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Peligrosa Atracción

Peligrosa Atracción

Status: Terminada
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Dannyperezok

Un imperio construido sobre el control. Una atracción que amenaza con destruirlo todo.

En el piso cuarenta y dos de Vance Financial, la regla es simple: la eficiencia se premia y las emociones no existen. Alexander Vance es un CEO implacable, calculador y distante, un hombre que ha convertido su vida en un mecanismo perfecto para sepultar la culpa de un pasado oscuro y un secreto familiar que podría arruinarlo.

Elena Ross llegó a su oficina solo para pagar las deudas de su familia, pero su resiliencia y templanza la convierten en la única asistente capaz de soportar la frialdad de Vance. Sin embargo, detrás de la fachada profesional, una química sofocante e innegable comienza a desgastar las barreras de ambos.

Cuando una serie de amenazas anónimas y un juego de poder corporativo ponen en riesgo la vida de Elena, el control de Alexander se fractura. Obligados a protegerse en medio de un nido de traiciones, la línea entre la lealtad, el deseo y el peligro empieza a borrarse.

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Capitulo 7: El peso de la luz

​​La luz dorada del amanecer comenzó a filtrarse entre los ventanales de la residencia, cortando la penumbra del despacho y dibujando líneas de sombra sobre el escritorio de cristal. La tormenta de la noche anterior había dejado paso a un cielo despejado pero frío, un reflejo exacto de la realidad que aguardaba fuera de la propiedad.

​Elena despertó lentamente, sintiendo el peso cálido y protector del brazo de Alexander rodeando su cintura. Estaban sobre el amplio sofá de cuero del despacho, envueltos en una manta de lana oscura. A pesar del cansancio físico, la sensación de seguridad en sus brazos era una experiencia inédita para ella.

​Alexander ya estaba despierto. Apoyaba la cabeza sobre la palma de su mano, observándola en silencio con una fijeza que hizo que el pulso de Elena volviera a acelerarse. Sus ojos grises, antes fríos e impenetrables, guardaban ahora un brillo distinto: el matiz de un hombre que ha encontrado su único ancla en mitad del caos.

​—Deberías seguir descansando —murmuró él, usando su pulgar para acariciar suavemente el pómulo de Elena.

​—No podemos darnos ese lujo, Alexander —respondió ella, incorporándose despacio mientras se ajustaba la camiseta gris. Miró la hora en el reloj de pared: las seis y media de la mañana—. Marcus no va a esperar a que tomemos el café para mover sus fichas.

​Alexander dejó escapar una sonrisa leve, la primera sonrisa genuina que Elena le veía en seis meses. Se levantó del sofá con una agilidad felina, sin la menor timidez por su torso desnudo, y comenzó a recoger las carpetas desparramadas por el suelo.

​—Tienes razón —dijo, volviendo a endurecer la mirada con una determinación renovada—. Julian ya me notificó que la junta de accionistas fue convocada de emergencia para las dos de la tarde. Marcus solicitó la votación para mi destitución temporal citando "inestabilidad en la gestión de auditoría".

​Elena se puso de pie de inmediato, recogiéndose el cabello en un moño improvisado.

​—Tenemos menos de ocho horas para desencriptar el archivo de la división de logística y preparar la defensa.

​—No vamos a preparar una defensa, Elena —corrigió Alexander, acercándose a ella para sujetarla por la nuca y depositar un beso firme y posesivo en sus labios que la dejó sin aliento por un segundo—. Vamos a ejecutar un ataque definitivo.

​A las ocho de la mañana, el sedán blindado ingresó de nuevo al estacionamiento de la torre Vance Financial. La atmósfera en el edificio era sofocante; los rumores sobre la reunión extraordinaria del consejo corrían como reguero de pólvora entre los pasillos de cristal.

​Julian escoltó a Alexander y a Elena hasta el piso cuarenta y dos. Al salir del ascensor, el contraste entre la intimidad de la madrugada y la fachada corporativa fue instantáneo. Alexander volvió a abotonarse la armadura: traje a medida de tres piezas, corbata de seda perfectamente anudada y esa expresión glacial que infundía terror en los directivos.

​Sin embargo, el cambio sutil radicaba en cómo actuaban en conjunto. Ya no eran solo el CEO autoritario y su asistente sumisa; eran una unidad táctica sincronizada.

​—Elena, conéctate a la terminal central desde mi oficina —ordenó Alexander en voz alta para que los ejecutivos del pasillo escucharan—. Prepara la sala de conferencias para el mediodía.

