NovelToon NovelToon
La Novia Del Mafioso

La Novia Del Mafioso

Status: Terminada
Genre:CEO / Mafia / Amor prohibido / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Piccola

Un mafioso enamorado de una estudiante universitaria, ella es de una familia acomodada.

el tiene una empresa legal y aparte sus negocios ilegales.

ella es una chica curvy, el es alto y guapo

NovelToon tiene autorización de Piccola para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: Tres horas esperándote y tres palabras que lo cambian todo

📖 Capítulo 16: Tres horas esperándote y tres palabras que lo cambian todo

💬 Verónica — Primera persona

Salgo por las puertas principales de la oficina, cargando mi bolso pesado y sintiendo cómo me duelen los hombros después de tantas horas sentada. El sol ya se ha puesto y el aire fresco de la tarde me recibe con suavidad. Estoy agotada, pero en el momento en que lo veo recostado en su auto, apoyado contra la puerta con esa media sonrisa que solo él sabe hacer, siento que toda la fatiga desaparece de golpe.

—Hola, hermosa —me dice con voz suave, enderezándose lentamente y caminando hacia mí.

Sonrío con los ojos iluminados, acercándome a él con paso más ligero de lo que mis piernas creían posible.

—Hola, grandote. ¿Desde qué horas estás aquí parado esperándome? No me digas que llevas mucho tiempo, porque te juro que me voy a sentir muy mal.

Me rodea con sus brazos en cuanto llego a su lado, atrayéndome contra su pecho, envolviéndome en su calor y ese aroma suyo que ya reconozco como mi lugar seguro.

—Desde hace tres horas —confiesa, escondiendo su rostro en mi cabello—. No quería perderme el momento exacto en que salieras. Y te extrañé. Joder, cómo te extrañé. Las horas sin ti pasan como si fueran días enteros.

Levanto la vista hacia él, acariciando su barbilla con suavidad.

—¿Y por qué no me mandaste un mensaje? O hubieras subido conmigo, te habría presentado con todos y te habrías sentado cómodo esperándome. No tenías que estar aquí abajo solo tanto tiempo. Pero… gracias por venir. De verdad. Me hace muy feliz saber que estabas aquí esperándome. Yo también te extrañé muchísimo, más de lo que creí posible.

Me toma de la mano y me guía hacia su auto, abriéndome la puerta con esa caballerosidad que parece un segundo naturaleza en él, aunque intente disfrazarla de brusquedad.

—No vas a tu casa hoy —me dice, arrancando el vehículo con decisión—. Vas a la mía. Necesito que estés conmigo. No quiero estar solo esta noche. Y sé que tampoco quieres estar sola.

—Está bien —le digo con una sonrisa cansada pero genuina—. Vamos a tu casa. Solo déjame avisarle a mamá para que no se preocupen si no regreso a cenar.

Saco mi teléfono y le hablo brevemente a mamá, explicándole que estoy bien, que estoy con Rafael y que me quedaré un rato en su casa antes de regresar. Ella me desea que me cuide y me manda saludos para él. Rafael escucha sin decir nada, pero aprieta levemente mi mano que descansa sobre la consola entre los dos.

—Bien —murmura, y acelera un poco más, como si quisiera llegar rápido pero supiera que debe cuidarme.

El movimiento suave del auto y lo agotada que estoy hacen que mis párpados pesen cada vez más. Sin darme cuenta, recargo la cabeza en la ventanilla y me quedo profundamente dormida.

Rafael conduce en silencio, mirándome de vez en cuando por el espejo retrovisor. Cuando llega a su edificio, no me despierta de inmediato. Apaga el motor y se gira hacia mí, observándome dormir con una expresión que mezcla ternura y algo más profundo, algo que aún le cuesta poner en palabras.

—Despierta, nena —dice suavemente, sacudiendo mi hombro con una delicadeza que contrasta con sus manos grandes y fuertes—. Ya llegamos. Vamos, abre esos ojitos bonitos.

Abro los ojos lentamente, confundida un segundo hasta que lo veo a mi lado. Le sonrío, sintiéndome un poco avergonzada.

—Lo siento… me quedé dormida sin darme cuenta. No sabía que estaba tan cansada.

—No te disculpes. Te necesitabas descansar. Ven, déjame ayudarte —dice, y antes de que pueda protestar, abre mi puerta y me toma en brazos.

Me ríe por lo bajo mientras caminamos hacia la entrada. Noto cómo hace un esfuerzo visible al subir las escaleras y entrar al elevador. Tropezamos levemente con el marco de la puerta y suelto una risita.

—Jajajaja bájame, yo puedo caminar sola. Y por cierto, necesitas ir más al gimnasio, ¿eh? —le digo divertida, abrazándolo por el cuello—. No es mi culpa ser una chica con curvas, y eso significa que tengo más de mí para ti. No te quejes.

