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Omega De Sangre Real

Omega De Sangre Real

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Vampiro / Posesivo
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: VICTOR CUETO

Su sangre puede coronar reyes... o enterrarlos.

Cuando un omega despierta con la marca de un alfa vampiro ardiendo en su cuello, descubre demasiado tarde que no es una víctima: es la última arma que todos quieren poseer.

Y el alfa que lo reclamó no piensa soltarlo... ni vivo, ni muerto.

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Capítulo 14: El sello de los dos

El sello de los dos

La cámara olía a piedra antigua y a algo más dulce, casi olvidado: residuo de feromonas que el tiempo no había logrado borrar del todo.

Kael se detuvo apenas cruzaron el umbral. La puerta se había cerrado detrás de ellos con un sonido grave, definitivo, y ahora el silencio era tan denso que podía oír el eco de su propia respiración. La luz ámbar que impregnaba el lugar no venía de su marca. Provenía de las paredes mismas, de runas finísimas que latían con un ritmo lento, como un corazón dormido.

Damien no soltó su mano.

El alfa miraba la cámara con una expresión que Kael nunca le había visto: no era solo alerta. Era reconocimiento. Y debajo de eso, a través del vínculo, una emoción antigua y pesada que casi dolía.

—Aquí fue —murmuró Damien—. Hace más de trescientos años. El Voss que juró proteger a tu antepasada y ella misma sellaron su vínculo completo en esta habitación. La piedra todavía lo recuerda.

Kael sintió un escalofrío. Los dos medallones contra su pecho latieron al unísono, como si respondieran a las palabras.

La cámara era circular. En el centro había un lecho bajo de piedra negra cubierto por telas que el tiempo había vuelto casi translúcidas. No había tronos ni altares. Solo ese espacio íntimo y las paredes cargadas de memoria.

Damien se giró hacia él. Sus ojos rojos brillaban con una intensidad que hacía que el aire se volviera más pesado.

—Todavía puedes pedirme que nos detengamos —dijo con voz baja, ronca—. Una vez que dé el siguiente paso, el vínculo ya no tendrá fisuras. Sentirás todo lo que yo siento. Mis siglos. Mi hambre. Mi control… y la falta de él. No habrá forma de volver a separarnos del todo, ni siquiera con la muerte.

Kael sostuvo su mirada. A través del lazo le envió la respuesta antes de pronunciarla:

*Ya lo sé.*

—No me detengas —dijo en voz alta.

Damien cerró los ojos un instante, como si esas tres palabras hubieran sido un golpe físico. Cuando los abrió, la decisión ya no admitía duda.

Se acercó. Levantó ambas manos y tomó el rostro de Kael con una delicadeza que contrastaba con la fuerza que ambos sabían que poseía. Los pulgares rozaron las mejillas del omega. El contacto fue frío y, al mismo tiempo, eléctrico.

—Voy a beber de ti otra vez —susurró—. Pero esta vez no será solo para reclamar. Será para entregarme. Y tú beberás de mí hasta que no quede ninguna barrera.

Kael asintió. El corazón le latía con fuerza. El poder de la sangre real se agitaba bajo su piel, inquieto, expectante.

Damien lo guió hasta el lecho de piedra. Lo hizo sentarse en el borde y se arrodilló frente a él, entre sus piernas. La posición era deliberada: el príncipe de la Casa Voss de rodillas ante el último Omega de Sangre Real. Kael sintió el peso simbólico de ese gesto a través del vínculo.

Damien inclinó la cabeza y rozó con los labios la marca brillante. Primero solo el aliento. Luego un beso lento, casi reverente. La marca respondió de inmediato, enviando una oleada de calor por todo el cuerpo de Kael. Un gemido bajo se le escapó antes de que pudiera contenerlo.

—Eso es —murmuró Damien contra su piel—. No lo escondas. Quiero sentirlo todo.

Los colmillos se hundieron.

No fue igual que las veces anteriores. Esta vez Damien no bebió con hambre de posesión. Bebió con entrega. Kael lo sintió a través del vínculo: el alfa estaba abriendo todas las compuertas que había mantenido cerradas durante siglos. Memorias. Emociones. El peso de haber esperado tanto tiempo a alguien que ni siquiera sabía que existía. La soledad. El miedo a volver a perder. Y debajo de todo, una devoción feroz, casi religiosa, dirigida únicamente a él.

Kael arqueó la espalda. El placer y el poder se mezclaron hasta volverse indistinguibles. Sus manos se enredaron en el cabello negro de Damien, no para apartarlo, sino para mantenerlo allí.

Cuando el alfa se separó, sus labios estaban teñidos de rojo y sus ojos eran dos brasas oscuras. Se cortó la muñeca con un movimiento preciso y ofreció la herida a Kael sin una sola palabra.

Kael no dudó.

Bebió.

La sangre de Damien entró en él como un río de fuego antiguo. Esta vez no era solo poder. Era memoria compartida. Vio fragmentos de la vida del alfa: campos de batalla bajo lunas rojas, juramentos pronunciados de rodillas, siglos de espera en un castillo demasiado grande y demasiado vacío. Sintió el momento exacto en que Damien lo había oído por primera vez en ese callejón, el instante en que su sangre había reconocido la de Kael y había decidido que ya no habría nadie más.

El vínculo se expandió.

Ya no era un canal. Era una fusión. Kael sintió el control de Damien como si fuera propio. Sintió la herida del costado que todavía tiraba. Sintió el hambre contenida. Y Damien, a su vez, recibió el poder crudo de la sangre real, el miedo de Kael, su determinación y esa necesidad creciente que ya no podía negar.

