Cristani por fin tenía una vida normal. O eso creía. Hasta que se dio cuenta de que el poder en su cuerpo empezaba destruirla por dentro.
Al mismo tiempo que los problemas volvieron con sus amigos. Primero fue esa espada. La querían para mantener bajo control a Cristani.
Luego supieron del ser que entró a su mundo, un peligro para su plano. Debían eliminarlo.
Entonces llegó Carl Rowen. Decía conocerla y que podía ayudarla a contener esa energía ancestral.
Y la búsqueda comenzó.
Después, Cristani supo que todas las vidas que trataban de recordarle, no eran suyas. Sino de un fragmento más. Uno que vivía en otro plano.
Y un encuentro con una mujer le hizo darse cuenta que sin ese fragmento podría morir.
Pero eso implicaba que Carl pudiera encontrarse con quien deseaba.
La decisión era suya.
Elegir su vida o elegir la felicidad de Carl.
¿Vivir para verlo desaparecer o morir para verlo encontrarse con ella?
¿Ser el monstruo que tanto temía o ser la heroína que Carl necesitaba?
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POV' de Carl Rowen: La verdad detrás de su repentina aparición.
...«POV' de "Carl Rowen"»...
Cuando abrí los ojos me encontraba en un lugar desconocido, era extraño.
El suave colchón a mis espaldas era acogedor. No recordaba haber entrado a dormir.
Las cosas dentro de ese lugar eran totalmente diferentes a las que conocía. Cuando me dí cuenta de todo lo raro, me senté de golpe.
Mis ojos vagaron por toda la habitación.
— Carl, estás despierto. Te dormiste justo cuando dijiste que ibas a estudiar y yo te coloqué en la cama. El escritorio parecía incómodo. —
Un chico de sonrisa amistosa señaló el dichoso escritorio de donde me había quedado dormido, asentí lentamente comprendiendo pero, ¿me llamó Carl? ¿Carl? ¿Yo?
Volví a mirarlo con clara expresión de duda y desconcierto.
¿Yo era Carl? No, la pregunta era ¿cómo es que yo llegué a ese lugar? Hacía unos minutos estaba sentado bajo ese cerezo bebiendo licor y observando el paisaje de ese territorio...
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—Eres el heredero al trono, ¿por qué te escondes aquí y evades tus responsabilidades?—
—No molestes zorro apestoso.
—¡Oye, ten cuidado de como me hablas! —soltó un quejido fingiendo estar herido. Típico de los zorros.
—Si no quieres que te llame así, solo vete y dejame en paz —repliqué mirando el vacío de ese acantilado, él por su parte tomó asiento a mi lado arrebatandome, el ... de licor y tomó un trago.
—Quien lo diría, el príncipe Shen-Long es un tipo aburrido —exclamó soltando una risa llena de burla tratando de provocarme, aunque no lo logró.
Hacía bastante tiempo que nada me irritaba.
—¿A qué viniste? —Pregunté.
Suspiró antes de responder en un tono más calmado.
—Te necesitan en el imperio.
—El imperio está en buenas manos.
—Tienes que hacer algo productivo, no puedes quedarte toda tu vida lamentando la muerte de alguien que no volverá.
Las palabras fueron un golpe a mi mente y los recuerdos de ese fatídico día volvieron como una tormenta, arrasando con la poca calma que conservaba.
—No tienes derecho a hablar de ella —repliqué en un tono lleno hostilidad.
—No es tan simple como crees, era mi deber ayudarla a pasar su prueba. Aunque quisiera, no podía hacer nada por salvarla.
Mi mirada se desvió a él, al escuchar sus explicaciones que hasta cierto punto ya pensaba que eran excusas baratas.
Pero no encontré su natural sonrisa alegre, solo un dolor que parecía que ambos compartíamos.
—Casi me engañas con esa expresión lamentable de no ser porque sé que eres un zorro, son tan buenos fingiendo —comenté con desdén volviendo a mirar hacia el acantilado.
—¿Y qué harás? ¿Pasar toda tu vida en este lugar? —Cambió de tema como si no le molestara lo que dije.
—Pienso hacerlo. Después de todo no tengo nada que hacer. —
—Ella no regresará, no importa cuanto la esperes.
— Lo prometió y ella nunca ha roto una promesa.
Jiu-Wei soltó otro largo suspiro pasando la mano por el rostro.
Lo sabía, estaba frustrado con mi negativa de seguir adelante.
Sin embargo, ¿Cómo se olvida a alguien que amas? ¿Cómo vives sin esa persona? ¿Como sigues adelante sabiendo que ella ya no estará a tu lado viendo el futuro? ¿Cómo sana una herida profunda?
—Shen-Long, ¿Realmente la amas?
Mis ojos llenos de indignación se posaron en él, ¿era broma? ¿Estaba jugando con mi dolor?
—La amo que duele.
—Ella también te quería —bajó la cabeza con expresión seria, como si estuviera pensando en algo.
El silencio inundó, cortado solo por la brisa que pasaba despeinando el cabello de ambos.
— Si...si existiera una oportunidad de volver a verla y estar a su lado, ¿la tomarías? —Preguntó de repente.
