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PARALELOS

PARALELOS

Status: En proceso
Genre:Escuela / Reencarnación / Reencuentro
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Juliuss

PARALELOS
Una beca le abrió las puertas de la preparatoria más prestigiosa del país. Pero también despertó un antiguo misterio.
Cada noche sueña con un estudiante que murió hace más de cien años. Ahora ese mismo joven camina por los pasillos de su escuela... aunque nadie más parece verlo.
¿Son solo sueños, o el pasado y el presente están avanzando en paralelo?

NovelToon tiene autorización de Juliuss para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La beca de su vida

"No olvides buscar la verdad donde todos dejan de mirar."

Akari abrió los ojos de golpe.

Durante unos segundos permaneció inmóvil, observando el techo de su habitación mientras intentaba recordar por qué su corazón latía tan deprisa.

Otra vez...

Había vuelto a escuchar aquella voz.

No recordaba el rostro de quien la pronunciaba. Ni siquiera sabía si era la voz de un hombre o de una mujer. Solo sabía que, desde hacía años, aquella misma frase aparecía al despertar, como si alguien insistiera en susurrársela desde un lugar muy lejano.

Se incorporó lentamente y miró el reloj despertador.

—¿Cinco y media...? —murmuró, frotándose los ojos—. Genial... otra noche en la que casi no dormí.

Dejó escapar un largo suspiro y apartó el edredón.

Su habitación era pequeña, pero acogedora. Un escritorio lleno de libros, varios cuadernos con anotaciones y una estantería donde convivían novelas, diccionarios y una colección de marcapáginas que había ido guardando desde niña.

Tomó uno de ellos, un pequeño separador de tela azul, y lo deslizó entre las páginas del libro que estaba leyendo la noche anterior.

—Al menos tú sí descansaste... —le dijo al libro con una sonrisa.

Desde la cocina llegó una voz conocida.

—¡Akari! ¿Ya estás despierta?

—¡Sí! ¡Cinco minutos!

—Eso dijiste hace diez.

Akari sonrió.

—Detalles técnicos.

Mientras se cambiaba, buscó por costumbre acomodarse el moño del uniforme... hasta que recordó que todavía no lo llevaba puesto.

—Estoy tan dormida que ya me estoy acomodando un uniforme invisible...

Se echó a reír de sí misma.

Minutos después salió de su habitación con el cabello todavía un poco húmedo.

Sobre la mesa la esperaba un desayuno sencillo.

Su madre dejó una taza frente a ella.

—Hoy es un gran día.

Akari asintió mientras sostenía la taza con ambas manos.

—Todavía siento que voy a despertar y descubrir que todo fue un sueño.

—No fue un sueño.

Su madre sonrió con orgullo.

—Miles de estudiantes se presentaron al examen de ingreso. Tú conseguiste una de las pocas becas completas de la Academia Seiran.

Akari bajó la mirada.

Todavía le costaba creerlo.

Había estudiado durante meses.

Renunció a salidas con sus amigos.

Pasó noches enteras resolviendo ejercicios.

Cuando recibió la carta de aceptación creyó que se trataba de un error.

Pero allí estaba.

La beca llevaba su nombre.

—Prométeme una cosa —dijo su madre.

—¿Cuál?

—No dejes que nadie te haga sentir menos por haber llegado gracias a una beca.

Akari sonrió con dulzura.

—No pienso hacerlo.

Aunque, muy en el fondo, sabía que sería difícil.

Había leído mucho sobre la Academia Seiran.

Familias influyentes.

Empresarios.

Políticos.

Celebridades.

Muchos alumnos pertenecían a generaciones enteras que habían estudiado allí.

Ella...

Solo era Akari.

Una chica común.

Con una mochila que había remendado dos veces.

Y un sueño demasiado extraño que nunca lograba olvidar.

El trayecto en tren fue más largo de lo que esperaba.

Mientras observaba el paisaje pasar por la ventana, repasaba mentalmente todo lo que debía hacer.

«No perderme.»

