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El Deber Del Duque Transmigrado

El Deber Del Duque Transmigrado

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Duque / Edad media
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Tiinii_1605

Antes de morir en una sangrienta operación militar en la Tierra, la vida del protagonista tuvo un solo propósito: pagar el tratamiento contra el cáncer de su hermana menor. Cada noche, para calmar su dolor, le leía novelas de romance. Tras perderla, cayó en combate poco tiempo después.

Para su sorpresa, despierta como Alexander von Ashford, poderoso Duque y General del Imperio de Valerius. La transmigración ocurre un mes después de partir a una guerra absurda, tras la trágica caída de su caballo. Ahora, un nuevo espíritu toma las riendas de su destino.

Al cruzar los recuerdos del cuerpo con los conocimientos de la novela, comprende la realidad: está dentro del libro. En la historia original, tras tres años de guerra, el Duque regresaba para descubrir que su esposa Elena y su hijo Theo de tres años habían muerto trágicamente.

Con su astucia táctica y la memoria del cuerpo, el exmilitar actuará rápido para cambiar el destino.

NovelToon tiene autorización de Tiinii_1605 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: La vigilia y el filo oculto

La última noche en la casona secundaria se sintió como una eternidad suspendida en el aliento helado del invierno. El viento del norte golpeaba los postigos de madera, pero dentro de nuestros aposentos, el ambiente estaba cargado de una tensión tan densa que casi podía cortarse.

Apenas faltaban unas pocas horas para que el reloj de la torre principal diera las seis de la mañana. La fecha fijada en la carta de Alexander finalmente había llegado.

Sentada al borde del jergón, repasé mentalmente cada detalle del plan con la frialdad de un jugador de ajedrez.

«A las seis en punto, el carruaje asignado por Gerald saldrá por el portón trasero», me repetí en la penumbra. «Viajaremos durante tres horas hacia el sur escoltados por una guardia mínima. A las nueve de la mañana, cuando alcancemos el viejo molino de piedra en el Valle de Kaelen, la guardia de sombras simulará un asalto de bandidos. Nos extraerán en medio del caos y nos llevarán por los desfiladeros hasta la fortaleza militar del norte».

Apreté los puños sobre mi regazo. Pensar en la fortaleza del norte me trajo la imagen de mi esposo.

«Alexander estará en la primera línea del frente, aplastando a las tropas enemigas para recortar el tiempo de esta guerra», me dije con un nudo de amargura en la garganta. «Él está cumpliendo su deber a cientos de kilómetros de distancia. A mí me toca cumplir el mío: mantener a salvo a nuestro hijo hasta que el conflicto termine y podamos reunirnos de nuevo».

No tenía la menor duda de que Alexander estaba librando su propia batalla en la frontera. La misiva que había recibido días atrás lo dejaba claro: sus exploradores de sombras serían los encargados de sacarnos del carruaje y guiarnos hasta la seguridad del bastión. Él no estaría en el valle.

Miré mis manos. Durante los catorce días de encierro forzado, mientras la nobleza creía que me consumía en lágrimas y desesperación, no había permanecido de brazos cruzados.

Me puse de pie en silencio y llevé la mano a la funda ajustada a mi muslo izquierdo, bajo las pesadas capas de la falda. Mis dedos rozaron la empuñadura de cuero de una daga de acero oscuro.

Recordé las sesiones nocturnas con Kael, el oficial infiltrado de la guardia de sombras que se hacía pasar por sirviente en la casona.

—Una duquesa no puede ser un blanco fácil, señora —me había dicho Kael la primera noche, ofreciéndome el arma de entrenamiento—. Si la comitiva es interceptada por traidores de la princesa antes de llegar al Valle de Kaelen, usted debe saber defenderse.

—No tengo la fuerza de un soldado, Kael —había respondido yo, evaluando el peso del acero.

—No necesita fuerza bruta, sino precisión y la convicción de matar o morir —sentenció él con voz gélida—. Clave el filo en la garganta, la costilla flotante o la arteria femoral. Ganar tres segundos de ventaja puede salvarle la vida a usted y al joven señor.

Durante dos semanas, sobre las alfombras gruesas para no emitir ruido, había practicado el desenfunde rápido y la estocada a los puntos ciegos hasta que el movimiento se volvió un instinto puro. Los moratones en mis brazos, ocultos tras las mangas de lino, eran el testimonio de mi preparación.

«Ya no soy la mujer indefensa que arrastraban entre intrigas», pensé con la mirada fija en la sombra de la vela. «Si alguien intenta arrebatarme a Theo antes de llegar al punto de extracción, se encontrará con mi acero».

Un suave gemido proveniente de la cama me sacó de mis reflexiones.

Me deslicé hacia la cuna de madera. Theo se agitaba entre las cobijas, apretando los puños mientras pequeñas gotas de sudor le cubrían la frente.

—¡No... mamá! ¡Me caigo! —gimoteó en sueños, estirando sus pequeños brazos al aire con gesto aterrorizado.

