En el mundo de Avatar: La Leyenda de Aang, donde la paz parecía finalmente establecida, una amenaza resurge desde las sombras: el temido Loto Rojo. Mientras tanto, en la era moderna, una joven fanática revive por milésima vez la historia del Avatar en su tableta, completamente enamorada del príncipe Zuko. Lo que no imagina es que su destino cambiará para siempre cuando una misteriosa luz azul la transporta a ese mismo universo… pero no como espectadora, sino como una poderosa maestra agua.
Ahora, atrapada en Ciudad República, en un cuerpo que no es el suyo y con una nueva vida rodeada de secretos, descubre una conspiración que amenaza con destruir al Avatar Aang y romper el equilibrio del mundo. Al advertir al Equipo Avatar, se ve envuelta en una batalla peligrosa contra enemigos implacables, donde el honor, la lealtad y el amor serán puestos a prueba.
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Risas y celos
El viento soplaba con más fuerza entre los corredores, las campanas tintineaban suavemente y varios cuidadores corrían preparando habitaciones y comida.
Porque ese día…
Llegaban invitados importantes.
Sereya caminaba por uno de los puentes del templo observando el cielo con emoción.
—No puedo creerlo… —murmuró mientras se agarraba las mejillas—. Voy a conocer a Sokka y Toph…
Su yo del pasado probablemente estaría gritando, llorando y explotando al mismo tiempo.
Y honestamente…
Su yo actual tampoco estaba muy lejos de eso.
—Pareces una niña pequeña esperando un festival.
La voz hizo que Sereya girara rápidamente.
Zuko estaba apoyado cerca de una columna.
Serio.
Aunque sus ojos mostraban claramente diversión.
Sereya señaló acusadoramente.
—¡No te burles de mí!
—No me estoy burlando.
—Tu cara sí.
Zuko alzó una ceja.
—¿Mi cara?
—Sí. Esa cara de “voy a molestarla porque es divertido”.
Zuko soltó una pequeña risa.
—Tal vez un poco.
Sereya abrió los ojos.
—¡ADMITES QUE TE DIVIERTE!
—No dije eso.
—¡Lo acabas de decir indirectamente!
Zuko sonrió apenas.
Y eso fue suficiente para destruir completamente la estabilidad emocional de Sereya.
“Espíritus… cuando sonríe debería sonar música romántica de fondo.”
—Ya vienen —dijo Zuko mirando al cielo.
Sereya siguió su mirada.
Y entonces…
Lo vio.
Una figura volando acercándose entre las nubes.
Appa.
Su corazón dio un salto.
—¡VIENEN!
Salió corriendo.
Literalmente.
Zuko la vio irse y negó ligeramente con la cabeza.
—Definitivamente exagera demasiado…
Aunque la pequeña sonrisa en su rostro decía otra cosa.
Appa aterrizó suavemente frente al templo.
El viento levantó polvo y telas mientras varios cuidadores se acercaban.
Aang ya estaba esperando junto a Katara, Iroh, Zuko y Sereya.
Y cuando Appa se acomodó…
Dos figuras bajaron.
La primera fue alta, de cabello café y sonrisa confiada.
Sokka.
Y detrás de él…
Más relajada.
Y una expresión de “si alguien me molesta lo entierro”.
Toph Beifong.
Sereya sintió que iba a explotar.
Aang sonrió ampliamente.
—¡Sokka! ¡Toph!
Sokka abrió los brazos dramáticamente.
—¡El héroe más guapo del equipo ha llegado!
Toph golpeó el suelo ligeramente con el pie y una roca pequeña le pegó en la cabeza.
—¡AU!
Katara soltó una pequeña risa.
Sokka se sobó la cabeza.
—Oye, eso es violencia.
Toph sonrió apenas.
—Y apenas empecé.
Aang abrazó a ambos felizmente.
—Me alegra que hayan venido.
Sokka miró alrededor.
—Claro que vinimos. Escuché “organización secreta peligrosa” y pensé: “wow, definitivamente necesitan a alguien increíblemente inteligente y atractivo”.
Toph suspiró.
—Necesitan ayuda de verdad, no un circo.
Sereya estaba completamente fascinada viendo la escena.
“Dios mío… estoy soñando…”
Katara notó su emoción y sonrió.
—Sereya.
Ella reaccionó rápidamente.
—¡Sí!
Aang sonrió.
—Queremos presentarte oficialmente.
Sokka levantó una ceja.
Toph inclinó ligeramente la cabeza.
Aang señaló a la chica de cabello blanco.
—Ella es Sereya. Nos ayudó a descubrir al Loto Rojo.
Sokka abrió los ojos.
—¿Ella peleó contra el Loto Rojo?
Sereya asintió ligeramente.
