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La Sangre Que Doblegó Al Rey

La Sangre Que Doblegó Al Rey

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Hombre lobo / Mujer poderosa
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Caami Puig

Sophia Clarkson, 17, heredera de Luna Plateada.
Kael Drevon, 24, rey de reyes de Colmillo Negro.

No se conocen. Pero el hilo los encontró.

A 600 kilómetros, ella se quema las manos para no correr hacia él.
Él apoya la frente en vidrio frío para no decir su nombre.

NovelToon tiene autorización de Caami Puig para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

*Hielo y diez pasos - Pesadilla POV Sophia*

Negro.

No era su cuarto. No era Luna Plateada.

Nieve hasta las rodillas. Luna llena arriba, gigante, blanca, juzgando. El claro.

Sophia respiraba y el aire le cortaba la garganta. Estaba descalza. La camisa gris empapada. Las manos sin vendas. Sangraban otra vez.

Diez pasos al frente.

Kael Drevon.

De pie. Capa de piel negra cayendo perfecta. Ojos verdes. Verdes como tormenta antes del rayo. Sin piedad.

"Empecemos" dijo ella. Voz de hielo. La misma del claro real.

Él no contestó. No cruzó. Solo la miraba. Como piedra. Como rey que no espera...

Sophia dio un paso. La nieve crujió bajo sus pies descalzos. Dolió. El dolor la anclaba.

Un paso más. Cinco pasos entre ellos ahora.

El hilo tiraba tan fuerte que le quemaba las costillas. Como cuerda. Como cadena. Como "sos mía" que nadie decía en voz alta.

"Decí algo" susurró ella. Por primera vez sin hielo. Sin control.

Kael abrió la boca. Medio segundo. Nada salió. Solo su aliento formando nube en el aire frío.

Cuatro pasos.

Su lobo, adentro, se revolvió. _Nuestra. Ve a buscarla_. La voz de él. Grave. Directa. En su cabeza.

Sophia se detuvo. Tembló. "No" contestó para adentro. Sin mover los labios. "No es momento".

Tres pasos.

Ahora podía verle el anillo de plata en la mano derecha. Simple. Real. La misma mano que firmaba órdenes de armas sin que tiemble. La misma mano que no se estiró hacia ella.

"¿Por qué no cruzás?" preguntó. Con voz rota.

Kael la miró. Dos segundos. Los suficientes para que a ella se le partiera el pecho.

"Porque si digo tu nombre" dijo él. Bajito. Seda sobre acero. "Los Cenizas lo van a oler".

Dos pasos.

Sophia olía cuero, fuego y lavanda. Olía a Colmillo Negro. Olía a él. Olía a peligro.

"Entonces no lo digas" susurró ella. "Solo cruzá".

Un paso.

Cara a cara. Diez pasos se volvieron cero. Podía sentir el calor de su cuerpo. Podía ver la tormenta en sus ojos verdes. Podía contar sus pestañas.

Kael levantó la mano. Despacio. Como si tocarla fuera firmar su sentencia.

Los dedos rozaron su mejilla. Fríos. Con callos de espada.

Sophia cerró los ojos.

"Si te toco" dijo él contra su piel, "no voy a parar".

Ella apoyó la frente en su pecho. Cuero, lana, corazón golpeando como guerra. "Entonces no pares".

El hilo tiró. Fuerte. Como cuerda cortándose.

Kael la abrazó. Fuerte. Como si quisiera tocarla. Como si 600 kilómetros no hubieran existido nunca.

"Espera" murmuró él en su pelo. "Todavía no es momento".

Sophia abrió los ojos de golpe.

Nada.

No había claro. No había nieve. No había Kael.

Solo su cuarto. Solo su cama. Solo sábanas de algodón y pegadas al sudor.

Respiraba agitada. La boca abierta, como si hubiera gritado su nombre. No lo hizo. No salió sonido.

Las manos vendadas apretaban la manta. Los dedos estaban blancos otra vez.

Se llevó la mano a la mejilla. Ahí donde él la tocó en el sueño. La piel ardía. Como quemadura.

Se puso de pie de un salto. La cama crujió. El cuarto era demasiado chico. Las paredes le apretaban.

Caminó hasta la ventana. Escarcha. Afuera nieve. Adentro ella temblando.

Apoyó la frente en el vidrio helado. Otra vez. Mismo gesto de la pesadilla. Mismo gesto de Kael en la torre.

A 600 kilómetros al norte, él también se despertó. Lo sabía. Lo sentía en las costillas.

"Empecemos" susurró al vidrio. Pero esta vez no era orden. Era pregunta.

El vidrio se empañó con su aliento. Dibujó con el dedo una línea. Una sola. Hacia el norte.

La borró rápido con la palma. Como si nadie hubiera visto.

Volvió a la cama. No se acostó. Se sentó al borde. Espalda recta. Manos sobre las rodillas. Vendadas. Sangrando por abajo de la tela.

No durmió más. No iba a dormir más.

El sueño la venció una vez. No iba a vencerla dos.

Afuera Luna Plateada seguía respirando. Adentro Sophia contaba hasta cien. Otra vez.

Para no llorar. Para no correr. Para no cruzar.

La que a los 17 años se despierta de una pesadilla con la mejilla ardiendo porque un rey de piedra la tocó en sueños y no la tocó en la vida real.

Cerró los ojos. No para dormir. Para aguantar.

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Tamara Cruz
👏
Caami Puig
Hola buenas noches!
voy a estar subiendo capitulos día por medio. así tengo tiempo de planificar y crear. espero que le guste. estaba haciendo otra novela. pero no me convencio, asiq espero que está si puedan disfrutar. muchas gracias y cualquier cosa que quieran decirme bienvenido sea❤️❤️❤️❤️🥰🥰🥰🥰
ximijass: cuando esté completa, avisa!!!!🥰🥰🥰👏☺️
total 1 replies
Claudia Correa
es entretenida, y me gusta q la trama se desarrolle en Argentina
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