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El Último Baile De La Señorita Bellamy

El Último Baile De La Señorita Bellamy

Status: En proceso
Genre:Romance / Época / Mujer poderosa
Popularitas:1k
Nilai: 5
nombre de autor: Angelina Fernández Quesada

Evelyn Bellamy ha vivido toda su vida bajo un nombre que quizá nunca le perteneció. Cuando una antigua fotografía, una cinta azul y una serie de muertes inexplicables despiertan recuerdos que creía perdidos, descubre que su pasado esconde una verdad capaz de destruirlo todo. Ahora deberá descubrir quién es realmente antes de que alguien silencie la verdad para siempre.

NovelToon tiene autorización de Angelina Fernández Quesada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: La habitación que nunca existió

Capítulo 16: La habitación que nunca existió

La pequeña llave de plata descansaba sobre la palma de Evelyn.

Durante unos segundos nadie habló.

Habían encontrado respuestas que, apenas unas horas antes, parecían imposibles.

Pero aquella llave había creado una pregunta todavía más grande.

—¿Dónde está la cámara? —preguntó Evelyn.

Alistair volvió a examinar el documento.

—No lo sabemos.

Su hermana tomó el registro.

—Sí lo sabemos.

Evelyn la miró.

—¿Cómo?

Señaló una pequeña anotación en la esquina inferior.

—Mira esto.

Había un dibujo diminuto.

Dos ventanas.

Una puerta.

Y debajo, una estrella.

Evelyn reconoció el símbolo inmediatamente.

—La habitación de las dos ventanas.

—No —dijo su hermana—. Esa habitación era solo una pista.

Alistair comprendió algo.

—La estrella.

Evelyn asintió.

—Está en todas partes.

Salieron de la habitación y regresaron al segundo piso.

La casa permanecía en silencio.

Evelyn recorrió el pasillo hasta detenerse frente a la habitación donde habían encontrado los documentos.

Miró las dos ventanas.

Después observó el suelo.

Nada.

Su hermana se arrodilló.

—Aquí.

Había una marca casi invisible entre las tablas.

Una estrella.

Alistair retiró una de las tablas con cuidado.

Debajo había una cerradura.

Evelyn sacó la llave de plata.

Encajó perfectamente.

La madera se desplazó.

Apareció una escalera estrecha que descendía hacia la oscuridad.

Evelyn tomó una lámpara.

—Voy primero.

—No —dijo su hermana.

Evelyn la miró.

—Esta vez bajamos juntas.

Las dos descendieron.

Al final encontraron una puerta de piedra.

No tenía cerradura.

Solo dos pequeñas cavidades con forma de estrella.

Una para cada lado.

Evelyn colocó la mano.

Su hermana hizo lo mismo.

La puerta se abrió.

La habitación era mucho más grande de lo que esperaban.

Había estanterías llenas de documentos, cajas antiguas y retratos.

En el centro había un escritorio.

Sobre él, un único sobre.

Evelyn se acercó.

El nombre escrito en el frente era el suyo.

Lo abrió.

Dentro había una carta.

“Evelyn:

Si has llegado hasta aquí, entonces ya sabes que tu nombre fue cambiado.

Pero todavía no sabes por qué elegí que fueras tú.”

Evelyn continuó leyendo.

“Tu hermana nació primero.

Tú naciste siete minutos después.

Cuando naciste, Edward ya había descubierto que alguien intentaba robar los registros familiares.

Tu hermana fue identificada públicamente como la heredera de los Valemont.

Tú no.”

Evelyn levantó la mirada.

—Yo fui la que escondió.

Su hermana se acercó.

—Sigue.

“Tu padre quería encontrar a la heredera.

Por eso decidí que una de ustedes llevaría un nombre falso.

No sabía cuál de las dos estaría a salvo.

Así que elegí a la segunda.”

Evelyn sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas.

“Pero había otra razón.

Cuando eras bebé, tenías una pequeña marca en la muñeca.

La misma marca que aparecía en el antiguo sello de los Valemont.

Edward creía que aquella marca significaba que tú eras la heredera de la línea original.”

Evelyn miró su muñeca.

La estrella.

De pronto todo encajó.

La separación.

El nombre falso.

La obsesión de su padre.

La llave.

Su madre no había elegido su identidad por preferencia.

La había elegido para protegerla.

Pero la carta todavía no había terminado.

“Hay algo que nunca pude decirte.

Edward estaba equivocado.

La marca no significa que seas la heredera.

Significa que eres la guardiana.”

Evelyn frunció el ceño.

—¿Guardiana de qué?

Su hermana tomó la carta.

Leyó la última parte.

“El verdadero legado Valemont no pertenece a una sola hija.

Pertenece a las dos.

Por eso las separé.

Una debía conservar el nombre.

La otra debía conservar la llave.

Ninguna podía tener ambas cosas.”

Evelyn miró a su hermana.

Ella comprendió al mismo tiempo.

—Yo tenía el nombre.

Evelyn levantó la llave.

—Y yo tenía la llave.

—Exactamente.

Por primera vez, la separación de trece años tenía una explicación completa.

Isabelle no había querido elegir entre sus hijas.

Había dividido el legado entre ellas para que nadie pudiera arrebatárselo.

Evelyn respiró profundamente.

—¿Qué abre la llave?

Alistair señaló una pequeña caja al fondo de la habitación.

La llevaron hasta el escritorio.

La llave encajó.

Dentro había un libro.

No era un registro familiar.

Era un diario.

En la primera página aparecía un nombre.

**Edward Laurent.**

Evelyn lo abrió.

Las primeras páginas describían negocios, propiedades y acuerdos secretos.

Pero después apareció algo mucho más importante.

Una lista de personas.

Nombres de familias.

Jueces.

Funcionarios.

Miembros de la aristocracia.

Todos relacionados con Edward.

Alistair palideció.

—Esto podría destruir a media nobleza de Londres.

Evelyn cerró el libro.

—Entonces ya sabemos qué quería proteger mi madre.

Su hermana la miró.

—Y por qué alguien todavía nos está buscando.

Evelyn guardó el diario.

Esta vez no había ninguna pregunta inmediata sin respuesta.

Sabían quién había iniciado la mentira.

Sabían por qué fueron separadas.

Sabían qué protegía la llave.

Pero faltaba una última pieza.

El nombre de la persona que seguía vigilándolas.

En ese momento escucharon pasos sobre sus cabezas.

Uno.

Dos.

Tres.

Alguien había entrado en la casa.

Alistair apagó la lámpara.

Las dos hermanas quedaron inmóviles en la oscuridad.

Entonces una voz descendió por la escalera.

—Sé que encontraron el diario.

Evelyn reconoció aquella voz.

La había escuchado una sola vez.

La noche del incendio.

Era la voz del hombre que le había dicho que nunca recordara.

Su hermana le tomó la mano.

Evelyn apretó la llave.

Y esta vez no sintió miedo.

Porque finalmente sabía exactamente qué estaba protegiendo.

1
Guadalupe Flores
🤭Inguesuuu.... de terror
Guadalupe Flores
Se la robaron o adoptaron los Bellamy. Los nobles viven del que dirán capaz y tuvieron una hija especial y la ocultaron y cambiaron x esta. O es hija fuera de matrimonio co su concubina o amante.
Guadalupe Flores
Intetesante
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