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Enamorada De Mi Suegro

Enamorada De Mi Suegro

Status: Terminada
Genre:Casada Con Mi Ex's Familiar / Padre soltero / Romance / Completas
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Jisieli

Ayzel descubre que su novio le es infiel después de tres años de relación. Ella quiere destruirlo y para eso utilizará a su suegro, un CEO muy famoso y millonario.

Lo que Ayzel no sabe es que su suegro, desde hace mucho la desea y no le importaría que ella lo use mientras se quede a su lado.

¿Podrán Ayzel llegar a enamorarse perdidamente de su suegro o solo seguirá con el plan original?



Espero que les guste. ¡Síganme para más!

NovelToon tiene autorización de Jisieli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: El rostro oculto

El nombre de Helena Voss resonó en la mente de Ayzel como una campana de alarma. La mujer del restaurante, la que le había dado la foto y la advertencia, ahora tenía un nombre y una identidad. Pero algo no encajaba. Helena Voss tenía unos sesenta años, la misma edad que habría tenido Victoria Krüger si siguiera viva. ¿Era posible que Victoria no hubiera muerto? ¿O que Helena fuera otra persona utilizando su identidad?

—No podemos fiarnos de lo que nos dijo —comentó Alexander, mientras revisaban los archivos de Voss Media Group—. Dijo que Victoria murió de cáncer. Pero también dijo que tenía una hija. Tal vez todo era una mentira para desviar nuestra atención.

—O tal vez parte de la verdad. —Ayzel señaló la pantalla—. Mira esto. Voss Media Group se especializa en periodismo de investigación. Han publicado varios reportajes sobre corrupción empresarial. Y adivina qué empresa aparece en varios de ellos.

Alexander se inclinó para mirar. Su rostro palideció.

—Woodgreen Industries. Han publicado tres reportajes sobre nosotros en los últimos cinco años. Todos críticos, todos con información privilegiada.

—Exacto. Alguien dentro de la empresa está filtrando información. Y esa filtración llega a Helena Voss.

—¿Crees que Helena es la reina?

—No lo sé. Pero está claro que tiene un interés personal en destruirte. —Ayzel hizo una pausa—. O tal vez solo es una pieza más del tablero.

Alexander tomó su teléfono y marcó el número de Richter.

—Comisario, necesito que investigue a fondo a Helena Voss, fundadora de Voss Media Group. Quiero saber todo: su pasado, sus conexiones, si tuvo hijos, si cambió de nombre. Todo.

—Lo haré, señor Woodgreen. Pero tardaré unos días.

—No tenemos días. Esta mujer podría ser la clave de todo.

Colgó y se volvió hacia Ayzel.

—Voy a ir a su editorial. Quiero ver su reacción cuando me presente.

—¿Estás loco? Si ella es la reina, te estás metiendo en la boca del lobo.

—Por eso mismo. Si es ella, quiero que sepa que la he descubierto. Y si no lo es, tal vez pueda sonsacarle información.

—No puedes ir solo.

—Iré con escolta. Pero tengo que hacerlo.

Ayzel dudó, pero finalmente asintió. Sabía que Alexander tenía razón. A veces, la mejor defensa era un ataque directo.

---

A las tres de la tarde, Alexander se presentó en las oficinas de Voss Media Group, situadas en un edificio moderno del distrito de Mitte. Dos guardaespaldas lo acompañaban, discretos pero visibles. La recepcionista lo anunció y, para su sorpresa, Helena Voss accedió a recibirlo de inmediato.

El despacho de Helena era amplio y luminoso, con vistas al río Spree. Ella estaba sentada detrás de un escritorio de madera oscura, vestida con un traje negro impecable y el cabello blanco recogido. Cuando Alexander entró, esbozó una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

—Señor Woodgreen. Qué honor. —Se levantó y extendió la mano—. ¿A qué debo esta visita?

—Creo que usted lo sabe perfectamente. —Alexander no le estrechó la mano—. Usted se reunió con mi compañera, Ayzel Hudson, en el restaurante Luna. Le dio una foto y una advertencia.

Helena mantuvo la sonrisa, pero sus ojos se volvieron cautelosos.

—No sé de qué habla.

—No se haga la inocente. La reconocí por las cámaras de seguridad. Usted es Helena Voss. Y usted sabe quién es la reina.

El silencio se hizo pesado. Helena lo miró fijamente, como evaluando sus opciones. Finalmente, suspiró y volvió a sentarse.

—Siéntese, señor Woodgreen. Creo que tenemos que hablar.

Alexander obedeció, sin apartar la mirada de ella.

