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LA HEREDERA FUGITIVA

LA HEREDERA FUGITIVA

Status: Terminada
Genre:Embarazada fugitiva / Pareja destinada / Amor a primera vista / Amor Campestre / Completas
Popularitas:26.2k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

**Él le arrebató su lugar.**
La vida le enseñó que en el mundo de los hombres, una mujer nunca hereda el poder… solo las heridas.

Manuela Hernández huyó de su hogar con el corazón roto y una promesa ardiendo en el pecho: jamás volvería a ser débil.
Cinco años después, convertida en una mujer poderosa y temida, regresa al rancho que una vez fue suyo tras la misteriosa muerte de su padre.

Pero volver significa enfrentarse a traiciones enterradas, secretos familiares y fantasmas que nunca dejaron de perseguirla.

Y también a él.

Damián Cortés.
El hombre peligroso que puede destruir todo lo que ella ama… o convertirse en su peor adicción.

Entre deudas, mentiras y una atracción imposible de ignorar, Manuela descubrirá que algunas guerras no se pelean solo por dinero o poder… sino por el corazón.

Porque en Hacienda San Rafael nadie es inocente.
Y alguien está dispuesto a matar para quedarse con el legado.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: El Hotel Las Magnolias

Manuela no durmió.

No fue por el vino ni por los documentos ni por Ernesto ni por ninguna de las doce cosas urgentes que normalmente le quitaban el sueño. Fue por la historia de un hombre en un bar de hotel hace seis años y por una conexión que su cerebro seguía intentando hacer y que ella seguía negándose a dejar terminar porque si la dejaba terminar tendría que hacer algo con el resultado y no estaba lista.

A las cinco de la mañana se sentó en el escritorio y abrió el teléfono.

Le mandó un mensaje al investigador: Necesito un reporte completo sobre Damián Cortés. Historial financiero, personal, movimientos de los últimos seis años. Todo.

Lo mandó y se quedó mirando la pantalla un momento.

Luego agregó: Urgente.

El reporte llegó cuarenta y ocho horas después en el mismo formato de siempre: sobre manila, sin remitente, directo al estudio.

Manuela lo abrió con la puerta cerrada y empezó por el principio porque era la única forma en que procesaba información que podía ser importante: en orden, sin saltar, sin buscar primero lo que quería encontrar porque eso era la manera más eficiente de ver solo lo que uno ya esperaba ver.

Damián Arturo Cortés Villarreal. Cuarenta y un años. Tercera generación de ganaderos en la región. Estudios en administración agropecuaria, un posgrado en finanzas rurales que había completado en la capital hace ocho años. Sin deudas personales, sin procesos legales, sin antecedentes de ningún tipo. El rancho Cortés operaba con utilidades constantes desde que él lo tomó hace doce años cuando su padre murió.

Limpio. Honesto. Poderoso, como el investigador resumía en dos líneas al final de la primera página.

Exactamente lo que Manuela no quería que fuera porque si hubiera encontrado algo sucio podría haber construido una explicación alternativa para el hecho de que ese hombre le prestara dinero a su padre, apareciera en su rancho sin avisar, testificara en su favor sin que nadie se lo pidiera y peleara con un intruso a medianoche para proteger sus documentos.

Pero no había nada sucio.

Pasó a la segunda página.

Movimientos. Viajes registrados en los últimos seis años. La ciudad tres veces por negocios. Guadalajara dos veces. La capital una vez, hacía casi seis años, para una conferencia de ganaderos que había durado tres días.

Manuela frenó.

La capital. Seis años. Una conferencia de tres días.

Siguió leyendo con el estómago apretado.

El investigador había incluido el hotel donde Cortés se había hospedado durante esa visita porque era parte del registro de gastos empresariales que había revisado. Dos líneas. Un nombre.

Hotel Las Magnolias.

Manuela dejó de respirar un segundo completo.

El Hotel Las Magnolias era el hotel donde ella había llegado la noche que salió del rancho destrozada con una maleta y el libro de cuentas de su madre y sin ningún plan excepto no volver. Era el hotel donde había bebido en el bar hasta que el dolor se volvió manejable, o eso había creído en ese momento. Era el hotel donde había amanecido sola sin recordar nada excepto oscuridad y unas manos cálidas y una voz grave que no le había preguntado su nombre.

Las fechas.

