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El Taxista Y La Dama De Rojo

El Taxista Y La Dama De Rojo

Status: Terminada
Genre:Venganza de la protagonista / Equilibrio De Poder / Dejar escapar al amor / Aventura de una noche / Completas
Popularitas:73.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Maria L C

Itzcelina Bocanegra dejo todo por el amor de Luca Harrison.
Adrian Stuart ama a su esposa.
una noche unidos por la traición se encuentran.
¿Que pasará entre ellos dos?

NovelToon tiene autorización de Maria L C para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 15

Después de haber compartido un rato agradable con Itzcelina. Adrián salió del restaurante con una sensación rara, como renovada. El aire era fresco y, por primera vez en mucho, respiró hondo y sintió que los problemas no lo aplastaban. Se había reído, charlado sin poses y, lo más importante, mirado a los ojos a alguien que lo hizo olvidarse de todo lo malo por un rato.

Estar con Itzcelina era como parar el tiempo. Su sonrisa era simple, sincera, e iluminaba un rincón que él pensaba apagado para siempre. No hacía nada del otro mundo, pero cada cosa que hacía o decía lo atrapaba. Adrián no podía dejar de mirarla, preguntándose cómo alguien tan dulce y tranquilo podía sentir un dolor parecido al suyo.

Mientras iban al coche, él se adelantó y le abrió la puerta. Itzcelina se sonrojó un poco; no estaba acostumbrada a esos detalles. No es que nunca los hubiera vivido, sino que Lucas ya no era así desde hacía mucho.

—Gracias —murmuró ella, sentándose.

—No tienes que agradecer nada —respondió Adrián, cerrando la puerta y rodeando el coche.

En el camino, el silencio se hizo presente, pero era un silencio cómodo, lleno de pensamientos. Itzcelina miraba por la ventana las calles pasar, luchando con un sentimiento que la consumía: ¿estaba bien lo que estaba haciendo? Se sentía culpable. No importaba cuánto intentara justificarse, creía que le estaba fallando a Lucas, aunque él ya lo había hecho antes.

Recordaba la escena del bar. La imagen de su esposo besando a otra mujer con desesperación, como si fuera libre, como si ella no existiera. Recordaba su enojo, la decepción y la tristeza. Y ahí estaba ella, sentada junto a otro hombre que despertaba algo que creía olvidado.

Adrián notó su silencio, su mirada perdida, y le habló.

—¿Todo bien? —preguntó, sin dejar de mirar el camino.

Itzcelina reaccionó, como si despertara de un sueño.

—Sí… sí, todo bien. Estaba pensando.

—¿En qué piensas? —insistió él, con suavidad.

Ella dudó, bajó la mirada y jugó con sus manos.

—En qué… a veces me siento culpable —dijo al final, con voz baja—. No sé si debería estar aquí, contigo. Siento que estoy traicionando algo.

—¿Traicionando? —preguntó Adrián, sorprendido—. ¿A Lucas?

Ella asintió.

—Es raro —siguió—. Después de ver lo que vi, después de cómo me ha tratado… debería sentirme libre, ¿no? Debería sentir que tengo derecho a rehacer mi vida, así sea tomando algo con alguien. Pero no… todavía siento que está mal.

Adrián apretó el volante, entendiendo su problema.

—No está mal, Itzcelina —dijo con firmeza—. Él fue quien rompió esa confianza primero, no tú. Yo lo sé, y tú también. No tienes por qué sentirte culpable.

Ella lo miró de reojo, notando su seriedad. Sus palabras la tranquilizaron, pero no borraron del todo su preocupación.

—Gracias, Adrián —susurró—. Pero no es tan fácil.

Él suspiró y sonrió con tristeza.

—Nada que valga la pena lo es.

El coche se detuvo frente a una cafetería pequeña en una esquina tranquila. Tenía ventanales grandes y un letrero de madera que daba buena vibra. Adrián arqueó una ceja, intrigado.

—¿Aquí quieres que te deje? —preguntó.

—Sí, por favor.

Él frunció el ceño, con curiosidad.

—¿Vienes seguido por aquí?

Ella sonrió, un poco nerviosa.

—En realidad… trabajo aquí.

Adrián se sorprendió.

—¿Trabajas aquí? No sabía. Pensé que te gustaba venir aquí, no que…

—Ya entiendo —dijo ella, con suavidad—. Muchos se sorprenden. Esta cafetería fue mi primer trabajo, desde que me case con lucas, aquí empecé de cero ¿sabes?. La dueña casi la cierra hace un tiempo, y le propuse ser socias. Al final… terminé siendo la dueña.

Adrián la miraba con admiración.

—Eres la dueña de la cafetería. Eso es genial.

Ella bajó la mirada, casi avergonzada de contarlo.

—No es nada grande. Solo es un lugar chico.

—No digas eso —replicó él de inmediato —Es tuyo, lo armaste, lo salvaste. Eso vale mucho.

Itzcelina sonrió de verdad. Sus palabras la hicieron sentir vista, reconocida, algo que no pasaba seguido con su marido.

