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La Joven Amante Del Lycano

La Joven Amante Del Lycano

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Hombre lobo / Mundo de fantasía
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

La Joven Amante del Lycano

Clara solo tenía dieciocho años cuando conoció al hombre que cambiaría su destino.

Sebastián era siete años mayor, atractivo, elegante y dueño de un encanto imposible de ignorar. Todo en él parecía perfecto: su sonrisa, sus atenciones y la forma en que la hacía sentir la única mujer del mundo.

Lo que Clara no sabía era que, desde el primer día, él le ocultaba el secreto más importante de su vida.

Mientras ella se enamora perdidamente, Sebastián observa, calcula y nunca deja nada al azar. Para él, perder a Clara no es una opción. Y cuando descubre cuál es la única cosa capaz de alejarla para siempre, decide adelantarse a su destino... aunque tenga que atarla a él de la forma más irreversible.

Pero Sebastián no es un hombre cualquiera.

Es un lycano.

Y cuando un lycano decide que alguien le pertenece, no acepta un "no" como respuesta.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El entrenamiento

La semana en París transcurrió como Sebastián la había planeado.

Las mañanas y las tardes eran para Clara. Los museos. Las calles. Los cafés con croissants y zumo de naranja. El profesor Gileard. Los cuadernos llenos de trazos.

Las noches eran para Clara.

Y los huecos.

Los huecos eran para las demás.

---

Se encontró con Monique dos veces.

El café de siempre. El departamento de siempre. La rutina de tres años funcionando como un reloj.

Con Angélique, tres tardes.

Placenteras. Fáciles. Sin complicaciones.

La última noche, antes de irse, Sebastián sacó un sobre del bolsillo interior de la chaqueta.

Lo dejó sobre la mesa.

Angélique lo miró.

—¿Qué es esto?

—Ábrelo.

Angélique abrió el sobre.

Billetes. Cien mil dólares. En billetes de cien. Un fajo grueso que no cabía en una mano.

Angélique abrió los ojos.

—Sebastián…

—Cómprate un departamento. Cómprate el carro que me comentaste. Y con lo que sobre, haz lo que quieras.

Angélique lo miró.

Miró el dinero.

Volvió a mirarlo.

Nunca había visto tanto junto.

Sonrió.

—Claro, Sebastián. Claro. Cuando estés en París o cerca, no importa. Avísame. Yo iré por ti.

Sebastián asintió.

Se puso la chaqueta.

Caminó hacia la puerta.

*Siempre era lo mismo*, pensó. *Mis pasatiempos son así. Bastante agradecidos.*

—Adiós, Angélique.

—Adiós, guapo.

Cerró la puerta.

No miró atrás.

---

Con Clara, las noches eran distintas.

Sebastián era paciente.

Le encantaba sentir la intimidad con una persona que te ama. Que se entrega sin reservas. Que no calcula. Que no pide. Que solo da.

Clara daba.

Con todo el cuerpo. Con toda la fe. Con toda la torpeza hermosa de quien no sabe pero quiere aprender.

Pero.

Le faltaba algo.

Le faltaba el fuego que encontraba en Monique. Esa agresividad. Esa boca que mordía. Esas piernas que apretaban. Esa risa ronca en la oscuridad.

Le faltaba la desinhibición que encontraba en Angélique. Esa falta de vergüenza. Esa disposición absoluta. Esa boca que no decía que no.

Clara tenía amor.

Pero le faltaba fuego.

Le faltaba desparpajo.

Sebastián se propuso dárselo.

---

Una noche, después de cenar, Sebastián se sentó en la cama.

Clara estaba en el balcón. Dibujando.

—Clara.

—¿Sí?

—Ven. Siéntate aquí.

Clara dejó el cuaderno. Se sentó junto a él.

Sebastián le tomó la mano.

—Creo que podemos avanzar en nuestra relación.

Clara ladeó la cabeza.

—¿Avanzar? ¿Avanzar en qué?

Sebastián tomó el control remoto. Encendió la televisión.

—Veamos una película.

—¿Una película? ¿Cuál?

Sebastián no respondió.

Presionó play.

La pantalla se encendió.

Clara miró.

Se quedó quieta.

Los ojos enormes. La boca abierta. Las manos apretando la sábana.

Lo que veía no era una película. No era una historia. No era un romance.

Era carne. Cuerpos. Bocas. Manos. Sonidos que ella no sabía que existían. Posiciones que no sabía que eran posibles. Una intimidad que no tenía nombre en su vocabulario.

Clara quiso apartar la mirada.

No pudo.

Sebastián le sostuvo la mano.

—Tranquila.

—Sebastián, esto es…

—Tranquila.

La película siguió.

Clara se ruborizó. Se mordió el labio. Miró la pantalla. Miró a Sebastián. Miró la pantalla.

