NovelToon NovelToon
Un Corazón De Acero: El Precio De Amar

Un Corazón De Acero: El Precio De Amar

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Traiciones y engaños / Amor-odio
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Guadalupe Garza

Trilogía: Pecados de Élite

Libro 1: Un Corazón De Acero: El Precio De Amar

Ella es la Teniente Morgan de la Fuerza Especial de Élite Militar (F.E.E.M.), una mujer de hierro acostumbrada a tener el control. Durante años, ha construido una relación estable y segura con su novio, el capitán Cross, el hombre que representa su futuro y su puerto seguro.

Pero tras dos semanas de ausencia de ella por un luto familiar, todo cambia al volver a la base. Allí es recibida por la imponente presencia del nuevo coronel: un hombre magnético que se convierte en su tentación más oscura, un pecado inconfesable y, probablemente, su mayor error.

El verdadero peligro se revela cuando descubre la verdad: ambos hombres comparten la misma sangre.

Ahora, atrapada en un triángulo de lealtad y deseo, su mente jura que su corazón le pertenece al capitán, pero su cuerpo arde por el coronel.

Cuando el deber militar choca contra una pasión prohibida entre hermanos, el peligro aumenta.

¿Qué podría salir mal?

NovelToon tiene autorización de Guadalupe Garza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 1: Cenizas de Acero

Dicen que crecer rodeada de amor es lo mejor que puede existir. Tener padres presentes que estén para ti siempre, que te apoyen en tus decisiones sin importar qué tan descabelladas parezcan, y que tus hermanos te cuiden, te amen y te protejan como si fueras una reina o una diosa. Dicen que tener una madre que sea tu mejor amiga, tu confidente y tu compañera de compras, que esté ahí cuando te rompen el corazón, que siempre te haga sonreír y te demuestre que todo pasa, es un auténtico regalo... Dicen que tener un padre protector y cariñoso, que a sus ojos siempre seas su niña, su princesa, que daría la vida por ti y se convierta en tu ejemplo a seguir, tu héroe, tu mayor adoración y tu primer amor, es lo más cercano a la perfección.

Sí, todo eso suena perfecto. Lo más hermoso del mundo. Y lo tuve. Tuve la mejor familia que la vida me pudo dar... Pero nadie, absolutamente nadie, me enseñó cómo demonios debía vivir sin tres miembros de mi familia de un solo golpe.

Los Morgan Moore somos una estirpe dentro de la aristocracia londinense, una dinastía con un peso tan pesado que muchos nos llaman, con una mezcla de envidia y burla, la realeza militar, a mí ya me da igual que me llamen Lady Morgan....

Soy la menor de tres hermanos y la unica mujer que tuvieron mis padres...

ellos ya daban por hecho que tendrían puros varones, hasta que decidieron arriesgarse una última vez y nací yo. Fui la adoración de los cuatro. Me dieron todo, me amaron de forma infinita y construyeron a nuestro alrededor un refugio blindado de afecto...

No importaba el apellido, el estatus ni el uniforme, nada de eso importaba entonces. No antes, ni hoy, ni nunca...

Hoy, exactamente 29 de agosto del 2026, el mundo exterior sigue girando, pero para mi se ha detenido por completo...

Estoy vestida de riguroso luto llevo puesto el impecable uniforme de gala de la Fuerza Especial de Élite Militar (F.E.E.M.), mi cabello rubio está perfectamente recogido en un moño bajo, ajustado con disciplina, los tacones altos de mis zapatos resuenan con una frialdad insoportable sobre el pavimento del patio central, mi falda es de tubo, ajustada al cuerpo, acompañada por el saco reglamentario y, debajo, una camisa blanca que parece sofocarme el pecho, mis ojos, hinchados y cansados de llorar, están ocultos tras unos lentes de sol de diseñador que actúan como mi única mascara ante las miradas ajenas.

Y frente a mí... frente a mí hay tres ataúdes. Tres malditos féretros cubiertos con banderas que se llevan jirones enteros de mi alma con ellos.

Mi padre, el exgeneral Morgan; mi madre, la excapitana Moore; y mi hermano mayor, un respetado e incorruptible coronel... yacen inertes en esos cajones de madera noble, dejándome completamente huérfana de protección en un mundo donde todos nos temen, pero nadie pudo salvarlos...

Me enseñaron a vivir con ellos, a ser fuerte gracias a su legado, pero jamás me prepararon para vivir sin ellos.

A mi lado, soportando el peso invisible del mundo, está mi otro hermano, Valente Morgan. Él es un distinguido y valiente capitán de la F.E.E.M. Solo quedamos él y yo de la primera línea de la dinastía Morgan Moore. Aunque mi hermano mayor también dejó atrás a su familia, su esposa, la teniente Megan Shaw, ahora viuda de Morgan, y a su pequeña hija de apenas cuatro años, que todavía no comprende por qué papá no va a volver a casa. Megan está sentada a mi derecha, con la niña aferrada a su vestido negro.

