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Casada Con Mi Verdugo

Casada Con Mi Verdugo

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Hija rica en bancarrota / Venderse para pagar una deuda / Atracción entre enemigos / Completas
Popularitas:9.2k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Cuando una estafa sacude el imperio de Alfred Lecrec, el implacable magnate Sebastian Spencer está decidido a destruir a los responsables. Sin embargo, todo cambia al conocer a Elena Lecrec: una arquitecta independiente, inteligente y de carácter indomable. Fascinado por ella, Sebastian ofrece un cruel trato: perdonará a su familia si Elena acepta casarse con él durante cinco años y darle un heredero; de lo contrario, su hermano Martín, el verdadero culpable, pasará el resto de su vida en prisión.

Para Elena, Sebastian no es más que su verdugo. Pero mientras el odio se convierte en convivencia, descubrirá que detrás de ese hombre frío y despiadado se esconde un corazón marcado por profundas heridas. Lo que comenzó como un matrimonio por obligación podría convertirse en la única oportunidad para sanar… o destruirlos a ambos.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: El Dolor de un Padre

La luz del amanecer se filtraba tímidamente por las cortinas de la habitación principal. Sebastian abrió los ojos y se incorporó en la cama. A su lado, el lugar de Elena estaba vacío. Frunció el ceño y miró hacia la pequeña mesa junto a la ventana. Allí estaba ella, ya vestida con un suéter amplio y pantalones cómodos, sosteniendo una taza de té humeante entre las manos. Su mirada estaba fija en la pantalla del portátil, otra vez.

Sebastian se levantó, se puso una bata negra y se acercó lentamente.

—¿Otra vez quieres ver a quién arruinó tu hermano? —preguntó con tono bajo, casi burlón.

Elena levantó la mirada. Sus ojos verdes, normalmente brillantes, estaban opacos por el dolor y la falta de sueño. Dejó la taza sobre la mesa con cuidado.

—Solo quería saber más de ella —respondió con voz suave—.Encontré una fotografía antigua en Instagram. Estaba con su padre… y había una ubicación. Es un pequeño local de comida callejera en el East End. Su padre vende allí.

Sebastian la observó en silencio unos segundos.

—Iré contigo —dijo sin dejar espacio para discusión.

Elena negó inmediatamente con la cabeza.

—No. Esto lo tengo que hacer sola.

Sebastian dio un paso adelante y, con firmeza pero sin violencia excesiva, la tomó por la mandíbula, obligándola a mirarlo a los ojos.

—Irás conmigo o no irás. Elige de una vez por todas, Elena. No voy a permitir que andes sola metiéndote en lugares que no conoces.

Elena sostuvo su mirada. El contacto de sus dedos en su rostro le provocó un escalofrío que no supo identificar. Finalmente, bajó los ojos.

—Está bien —susurró—. Iré contigo.

El local era pequeño y modesto, ubicado en una calle transitada del East End. Olía a comida recién hecha, a especias y a pan caliente. Un hombre calvo, con canas en las sienes y un bigote espeso del mismo color, atendía detrás del mostrador con una sonrisa amable a pesar de las ojeras profundas.

—¿Qué les sirvo, jóvenes? —preguntó con voz cálida.

Elena miró el menú escrito a mano.

—Un plato de fish and chips con salsa tártara, por favor —pidió con voz baja.

Sebastian pidió lo mismo. Se sentaron en una mesa junto a la ventana. Elena no sabía cómo mirar al hombre. Era dulce, de movimientos pausados y mirada bondadosa. Mientras esperaban la comida, sus ojos se desviaron hacia las paredes. Allí había varias fotos clavadas: Laura sonriendo junto a su padre en diferentes momentos de su vida. En una de ellas, la joven llevaba una bata blanca de medicina y abrazaba al anciano con orgullo.

