Traicionada por su propia sangre y asesinada, Kala Bermuchi recibe una inesperada segunda oportunidad al despertar en el pasado. Decidida a escapar de las garras de sus tíos, se refugia bajo la protección del implacable Rey Lycan, aceptando un pacto oscuro: su seguridad a cambio de un heredero. Entre el frío asedio de sus enemigos y la pasión nocturna de un monarca impenetrable, Kala deberá navegar en un destino marcado por secretos que prometen sacudir los cimientos del mundo sobrenatural, en especial el secreto que vive dentro de ella. La loba de plata.
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Capitulo 19: Deseo
Nos quedamos en la playa hasta que el sol comenzó a esconderse, Draco se había quedado abrazándome, llenándome de caricias en silencio, dejando que soltara todo lo que traía atorado en el pecho desde hace tanto tiempo.
Volvimos en silencio tomados de la mano, al llegar al entrada ahi estaba Mila junto a Fred los dos de pie junto al auto.
Sus ojos estaban rojos e hinchados, sus mejillas enrojecidas, compartíamos el dolor de una perdida, cuando me miro corrió rapidamente hacia mi abrazándome.
— Kala… Lo siento, de verdad lo siento, no podia ir ahi, todos esos recuerdos… yo no…
Temblaba en mis brazos, sacudiéndose en espasmos, me aleje del abrazo tomándola de las mejillas.
— Tranquila Mil, está bien – susurré
Ella tomo una bocanada de aire, su mirada se clavo en el suelo, la tome de las manos
— Vamos a casa, ya es tarde.
Subimos en el auto en completo silencio, el viaje comenzo, mire a Mila ya un poco mas calmada.
— Podemos ir a tu casa, me gustaria saludar a mamá y papá – dije refiriéndome a sus padres.
Ella asintio, pero no respondio, se desvio en el camino para comenzar a conducir hacia la mansion de su familia. Mi mirada no se aparto de ella, de como mordía sus labios, como si quisiera decir algo, pero no lo hacia.
Cuando estuvimos a punto de llegar tomo mi mano con su mano libre.
— Kala… Hay algo que no te he dicho – susurro
La observe confundida — ¿Que? ¿De que hablas?
Su mano apreto la mia – Mi madre… esta muriendo.
Aquellas palabras fueron como un golpe seco en mi estómago
— En el trabajo…. estuvo expuesta a una radioxacion toxica por mas tiempo del debido, esta muy enferma – solto casi sollozando – No sabia como decirte… Todo ha pasado tan rapido, lo siento
Acaricie su mano sintiendo las lagrimas deslizarse por mis mejillas, era un peligro que ella habia decidido correr, el trabajo que la apasionaba.
¿Hasta donde podíamos llegar por cumplir un sueño y mantenerlo?
— Esta bien… Gracias por decirlo – susurre.
El auto se detuvo delante de las rejas negras que fueron abiertas con rapidez, recorrimos el camino de piedra hasta entrar en el estacionamiento, nos bajamos del auto en silencio, Draco llego a mi lado y tomo mi mano, me dedico una sonrisa y acaricio mi mejilla limpiando lo seco de mis lagrimas.
Subimos las escaleras hasta llegar al living
— Papá estoy en casa – grito Mila dejando las llaves en la mesa.
Y entonces aparecio el, su padre, mi padre, el hombre que habia celebrado cada uno de nuestros logros como si fueran suyos, que nos iba a buscar a la escuela y nos llevaba a comer helado, que cada cumpleaños se superaba con cada regalo, esta era mi familia
— Kala – susurro mirándome con sorpresa – Mi pequeña, estas aquí – dijo con emocion – Ven a darme un abrazo.
Me acerque casi corriendo a abrazarlo – Papá Gabe… Te he extrañado tanto.
— Y yo a ti pequeña flor – susurro besando mis cabellos – Estoy tan feliz de que estes aquí.
Me aleje del abrazo con una sonrisa gigante en los labios. Las presentaciones fueron incomodas, papá Gabe me habia visto con total sorpresa cuando Draco habia afirmado ser mi novio, mis mejillas enrojecieron al instante, si todos supieran la verdad, talvez me obligarían a retractarme.
— Deberias llevar a Kala con tu madre, cariño, estara muy feliz de verla
Mila asintio, me tomo de la mano, mire a Draco – Ya vengo – susurre
El asintio mostrándome una sonrisa, y entonces salimos del salon, caminamos por aquellos pasillos que conocia de memoria hasta detenernos delante de la puerta, Mila me miro antes de abrirla, pasamos a la habitacion y ahi estaba ella, su piel morena se veia palida, su cabello negro opaco, estaba dormida, soltando suspiros que se oían cansados, se veia demacrada.
Me tape la boca evitando soltar un sollozo, camine a su lado tomando asiento en la silla, otra madre que la vida iba a arrebatarme
Que tan fragil era la existencia, la vida podia acabarse en solo segundos, sin siquiera planearlo orquestamos nuestro propio final, asi como yo lo habia hecho, como mis padres lo habian hecho, ahora sucedía de nuevo.
Baje el rostro, observe las lagrimas caer en mis manos que reposaban en mis muslos y entonces lo senti, el calor del anillo en mi dedo, como si quemara y algo dentro de mi hizo click.
Levante el rostro con rapidez observando a Mila.
— Cierra la puerta con llave – ordene
Ella me miro con confusion, pero lo hizo, fue hasta la puerta, paso la llave y volteo hacia mi.
Solte un suspiro tembloroso levantándome de mi lugar, tome el anillo con mis dedos sintiendo mi corazon latir con fuerza en mi pecho, sentia miedo, incertidumbre, pero tambien un deseo de salvarla, de devolverle la vida que el mundo le habia arrebatado, yo queria que viviera
Y con aquella convicción en mi pecho arranque el anillo de mi dedo, una luz blanca brillo cegandome por segundos, no lo pense, acerque mis manos tomando las suyas que descansaban sobre su estomago.
Senti el calor de mis manos hacer un contraste con el frio de las suyas, y de repente comencé a sentir como si la vida se escapara de mis manos, como si toda mi energia se apagara, el aroma de la flor de plata perfumo la habitacion, era mio, era yo, y entonces lo desee con todas mis fuerzas, desee que viviera.
La luz blanca se apago, mis manos temblaban, mi corazon comenzaba a latir cada vez mas lento, volvi a poner el anillo en mi dedo con esfuerzo, mi mirada se clavo en Mila que me observaba con absoluta sorpresa y sonrei.
— Lo logre… — susurre antes de que todo diera vueltas delante de mis ojos y de repente la oscuridad me tragara.