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Bajo La Luna De Desierto: El Contrato Del Alfa

Bajo La Luna De Desierto: El Contrato Del Alfa

Status: Terminada
Genre:Vampiro / Hombre lobo / Mafia / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Araceli Settecase

Para salvar a su clan de la ruina, Zaira acepta un matrimonio forzado con Tariq Al-Rashid, el despiadado Alfa de la mafia vampírica de Dubái. Obligada a renunciar a su libertad, se adentra en un palacio de lujo y misterio que parece salido de Las mil y una noches. Pero el peligro real la espera al cruzar el umbral: el hombre con el que debe casarse no es su prometido inicial, sino el implacable y magnético padre de este, un inmortal de mirada abrasadora que esconde el secreto de un viaje en el tiempo. Entre sedas, dunas plateadas y miradas que queman, Zaira descubrirá que la línea entre el odio y la pasión más ardiente es tan fina como un suspiro.

NovelToon tiene autorización de Araceli Settecase para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8: La Sangre de la Rosa y la Sombra del Visir

El metal desenvainado resplandeció bajo el sol abrasador del siglo IX, reflejando un destello cegador sobre la arena dorada. Los diez jinetes rodearon el afloramiento rocoso como una jauría hambrienta, levantando una densa polvareda que ocultaba a medias los cascos de sus monturas. Las lanzas con puntas de plata refulgían con una amenaza helada; la plata era el único elemento capaz de frenar el vigor de un inmortal, y quienes los rodeaban lo sabían perfectamente.

Zaira permaneció oculta en la hendidura de la piedra, sintiendo cómo el frío del mineral le traspasaba la fina tela carmesí de su túnica. No sentía pavor por el peligro inminente, sino una extraña adrenalina que hacía latir sus arterias al ritmo del viento del desierto. Al mirar a Tariq, la fascinación la sobrecogió.

El Alfa no retrocedió ni un solo milímetro. La túnica de lana fina ondeaba con violencia alrededor de sus hombros anchos y su postura revelaba la elegancia letal de una fiera dominadora. Sus ojos, sumergidos en un rojo carmesí absoluto, devoraban a los invasores con una frialdad sanguinaria.

—¡Fuego! —gritó el líder de la patrulla desde lo alto de su corcel negro, alzando el brazo.

Cuatro arqueros tensaron la cuerda de sus arcos cortos. Las flechas partieron cortando el aire con un silbido agudo, dirigidas directamente al pecho de Tariq.

El Alfa no se molestó en buscar cobertura. Con una velocidad que desafiaba los límites de la visión mortal, Tariq giró la cimitarra en un arco perfecto. El acero rasgó el aire, desviando las tres primeras flechas con un chasquido seco de madera rota, mientras su mano izquierda atrapaba la cuarta a milímetros de su corazón. Con un movimiento fluido y repleto de desdén, partió el proyectil por la mitad y arrojó las astillas contra los jinetes.

—Insolentes —la voz de Tariq resonó no como un grito, sino como un retumbo subterráneo que estremeció los cimientos de la duna—. Osáis interponeros en el camino de la luna.

Antes de que el comandante pudiera dar una nueva orden, Tariq desapareció de su posición.

Un pestañeo después, el Alfa estaba sobre el primer jinete. La hoja de su cimitarra trazó una diagonal impecable a través del aire. El impacto fue tan rápido que el soldado ni siquiera tuvo tiempo de desenvainar; cayó desmontado sobre la arena caliente mientras su montura relinchaba pavorosa y huía hacia el horizonte.

Los demás cazadores cerraron el cerco con las lanzas en alto. Tariq se movía entre los cascos de los caballos con la gracia de un fantasma carnívoro. Esquivaba las estocadas de plata por milímetros, haciendo que las armas de los soldados colisionaran entre sí. Su cimitarra cantaba una melodía de acero y choque; cada estocada neutralizaba a un atacante, desarmándolos y derribándolos contra las dunas sin necesidad de ejecutar una masacre inútil.