Lo tomé en mis brazos de inmediato, acunándolo contra mi pecho y meciéndolo con ternura.

—Tranquilo, mi amor... Mamá está aquí. Estás a salvo —le susurré al oído, pasándole la mano por el cabello dorado.

El atentado en la terraza durante su cumpleaños le había dejado un trauma desgarrador. Las primeras noches despertaba gritando, víctima del pavor helado a las alturas y al abismo. Sin embargo, con infinita paciencia, sosteniendo su mano durante horas en la oscuridad y hablándole con voz pausada, había logrado calmar su terror.

Theo abrió despacio sus grandes ojos celestes y me miró con una confianza absoluta.

—¿Mamá? —murmuró con voz adormilada—. ¿A dónde vamos?

—A un lugar muy seguro, mi vida —sonreí suavemente, besando su frente cálida—. Vamos a las montañas del norte, a una gran fortaleza protegida por murallas altas donde nadie podrá hacernos daño.

—¿Y papá no va a estar allí? —preguntó el niño con un hilito de voz, buscando la mirada de su padre en la mía.

El corazón se me oprimió un poco.

—Papá está luchando muy lejos para darnos la victoria, Theo —le expliqué con voz dulce pero firme—. Él debe quedarse en el frente expulsando a los enemigos. Pero nos ha enviado a sus mejores hombres para llevarnos a su castillo. Allí lo esperaremos a salvo hasta que termine la guerra y regrese a abrazarnos.

Theo asintió despacio y hundió la carita en el torso de su viejo oso de peluche, apretándolo contra su pecho. Pasé los dedos por las costuras traseras del juguete, sintiendo la dureza inconfundible del sello ducal de hierro oculto en su interior.

«El sello está a salvo, Theo está calmado y el plan sigue su marcha», me dije, tomando un respiro profundo.

El reloj dio un leve chasquido: las cinco y media de la mañana.

Me vestí con un traje de viaje sencillo en tono verde oscuro, de tela resistente y sin adornos. Ajusté la funda de la daga en mi pierna, asegurándome de que el pliegue de las enaguas me permitiera desenfundar en un segundo. Luego, vestí a Theo con un abrigo de lana grueso.

Kael apareció en el umbral de la puerta como una sombra fugaz.

—El carruaje acaba de ingresar al patio trasero, Duquesa —informó en un susurro—. Gerald ha cumplido su palabra de enviarnos en un transporte desgastado y con solo cuatro guardias de escolta. Creen que marchamos hacia la humillación y el aislamiento en la finca del sur.

—Perfecto —asentí, tomando el pequeño bolso de viaje y levantando a Theo en mis brazos—. Que se confíen.

Descendimos las escaleras de madera de la casona secundaria. Al salir al aire libre, el frío de la brisa matutina me azotó el rostro, activando todos mis sentidos. El cielo del este empezaba a teñirse de un tono gris plomizo.

En el patio nos esperaba un carruaje de madera oscura, viejo y sin la cresta de la casa Ashford. Los cuatro guardias de a caballo permanecían apoyados en sus monturas, dedicándome miradas cargadas de desprecio y apatía.

No les presté la menor atención. Subí al carruaje, acomodé a Theo en el asiento acolchado a mi lado y aseguré su mano entre las mías. Kael cerró la puerta desde fuera con un golpe seco.

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Arely Castañeda
ya sospechaba algo de julina y ve estaba enamorado de Elena😱
Arely Castañeda
me encanta
que obra tan magistral
ya quiero ver arder a esos traidores
Arely Castañeda
mas por favor
ya quiero ver asustados a los traidores cuando el ya empiece a dar órdenes con el sello 👏🤭
Arely Castañeda
que emoción 🤭
Isabel Cuatindioy
👏👏👏👏👏
jaime pinto ramirez
espero que todo salga bien /Pray//Pray/
jaime pinto ramirez
cómo es posible que el emperador permita todo lo que está haciendo su hija, o no lo sabe ? /Speechless/
jaime pinto ramirez
que bueno que tenga algo de ayuda en su casa y así no se desanime
Arely Castañeda
mas por favor👏
Kira Javan
será que el hermano quería el ducado? Envidia? o quería a Elena y la casaron con el duque? mmmm buena trama suspenso 🙈
Kira Javan
🤷 creo yo que vamos bien y no tan larga pliss 🙏 🙈😂
Arely Castañeda
/Angry/
malditos como los odio y ese Julian su envidia y ambición lo destruiría y esa bruja ya me cae bien mal
Arely Castañeda
mas por favor 👏😭
Arely Castañeda
por diossss👏 ya que se los lleve
estos acabarán amándose mucho
Arely Castañeda
maldita loca
Arely Castañeda
😭😭😱😱😱😱
Arely Castañeda
que nervios
no nos dejen con la incertidumbre
ya quiero verla llegar con Alexander
Arely Castañeda
ya quiero que salgan de ahí
malditas vivoras y que bueno que no tienen el sello
jaime pinto ramirez
interesante inicio
Cosass UNI
Interesante
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