El hombre regresó con dos platos humeantes. Al ver que Elena miraba fijamente las fotos, se detuvo. Se quitó las gafas lentamente y sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Es mi hija —dijo con voz entrecortada—. Laura. Mi única hija. Desapareció hace tres meses. Me dijo que había conseguido un trabajo para pagar sus estudios de medicina. Era su sueño… ser doctora. La policía dijo que se había ido por voluntad propia, que era mayor de edad y que no podían hacer nada. Pero yo sé que no es verdad. Mi Laura era dulce, responsable… éramos los dos solos en este mundo desde que su madre murió cuando ella era una niña.

El hombre se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.

—Cada día pongo estas fotos para que la gente la vea. Por si alguien sabe algo… Por si alguien la trae de vuelta.

Elena sintió que el alma se le caía a los pies. Su conciencia la golpeaba con fuerza, remordiéndole cada fibra de su ser. Ese hombre, tan amable y destrozado, había perdido a su única hija por culpa de su hermano. Una vida joven, llena de sueños, truncada.

Sebastian comía en silencio, observando la escena con atención. Elena apenas probó bocado. Las lágrimas amenazaban con salir, pero las contuvo con esfuerzo.

—Gracias por la comida —murmuró ella finalmente, con la voz ronca—. Estaba… deliciosa.

El hombre sonrió con tristeza.

—Vuelvan cuando quieran. Y si escuchan algo de mi Laura… por favor, díganmelo.

Elena asintió, incapaz de decir una palabra más. Salieron del local en silencio. Una vez en el coche, Elena apoyó la cabeza contra la ventanilla y dejó que las lágrimas cayeran libremente.

Sebastian condujo en silencio durante varios minutos antes de hablar.

—Ahora entiendes mejor a qué nos enfrentamos.

Elena no respondió. Solo cerró los ojos, sintiendo el peso de una culpa que no era suya, pero que cargaba como si lo fuera. La imagen del padre de Laura se le había grabado en el alma.

1
Cira Barrera
porfa la continuación de la novela
Eli
que paso con está novela
Cliente anónimo
Por qué dice que la historia está completa si la dejaste a mitad de camino no hay respuesta no se sabe qué pasó así no se escribe hiciste dos larguísimas y no pudiste terminar una por Dios
Cliente anónimo
Yo puedo entender que sea prepotente con un ego terrible con el alma gris, porque que nunca ha sido feliz, pero veo demás a una vieja que la recogieron sólo porque le da un canto de pan cuando él era chiquito y a la hija de ella que también es otra recogida y que él le permita que la humillen con qué derecho ella le faltan el respeto a la dueña de la casa a la esposa de la amo, porque cuando ella fue a la oficina esas fueron sus palabras entonces por qué permitirle que ofendan constantemente a su esposa y tú me vas a decir a mí que está en la historia del Estocolmo, porque si fuera yo a Matilda y a Stephanie le sacaban los ojos, pero en mi casa ni nadie negrita si ella es la señora pues ella la que puede gritar no es que la traten de sirvienta come caca ya me enojé
Cira Barrera
hola me gustaría terminar de leer la historia esta muy buena gracias
Luciana Obiang
Aurora por favor quiero seguir leyendo la novela
Encarna Moreno: yo también
. pero tengo la sensación que va a tardar en actualizar
total 2 replies
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por actualizar
Suleima Dominguez Guzman
gracias por cada capítulo queremos maratón pliss
Diva Ramirez
Esta es una copia exacta de una novela turca
Daigle Vargas: si,de arafta
total 2 replies
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por cada capítulo excelente novela me encanta gracias por actualizar esta súper
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora por actualizar cada capítulo es excelente
Suleima Dominguez Guzman
gracias autora excelente novela
Suleima Dominguez Guzman
excelente novela
Suleima Dominguez Guzman
te felicito autora excelente novela gracias por escribir
Darquiz Bonilla
y esa familia no tiene casa para venirse a meter a esta...
Deisy Campos
para que engañan con esas novelas por partes comenzamos bien y nos corta no vale
Yineth Carvajal: para cuándo la segunda parte de la novela Marcada por un Error
total 2 replies
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