«No llegar tarde.»

«No tropezarme delante de toda la escuela.»

Pensó unos segundos.

—Bueno... eso último depende del destino.

Al bajar del tren siguió el flujo de estudiantes hasta que, al doblar una esquina, la vio.

La Academia Seiran.

Akari se quedó completamente inmóvil.

Era mucho más grande de lo que imaginaba.

Los edificios de ladrillo claro convivían con modernas estructuras de cristal.

Una enorme torre del reloj dominaba el campus.

Los jardines estaban impecablemente cuidados.

El viejo cerezo del patio central extendía sus ramas como si hubiera visto pasar generaciones enteras de estudiantes.

—Guau...

Fue la única palabra que logró pronunciar.

Apretó con fuerza la correa de su mochila.

—De acuerdo, Akari...

Respira.

No te desmayes.

No hagas nada raro.

Da un paso...

Solo uno.

Avanzó.

Y casi inmediatamente chocó contra alguien.

—¡Ay!

Los dos dieron un pequeño salto hacia atrás.

—¡Lo siento muchísimo! —dijeron al mismo tiempo.

Ambos se quedaron en silencio durante un segundo.

Luego comenzaron a reír.

Frente a ella había una chica de baja estatura, con el uniforme perfectamente acomodado... excepto porque llevaba una tostada en la boca.

Akari parpadeó.

—¿Estás... desayunando?

La chica tragó rápidamente.

—¡Es una larga historia!

Miró su reloj.

—¡No! ¡Ahora es una historia que tendrá que esperar porque llegamos tarde!

Akari sonrió.

—Creo que todavía faltan quince minutos.

La chica volvió a mirar el reloj.

—...

—...

—Ah.

Guardó lentamente la tostada.

—Entonces puedo seguir desayunando.

Akari no pudo evitar reír.

—Soy Yui.

—Akari.

—¿Primer año?

—Sí.

—¡Yo también!

Yui dio una pequeña palmada.

—¡Perfecto! Ya no tendré que perderme sola.

—¿Sueles perderte?

—Todavía no.

—¿Entonces?

—Estoy siendo optimista.

Las dos comenzaron a caminar juntas hacia el edificio principal mientras el enorme reloj de la torre marcaba el comienzo de una nueva etapa.

Sin saberlo, una de ellas acababa de cruzar la puerta de un lugar donde el tiempo llevaba más de un siglo ocultando un secreto.

La enorme puerta de madera se abrió lentamente.

Akari levantó la vista y, por un instante, olvidó por completo que debía seguir caminando.

—Esto parece una universidad... —susurró.

El vestíbulo principal era impresionante. El suelo de mármol reflejaba la luz que entraba por los altos ventanales, y dos escaleras de madera oscura se curvaban hacia el segundo piso con una elegancia que parecía sacada de otro siglo.

En las paredes colgaban retratos de antiguos directores y promociones de estudiantes que se remontaban a más de cien años.

Yui caminaba a su lado con los ojos tan abiertos como los de Akari.

—Si rompo algo... ¿crees que me hagan pagar toda la escuela?

Akari soltó una pequeña risa.

—Primero tendrías que romper algo.

—Conociéndome... es una posibilidad muy real.

Las dos avanzaron siguiendo el mapa que habían recibido en la entrada.

Cada pasillo parecía conducir a otro todavía más grande.

Había vitrales de colores, jardines interiores visibles desde los corredores y enormes estanterías repletas de trofeos que contaban la historia de la Academia Seiran.

—¿Te das cuenta? —dijo Yui mientras observaba una vitrina—. Creo que esta escuela tiene más premios que alumnos.

Akari sonrió.

—No me extrañaría.

Mientras caminaban, comenzaron a cruzarse con otros estudiantes.

Muchos llegaban en automóviles de lujo.

Algunos conversaban sobre viajes al extranjero, clubes exclusivos o vacaciones en países que Akari solo conocía por fotografías.

Sin querer, bajó la mirada hacia sus zapatos.

