trata de Lukas un líder de una pandilla el cuál es hermano mayor de takimechi claro los dos tenían sus diferencias y Lukas tiempo Después conoció a Leonardo que con el pasar de los día se empezó a enamorar de el hasta que ahora estaban a nada de casarse pero acurrucó algo inesperado Lukas fue plantado en el altar
NovelToon tiene autorización de Lukas el fantasma rojo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
más cercas de lo prometido por celos
El silencio… no se rompió.
Pero cambió.
Ya no era incómodo.
Ni tenso.
Era… pesado.
Cargado de algo que ninguno quería nombrar.
Lukas seguía sentado.
Mirándolos.
Kai a un lado.
Leonardo al otro.
Cerca.
Demasiado.
Nadie se movía.
Pero nadie se alejaba.
—Esto es una mala idea… —murmuró Leonardo.
Kai soltó una pequeña risa.
—Sí.
Pausa.
—Pero aquí estamos.
Silencio.
Lukas bajó la mirada un segundo.
Luego la levantó.
—Dijeron que querían intentarlo.
Ambos lo miraron.
—Esto es parte de eso.
Directo.
Sin rodeos.
Leonardo respiró hondo.
—No sé cómo hacer esto.
Kai encogió los hombros.
—Yo tampoco.
Silencio.
Y entonces—
Lukas se levantó.
Despacio.
El dolor seguía ahí.
Pero no se detuvo.
Se acercó primero a Leonardo.
Muy cerca.
Lo miró.
—No te vayas.
Leonardo no dudó.
—No lo haré.
Pausa.
Luego…
Lukas giró hacia Kai.
La distancia… igual de corta.
—No juegues con esto.
Kai sostuvo su mirada.
Y por una vez…
no sonrió.
—No lo estoy haciendo.
Silencio.
Y entonces—
Lukas hizo algo que no era propio de él.
Extendió la mano.
Pero esta vez…
no como líder.
Como alguien que necesitaba certeza.
Leonardo la tomó primero.
Sin pensarlo.
Kai dudó.
Un segundo.
Pero también lo hizo.
Tres manos otra vez.
Pero más cerca.
Más real.
Y entonces—
Leonardo se acercó más.
Su frente casi tocando la de Lukas.
—Esto no es justo… —murmuró.
Kai se inclinó un poco también.
—Nada de esto lo es.
Silencio.
Respiraciones mezclándose.
Lukas cerró los ojos un segundo.
Como si por una vez…
dejara de pensar.
Y solo sintiera.
El calor.
La cercanía.
La tensión.
Cuando los abrió…
no se apartó.
Y ninguno de los otros lo hizo tampoco.
Ese momento…
frágil.
Peligroso.
Real.
Pero entonces—
Golpe.
Algo afuera.
Los tres reaccionaron al mismo tiempo.
Separándose apenas.
Volviendo a lo que eran.
Pero no del todo.
—…No nos van a dejar esto fácil —murmuró Kai.
Leonardo soltó la mano lentamente.
Lukas respiró hondo.
—Nunca lo hacen.
Silencio.
Pero ahora…
ya no estaban igual que antes.
Porque cruzaron una línea.
Y no había vuelta atrás.
“Celos”
El ruido afuera desapareció tan rápido como llegó.
Tal vez era el viento.
Tal vez no.
Pero el momento ya se había roto.
Nadie volvió a acercarse.
Leonardo se apartó primero.
Solo un paso.
Pero fue suficiente.
Kai lo notó de inmediato.
—¿Qué? —preguntó, con esa calma que a veces era peor.
—Nada.
—Mentira.
Silencio.
Lukas los miró a ambos.
Ya cansado.
No físicamente.
De esto.
—No empiecen.
Leonardo soltó una risa baja.
Sin humor.
—¿Y qué quieres que haga?
Pausa.
—¿Que actúe como si no me importara verte mirándolo así?
Silencio.
Kai levantó una ceja.
—¿Mirándolo cómo?
—Como si ya hubieras decidido que es tuyo.
Eso hizo que el aire cambiara.
Kai dejó de apoyarse en la pared.
Se enderezó.
—No es mío.
Pausa.
—Pero tampoco tuyo.
Silencio.
Leonardo apretó los puños.
—Yo estuve antes.
Kai soltó una pequeña risa.
—¿Y? También fuiste el primero en irte.
Eso dolió.
Mucho.
Leonardo dio un paso adelante.
—No sabes por qué me fui.
—No —respondió Kai—. Pero él sí.
Silencio.
Lukas cerró los ojos un segundo.
—Basta.
Pero ninguno lo escuchó.
—¿Y tú qué? —preguntó Leonardo—. Llegaste cuando todo ya estaba roto.
Kai sostuvo su mirada.
—Y aun así… me quedé.
Silencio.
Eso fue directo.
Cruel.
Leonardo bajó la mirada apenas.
Solo un segundo.
Y Lukas lo vio.
Lo vio doler.
Y también vio a Kai.
Tenso.
Serio.
Mucho más afectado de lo que quería mostrar.
Por primera vez…
entendió algo.
No eran celos solamente.
Era miedo.
Miedo de perder.
Miedo de no ser suficiente.
Miedo de quedarse atrás.
Los dos.
Por él.
Lukas dio un paso entre ellos.
—Ya basta.
Esta vez…
su voz sí los detuvo.
Silencio.
Miró primero a Leonardo.
—No te fuiste porque no te importara.
Luego a Kai.
—Y tú no te quedaste porque fuera fácil.
Pausa.
—No voy a comparar quién duele más.
Silencio.
—Porque los dos importan.
Eso los dejó quietos.
—Y si esto va a romperse… —continuó Lukas—
Pausa.
—No va a ser porque ustedes decidan pelear entre sí.
Silencio.
Leonardo apartó la mirada.
Kai respiró hondo.
Ninguno parecía convencido.
Pero tampoco siguieron.
Porque en el fondo…
sabían que Lukas tenía razón.
Aunque eso no hiciera los celos desaparecer.
Solo los hacía más difíciles de ignorar.