Zaira observaba la contienda con el aliento atrapado en la garganta. La fuerza bruta de Tariq era formidable, pero la precisión táctica con la que protegía la entrada del nicho rocoso para que ningún invasor se acercara a ella resultaba hipnótica. Cada vez que un jinete intentaba flanquear el refugio, Tariq interceptaba el paso como un muro inexpugnable, manteniendo a su esposa bajo un manto invisible de seguridad.

El comandante de la patrulla, al ver a la mitad de sus hombres derribados sobre la arena, apretó los dientes con desesperación. Clavó las espuelas en los costados de su semental negro y se abalanzó directamente hacia la hendidura donde se ocultaba Zaira, alzando una lanza bañado en aleación de plata pura.

—¡Si el demonio no cae, la mujer pagará la culpa! —bramó el hombre con los ojos desorbitados.

—¡Zaira! —el rugido de Tariq hendió el aire.

Zaira reaccionó impulsada por un instinto ancestral que no sabía que poseía. No se acobardó. Cuando la punta de la lanza estuvo a un metro de su rostro, el amuleto de lapislázuli que colgaba de su cuello cobró vida de manera repentina. Un pulso de luz azul e incandescente brotó de la gema, expandiéndose en una onda de choque invisible. El impacto golpeó al caballo y al jinete con la fuerza de un vendaval, obligando al animal a alzarse de manos y arrojando al comandante violentamente contra el suelo.

A una velocidad cegadora, Tariq estuvo sobre el oficial caído. Plantó su bota de cuero pesado sobre el pecho del hombre, presionando hasta que la armadura de cuero crujió ominosamente. La cimitarra del Alfa quedó fijada a milímetros de la garganta del comandante.

—Habla antes de que decida alimentar a las sombras con tu alma —sentenció Tariq, cuya respiración permaneza inalterada a pesar del feroz combate. Sus ojos rojos abrasaban la cordura del soldado—. ¿Quién os ha enviado?

El comandante tosía y pugnaba por conseguir algo de oxígeno, con el rostro pálido por el terror de tener a un Alfa inalcanzable encima.

—El... el Visir —balbuceó el hombre, sujetando la bota de Tariq con manos temblorosas—. Lord Jafar... el consejero del Sah. Él... él vio el destello de la cúpula del tiempo en las estrellas. Nos ordenó traer a la mujer del amuleto... para el ritual del eclipse.

Tariq entrecerró los ojos. Un chispazo de reconocimiento agrio cruzó sus facciones.

—Jafar... —musitó el Alfa con una repugnancia infinita—. Un brujo que vendió su mortalidad a cambio de magia negra en los albores de este imperio. Pensé que lo había incinerado en la batalla de Tabriz.

—Las sombras nunca mueren del todo, gran Alfa —susurró el comandante con la voz quebrada—. Él ha esperado mil años por la llave... la mujer es la recipiente.

Sin perder un solo segundo, Tariq asestó un golpe preciso con la empuñadura de la espada en la sien del comandante, dejándolo inconsciente junto a sus hombres derribados. El silencio volvió a adueñarse de las dunas, roto solo por el susurro del viento al mover la superficie de la arena.

Tariq guardó la cimitarra en su vaina con un chasquido metálico y se giró hacia Zaira. En un par de zancadas estuvo a su lado, tomándola de los hombros con una mezcla de urgencia y una ternura feroz. Sus ojos recuperaron gradualmente el tono ámbar cálido.

—¿Te ha tocado? —preguntó, revisando con sus manos cada centímetro de sus brazos y su rostro—. Dímelo, Zaira.

—Estoy bien —dijo ella, apoyando sus palmas contra las mejillas cálidas de Tariq, sintiendo el latido agitado que aún vibraba en la piel del inmortal—. El amuleto... reaccionó solo. Protegió nuestro espacio.