Mi corazón latió.
Lo sabía, ellos tendrían una forma de revivirla.
— Claro que sí, sería tonto decir que no —respondí mirándolo con ilusión.
Cerró los ojos por un momento antes de abrirlos y mirarme con total seriedad sin una pizca de burla.
—¿Y si ella olvidó todo?, ¿si no te recuerda?
—No importa, haré que me recuerde.
—Pero...y si ella renació en otra época, ¿dejarías este plano e irías a buscarla en ese lugar?
— Por supuesto, lo haría —asentí varias veces con decisión, no había nada que no hiciera por verla de nuevo.
El zorro guardó silencio otra vez, ese silencio me desesperaba.
—Vamos, Jiu-Wei. Dime que hay una forma de volver a verla —pedí casi suplicando.
— La hay.
—¿En serio? ¿Cómo? — Lo interrogué con los ojos abiertos y la esperanza creciendo a mares.
—Hay algunos pequeños detalles.
—¿Cuáles? —
Frunció el ceño viéndome antes de finalmente explicar todo a detalle.
Luego de varios minutos procesé la información dándome cuenta que solo tenía esa oportunidad para poder llegar a ella y no me importaba si después mi espíritu perecía y no volvía a renacer.
—Entonces, si viajo a otra época. Entraré al cuerpo de algún chico y resideré en su cuerpo como un espíritu temporal, pero si logro hacer que Bao-Liang me recuerde, ese cuerpo se convertirá en mío y podré estar a su lado —recapitulé todo lo que me dijo, él asintió.
—El chico seguirá teniendo conciencia y es posible que la conozca. —agregó.
Solté un largo suspiro comprendiendo la situación.
—No importa, tomaré el riesgo. —anuncié decidido a viajar por el tiempo y encontrarla.
—Solo que, es probable que tenga otro nombre, también en ese mundo podrían verte como un peligro para el cuerpo del chico e intentarían eliminar tu espíritu antes de que ella te recuerde, ¿Realmente quieres hacerlo?
— Lo haré.
Al escuchar mi última palabra se levantó y movió suavemente los dedos creando un pequeño círculo a mi alrededor.
—Ah, te recuerdo que no tendrás nada de tu maná en ese mundo.
—¿Que?
—Te deseo suerte.
Y sin permitirme decir algo más lanzó un hilo de luz a mi frente y de esa forma mis ojos se cerraron.
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Al recordar como habían sucedido las cosas, me levanté de la cama y caminé hacia buscando algo donde mirarme.
— G-gracias —la palabra salió sin que pudiera evitarlo
¿Acaso ese chico todavía podía controlar su cuerpo? Y a pesar de que intenté correr, solo caminé con tranquilidad hacia el escritorio.
Una de mis manos tomaron algo rectangular sobre la mesa y mi reflejo se observó en lo que parecía un espejo pequeño.
—Célular —murmuré.
No, no era yo.
Era él, Carl Rowen.
Sus dedos encendieron lo que llamó celular y tecleó un par de veces, era como si estuviera enseñándome como se hacía.
Luego lo dejó a un lado y abrió el libro que estaba ahí.
Pero no tenía tiempo que perder, necesitaba verla.
Buscarla.
Hice un gran esfuerzo en poder manipular ese cuerpo que no se movió en absoluto.
Todo lo contrario a lo que esperaba que hiciera, se agarró la cabeza y un hilo de líquido carmesí se deslizó de su nariz.
—D-duele —murmuró con un quejido.
—Carl, ¿Estás bien? —
El otro chico abrió los ojos como platos al ver la sangre empezar a gotear, de inmediato lo ayudó a detener el sangrado.
Al ver que mi recipiente sufría si forzaba para tomar el control, decidí dejar que se recuperara antes de poseer su cuerpo.
Al cabo de unos días aburridos, supe que mi recipiente era un completo antisocial y un cerebrito, era bueno en sus estudios, demasiado tímido con las personas, tanto que comía solo o a veces con el chico que compartía dormitorio. Y finalmente el chico me contactó por cuenta propia.
Negociamos los pros y contras de nuestra alianza, porque sí, tuve que firmar un contrato con él.
Cuando le hablé sobre la chica que buscaba, dijo que me ayudaría a contactarla durante las vacaciones que tenía en invierno.
Así fue como iniciamos la búsqueda de mi Bao-Liang.
Pero no hubo ningún avistamiento.
Con las esperanzas desapareciendo, el chico sugirió buscar en el pueblo de donde provenía.
Una vez en ese lugar, mientras caminaba por esas calles frías, sentí su presencia, era ella.
Cuando la ví salir de ese lugar, se veía más joven que antes, pero esos ojos azules eran inconfundibles.
La seguí y las cosas terminaron como en el presente.
¿Cómo iba ayudarla contener ese poder?
La única manera de hacerlo era que dejara de usar esa espada por un tiempo, pero se volvería débil y eso era un problema teniendo en cuenta que ella parecía estar sola sin protección y yo había perdido mi energía como para ser de ayuda.
Pero de alguna manera iba a ayudarla a recordarme, tal vez así podría recuperar mi poder.