Una élite de valientes mujeres soldados deberá enfrentar al crimen organizado que intentará matarlas para evitar ser descubiertos. Todo iniciará cuando una capitana del ejército es asesinada de un certero balazo disparado por un francotirador y el misterioso crimen destapa una poderosa mafia que intenta robar las ojivas nucleares que se almacenan en el cuartel, según descubre una chica policía designaba a resolver el extraño homicidio. Ella descubrirá además que esa despiadada mafia involucra a los altos mandos militares quienes a su vez, están vinculados sentimentalmente, entre ellos, complicando aún más las investigaciones. La mujer policía deberá desarticular la mafia y salvar el honor de la división blindada femenina "Las lobas" que maneja los poderosos tanques del ejército. Ellas se verán implicadas en el robo de las ojivas nucleares y de otras armas que son sustraídas sistemáticamente de los hangares militares. Paralelamente la mujer policía deberá definir su vida sentimental, pues su novio es un tipo muy violento, metido siempre en problemas extremadamente celoso y prepotente, y entre otros hombres que la pretenden. Traición, venganza, acción, suspenso, mucho amor, humor y romance se barajan en ésta emocionante historia, "Crimen en el ejército" que atrapará al lector de principio a fin.
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Capítulo 11
Douglas, mi enamorado, estaba tan obsesionado en casarse conmigo y tener hijos que incluso quería comprar una casa en la zona más exclusiva de la ciudad, que tuviera jardín, zona de parrilladas, una inmensa piscina, columpios y una cochera para seis carros. Él quería vivir en un palacio porque, me decía e insistía, que tendríamos muchos vástagos, pasando por alto lo que yo pudiera pensar o querer al respecto.
-Ya tengo ahorrado un buen dinero, mi amor, te compraré un palacio tan grande que necesitaremos de un plano para no perdernos-, me contó Dou súper entusiasmado esa noche que estábamos paseando por el parque.
-¿Una casa?-, quedé desconcertada. Yo no había pensado en eso. A mí me gustaba mi vivienda sencilla y modesta. No era tan grande pero sí súper cómoda, iluminada y yo conocía todos sus rincones. Yo era muy feliz entre sus cuatro paredes. Yo quería vivir allí con él.
Douglas, sin embargo, estaba demasiado entusiasmado en vivir en otra parte y ser el dueño de su propio castillo. -He visto una casa que es un sueño, cariño, con cochera, dos terrazas, tiene varias habitaciones, un patio grande y un ambiente ideal para poner mi estudio. Quiero convertirme en influencer, en un gran creador de contenidos, con mi propio pódcast, hacer videos y tener un canal propio en la web-, me decía él alborozado.
Lo que me gustaba de Douglas era eso, su entusiasmo. Hacía fiesta por todo, soñaba en grande, tenía metas siderales y me envolvía en sus ansias y afanes. Me encantaba su ambición de pensar en grande, de metas muy altas, pero yo estaba remolona en torno a casarnos. -Yo también tengo mis ilusiones-, le dije, queriendo mantener los pies sobre la tierra.
-Y los lograremos, mujer, viviendo juntos-, me dijo él, tomando mis brazos y besándome muy acaramelado.
Douglas ya se había casado antes y tenía dos hijos muy lindos sin embargo su matrimonio naufragó porque su mujer se enamoró de su jefe. El problema de mi enamorado es que bastante violento y cometió el error de agredir a su esposa. Le voló incluso los dientes a ella de un formidable puñete delante de sus pequeños que quedaron traumados para siempre con la horripilante escena. Eso le costó a Douglas la tenencia y custodia de sus hijos y finalmente el divorcio amén que estuvo un par de meses recluido en prisión. La mujer sin embargo era consciente de que ella era responsable de todo, por traicionar el lecho marital, y no quiso nada de Douglas, tan solo los hijos.-Quédate con todo, no me importa, pero me llevo a mis pequeños-, le dijo. Douglas lloró, imploró, suplicó, pero no ganó. Ella se llevó a los retoños a Alemania. Allá viven ellos.
-Quiero nos casemos y tengamos muchos hijos-, me repitió esa noche Douglas. Él quedó por siempre herido por esa fatalidad. Extrañaba a gritos a sus retoños, ya les dije, y ahora quería formar un nuevo hogar conmigo.
Imagino, también que sus celos obsesivos, sus repentinos estallidos y su afán de acapararme a toda hora era por eso. Porque él no quería perderme como había ocurrido con su ex mujer.
-Debemos ir despacio, Dou-, le insistí. Yo comprendía a Douglas. A lo largo de mi carrera policial vi muchos casos similares. Antes de entrar a homicidios, incluso, trabajé en el área de casos sociales y de violencia familiar y encontré sucesos que me dejaron huella y heridas en el alma. No solo de parte de mujeres agredidas sino también de hombres que perdieron lo que más querían y adoraban en su vida. Por eso sabía del drama que vivía Douglas, de su ansiedad y de su angustia, empero tampoco quería ser precipitada en la decisión de marchar al altar.
-Tengo casos muy difíciles en investigación que aún no están resueltos-, le dije la verdad. Yo sentía la opinión pública aplastándome como una gran prensa sobre mi espalda.
Yo amaba mucho a Douglas, quería, también, casarme con él, pero aún no me veía lo suficientemente convencida en ser una buena esposa, de quedar embarazada, de tener hijos y dedicarme a los quehaceres del hogar y preocuparme por mi futuro marido. Yo quería consolidarme en la policía y alcanzar el mando de la comandancia. Esa era mi máxima ambición. Me encontraba preparada para lograr mi ascenso en la jefatura.
-Démosle tiempo al tiempo-, le pedí a Douglas, acariciando su mentón, abanicando mis ojitos, besando sus labios con esmero y pasión, tratando de mostrarme cariñosa pero firme a la vez.
Dou obviamente estaba defraudado conmigo por mis dudas. -Pensé que tú me amabas-, me disparó de frente al pecho. ¡¡¡Rayos!!! otra vez volví a sentirme fatal. Douglas era demasiado sensible y emotivo y por eso le pegó a su mujer y ahora quería arrinconarme contra las cuerdas.
-Yo te amo, pero veo que tú no me comprendes-, le devolví la pegada. Él sintió el golpe. Fui súper efectiva. Él bajó la guardia se puso inerme y me comió a besos. ¡¡¡Yo había ganado por ahora la pelea sobre nuestra inminente boda!!! je je je.