Un incidente provocó que lo que debía ser un simple cambio en la vida de una persona, termine por convertirse en la toma de decisiones extremas y radicales.
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Capítulo 16
Me acerco al lugar y no es como un gran local de ventas, pero tiene cosas de interés, aunque en un principio no tanto como para comprar algo. En cualquier caso me toma algo de tiempo revisar lo que el local tiene a la venta por la presencia de turistas, pero cuando estaba por terminar de ver todo sin animarme a comprar nada…
Encuentro paneles solares plegables para cargar celulares.
Después de esperar una fila de turistas, logro comprar el panel solar plegable. Sin embargo, me doy cuenta de que he estado mucho tiempo en la aldea. Me entero de que los turistas están de retirada y nadie irá hacia la montaña así que voy por mi cuenta intentando acelerar un poco el paso.
Sin embargo, a pesar de haber recorrido ese trayecto de ida, el regreso se me complicaba si no usaba el celular, por lo que tenía que revisarlo frecuentemente. Además, con la carga de las cosas de Sofía más mi nueva adquisición no me movía tan rápido.
Finalmente, logré llegar a la casa de Sofía, aunque sinceramente más tarde de lo que esperaba.
Al entrar en la casa veo a Sofía lista para salir. Al verme dice: ¿Qué te pasó? ¿Por qué tardaste tanto? Ya casi anochece y estaba lista para ir a buscarte.
Aunque estoy cansado, digo: “Llegué sin problemas y recogí tu encargo sin inconvenientes.”
Sofía: “si lo sé. Ordené que me envíen un mensaje apenas recogieras mi encargo. ¿Qué pasó después?”
Siento que esto me estresa, pero ella tiene todo el derecho a vigilar su encargo… y a su trabajador.
Así que respondo tratando de terminar la conversación rápidamente: “hubo turistas y eso me retrasó. Pero revisa tu encargo. Todo está completo y fui cuidadoso por si acaso hubiera algo frágil. De hecho, ni siquiera he abierto nada, así que si hay algún error, no es mío.”
Y pongo todo sobre la mesa.
Mientras Sofía revisa su encargo dice, aunque con un tono que me incomoda: “no estoy tratando de decir que hayas cogido algo. Pero debo asegurarme de que todo esté bien.” Y entonces subiendo el volumen de su voz dice: “¿Y esto?”
Entonces me fijo que tiene mis paneles solares plegables en su mano.
Digo: “es una compra que hice. Son paneles solares plegables que sirven para…”
Sofía me interrumpe de una manera que me irrita: “Sé lo que es y para qué sirve. ¿Por qué los compraste si aquí tengo paneles para que cargues tu celular?”
Digo tratando de contener mi enojo, pero también extrañado: “no pienso usarlos aquí. Son para cuando me vaya después de cumplir los 7 días.”
Sofía hace una pausa como meditando, pero entonces responde: “pero ¿por qué traerlo aquí?. Si venías con carga por un camino que recién estabas empezando a conocer, hubiera sido mejor que lo compres en otro momento.”
Digo ya con un ligero aumento de voz: “¿Y si elijo no regresar a la aldea, sino tomar otro camino, quizás a la aldea de donde vine en primer lugar?”
Sofía: “Pues pude haberte enviado por otro encargo después y entonces ya conociendo el camino se te hubiese hecho más fácil.”
Digo: “¿Acaso no habías dicho que vas por los encargos 1 vez al mes? Me voy en poco más de 5 días.”
Sofía tiene una pausa en sus palabras, pero entonces continúa: “a veces hay necesidad de ir por encargos más seguido. Además, creo que debiste habérmelo notificado porque vas a traer más pertenencias tuyas a mi casa. Creo que como dueña merezco saberlo.”
Entonces siento un enojo que debo expresar con palabras: “El panel solar plegable es imprescindible para que no vuelva a tener la necesidad de entrar a la casa de alguien que me apunte con un arma.”
Sofía desvía la mirada y bajando un poco el tono de voz dice: “eso no volverá a pasar.”
Continúo diciendo en mi enojo: “no te estoy trayendo… una lavadora portátil para mi ropa. Es un panel solar que entra en mi mochila y que puedo guardar allí hasta que me vaya para que no lo vuelvas a ver.”
Sofía dice, recuperando su tono de voz anterior: “No era lo que trataba de decir.”
Digo tratando de bajar un poco la voz pero igual alterado: “He cumplido mi labor de manera correcta y detesto que me reclamen sin causa. Nada ha llegado dañado y todas las fallas de esta casa en lo que respecta a madera las repararé antes de irme y espero por el bien de ambos que los días restantes pasen rápido.”
Sofía me grita: “Ya basta.”
Entonces me doy cuenta de que la repisa dañada cede y va directo a caerle encima a Sofía.
pues ve haciendo la caja para que me entierres🤣🤣