Abrió el teléfono con las manos que no estaban temblando pero que deberían estar temblando porque lo que estaba calculando en su cabeza era una coincidencia demasiado específica para ser solo una coincidencia.

Buscó en su correo los registros viejos, los más viejos, los del primer mes en la capital cuando todavía usaba esa dirección y todavía guardaba todo porque no había aprendido a borrar cosas. El recibo del hotel. Lo tenía porque era una mujer que guardaba todos los recibos desde que aprendió a manejar dinero.

Lo encontró.

Lo abrió.

La fecha de su estadía en el Hotel Las Magnolias y la fecha del viaje de Damián Cortés a la capital según el reporte del investigador eran la misma semana. Los mismos días.

Manuela puso el teléfono sobre el escritorio muy despacio.

Damián había estado en el Hotel Las Magnolias la misma semana que ella. La misma semana en que había bebido en el bar hasta perder la conciencia y había amanecido sin recordar nada excepto una voz grave y unas manos cálidas y la certeza de que algo había pasado aunque no supiera exactamente qué.

Damián llevaba seis años buscando a una mujer que había conocido en el bar de un hotel en la capital. Una mujer destrozada que se había ido antes del amanecer sin dejar nombre.

Manuela había llegado al hotel destrozada. Se había ido antes del amanecer. Había dado un nombre falso en el registro porque en ese momento no quería que nadie la encontrara.

Su cerebro alineó las piezas con la misma frialdad con que alineaba cualquier columna de números y el resultado que obtuvo fue tan claro y tan enorme que tuvo que levantarse de la silla y caminar hacia la ventana porque necesitaba hacer algo con el cuerpo mientras la cabeza procesaba lo que los ojos acababan de leer.

No podía ser.

Pero era.

O podía ser. La posibilidad existía con suficiente solidez como para que ignorarla fuera deshonesto, y Manuela Hernández podía ser muchas cosas pero deshonesta con ella misma no era una de ellas, al menos no cuando los datos eran este claros.

Damián Cortés había estado en el Hotel Las Magnolias la noche que ella llegó destrozada a la capital.

Damián Cortés había estado buscando durante seis años a una mujer que se había ido sin dejar nombre.

Damián Cortés tenía tipo de sangre que ella no conocía todavía pero que en algún momento iba a necesitar saber y que su cerebro estaba empezando a conectar con una pregunta que no estaba lista para hacerse en voz alta.

No. Eso no. Eso era demasiado. Los niños eran de Diego porque las fechas cuadraban con Diego y Diego era la explicación lógica y Manuela era una mujer de explicaciones lógicas y no iba a construir una teoría sobre un hueco negro en su memoria y una coincidencia de fechas en un hotel.

Pero la coincidencia existía.

Y ahora que existía en su cabeza no había forma de sacarla.

Se giró hacia el escritorio. Miró el reporte abierto. Las dos páginas con el nombre del hotel y las fechas y todo lo que era limpio y honesto y poderoso y que ahora tenía un significado diferente al que tenía hace veinte minutos.

Cerró la carpeta.

Con mucho cuidado. Despacio. Como si el papel pudiera quemarse.

O quemarla a ella.

Se quedó con las manos sobre la cubierta del sobre y pensó en la cena de anoche y en la historia que Damián le había contado con esa voz tranquila de hombre que había cargado algo durante seis años y había decidido que ya era tiempo de decirlo en voz alta. Pensó en su cara cuando lo dijo. Pensó en me desperté solo y eso no me había pasado antes.

Pensó en sus hijos en la capital con Ana.

Lucía con los ojos de ella y la mandíbula de alguien que no era Diego Vargas aunque ella siempre había explicado ese parecido como cosa de la genética mezclada de maneras impredecibles. Lucas con esa seriedad de hombre pequeño y los brazos cruzados y ese pelo oscuro y espeso que ella había atribuido a su propio lado de la familia sin cuestionarlo porque no había tenido razón para cuestionarlo.

Hasta ahora.

Abrió la carpeta otra vez.

Buscó en las últimas páginas del reporte donde el investigador consignaba datos varios: el tipo de sangre de Damián Cortés, que aparecía en un registro médico antiguo de una donación de hace diez años.

AB negativo.

Manuela cerró los ojos.

Diego Vargas era O positivo. Ella era O positivo. Dos padres O positivo no podían tener hijos con tipo de sangre AB negativo, que era el tipo de sangre más raro que existía y que sus hijos tendrían que haber heredado de algún lado.

