran espejo de marco dorado del vestidor privado, Helena contemplaba su reflejo. El vestido de novia no tenía nada de inocente ni de tradicional. Confeccionado en un encaje negro sobre seda tono desnudo, se ceñía a su cuerpo como una segunda piel, marcando cada curva con una elegancia peligrosa. El escote en forma de corazón dejaba al descubierto su espalda y sus clavículas, mientras que una larga cola de tul negro se derramaba por el suelo como una mancha de noche pura.

Ya no quedaba nada de la chica ingenua que alguna vez lloró por las mentiras de un hombre débil o por la aprobación de una familia hipócrita.

Helena acarició la seda sobre sus caderas, sintiendo un cosquilleo de anticipación en el vientre. La puerta del vestidor se abrió sin anunciar su llegada, pero ella no se sobresaltó. Conocía el sonido de sus pasos, el peso de su aura y la calidez instantánea que invadía la estancia cada vez que él entraba.

Leonardo avanzó lentamente hacia ella a través de la penumbra. Vestía un esmoquin de corte perfecto, completamente negro, que acentuaba la anchura de sus hombros y la línea recta de su mandíbula. En su solapa llevaba una sola rosa negra, igual a las del ramo de Helena. Sus ojos grises, intensos y calculadores, la recorrieron de la cabeza a los pies con la misma devoción posesiva que el primer día.

—Estás deslumbrante, mi dulce Helena —murmuró él, deteniéndose justo detrás de ella ante el espejo.

Sus manos, grandes y firmes, se posaron sobre la cintura encorsetada de ella, tirando de su espalda hasta pegarla contra su pecho. Helena echó la cabeza hacia atrás, apoyándose en su firmeza y dejando escapar un suspiro de rendición. El aroma a sándalo, cuero y perfume costoso de Leonardo la envolvió, encendiendo esa marea de calor traicionera que solo él sabía provocarle.

—Dijeron que el negro era un atrevimiento para una boda —comentó Helena con una sonrisa amarga y sensual, mirándolo a través del cristal.

—Dijeron muchas cosas de nosotros —respondió él, inclinando la cabeza para rozar la piel descubierta de su hombro con los labios, sacándole un jadeo tenue—. Pero ya nadie se atreve a decirlo en voz alta.

Era cierto. En los últimos doce meses, la alianza entre la firma De la Vega y el imperio de Leonardo no solo había salvado el patrimonio familiar; había aplastado a la competencia. Mateo y su familia se habían exiliado en el extranjero tras la quiebra absoluta, y Victoria vivía recluida en una propiedad del norte, lejos de las luces que antes tanto codiciaba. Leonardo había orquestado cada caída con una precisión quirúrgica, y Helena lo había acompañado en cada paso, aprendiendo a saborear la frialdad del poder.

—¿Alguna vez te arrepentiste? —preguntó Leonardo en un susurro rasposo contra la curva de su nuca, deslizando las manos por la seda del vestido para presionar suavemente las curvas de sus caderas—. ¿Extrañaste la ilusión de una vida simple?

Helena se giró entre sus brazos, enredando las manos en el cuello de su camisa negra. Sostuvo la mirada del hombre que había manipulado su destino entero solo para tenerla.

—La simplicidad es para los débiles, Leo —confesó ella con la voz grave, llena de una seguridad oscura—. Tú destruiste mi ilusión de un cuento de hadas para darme un reino. No hay nada en el pasado que yo quiera recuperar.

Los ojos grises de Leonardo se dilatan de pura satisfacción. Un gruñido bajo se escapó de su garganta antes de atrapar sus labios en un beso voraz, cargado de una posesividad absoluta. La lengua de él se abrió paso con maestría, reclamándola una vez más ante las sombras del salón. Helena respondió con la misma intensidad salvaje, clavan sus uñas en los hombros de él, sintiendo cómo el pulso acelerado de Leonardo retumbaba contra su propio pecho.

El beso fue una promesa implícita, el sello de un pacto que iba mucho más allá de unos votos matrimoniales.

—Es hora de salir —murmuró él, separándose apenas unos milímetros, con los labios encendidos y la respiración ligeramente entrecortada—. Todos están esperando abajo para presenciar cómo te conviertes oficialmente en la Sra. De la Torre.

—Que esperen —desafió ella, acariciándole el pómulo con el pulgar, disfrutando del dominio que ella también ejercía sobre él.

Leonardo sonrió, esa sonrisa perezosa y peligrosa que solía aterrorizar a sus enemigos, pero que a ella le encendía las venas. Tomó la mano de Helena, entrelazando sus dedos con una fuerza firme e inquebrantable.

Juntos salieron del vestidor y caminaron por la gran galería que conducía a las escaleras principales. Desde lo alto, contemplaron el salón repleto. Los murmullos cesaron de golpe cuando la pareja apareció en el descansillo. Las miradas de admiración, temor y deseo se fijaron en ellos. Helena bajó la primera grada con la barbilla en alto, luciendo su vestido de encaje negro como la corona de una reina que había aceptado su trono en el infierno.

Al lado de Leonardo, Helena comprendió la aterradora y hermosa verdad del viaje que los había llevado hasta allí. Había intentado vengarse, había intentado huir y había intentado odiarlo. Pero la jaula de oro que él construyó para ella se había convertido en su imperio personal. El precio de su engaño no había sido la ruina de su vida, sino la entrega total e irrevocable de su corazón al demonio que mejor la conocía.

Y mientras apretaba la mano de Leonardo para iniciar la marcha, Helena supo que no cambiaría esa oscuridad por nada en el mundo.

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Arcadia Med Caudillo
no me gustó el final😭
Arcadia Med Caudillo
no entiendo como es posible que terminarán su matrimonio por esconder su embarazo donde está el amor qué Leonardo decía tenerle 😭
oscarlys cuero sebastian
va muy linda e interesante está novela me está gustando 🥰
Kookie: gracias por tu comentario❤️
total 1 replies
Yudith flores
Chanfle las letras pequeñas 🫣🫣 ahora pe....
Kayra Villavicencio
Eso pasa por no leer las letras chicas
Kayra Villavicencio
😳🫣🤨
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