Cuando por fin se separaron, ambos temblaban.

Damien apoyó la frente contra el pecho de Kael, justo encima de los medallones, y respiró con fuerza.

—Ya está —susurró—. Ya no hay nada entre nosotros. Nada que esconder.

Kael pasó los dedos por el cabello del alfa. El poder dentro de él se había calmado… y al mismo tiempo se había vuelto más profundo. Los dos medallones latían contra su piel al mismo ritmo que el vínculo.

—Te siento —dijo con voz ronca—. En cada parte. Como si siempre hubieras estado ahí.

Damien levantó el rostro. Sus ojos ya no eran solo rojos. Había destellos ámbar en ellos, el color de la sangre real mezclándose con la suya.

—Porque ahora lo estoy.

Se incorporó y lo besó.

No fue un beso suave. Fue la confirmación de todo lo que acababan de compartir. Kael respondió con la misma intensidad, las manos aferradas a los hombros de Damien, el poder de ambos arremolinándose alrededor como una tercera presencia. Las feromonas llenaron la cámara hasta volverse casi visibles: oscuras, dulces, antiguas y nuevas al mismo tiempo.

Cuando se separaron, Damien apoyó la frente contra la de él una vez más.

—Los medallones —dijo—. Ahora puedes unirlos. El sello responderá. El poder será completo. Y las puertas que quedan se abrirán.

Kael extrajo los dos objetos. El más reciente, el que había tomado del altar, y el más antiguo, el que la mano esquelética le había entregado en el Corazón de la Piedra. Al acercarlos, ambos brillaron con más fuerza. La luz ámbar se intensificó hasta casi cegar.

—¿Estás seguro? —preguntó Damien. A través del vínculo no había duda, solo la necesidad de que Kael lo eligiera conscientemente una última vez.

Kael asintió.

Juntó los dos medallones.

El sonido que produjeron al unirse no fue metálico. Fue como un latido profundo que recorrió toda la cámara y se extendió más allá, hacia las catacumbas enteras. La luz estalló. Kael sintió que el poder de la última reina y el suyo propio se fundían de forma definitiva. La gema unificada se incrustó sola en el centro de su marca, como si siempre hubiera pertenecido allí.

El suelo tembló.

Las runas de las paredes se encendieron todas al mismo tiempo. Una voz antigua —la del Corazón de la Piedra, pero más clara, más presente— resonó dentro de sus mentes:

*El sello está completo. La sangre real ha sido aceptada por su ancla. El camino final se abre.*

Damien atrajo a Kael contra su pecho, protegiéndolo del exceso de energía que todavía se arremolinaba en la cámara. A través del vínculo absorbió parte de ese poder, estabilizándolo, convirtiéndose literalmente en el ancla que el guardián había exigido.

Cuando la luz se suavizó, ambos estaban de rodillas en el centro de la habitación, frente con frente, respirando el mismo aire cargado.

Kael miró la marca en su cuello. Ahora era distinta. Más compleja. La gema unificada brillaba en el centro como un tercer ojo de sangre y poder.

—¿Qué viene ahora? —preguntó.

Damien rozó la marca con los labios, un gesto posesivo y tierno al mismo tiempo.

—Ahora vamos al final del camino. El último sello. El lugar donde tu antepasada desapareció. Y donde, según las memorias que ahora compartimos… dejó algo más que poder.

Kael sintió un escalofrío. A través del vínculo percibió el conocimiento nuevo que Damien había recibido al completarse la fusión: fragmentos de un plan antiguo, de una promesa, de un sacrificio que todavía no se había cumplido del todo.

Antes de que pudieran decir nada más, una vibración distinta sacudió la cámara.

No venía de las runas. Venía de fuera.

Damien se tensó de inmediato. Sus ojos se volvieron hacia la puerta sellada.

—Draven —gruñó—. Y no viene solo. Trajo consigo algo que no debería existir fuera de las catacumbas más profundas.

Kael se puso de pie junto a él. El poder nuevo, ahora completo y estabilizado por el vínculo, respondió de inmediato. Ya no era un torrente descontrolado. Era un río profundo, listo para ser dirigido.

Damien miró a Kael. A través del lazo le envió una certeza absoluta:

*Juntos.*

Kael asintió.

*Juntos.*

La puerta de la cámara comenzó a crujir bajo una fuerza externa. Grietas de luz negra se extendieron por la piedra. Del otro lado se oían voces… y un sonido que no pertenecía a ningún vampiro ordinario: un arrastrar pesado, antiguo, como si algo que debería haber seguido dormido hubiera sido arrastrado a la fuerza hasta allí.

Damien tomó el rostro de Kael una última vez.

—Pase lo que pase a partir de ahora, no sueltes el vínculo. Aunque duela. Aunque creas que es demasiado. Yo estaré al otro lado.

Kael atrapó la mano de Damien y la apretó contra su pecho, justo sobre la marca y la gema unificada.

—Tampoco te sueltes tú.

La puerta estalló hacia adentro en una lluvia de piedra y sombra.

Y lo que entró… ya no era solo Lord Draven.

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Victor Cueto
Quiero saber más..mm😭
Victor Cueto
Se pone cada vez más interesante
Victor Cueto
Me encanta....
Victor Cueto
Buenas trama para solo tener 3 capítulos por favor publicar más.
Victor Cueto
para iniciar apenas, está buena la trama.
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