Todavía no sabía el tipo de sangre de sus hijos porque nunca había tenido razón para saberlo.

Pero ahora tenía una razón.

Abrió el teléfono y llamó a Ana.

—Necesito que mañana lleves a los niños al médico —dijo cuando contestó—. Revisión de rutina. Que hagan exámenes completos. —Pausa—. Necesito que me mandes el tipo de sangre de los dos.

—¿Pasa algo? —dijo Ana.

—No. Es rutina.

Ana no dijo nada durante un segundo que duró demasiado.

—¿Manuela?

—Es rutina, Ana. Mañana.

Colgó.

Se quedó mirando el teléfono con el reporte cerrado al lado y la cabeza corriendo a una velocidad que no iba a permitirle dormir esta noche ni probablemente la siguiente y que no tenía ninguna solución excepto esperar el resultado de unos exámenes que iban a confirmar o destruir la teoría más inconveniente que había construido en treinta y dos años de vida.

Cerró la carpeta del investigador con mucho cuidado, como si el papel pudiera quemarse. O quemarla a ella.

1
Yoly Sambrano
bonita pero para mi gusto un poquito larga mucho redundancia o mucho detalle no se
Corina Galantti
una obra maravillosa! me encantó. BENDICIONES ESCRITORA
Lilia Dos Santos
Un trabajo excelente. Muy bien escrito y sumamente interesante que mantiene al lector expectante en cada capítulo.
Lilia Dos Santos
Esta novela esta cada vez mas interesante. Me tiene atrapada. Cada capítulo es un nuevo descubrimiento. Manuela debe confiar mas en Damian y no actuar sola. Esta tratando con criminales peligrosos y ella esta en peligro y sus hijos tambien cuando los descubran.
Lilia Dos Santos
Esta novela esta cada vez mas interesante. Me tiene atrapada. Cada capítulo es un nuevo descubrimiento. Manuela debe confiar mas en Damian y no actuar sola. Esta tratando con criminales peligrosos y ella esta en peligro y sus hijos tambien cuando los descubran.
Isa 🇻🇪
Buen trabajo, el personaje de Manuela fenomenal mujer empoderada que enfrenta las situaciones con inteligencia sin dramas ni llantos, el tema interesante por qué expone lo que algunos seres humanos son capaces de llegar a ser por la ambición, envidia y codicia, incluyendo la traición y el crimen para lograr sus objetivos.
Noiraly Tovar
Que es eso como que lo capturaron y esa noche que lo dejaron libre....me perdí 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto mato a Vale la considero una traiciónera ambos eran culpables
Betty Saavedra Alvarado
Manu quiere justicia la hará si o si para su padre que confío en Ernesto y lo traicionó
Betty Saavedra Alvarado
Manu se fue decepcionada de su padre que no la valoro el confío en Ernesto que lo decepcionó
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto entrégate no hagas burradas te vas a ir preso
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto eres un cobarde te metiste con Lucia ella es una niña inocente de todo Manu no dejará que nada le pase
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto se quiere apoderar de lo que no es suyo Manu lo escucha para ganar tiempo
Betty Saavedra Alvarado
Diego ayudará a rescatar a Lucia el conoce una entrada secreta
Betty Saavedra Alvarado
Lucia ya está en los brazos de sus padres Ernesto está preso ahora hacer justicia para don Héctor
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto recibiste tu merecido por traidor y asesino cadena Perpetua ahora morirás en la carcel
Betty Saavedra Alvarado
Manu y Damián se casaron en el manantial donde se conocieron Lucia y Lucas son dos niños que imponen su presencia en la ceremonia ellos son únicos
Betty Saavedra Alvarado
Cin van una gran historia que llegó a su fin a veces los padres nos equivocamos dejamos o confiamos en personas que nos defraudan como Héctor que confío en Ernesto que resultó un ladrón y asesino Manu hizo justicia ahora tiene una familia de seis hijos un esposo que la ama como todos los matrimonios sus hijos los ponen en aprietos Un abrazo desde mi Piura Perú
Betty Saavedra Alvarado: Cinvan que siga la historia de Lucia y Lucas
total 1 replies
Noiraly Tovar
No me dejes así por favor.............😒😒😒😒😒😒😒😒😒😒
Yolanda Plazola Arroyo
ya esta muerto y el todavía no lo sabe 🤭👿👿
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