—Bueno… intenté no morir principalmente.
Toph sonrió apenas.
—Me agrada.
Sokka se acercó inmediatamente.
—Y además es bonita. Excelente combinación.
Sereya parpadeó.
—…¿eh?
Zuko entrecerró los ojos inmediatamente.
Katara lo notó.
Y tuvo que ocultar una sonrisa.
Sokka tomó la mano de Sereya exageradamente.
—Sokka, estratega profesional, guerrero legendario y salvador ocasional del mundo. Mucho gusto.
Sereya soltó una pequeña risa nerviosa.
—Sereya… maestra agua, sobreviviente profesional y víctima del bullying aquí.
Katara levantó una mano.
—¡Oye!
Toph soltó una pequeña risa.
—Definitivamente me agrada.
Pero Sokka aún no soltaba la mano de Sereya.
Y eso…
Eso estaba empezando a molestar a Zuko.
Mucho.
—¿Sabes? —continuó Sokka dramáticamente—. Creo que jamás había conocido a alguien tan hermosa en un templo.
Sereya abrió ligeramente los ojos.
—…oh.
Zuko bajo sus brazos y apretó más fuerte sus puños.
Katara lo miró de reojo.
Y sonrió lentamente.
“Esto se va a poner divertido.”
Sokka continuó hablando.
—Además eres maestra agua, eso automáticamente te hace genial.
—Gracias…
—Y claramente tienes buen gusto.
Sereya inclinó la cabeza.
—¿Por qué?
—Porque me estás escuchando.
Toph soltó una carcajada.
—Eso fue terrible.
—Eso no es cierto, fue increíble.
—Fue muy triste- dijo con sarcasmo.
Sokka ignoró completamente a Toph.
Y entonces…
—¿Quieres recorrer el templo conmigo?
Hubo un momento de silencio.
Sereya apenas iba a responder cuando—
—No.
Todos giraron lentamente.
Zuko se había apoyado cerca de la columna.
Con expresión seria.
Sokka sonrió lentamente.
Esa era una sonrisa de problemas.
—¿No?
Zuko lo miró directamente.
—Ella aún se está recuperando.
Sokka inclinó la cabeza inocentemente.
—¿Y tú eres su doctor?
—No.
—Entonces no veo el problema.
Sereya miraba entre ambos como espectadora de tenis.
Toph cruzó los brazos.
—Ohhh… esto sí está interesante.
Katara ya estaba disfrutando demasiado.
Sokka sonrió más.
—Además, no sabía que el señor del fuego era tan protector.
Zuko frunció ligeramente el ceño, luego cruzó sus brazos.
—Solo estoy siendo lógico.
—Claro —dijo Sokka—. Muy lógico.
Iroh apareció tranquilamente tomando té.
—Los celos son una emoción fascinante.
Zuko casi se atragantó con el aire.
—¡NO ESTOY CELOSO!
Toph se tapó la boca intentando no reírse.
Katara directamente ya no podía ocultarlo.
Y Sereya…
Bueno.
Sereya estaba completamente roja.
Zuko miró a Iroh horrorizado.
—¡Tío!
Iroh sonrió con calma.
—¿Sí?
—¡No ayudes!
Sokka se acercó un poco más a Sereya.
—Bueno, entonces… ¿quieres venir conmigo?
Zuko habló antes que ella.
—No.
Sokka levantó lentamente una ceja.
—Definitivamente estás celoso.
—No lo estoy.
—Sí lo estás.
—No.
—Sí.
—No.
—Sí.
—NO.
Sokka sonrió victorioso.
—Ajá.
Toph estaba literalmente riéndose ya.
—Esto es mejor que una obra de teatro.
Horas después…
Toph y Sereya terminaron hablando solas cerca de uno de los jardines del templo.
Toph estaba sentada sobre una roca mientras Sereya la observaba curiosamente.
—Entonces… ¿puedes sentir literalmente todo con los pies?
Toph asintió.
—Sí.
Sereya abrió los ojos.
—Eso es increíble.
—También es útil para detectar mentiras.
Sereya se tensó un poco.
Toph sonrió apenas.
—Y no pareces estar mintiendo.
Sereya soltó el aire lentamente.
—¿Desconfiabas de mí?
—Un poco.
Toph se encogió de hombros.
—Pero siento que eres sincera, así que no te preocupes por eso.
Sereya parpadeó.
—…gracias… creo.
Toph soltó una pequeña risa.
—Además…
Inclinó ligeramente la cabeza.
—Tu corazón se acelera muchísimo cuando un tal señor del fuego está cerca.
Sereya casi muere.
—¡¿QUÉ?!
Toph sonrió ampliamente ahora.
—Ohhh, sí. Definitivamente me agradas muchísimo.