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Curvas De Acero

Curvas De Acero

Status: Terminada
Genre:Grandes Curvas / CEO / Romance / Completas
Popularitas:258k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Él era solo un niño de 20 años; ella, una guerrera de 28 huyendo de una traición.
Cuando Elena despierta en una casa de seguridad, lo último que espera es encontrarse con un joven de mirada color miel y una confianza que la descoloca. Tras una noche de pasión que ella jura olvidar, Elena lo desprecia: "Niño, busca a tu padre, no tengo tiempo para juegos".
Él solo le responde con una promesa que le quema el alma: "Este niño acaba de darte el mejor recuerdo de tu vida... y voy a volver por ti".
Diez años después, el niño se ha convertido en un hombre implacable. Elena ha sobrevivido a todo, pero no está lista para el regreso de aquel extraño. Él no ha olvidado su aroma, su fuerza, ni a su "gordita". Esta vez, no aceptará un "no" por respuesta.
Una historia de reencuentro, poder y una obsesión que el tiempo no pudo borrar.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 22

La habitación de la mansión olía a gardenias y a un champán tan caro que Hugo decía que sabía a "lágrimas de ángel". Elena entró frotándose las sienes, pero se detuvo en seco al ver el despliegue sobre su cama. Hugo estaba allí, luciendo un collar de diamantes de ella sobre su bata fucsia y sosteniendo una copa con una mano mientras con la otra sostenía una percha.

—Nena, deja de caminar como si estuvieras pisando brasas y mira esta bendición —Hugo señaló el vestido de seda líquida negra. Era una pieza que no tenía costuras visibles, una trampa de tela que caía hasta el suelo pero que dejaba la espalda totalmente al descubierto hasta el inicio del coxis—. Si este vestido fuera un milímetro más apretado, tendrías que dejar de respirar por una hora. Pero no importa, Alexander te va a dar respiración boca a boca cada cinco minutos. ¡Marcus! ¡Ven aquí, pedazo de mármol!

Marcus entró en la habitación luciendo un esmoquin que lo hacía parecer un agente de la CIA. Hugo lo agarró por la manga sin miramiento.

—Ayúdame con este cierre, que mis uñas de porcelana corren peligro y no pienso llegar al casino con un dedo mocho. Marcus, nena, no me mires con esa cara de póker, que me derrites el maquillaje.

Mientras Hugo forcejeaba con la seda y Marcus intentaba no romper nada con sus manos de gigante, Alexander entró. Ya estaba listo, impecable en un traje negro a medida que resaltaba su figura de depredador. Se acercó a Elena, ignorando los gritos de Hugo, y sacó una cadena de oro fino de su bolsillo.

—Date la vuelta —ordenó Alexander. Su voz bajó una octava, volviéndose peligrosa.

Él pasó la cadena alrededor de su cintura desnuda, cerrando el broche sobre su piel. Era un accesorio invisible bajo la seda, pero Elena sentía el frío del metal rozando su vientre con cada movimiento.

—Solo yo sé que esto está ahí —le susurró él al oído, mientras sus manos bajaban por sus caderas—. Y solo yo se lo quitaré a la medianoche.

La llegada al casino flotante fue, como Hugo predijo, un evento sísmico. La lancha de lujo los dejó en el muelle privado y, cuando las puertas de bronce se abrieron, el tiempo se detuvo. Elena caminaba con una seguridad arrolladora, su barbilla en alto y su mirada de guerrera ocultando que sus piernas aún temblaban por la intensidad de Alexander.

Alexander caminaba a su lado, con una mano posesiva en la parte baja de su espalda, justo donde la seda terminaba y empezaba la piel. Detrás, Hugo iba del brazo de Marcus, luciendo un traje de lentejuelas que brillaba más que la propia ruleta.

—Nena, miren a esos tipos —susurró Hugo, moviendo el abanico con elegancia—. Tienen la lengua afuera. Alexander parece que va a sacar un hacha en cualquier momento y empezar a cortar cabezas si alguien te mira un segundo de más. ¡Qué emoción! ¡Siento el testosterona-fest en el área de la ruleta!

No habían pasado diez minutos cuando un hombre de traje gris ceniza y sonrisa de serpiente se interpuso en su camino. Era Riccardo, un antiguo rival de Alexander que siempre había codiciado lo que Novak poseía.

—Alexander, qué sorpresa verte aquí —dijo Riccardo, ignorando al vikingo y clavando sus ojos en el escote de Elena—. Y veo que has traído una joya nueva. ¿Te importaría presentarme a esta belleza? Me encantaría saludarla... de cerca.

Alexander no retrocedió. Dio un paso al frente, bloqueando la vista de Riccardo y rodeando la cintura de Elena con una fuerza que le recordó a ella quién mandaba.

—Ella no es una joya para que la mires, Riccardo —dijo Alexander con una voz gélida que hizo que varios jugadores se giraran—. Es mi socia, mi mujer y la razón por la que todavía no te he roto la mandíbula. Si vuelves a dirigirle la palabra, te juro que lo último que verás será el fondo de este océano.

Riccardo palideció y dio un paso atrás, tragando saliva. Hugo, desde atrás, soltó una risita malvada.