—Hoy estamos aquí reunidos en la base central de la Fuerza Especial de Élite Militar (F.E.E.M.) de Londres, para darles el debido adiós a nuestros excelentes y respetados compañeros de guerra... —la voz del ministro resuena con eco solemne a travss de los altoparlantes, cortando el viento helado —Pertenecientes a la prestigiosa familia Morgan Moore, nuestro muy respetado exgeneral Morgan, la temida y legendaria capitana Moore, y el impecable coronel Morgan...Dieron su vida por la patria, por el orden global y por la soberanía... Me gustaría pedirles que pasen al estrado sus hijos, el capitán Valente Morgan y la teniente Victoria Morgan.

El silencio a nuestro alrededor es sepulcral...

Ambos nos ponemos de pie al unisono, guiados por la memoria muscular del entrenamiento estricto, llevamos los uniformes de gala impecables, los lentes oscuros ocultando nuestras lágrimas y el alma completamente rota. Caminamos hacia el estrado bajo la atenta mirada de cientos de oficiales, altos mandos y subordinados que guardan un respeto casi reverente...

Al pararme frente a los ataudes, suspiro profundamente, tragandome el nudo en la garganta... Deseo con cada fibra de mi ser despertar de este puto mal sueño, extender la mano y descubrir que estoy en mi habitación, que todo ha sido una pesadilla. Pero no. Esta es mi maldita realidad. Mis padres y mi hermano murieron en Tokio, mis padres aceptaron volver a la primera línea de fuego para apoyar a la base internacional de Japón en una operación encubierta, una misión que olía a trampa desde el inicio, una misión suicida en la que lograron capturar al infeliz que lideraba el cártel asiático... pero que, antes de caer, los masacró sin piedad.

El ministro Blackwood se acerca con pasos medidos y me ofrece el microfono, extiendo la mano temblorosa, lo tomo con firmeza y me quito los lentes un segundo para limpiar la única lagrima rebelde que se desliza por mi mejilla....

—No tengo mucho por decir, porque las palabras se quedan cortas ante la magnitud de lo que hoy estamos enterrando —mi voz sale firme, aunque por dentro se está desmoronando ...—como padre, él fue sencillamente excelente, como hombre, perfecto, como general, impecable. Ella, mi madre, fue una madre perfecta, como mujer la mejor, y como capitana, una fuerza de la naturaleza totalmente intachable.... Mi hermano mayor... él fue el mejor hijo, un hermano mayor ejemplar, un esposo y padre envidiable, y un coronel que defendio cada valor de esta institución con su propia sangre. Los Morgan Moore no somos solo una cara bonita en la alta sociedad ni una familia de apellido influyente, somos mucho más que eso, aunque la mayoria de los cobardes de este sistema nos subestimen, hoy, aquí, la vida me obliga a decirles adiós a tres pilares fundamentales que dieron su vida por la Fuerza Especial de Élite Militar, intentando proteger a su gente y terminar una guerra que otros no se atrevieron a tocar... Desgraciadamente, se fueron los tres, dejándonos un vacío que jamás, por más galones que nos pongan en el pecho, nadie podrá llenar...

Exhalo el aire acumulado en mis pulmones sintiendo una opresión insoportable en el pecho. Con las manos firmes, le doy el microfono a Valente. Él me mira fijamente un segundo, sus ojos reflejan el mismo infierno que arde en los míos...

—Sere breve —comienza Valente, con la voz grave y áspera por el dolor —ya que no hay un solo manual en esta base que tenga las palabras exactas para describir el vacío que dejan estas tres personas... Son mis padres, es mi hermano mayor, y lo son no porque fueran considerados maquinas de guerra o una leyenda dentro de la Fuerza Especial de Élite Militar (F.E.E.M.), sino porque, por encima de todo su rango, eran seres humanos íntegros, incansables y perfectos en su entrega. Descansen en paz. Ya hicieron su trabajo. Del resto nos encargamos nosotros....

Valente devuelve el micrófono bruscamente al ministro y da un paso atrás, volviendo a tomar mi mano con fuerza para anclarme a la realidad.

Los altos mandos comienzan a acercarse para el protocolo final. Un general de cuatro estrellas se acerca solemnemente y nos entrega las banderas dobladas con precisión militar. Tomo la bandera que cubría el féretro de mi padre y, junto a Valente, caminamos despacio para depositarla con honor. Hacemos lo mismo con la de mi madre. Veo de reojo a Megan, con una entereza que admiro y envidio a partes iguales, toma la bandera que pertenecía a su esposo, la sostiene contra su pecho un instante y la coloca junto a las demás. Su pequeña hija, con su vestido negro y su tierna coleta, abraza con fuerza la pierna de su madre, mientras Megan la arropa con un brazo protector, y Valente con el otro nos abraza a ambas.

Poco después, el mecanismo hidraulico comienza a descender los tres ataúdes hacia las profundidades del panteón de la base. El sonido de la madera rozando los rieles metálicos es un eco que se clava en mi cerebro como cuchillos...

La ceremonia termina formalmente....