​—En seguida, señor Vance —contestó ella con profesionalismo impecable, aunque la mirada que intercambiaron por una fracción de segundo estaba cargada del fuego de la noche anterior.

​Elena se encerró en la oficina privada y encendió el servidor de administración. Sus dedos volaron sobre el teclado. Utilizando el protocolo de acceso cruzado que habían diseñado en la madrugada, comenzó a saltarse las barreras de seguridad del sistema heredado de la compañía.

​Las líneas de código verde se desplazaban a gran velocidad por la pantalla.

​Acceso concedido: Servidor de Logística 2021.

​Un sudor frío corrió por la espalda de Elena al abrir la carpeta oculta. Allí estaban los registros bancarios originales: no solo las transferencias que Marcus había autorizado para encubrir la muerte de Gabriel, sino una lista detallada de los pagos semanales a la firma de seguridad privada que había atacado el estacionamiento la noche anterior. Marcus no solo intentaba ocultar el pasado; estaba utilizando fondos corporativos para financiar su propio brazo ejecutor.

​De pronto, la puerta de la oficina de Elena se abrió de golpe sin previo aviso.

​Marcus Vance caminó hacia el escritorio con una sonrisa triunfal y despreciativa, flanqueado por dos asesores jurídicos de la compañía.

​—Señorita Ross —dijo Marcus con falsa cordialidad, apoyando ambas manos sobre la mesa de Elena—. Me temo que su tiempo en este piso ha terminado. Por orden del comité de auditoría, queda suspendida de sus funciones de inmediato por acceso no autorizado a los servidores reservados. Entregue sus credenciales.

​Elena guardó la calma, bloqueando la pantalla con un comando rápido de teclado antes de levantarse con la barbilla en alto.

​—Usted no tiene la autoridad para suspender al personal de la presidencia ejecutiva, señor Vance.

​—La tengo a partir de este momento —repuso Marcus, sacando un documento firmado por la mayoría de los miembros de la junta—. Alexander está acorralado. En tres horas dejará de ser el CEO de esta empresa, y tú vas a acompañarlo a la calle... o a una celda por complicidad.

​—¿Complicidad de qué, Marcus? —la voz de Alexander resonó desde el marco de la puerta como un látigo de acero.

​El CEO ingresó al despacho con las manos en los bolsillos del pantalón, seguido por Julian. La sola presencia de Alexander hizo que los dos asesores de Marcus dieran un paso atrás de forma instintiva.

​—Llegas a tiempo para ver cómo limpio tu despacho, sobrino —provocó Marcus, girándose con arrogancia—. La junta tiene los votos necesarios. Estás fuera.

​Alexander caminó con serenidad hasta quedar frente a su tío. Una sonrisa fría y peligrosa se dibujó en sus labios.

​—La junta votará lo que yo les ordene votar, Marcus —dijo Alexander en un susurro cargado de amenaza—. Porque la señorita Ross acaba de enviar el expediente desencriptado de la división de logística directamente a los correos personales de cada accionista y al despacho del fiscal general.

​El rostro de Marcus se descoloró de inmediato. Su arrogancia se transformó en un pánico ciego.

​—¿De qué estás hablando?

​—Hablo de la orden de aprehensión por fraude, lavado de activos y el homicidio de Gabriel —sentenció Alexander, dando un paso intimidante hacia él—. Tu juego terminó hace cinco minutos.

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Francisca Letycia MirandaGarcia
más claro o así está bien
Francisca Letycia MirandaGarcia
pues quién se resiste a un hombre como él
Francisca Letycia MirandaGarcia
otra vez su misma técnica de la otra vez
Francisca Letycia MirandaGarcia
esto se pone más peligroso
Francisca Letycia MirandaGarcia
ahora sí que por fin acaben con él
Francisca Letycia MirandaGarcia
y desde entonces no han hecho nada?
Francisca Letycia MirandaGarcia
bueno no tarda en haber un romance enmedio del peligro
Francisca Letycia MirandaGarcia
yo diría al verdadero caos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pq tienen que ser tan duros los jefes, con cara de amargados
Daniel Valmont: Están farmeando aura 🤣
total 1 replies
Francisca Letycia MirandaGarcia
se nota interesante gracias
Daniel Valmont: Gracias por darle una oportunidad ☺️
total 1 replies
Edith Zenteno
buuuu lo mismo cuando mataron a su hermano si es un ceo tan importante donde están la camionetas con guardaespaldas?
Daniel Valmont: Están de huelga 🤣
total 1 replies
Martha Divas Delgado
muy buen comiendo autora me gusta
Daniel Valmont: Me alegra que te guste, por cierto soy hombre🤭
total 1 replies
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