Casarse no estaba en los planes de Renata.
Y menos si habían cambiado a el que sería su esposo.
Ahora comparte casa con un hombre que poco a poco está dejando de sentirse como un completo desconocido...
Espero les guste.. cualquier opinión se los agradecería. 🤍
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Capítulo 16
El sonido del celular arruinó completamente el momento.
Otra vez.
Gael miró la pantalla claramente molesto antes de responder.
—Gael dijo: —¿Qué pasa ahora?
Renata tomó su taza intentando fingir que no le importaba.
Aunque sí le importaba.
Mucho más de lo normal.
Gael escuchó unos segundos en silencio.
Luego suspiró cansado.
—Gael dijo: —Voy enseguida.
Renata levantó la mirada apenas él colgó.
—Renata preguntó: —¿Otra emergencia misteriosa?
Gael guardó el teléfono.
—Gael respondió: —Algo así.
Renata rodó los ojos.
—Renata dijo: —Empiezo a pensar que tu trabajo disfruta arruinando momentos.
Gael la miró directamente.
Y respondió tranquilo:
—Gael preguntó: —¿Esto era un momento?
El corazón de Renata tropezó solo con escuchar eso.
Genial.
Otra vez.
—Renata respondió rápido: —No te emociones.
Gael sonrió apenas.
Como si ya esperara esa respuesta.
Un rato después, Gael terminó saliendo nuevamente.
Pero esta vez, antes de irse, se detuvo cerca de la puerta.
—Gael dijo: —No me esperes despierta.
Renata arqueó una ceja.
—Renata respondió: —Créeme, no estaba pensando hacerlo.
Gael soltó una pequeña risa.
—Gael respondió: —Mentirosa.
Y después salió de la casa antes de que ella pudiera responder.
Renata se quedó quieta varios segundos.
Molesta.
Pero no con él.
Con ella misma.
Porque últimamente Gael tenía demasiada facilidad para ponerla nerviosa.
Esa noche, Camila apareció en la casa sin avisar.
Literalmente sin avisar.
Renata abrió la puerta y casi se atraganta del susto.
—Renata gritó: —¡¿Qué haces aquí?!
Camila entró como si viviera ahí.
—Camila respondió: —Vine a rescatarte del esposo atractivo y emocionalmente confuso.
Renata cerró la puerta rápidamente.
—Renata dijo: —Hablas demasiado duro.
Camila abrió los ojos emocionada.
—Camila preguntó: —¿Y si está aquí?
—Renata respondió: —No está.
Camila sonrió lentamente.
—Camila dijo: —Perfecto. Entonces puedes contarme TODO.
Minutos después, ambas estaban sentadas en la cocina comiendo postre directamente del envase.
Porque claramente ninguna tenía dignidad a esa hora.
—Camila preguntó: —Okay. ¿Ya se besaron?
Renata casi se ahoga.
—Renata respondió: —¡¿Qué?!
Camila la señaló con la cuchara.
—Camila dijo: —Eso significa que no… pero quieres.
—Renata respondió: —No quiero nada.
Camila soltó una risa.
—Camila preguntó: —Entonces explícame por qué sonríes cada vez que hablas de él.
Renata abrió la boca para responder…
y volvió a cerrarla.
Porque no tenía respuesta.
Y eso era horrible.
Camila la observó unos segundos.
Luego habló más tranquila.
—Camila dijo: —Te gusta de verdad, ¿cierto?
Renata bajó la mirada hacia el helado.
Demasiado tarde para mentirse.
—Renata respondió bajito: —No sé cuándo pasó.
Camila sonrió inmediatamente.
—Camila gritó: —¡YO SABÍA!
—Renata respondió: —¡Cállate!
Las dos terminaron riéndose.
Y por unos minutos todo se sintió ligero otra vez.
Normal.
Hasta que la puerta principal se abrió.
Renata giró automáticamente hacia la entrada.
Gael acababa de volver.
Y apenas vio a Camila en la cocina, se quedó quieto unos segundos.
Camila sonrió lentamente.
Esa sonrisa peligrosa.
No.
Definitivamente no.
—Camila dijo: —Por fin conozco oficialmente al esposo.
Gael cerró la puerta detrás de él sin dejar de mirarlas.
Luego habló tranquilo:
—Gael respondió: —Y tú debes ser la amiga que habla demasiado.
Camila abrió la boca indignada.
Mientras Renata soltaba una risa inmediata.
Y por primera vez…
Gael y Camila empezaron oficialmente su guerra personal