—A Luca nunca le importó esto —contó en voz baja—. Para él, sigo siendo la mesera. Nunca le interesó lo que logré. Y yo… me acostumbré a que le diera igual.

Adrián sintió ternura y enojo a la vez. No entendía cómo alguien podía despreciar así a una mujer como ella.

—Es que no ve nada —dijo con dureza—. Cualquiera que te vea aquí, cualquiera que vea lo que hiciste, se daría cuenta de que eres increíble.

Itzcelina lo miró fijo. Sus ojos brillaban con agradecimiento y tristeza.

—Gracias, Adrián —repitió con suavidad—. De verdad.

Se quedaron callados un momento, mirándose. Se sentía algo en el aire, algo que ninguno se atrevía a decir.

Al final, Itzcelina se bajó del coche.

—Nos vemos pronto —dijo, al cerrar la puerta.

Adrián asintió, sonriendo.

—Eso seguro.

La vio entrar a la cafetería, saludar a una empleada como si fuera de la familia, y sintió un orgullo raro. No sabía por qué, pero verla ahí, en su lugar, lo llenó de admiración. Era como verla de otra forma, una forma que le gustaba más.

Se quedó ahí un rato, con el coche encendido, pensando en todo lo que habían hablado. Y empezó a sentir algo fuerte: quería volver a verla, quería seguir conociéndola, aunque fuera difícil.

Dentro de la cafetería, Itzcelina respiró hondo, tratando de calmarse. El olor a café la abrazaba, como siempre. Saludó a Clara, una de sus empleadas y amiga y se puso un delantal.

—Hoy llegas sonriendo —dijo Clara con picardía—. ¿Qué pasó?

Itzcelina sonrió con timidez.

—Nada, solo… tuve una comida agradable.

—Ajá… —respondió Clara, alargando la palabra—. Se te nota en los ojos.

Itzcelina la miró mal, pero no pudo evitar sonreír.

Mientras atendía las mesas, no podía dejar de pensar en Adrián. Recordaba cómo la miraba, como si realmente le importara. Y eso era tan lindo como aterrador. La hacía sentir viva, pero también la obligaba a darse cuenta de que su matrimonio estaba roto.

En otra parte de la ciudad, Adrián manejaba hacia su oficina, pero no pensaba en el trabajo. Estaba pensando en la cafetería, en Itzcelina, en lo fuerte que era a pesar de todo.

Mientras el sol se escondía, los dos pensaban lo mismo, en uno y el otro.

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❤Angelita♥
Magistral obra, la recomiendo ampliamente.
Maria🌊😭
hermosa historia me encantó de principio a fin
Carol Rueda (V)
muy bonita historia felicitaciones
Viviana Bustos Aldana
Hermosa novela, Maryta de mi corazon no solo leí tu obra, la viví, me llevaste a perderme en ese mundo de fantasía. Tienes un don increíble para transformar palabras en realidades, bendiciones 🙏🙏🙏
MARYTANCHY: gracias corazón por tu apoyo
total 1 replies
Viviana Bustos Aldana
Me dio pena por Lucas
Viviana Bustos Aldana
Siempre supo lo que tenía, pero nunca pensó que lo perdería
Viviana Bustos Aldana
Ni modo Lucas asume las consecuencias de tus malos actos 😒😒😒
Viviana Bustos Aldana
Que bonito 🥹🥹
Viviana Bustos Aldana
Debe ser lo más bonito que les puede pasar en la vida 🥹🥹🥹🥹
Viviana Bustos Aldana
Maryta dice con el pelo canoso y muy "estéril.legante" para que corrijas cuando puedas, siento que querías escribir elegante y se fue la otra palabra o no sé la verdad 🤔🤔
MARYTANCHY: 😜 ya voy
total 1 replies
Viviana Bustos Aldana
Perdiste tu oportunidad hace tiempo, ya no jodas más 😒😒😒😒
Viviana Bustos Aldana
No fue antes ni después, fue justo cuando el corazón estaba listo para reconocerse en el otro. El destino no se equivoca cuando decide entrelazar dos vidas que estaban hechas para encajar, el complemento perfecto 🥰🥰🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Sigue tomando malas de decisiones, ni modo que sufra por estúpida 😒😒😒
Viviana Bustos Aldana
Al final la vida puso las cosas en su lugar. Nadie la obligó a fallar a su palabra, a su pareja; simplemente está recibiendo el resultado exacto de las malas decisiones que tomó
Viviana Bustos Aldana
Basta un mensaje de la persona que amas para que puedas estar en calma 🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Merecen una vida donde sean la prioridad, no la opción de nadie. 🥰🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Vas a ver que tu propia compañía es el lugar más seguro del mundo. Estar sola no es un vacío, es el espacio perfecto para conocer a la mujer increíble que eres y que habías dejado en pausa.🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Adrian es un amor 🥰🥰🥰🥰
Viviana Bustos Aldana
Bien cínico el desgraciado 🤬🤬🤬
Viviana Bustos Aldana
El cabrón no le duele terminar con Itzcelina, solo piensa en que le tocará darle parte del dinero
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