Comienzan las filas interminables de pésames, que se me hacen hipicritas algunos.... Altos mandos, oficiales de rango menor, soldados rasos y viejos amigos de la familia desfilan dándonos apretones de manos rígidos y condolencias vacías, pero yo ya no puedo soportarlo más... El aire me falta, necesito salir de este maldito lugar, arrancarme este uniforme de gala que huele a protocolo y mentiras, y gritarle al cielo lo injusto que ha sido al arrebatármelo todo. Yo los necesito. Mi sobrina los necesita. Todos los necesitamos...

—Vic... —una voz grave y conocida corta mis pensamientos.

Giró la cabeza con brusquedad. Es el capitán Dante Cross, quien en uno de sus arranques me terminó nuevamente

Lo había visto llegar al inicio de la ceremonia, imponente y con esa postura altiva que siempre lo ha caracterizado, pero me había negado a mirarlo. Necesitaba este momento exclusivamente con mi familia, con mi hermano, mi cuñada y mi sobrina. Era nuestro espacio sagrado de despedida, y la presencia de Dante, con esa aura de ambición y fría manipulación que siempre lo envuelve, me resulta insoportable hoy.

—No, Dante. Ahora mismo no... Estoy cansada —le suelto seca, sin intenciones de disimular mi enojo con él ..

Intento dar media vuelta, pero noto que no viene solo. Detrás de él, con las manos cruzadas a la espalda y una sonrisa sutilmente calculadora, viene otro sujeto al que apenas y le dirijo la mirada.

—Solo quería ofrecer mis respetos formales a la dinastía Morgan, Teniente. La base entera siente esta pérdida... Aunque los vacíos de poder en la F.E.E.M. nunca duran mucho tiempo vacíos —dice Dante, con ese tono ambiguo que oscila entre la condolencia y la amenaza

—Guardate tus discursos y tus pronosticos de poder para otro día, Dante, hoy no tengo paciencia para tus jueguitos de jerarquía —le espeto con los dientes apretados, sintiendo la sangre hervir bajo el uniforme.

De reojo, alcanzo a ver cómo Valente le dice algo cortante a Dante para apartarlo, mientras le da un apretón de manos fingido al otro sujeto que lo acompaña, impidiendo que se acerquen más a nosotras. No me quedo a escuchar la respuesta.

Ignoro por completo el resto de las conversaciones, doy media vuelta y abandono el patio de la base a zancadas rápidas, cruzo los controles de seguridad exteriores con la autoridad que me otorga mi placa, y camino directamente hacia el estacionamiento reservado para oficiales de alto rango.

Alli está mi coche, un imponente McLaren rose gold, brillante y desafiante bajo el nublado cielo de Londres.

Abro la puerta con prisa, me monto al asiento del conductor y piso el acelerador a fondo, saliendo de la base de la F.E.E.M. a toda velocidad, conduzco por las calles centricas de la ciudad con la adrenalina y las lágrimas mezclándose en mi rostro, hasta llegar al aparcamiento de mi apartamento.

Apenas cruzo la puerta, me despojo del saco de gala, me arranco los tacones y aviento las llaves sobre la mesa. Me quito la camisa blanca y el resto del uniforme, cambiándome rápidamente por unos cómodos pantalones de algodón y una sudadera gris oversized que me queda enorme, como si buscara protegerme del frío exterior.

Voy a la cocina, tomo mi bote de nieve favorito de chocolate del congelador y camino arrastrando los pies hasta la sala, me dejo caer pesadamente en el sofa, abrazando mis piernas contra el pecho....

Enciendo la televisión, aunque mis ojos ni siquiera son capaces de procesar las imágenes que parpadean en la pantalla, toda mi atención, todo mi dolor, está fijo en la mesita de centro. Allí descansa un portarretratos con nuestra última foto familiar: fue el cumpleaños número cincuenta y cinco de papá, estamos los tres hermanos, mi madre, Megan y mi sobrina, apiñados alrededor de él... Papá sonríe abiertamente mientras sopla las velas de su pastel, rodeado del caos y el amor que siempre definió nuestro hogar....

Las lagrimas, que había aguantado frente a todo el regimiento militar de Londres, comienzan a brotar de nuevo, gruesas y imparables. Pero esta vez decido no contenerme, dejo salir los sollozos sin importarme nada más, ahogada en el dolor punzante de saber que ya no quedan héroes en casa, y que ahora me toca sobrevivir en un mundo de lobos donde el apellido Cross y las sombras de la F.E.E.M. acechan en cada esquina....

1
Estefanny Castro
me encanta la novela me gustaría que subieras más capitulos o que hicieras un maratón
Estefanny Castro: cuál es el nombre de la otra plataforma para leer las historias que has hecho
total 3 replies
Nairobis Cardozo Portillo
Alec estás jugando con fuego y te vas a quemar 🔥
Guadalupe Garza: yo diría que los dos 🤭
total 1 replies
Nairobis Cardozo Portillo
Peligroso muy peligroso 🔥
Nairobis Cardozo Portillo
Dios mío ésto está que arde🔥
Guadalupe Garza: Y lo que falta
total 1 replies
Nairobis Cardozo Portillo
Excelente comienzo
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play