Tariq soltó un suspiro hondo, un sonido gutural que delataba el alivio que embargaba su pecho. Inclinó la cabeza y pegó su frente a la de ella, permitiendo que sus respiraciones se mezclaran bajo el sol inclemente.

—Ese artefacto está conectado a tu linaje, pajarillo. Tu sangre no es la de una mortal común; desciendes de las sacerdotisas del templo de la luna, las únicas capaces de canalizar la energía del portal sin ser destruidas por ella —murmuró Tariq, deslizando sus manos por el cuello de ella hasta enredar sus dedos en la seda de su cabello oscuro—. Jafar no busca el poder del tiempo para gobernar; busca absorber la esencia de tu alma para volverse invulnerable en nuestro presente.

Zaira sintió que un estremecimiento de comprensión la recorría. Las piezas del rompecabezas encajaban con una lógica aterradora.

—Samir... mi matrimonio forzado... la traición de la mafia... ¿todo estaba orquestado por las sombras de este Visir?

—Samir no fue más que un peón manipulado por la magia del pasado —asintió Tariq con severidad—. Jafar usó la codicia de mi hijo para abrir la brecha. Pero lo que ese brujo no previo es que yo no permitiría que nadie te arrebatara de mi lado. Ni en este siglo, ni en ningún otro.

El Alfa tomó a Zaira por la cintura y la atrajo hacia sí con una firmeza apasionada. La cercanía de su cuerpo de piedra y el calor que emanaba de su pecho derribaron las últimas defensas de la joven. Zaira rodeó el cuello de Tariq con sus brazos y lo miró fijamente a los ojos, sintiéndose más segura en medio del peligro de la antigua Persia que en cualquier rincón del mundo moderno.

—¿Qué haremos ahora? —preguntó ella en un susurro cargado de resolución.

—Nos adentraremos en Isfahán —respondió Tariq, atrapando los labios de Zaira en un beso breve pero incandescente que le robó el aliento—. Buscaremos el santuario subterráneo antes de que el eclipse alcance su cenit. Romperemos la maldición de Jafar en la raíz de la historia... y luego regresaremos a reclamar nuestro trono.

Tariq sujetó una de las monturas de los soldados caídos, un hermoso semental árabe de pelaje castaño que aguardaba pacientemente a unos metros. El Alfa subió a la silla con agilidad e hizo un gesto a Zaira. Sin dudarlo, ella extendió la mano y dejó que él la elevara sin esfuerzo, acomodándola en su regazo, protegida contra su pecho y envuelta por el abrazo de sus brazos mientras tomaba las riendas.

Con un chasquido de la lengua, el caballo emprendió un galope ágil hacia las imponentes murallas de Isfahán, mientras las sombras de la tarde comenzaban a alargarse sobre las dunas infinitas.

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Blanca Montero Angulo
Oh es una novela atrapante 🤔🤔🤔🤔😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
😍😍😍😍😍😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Era en tiempo pasado 🤔🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Que interesante inicio. gracias bendiciones 😘 🙏
Martha Divas Delgado
o me encantó un asta pronto creo por k una historia así es hermosa 🥰
Martha Divas Delgado
🥰continuarán con su legado k bello zaira está embarazada☺️
Martha Divas Delgado
🤭 me gusta k tariq cuente los capítulos k faltan para finalizar la historia
Martha Divas Delgado
hay dios pensé k jafar los iba a atrapar 🥹 en el pasado
Martha Divas Delgado
me encantan esta historia le doy todo
Renata Mabel
🦆✨
Martha Divas Delgado
autora no tardes mucho en actualisar
Martha Divas Delgado
hayyyyy me encanta hay muchos peligros por dios
Martha Divas Delgado
🥰 me encanta es un camino k recorrerán juntos a ver k pasa con samir
Martha Divas Delgado
🥰 se está poniendo más buenaaaaaaaaaa🤭
Martha Divas Delgado
ufffffffff empesamos bien 🤭
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