Me aprieta más contra él, fingiendo molestia pero con una sonrisa en los labios.

—Cállate. Y no digas eso. Eres perfecta tal cual eres. Y sí, eres pesada, pero de la mejor manera posible. No te cambiaría ni un gramo.

Me deja con cuidado sobre el sofá de su sala, pero no suelta mi mano. Se sienta cerca, frotándose la nuca, visiblemente nervioso, como si estuviera luchando consigo mismo por encontrar las palabras correctas.

—No te vayas de aquí, ¿eh? —me pide con voz baja—. Tengo que decirte algo. Algo importante. Y no sé cómo empezar. Siempre creo que voy a saber decirlo y… se me queda atorado aquí en el pecho.

Me inclino hacia él, tocando suavemente su rodilla.

—Solo dilo. Con tus propias palabras, a tu ritmo. Te estoy escuchando. No hay prisa. No hay juicio. Solo nosotros.

Me mira intensamente, sus ojos oscuros buscando los míos como si necesitara que le guiara en la oscuridad de sus propios sentimientos. Señala entre los dos, con un gesto torpe pero sincero.

—No sé cómo ser esto. No sé cómo ser… alguien para ti. Alguien que te merece. Pero estoy aprendiendo. Y lo que quiero decir es… —respira hondo, cierra los ojos un segundo y lo suelta de golpe—. Te quiero.

Se levanta de golpe y golpea su propia frente con la palma de la mano, frustrado consigo mismo.

—¡Mierda! Sí, eso. Te quiero. No como amigos. No como alguien que pasa el rato. Te quiero de verdad, Verónica. Con todo lo que eso significa.

Me levanto del sofá de un salto y me lanzo a sus brazos antes de que pueda arrepentirse o pensar que lo dijo mal. Lo abrazo con toda mi fuerza, sintiendo cómo su cuerpo se relaja al sentirlo cerca. Lo beso con suavidad en los labios, y cuando me separo apenas unos centímetros para mirarlo a los ojos, le digo con el corazón desbordándose de felicidad:

—Yo también te quiero, Rafael. Con tus miedos, con tus dificultades, con todo lo que eres. Y cada vez que digas lo que sientes, no te castigues. Es lo más hermoso que puedes darme. No vuelvas a golpearte por ser sincero conmigo, ¿prometido?

Le beso suavemente los nudillos, notando cómo tiene la piel áspera y marcada, testigos de una vida que no ha sido fácil. Él me observa, con una emoción tan intensa en la mirada que casi me hace llorar. Y entonces me besa. No es un beso suave ni tímido. Es un beso salvaje, lleno de todo lo que siente y le cuesta decir. Me sostiene la cara con ambas manos, como si yo fuera algo precioso que podría romperse, y me besa como si quisiera fundir su alma con la mía.

Cuando nos separamos para recuperar el aliento, le susurro contra sus labios:

—Tuya. Siempre tuya. En cada momento, en cada decisión, en cada día difícil. Soy tuya. Y tú eres mío.

Apoya su frente contra la mía, cerrando los ojos y respirando hondo como si por fin hubiera encontrado paz.

—Tú eres lo mejor que me ha pasado en toda mi vida. No sé qué hice bien para merecerte, pero te agradezco que estés aquí.

Bostezó suavemente y me acurruco contra su pecho, sintiendo cómo el cansancio me vence otra vez.

—Oye, guapo… vamos a dormir, ¿sí? Mañana los dos tenemos que trabajar y hoy fue un día larguísimo. Estoy agotada.

Me carga nuevamente en sus brazos, y aunque hace el mismo gesto de esfuerzo que antes, esta vez me susurra al oído con ternura:

—Sí, a dormir. Aunque te aviso que va a ser difícil. Estar tan cerca de ti y solo dormir… eso va a ser mi mayor reto, nena.

—Solo dormir —le confirmo con una risita suave—. Nada de nada. Seamos buenos esta noche. ¿Trato hecho?

Me acomodo en su cama, entre sus sábanas que huelen a él, y en segundos él se acuesta a mi lado, abrazándome y atrayéndome contra su pecho. Me acomodo en el hueco de su hombro, sintiendo su corazón latir tranquilo bajo mi mejilla. No hay lugar en el mundo donde me sienta más segura que aquí, en sus brazos. Es mi refugio, mi paz, mi lugar seguro. Cierro los ojos con una sonrisa, sabiendo que pase lo que pase mañana, hoy tenemos esto. Y eso es suficiente.

CONTINUARÁ ✨

1
Soraya Salih
Los papás de ella y la mamá de él?
Maria Garcia
muy linda su novela
LILIANA FRANCO
mas capitulos🥰
Piccola: subire 5 capitulos por día 🫰🏼❤️❣️
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play