—¿Es usted la reina?

—No. —Helena negó con la cabeza—. Yo solo soy una mensajera. Una intermediaria. La reina es otra persona.

—¿Quién?

—No puedo decírselo. No sin su permiso.

—¿Y dónde está esa persona? ¿Cómo puedo contactarla?

—Ella la contactará a usted. Cuando llegue el momento.

—¿Y cuándo será ese momento?

—Pronto. —Helena lo miró con una mezcla de lástima y advertencia—. La reina ha estado esperando treinta años para este momento. No va a apresurarse ahora.

Alexander apretó los puños, conteniendo la furia.

—¿Qué quiere de mí? ¿Dinero? ¿Poder? ¿Mi ruina?

—Quiere justicia. O lo que ella entiende como justicia. —Helena se inclinó hacia adelante—. Usted arruinó a su madre, señor Woodgreen. La humilló, la despidió, la obligó a huir de Berlín con una niña pequeña. Esa niña creció odiándolo. Y ahora, treinta años después, ha decidido cobrar la deuda.

—Yo no sabía que Victoria tenía una hija. Nunca lo supo.

—Eso no excusa lo que hizo. —La voz de Helena se endureció—. La demanda por acoso fue falsa, y usted lo sabe. Victoria solo quería que la quisiera, y usted la destruyó por ello.

—Eso fue hace treinta años. No soy el mismo hombre.

—Pero ella sí es la misma niña. La misma que vio a su madre llorar durante años. La misma que juró vengarla.

El silencio se hizo incómodo. Alexander se levantó.

—Dígale a su reina que no voy a esconderme. Que si quiere verme, que venga a buscarme. Pero que se prepare, porque no voy a caer sin luchar.

Dio media vuelta y salió del despacho, dejando a Helena Voss sumida en sus pensamientos.

---

Esa noche, Alexander le contó a Ayzel cada detalle de la conversación.

—Está claro que Helena sabe quién es la reina. Pero no va a hablar.

—Tal vez podamos presionarla. Investigar su pasado, encontrar algo que la obligue a colaborar.

—Ya lo está haciendo Richter. Pero mientras tanto, tenemos que estar preparados para lo peor.

Ayzel asintió, pero una idea cruzó su mente.

—Alexander, ¿y si la reina no es la hija de Victoria? ¿Y si es la propia Victoria, que fingió su muerte?

—¿Por qué iba a hacer eso?

—Para esconderse. Para planear su venganza sin levantar sospechas. Treinta años es suficiente tiempo para cambiar de identidad, crear una fortuna, y esperar el momento adecuado.

Alexander la miró, sorprendido.

—¿Crees que Victoria sigue viva?

—No lo sé. Pero Helena Voss tiene su edad, su porte, su conocimiento de los hechos. Podría ser ella misma, usando un nombre falso.

—Eso explicaría muchas cosas. —Alexander se pasó una mano por el cabello—. Pero ¿cómo podemos comprobarlo?

—Hablando con alguien que la conociera bien. Alguien que pudiera reconocerla aunque hayan pasado treinta años.

—¿Y quién podría ser?

Ayzel calló, pensando. Luego, una luz se encendió en sus ojos.

—Su hija. La verdadera Elena Krüger. Si encontramos a la hija, podremos confirmar si Helena es Victoria o no.

—Pero la hija desapareció. No tenemos rastro de ella.

—Tal vez no desapareció. Tal vez solo cambió de nombre otra vez. O tal vez... —Ayzel dudó—. Tal vez la hija es la reina, y Helena es solo una cómplice.

—Demasiadas posibilidades. —Alexander suspiró—. Necesitamos respuestas, y las necesitamos ya.

En ese momento, el teléfono de Ayzel sonó. Era un mensaje de texto de un número desconocido.

"La reina te invita a su castillo. Mañana, a las diez de la noche, en la dirección que encontrarás en este sobre. Ven sola. Si traes a alguien, no habrá segunda oportunidad."

En el mensaje había un archivo adjunto. Una foto de Ayzel, tomada esa misma mañana, cuando salía del apartamento.

Ayzel sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

—Sabe dónde vivo —susurró—. Sabe todo de nosotros.

Alexander tomó el teléfono, los nudillos blancos.

—Esto se ha vuelto personal. —La miró, con los ojos llenos de determinación—. Mañana, iremos juntos. Y terminaremos esto de una vez por todas.

Pero en el fondo, ambos sabían que el final de la partida estaba cerca. Y que solo uno de ellos podría salir victorioso.

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1
Jipsianay Garcia
gracias autora
Aura Prieto MPH
😈
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