Todo comienza con un joven que vive y trabaja en el campo junto a sus padres y hermanos. Acostumbrado a los animales, la naturaleza y las largas jornadas de trabajo, nunca imaginó que su vida cambiaría al conocer a una hermosa mujer de la ciudad. Ella está acostumbrada a las comodidades, la tecnología y una vida completamente diferente. Sin embargo, el destino los une y, poco a poco, nace entre ellos un amor inesperado. Para estar a su lado, ella tendrá que aprender los difíciles labores del campo, enfrentarse a nuevos desafíos y descubrir que el verdadero amor puede encontrarse donde menos lo imagina.
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capitulo 3 _ La vida de Lisseth
Capítulo 3
Narra Lisseth
Hola, soy Lisseth Quintero. Tengo 17 años y soy de Medellín, Colombia. Nací el 8 de noviembre de 2008 y vivo con mis papás en la ciudad.
Soy una pelada bastante alegre, aunque también tengo mi carácter. Cuando estoy de buen humor puedo hablar hasta por los codos, pero cuando algo me molesta prefiero quedarme callada antes que decir algo de lo que después me arrepienta.
Mis papás dicen que desde pequeña he sido muy independiente, aunque la verdad es que ellos siempre han estado pendientes de mí. Soy hija única, así que prácticamente toda la atención de la casa ha sido para mí.
Mi mamá es una mujer muy cariñosa, pero también bastante estricta.
—Lisseth, mija, ¿ya organizó el cuarto? —me preguntó esta mañana.
—Ay, ma, todavía no.
—¿Todavía no? ¡Si lleva diciendo eso desde ayer!
—Es que estaba ocupada.
Mi mamá levantó una ceja.
—¿Ocupada haciendo qué?
Me quedé callada unos segundos.
—Pues... viendo unas cosas en el celular.
—¡Ah, sí! Muy ocupada usted.
No pude evitar reírme.
—Bueno, pues, ya lo organizo.
—Eso espero, mija.
Mi papá, que estaba sentado tomando café, empezó a reírse.
—Déjela tranquila, mujer.
—Usted no la alcahuetee —respondió mi mamá.
Así son mis papás. Aunque a veces me regañan, sé que lo hacen porque me quieren y quieren lo mejor para mí.
Actualmente estoy estudiando y todavía estoy pensando qué quiero hacer cuando termine el colegio. Tengo algunas ideas, pero no quiero escoger una carrera solamente por escogerla.
Quiero estudiar algo que realmente me guste y que me permita tener un buen futuro.
Mis amigas siempre me preguntan qué voy a estudiar.
—Lisseth, ¿ya sabe qué va a hacer después del colegio?
—Todavía no, pues.
—¿Cómo que todavía no? Ya casi tenemos que decidir.
—Ay, mija, no me metás presión.
—Es que usted siempre deja todo para última hora.
—Pues sí, pero todavía tengo tiempo.
Nos reímos.
Tengo un grupo de amigas con las que paso bastante tiempo. Nos gusta salir, comer algo, caminar por diferentes lugares, tomarnos fotos y hablar de cualquier cosa.
A veces podemos pasar horas hablando de cosas que ni siquiera tienen sentido.
—Mirá, Lisseth, ese man está bonito —me dijo una amiga un día mientras caminábamos.
—¿Cuál?
—El de allá.
Volteé discretamente.
—Ah, sí está bonito.
—¿Viste? Yo sabía que te iba a gustar.
—Pero tampoco dije que me gustara.
—Ay, deje la bobada.
Me reí.
La verdad es que no estoy buscando novio. Claro que me parece bonito conocer personas y conversar, pero no tengo afán de tener una relación.
Prefiero disfrutar mi juventud, estar con mis amigas y concentrarme en mis estudios.
También me gusta mucho escuchar música. Dependiendo de mi estado de ánimo, puedo pasar de una canción romántica a una completamente diferente.
Mi celular siempre está lleno de canciones, fotos y videos.
Me encanta tomar fotografías. Cuando salgo con mis amigas, casi siempre terminamos tomando un montón de fotos.
—Espere, espere, no se mueva —les digo.
—¿Otra foto?
—Sí, esta vez sí va a quedar bonita.
—Usted dijo eso en las otras veinte.
—Pues esta es la definitiva.
Y terminamos riéndonos.
También me gusta grabar videos para mis redes sociales. A veces simplemente pongo una canción y hago un video. Otras veces cuento alguna cosa que me pasó durante el día.
No lo hago pensando en volverme famosa. Simplemente me entretiene.
Soy bastante coqueta con mi forma de vestir. Me gusta combinar la ropa, arreglarme el cabello y sentirme bonita cuando salgo.
Mi mamá siempre dice:
—Mija, usted se demora más arreglándose que lo que dura afuera.
—Pero tengo que verme bonita.
—Usted siempre se ve bonita.
Esa respuesta siempre consigue que sonría.
Por las noches, cuando termino mis tareas, suelo quedarme un rato hablando con mis amigas por mensajes. Después dejo el celular y me pongo a escuchar música mientras organizo mis cosas para el día siguiente.
Mi vida es bastante normal.
No tengo grandes aventuras ni nada extraordinario que contar. Soy una pelada de 17 años que está tratando de descubrir qué quiere hacer con su futuro.
A veces me preocupo por no tener todo claro todavía, pero después recuerdo que no tengo que decidir mi vida completa de un día para otro.
Tengo tiempo.
Por ahora quiero seguir estudiando, disfrutar a mi familia, compartir con mis amigas y aprovechar cada momento.
Quién sabe qué cosas nuevas puedan aparecer más adelante.
Pero eso ya lo descubriré cuando llegue el momento.