Cuando terminó, la habitación estaba en silencio.

Clara tenía las mejillas encendidas. Los ojos bajos. Las manos cruzadas sobre el regazo.

Sebastián le levantó la barbilla.

Le besó la frente.

—No te preocupes. No te pediré que hagas todo lo que vimos.

Clara lo miró.

—Pero sí me gustaría experimentarlo contigo.

Silencio.

Clara tragó saliva.

—¿Por qué?

Sebastián le sostuvo la mirada.

—Porque te amo, Clara.

Dos palabras.

Dos palabras que cayeron como una piedra en un estanque.

—Y solo quisiera tener esto contigo. Solo contigo. Necesito esto contigo.

Clara sintió cómo el pecho se le deshacía.

*Te amo.*

*Solo contigo.*

*Te necesito.*

Las tres frases se le clavaron dentro. Como agujas calientes. Como promesas. Como verdades absolutas dichas por la única voz que ella creía.

*Si me ama… si me necesita… si solo conmigo…*

Clara asintió.

—Claro, Sebastián. Podemos intentarlo.

Sebastián le sonrió.

Le besó la palma de la mano.

—Gracias, princesa.

---

Aquella noche fue distinta.

Más atrevida que las anteriores.

Clara, pese a su desconocimiento, pese a la torpeza, pese al rubor que no se le iba de las mejillas, puso su mayor esfuerzo.

Hizo lo que él le pedía.

No todo. No como en la película. Pero intentó.

Se esforzó.

Porque él la amaba.

Porque él la necesitaba.

Porque si ella no lo hacía, quién lo haría.

Sebastián la guiaba. Con las manos. Con la voz. Con esa paciencia infinita que tenía para enseñar.

*Ahí. Así. Más despacio. Bien. Muy bien.*

Clara obedecía.

Cerraba los ojos.

Se dejaba llevar.

Y cuando terminó, cuando Sebastián la abrazó y le dijo *eres perfecta, Clara, eres perfecta*, ella sintió que el mundo se volvía dorado.

Que todo valía la pena.

Que el rubor y la incomodidad y las cosas que no entendía eran un precio pequeño.

Porque él la amaba.

Y eso bastaba.

---

Cuando Clara se quedó dormida, Sebastián se recostó en la cabecera.

La miró.

El cabello en la cara. Las mejillas todavía encendidas. Los labios entreabiertos. La respiración profunda.

Sonrió.

—Como lo pensé —murmuró.

Clara no respondió.

—Una mujer enamorada es capaz de todo por el hombre que ama.

Le apartó el cabello de la frente.

—Incluso intentar cosas tan atrevidas. Incluso cruzar líneas que nunca pensó cruzar. Incluso hacer cosas que no entiende porque él se lo pide.

Le recorrió la mejilla con el pulgar.

—Clara. Mi inocente Clara.

Se recostó.

Miró el techo.

—Ahora solo debo sellar este cariño que me tienes.

Una pausa.

—Cerrarlo.

—Blindarlo.

—Hacer que jamás escape de mis manos.

Le besó la frente.

—Mi pequeña amante.

Sebastián apagó la luz.

Se metió en la cama.

La rodeó con un brazo.

Clara murmuró su nombre en sueños.

Sebastián cerró los ojos.

Y durmió.

Con la satisfacción del escultor que ha dado el primer golpe al mármol.

Y sabe que la forma ya está dentro.

Solo falta seguir tallando.

Poco a poco.

Golpe a golpe.

Hasta que la piedra sea exactamente lo que él quiere.

Y ya no pueda ser otra cosa.

1
yolanni
👏
EspirituCreativo
> 😂😂 María, ¡espere, espere! ¡No la despierte todavía!
Clara lleva 57 capítulos intentando descubrir dónde diablos está, y ahora resulta que está enamorada del licántropo que la secuestró. 😭

Pero le prometo algo: Sebastián todavía no ha mostrado todo lo que esconde. 👀

Y después de este comentario… me parece que usted va a querer matarme cuando lleguemos a los próximos capítulos. 😂🐺

Gracias por leer y por preocuparse tanto por Clara ❤️.
maria orellana
por Dios, despierta niña, hulle lejos de ese hombrecito que no vale nada
maria orellana
pero creo que está casado o no,,, que pena con clara ojalá pronto se de de cuenta pobre chiquita ojalá el se enamoré y sufra
maria orellana
desgraciado
Guillermo Vasquez Areque
emfermooo
Guillermo Vasquez Areque
hay no que le den su merecido a ese sinverguenza
EspirituCreativo: 🤭 Te apoyo
total 1 replies
EspirituCreativo
Bueno por eso una no debe ser tan confiada... Lo malo tambien viene en empaque de lujo
Maricruz Felix
Esta interesante
Maricruz Felix
Que malo se va aprovechar de la pobre muchacha
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