Estaban perfectamente limpios... pero ya no parecían tan nuevos.

Notó que varios alumnos observaban discretamente las mochilas, los relojes y hasta los teléfonos de quienes pasaban cerca.

Sintió un pequeño nudo en el estómago.

—¿Todo bien? —preguntó Yui.

Akari sonrió rápidamente.

—Sí... solo estoy intentando no perderme.

Yui la observó durante unos segundos.

—No te preocupes.

Akari inclinó la cabeza.

—¿Por qué?

—Porque si alguien se pierde antes, probablemente sea yo.

Las dos estallaron en una carcajada.

El ambiente se relajó de inmediato.

Cuando llegaron al salón de primer año, varios estudiantes ya ocupaban sus lugares.

La profesora aún no había llegado.

Akari eligió un asiento junto a la ventana.

Desde allí podía verse parte del enorme patio central y el viejo cerezo que dominaba el campus.

Una suave brisa hizo mover las ramas.

Por un instante...

Sintió un extraño escalofrío.

"Qué raro..."

Era una sensación difícil de explicar.

Como si ya hubiera contemplado aquel árbol alguna vez.

Sacudió ligeramente la cabeza.

—No empieces, Akari.

Yui levantó una ceja.

—¿Decías?

—Nada.

Solo estaba... pensando en voz alta.

—Eso también lo hago yo.

Las dos volvieron a reír.

En ese momento entró la profesora.

Era una mujer de aspecto elegante y voz tranquila.

—Buenos días.

Bienvenidos a la Academia Seiran.

Espero que este lugar se convierta, a partir de hoy, en una segunda casa para todos ustedes.

El salón quedó completamente en silencio.

La profesora continuó explicando el funcionamiento de la institución, las normas y los distintos clubes escolares.

Mientras hablaba, Akari recorría el aula con la mirada.

Había estudiantes muy seguros de sí mismos.

Otros parecían tan nerviosos como ella.

Y algunos simplemente mostraban una expresión de absoluto aburrimiento.

Entonces volvió a mirar por la ventana.

El cerezo seguía moviéndose con el viento.

Pero esta vez...

Entre sus ramas creyó distinguir una silueta.

Era apenas un instante.

Un estudiante.

Llevaba un uniforme.

Pero no era igual al de los demás.

El saco parecía antiguo.

Más largo.

De otro color.

Akari parpadeó.

La figura desapareció.

Miró alrededor.

Nadie parecía haber notado nada.

Respiró hondo.

—Seguro fue una sombra...

Intentó concentrarse otra vez en la clase.

Las horas pasaron con rapidez.

Al terminar la jornada, Akari y Yui recorrieron parte del campus antes de regresar a casa.

Descubrieron la cafetería, los jardines y, desde lejos, una inmensa biblioteca de varios pisos.

—Prométeme que mañana entramos ahí —dijo Akari con entusiasmo.

Yui sonrió.

—Lo dices como si fuera un parque de diversiones.

—Para mí lo es.

—Definitivamente eres un caso perdido.

Antes de despedirse, ambas intercambiaron sus números de teléfono.

—Nos vemos mañana.

—Y trata de no perderte.

—Lo intentaré...

Aunque no prometo nada.

Esa noche, después de cenar, Akari preparó su mochila para el día siguiente.

Revisó sus cuadernos.

Ordenó sus lápices.

Colocó cuidadosamente el separador azul dentro del libro que pensaba llevar.

Finalmente apagó la luz.

—Hoy sí voy a dormir bien...

Pensó.

No tardó mucho en quedarse dormida.

Entonces...

El sueño volvió.

Caminaba por un largo pasillo iluminado por lámparas antiguas.

El edificio era la Academia Seiran.

Pero no era la misma.

Las paredes parecían recién construidas.

Las ventanas tenían otro diseño.

Los estudiantes vestían uniformes completamente diferentes.

Todo estaba envuelto en un silencio extraño.

Akari avanzó lentamente.

Sentía que alguien caminaba unos metros delante de ella.

Quiso llamarlo.