—¡Uf! ¡Marcado de territorio nivel alfa! Marcus, anota eso: "Amenaza de muerte con estilo". Nena, Elena, ese hombre te va a devorar antes de que repartan las cartas.

La noche culminó en la mesa de high stakes. Alexander se sentó frente a los jugadores más ricos de la región, pero en lugar de ofrecerle una silla a Elena, la tomó de la cintura y la sentó directamente en su regazo.

El silencio en la mesa fue sepulcral. Alexander sostenía sus cartas con una mano y con la otra acariciaba el muslo de Elena por debajo de la mesa, rozando deliberadamente la cadena de oro que ella llevaba oculta.

—Ella es mi amuleto —dijo Alexander a los presentes, mientras subía la apuesta a un millón de dólares.

Cada vez que Alexander ganaba una mano y los crupieres arrastraban las fichas hacia él, se inclinaba hacia el oído de Elena.

—Llevamos tres millones —le susurró en una ocasión, su respiración caliente haciéndola temblar—. Eso equivale a tres horas en las que no te voy a dejar salir de la cama. La próxima mano es por tu ropa interior, Elena.

En la barra, Hugo observaba la escena mientras le guiñaba un ojo a uno de los guardias del casino.

—Nena, Alexander está ganando millones y tú estás ganando una noche de castigo de las buenas —le gritó Hugo desde lejos, ignorando el protocolo—. ¡Ese hombre está apostando con fichas, pero te está mirando como si fueras el premio gordo! ¡Marcus, pídeme otro Martini, que esto se va a poner muy sudoroso!

Alexander volvió a ganar. Tiró las cartas sobre la mesa, se levantó con Elena todavía en sus brazos y miró a los jugadores derrotados.

—Se acabó el juego —sentenció Alexander—. He ganado lo suficiente para comprar la mitad de este casino, pero tengo un premio mucho más interesante esperándome en el camarote.

Mientras salían, Hugo iba detrás dando saltitos.

—¡Vámonos, vámonos! ¡Que la banca quebró y la cama va a crujir! ¡Marcus, mueve esos músculos, que hoy celebramos con todo!

Elena solo podía aferrarse al cuello de Alexander, sabiendo que la verdadera partida de alto riesgo estaba a punto de comenzar bajo la luz de la luna.

1
Hilda Ponce
me encanta tu. novela.no hagas caso de malos comentarios.a quien no le guste que pase de largo
Cliente anónimo
Pero eso es ser promiscua
Topy71 🇦🇷
Yo tambien 🤣
Alejandra Sanchez
excelente autora gracias 🙂
Genoveva
Linda novela, sin detalle, me gustó..

aún que me hubiera gustado que hubiera estado un poco más larga, de ahí, sin problema.
Genoveva
dime qué tú novela tiene 2da parte, si no es así está fatal.

porque está novela es para que fuera una saga, quiero saber con quién se queda la hija del vikingo..

Felicidades autora, muy linda novela, narrativa 10/10, tuvo de todo, aún que sinceramente muy cortita, a comparación de las que leo, de ahí en fuera sin detalle..
Genoveva
Hugo es una toda una cosa 🤣🤣🤣 me encanta
Genoveva
Hugo trae su desmadre el solito 🤣🤣🤣
Genoveva
pinche Hugo 🤣🤣🤣 es un desmadre
Alfredo Minicucci
yo pienso igual que Elia Maria ,no será que Alexander hace todo eso por venganza porque no se olviden que el padre de Elena tuvo antes la empresa y a lo mejor se mandó alguna tramoya con su familia y ahora que es rico toma venganza./Shy/
Alfredo Minicucci
si Hugo es un fenómeno es el.hermano que no tuvo y que la ayufo siempre.🤭
Genoveva
valió madres, la cosa 🤣🤣🤣
Alfredo Minicucci
Si me gusta como esta narrando la historia pero todavía no se sabe porque Alexander está tan interesado en Elena.👏👏
Gladys Dona
Linda novela Felicitaciones 👏
Amarilys Martinez
alguien que me explique empezó con 20 paso 10 años y termino con 28 me perdí o entendí mal
Gladys Dona
La viste para lucirse y a la ves lo pone celoso porque miran lo que dice es de el es un poco Enfermo ese Alexander ya que te gusta que ella sea la atención de la noche disfrútalo porque solo vos la tenes
Gladys Dona
Siempre fue de Elena eso lo dejo su madre pero el viejo Atorrante se gasto más de lo que entraba y hay entro Alexander a comprar todas las acciones para ahora devolver a Elena la que no apareció más fue la madrastra se habrá ido con otro Ceo con más 💰/Sob//Sob/
Gladys Dona
A no recuerdo pero ella apareció en la casa de Alexander no se si tuvo un accidente pero ella fue que le decía niño a Alexander por eso paso10 años hizo su fortuna y la vino a buscar pero que no recuerda que el Infeliz la engaño en la oficina
Gladys Dona
Algo se me perdió porque padre madrastra y hermanastra quedaron a la calle de donde saco dinero si no tenían una moneda y que Mateo yo pienso que Elena le da lo mismo si ella con sus propios 👀 los vio en la oficina con la secretaria que quiere inventar el padre en llamarlo a Mateo
Gladys Dona
Ya creo que se cobro lo suficiente de sexo por 10 años directamente no se levantan de la cama
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