Pero ninguna palabra salió de su boca.

El joven se detuvo.

Sin darse vuelta.

Solo permaneció inmóvil.

Una brisa recorrió el pasillo.

Varias hojas de papel escaparon de una carpeta y comenzaron a volar alrededor de él.

Una de ellas cayó cerca de los pies de Akari.

Antes de poder recogerla...

El sonido de una campana inundó todo el edificio.

El muchacho reanudó la marcha.

Giró por un pasillo...

Y desapareció.

Akari despertó sobresaltada.

Su respiración era agitada.

Miró el reloj.

Las tres y diecisiete de la madrugada.

Llevó una mano al pecho mientras intentaba tranquilizarse.

Entonces recordó algo que nunca había visto con tanta claridad.

No había visto el rostro del muchacho.

Pero sí había leído, bordado sobre el bolsillo de su antiguo uniforme, un emblema.

Era exactamente el mismo escudo que había visto esa mañana sobre la entrada principal de la Academia Seiran.

Akari permaneció inmóvil.

Por primera vez en muchos años...

Su sueño ya no parecía un simple sueño.

"¡Piiip!"

El sonido de una notificación rompió el silencio de la habitación.

Akari dio un pequeño salto y buscó su teléfono sobre la mesa de noche.

Era un mensaje de Yui.

Yui: ¿Estás despierta? 😅

Akari sonrió.

—¿Cómo puede estar despierta a esta hora...?

Comenzó a escribir una respuesta, pero algo llamó su atención.

Sobre el escritorio, el libro que había dejado antes de dormir estaba abierto.

Frunció el ceño.

—¿Lo dejé así...?

Se levantó lentamente y se acercó.

El separador de tela azul seguía en su lugar.

Pero había una hoja asomando entre las páginas.

No recordaba haberla visto antes.

La sacó con cuidado.

Era una hoja vieja, amarillenta, con los bordes desgastados por el tiempo.

En la parte superior solo había una palabra escrita con una elegante caligrafía.

Ren

Akari sintió que un escalofrío le recorría la espalda.

—¿Quién... eres?

..................................................................................

👀 ¿Y tú qué harías si un nombre apareciera de repente en un viejo papel... después de un sueño?

Si este primer capítulo despertó tu curiosidad, déjame un ❤️, sígueme y cuéntame en los comentarios tu primera teoría. 😄

Nos vemos en el próximo capítulo... quizás Ren tenga más respuestas... o más preguntas. 🌸

1
Vero
🥰👏 gracias por actualizar todos los días
Vero
😭😭😭😭pipipipipipi
Vero
me encataaaaaaaaaaaaa
Vero
😱😱😱😱😱😱oooooooooooooooooooooooo
Vero
😱😱😱
Vero
gracias escritor por subir capi
Leydi Love
😱😱😱¿¿¿Quién estaba del otro lado??? Ay que intriga
Vero
Uy el está atrás cuando subes capi
Vero
escritor está muy buena la historia no puedo parar de reír 🤣🤭
Julius: 🤔😂🤣 Muchas gracias por tu comentario y por leer 🙏🥰
total 1 replies
Leydi Love
😱😱😱 Ahorasabe su nombre completo
Julius: Muchas gracias por leer 🙏🥰
total 1 replies
Leydi Love
😱😱😱😱
Leydi Love
🤣🤣🤣
Leydi Love
Estoy creando mis teorías y la verdad no se ven muy bonitas según mi imaginación 😭😭😭
Leydi Love
Que bronca estan ocultando algo muy grande y eso que hizo el director fue una amenaza discreta.
Leydi Love
Uy uy uy se puso más raro, ¿por qué reacciono así?
Leydi Love
No lo sé, tal ves si pero no se si irá sola. 🤭🤭
Leydi Love
😱😱😱😱😱Noooo 😱😱😱😱😱
Leydi Love
🤣🤣🤣 Se pasa la madre
Leydi Love
😱😱😱
Leydi Love
Jaja eso no lo puede controlar 🤣
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