NovelToon NovelToon
LA GORDITA QUE ENAMORÓ AL MAFIOSO

LA GORDITA QUE ENAMORÓ AL MAFIOSO

Status: En proceso
Genre:Grandes Curvas / Mafia / Posesivo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Orozco

Valentina Morales está acostumbrada a que la gente juzgue su cuerpo antes de conocer su corazón.

Después de perder su empleo y descubrir que su hermano tiene una enorme deuda con un hombre peligroso, Valentina acepta trabajar para el único hombre capaz de ayudarlos: Damián Ferrer, el mafioso más poderoso y temido de la ciudad.

Damián está acostumbrado a conseguir todo lo que quiere. Las mujeres se acercan a él por su dinero, su poder y su apellido.

Pero Valentina es diferente.

Ella no se deja intimidar.

No intenta conquistarlo.

No acepta sus órdenes sin discutir.

Y, sobre todo, no permite que nadie vuelva a hacerla sentir menos por tener curvas.

Lo que comienza como una relación basada en una deuda terminará convirtiéndose en una historia de amor, celos, traiciones y secretos.

Damián juró que jamás se enamoraría.

Valentina juró que jamás permitiría que un hombre controlara su vida.

NovelToon tiene autorización de Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Rafael

La fotografía permanecía sobre la mesa.

Valentina no podía dejar de mirarla.

Su madre aparecía sonriente, mucho más joven.

A su lado estaba aquel hombre desconocido.

Rafael.

El mismo nombre que aparecía en las cartas.

—Tenemos que encontrarlo —dijo Valentina.

Damián asintió.

—Lo encontraremos.

—¿Y si Alejandro llega primero?

—No lo hará.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

Damián tomó su mano.

—Porque esta vez no pienso permitir que nadie se acerque a ti.

Valentina lo miró.

—No puedes protegerme de todo.

—Puedo intentarlo.

—Eso es lo que me preocupa.

Damián sonrió ligeramente.

—Y a mí me preocupa que seas demasiado valiente.

—Quizás somos iguales.

—No.

—¿Por qué?

—Porque yo sé lo que hay detrás de este mundo.

Valentina bajó la mirada.

—Entonces enséñame.

Damián se quedó callado.

—Quiero saber en qué estoy metida.

Finalmente asintió.

—Está bien.

Durante las siguientes horas, los hombres de Damián buscaron información sobre Rafael.

Hasta que uno de ellos entró en el despacho.

—Señor, encontramos una dirección.

Damián levantó la mirada.

—¿Dónde?

—En un pueblo a unas horas de aquí.

—¿Está seguro?

—Sí. El hombre que vive allí utiliza el nombre de Rafael Salazar.

Valentina se puso de pie.

—Vamos.

Damián la miró.

—No.

—¿Por qué?

—Porque puede ser una trampa.

—Entonces iremos preparados.

Damián negó con la cabeza.

—Es demasiado peligroso.

Valentina cruzó los brazos.

—Si quieres encontrar la verdad sobre mi familia, voy contigo.

Damián la observó durante unos segundos.

Finalmente suspiró.

—De acuerdo.

Horas después, el automóvil se detuvo frente a una pequeña casa.

Era muy diferente a la mansión Ferrer.

Sencilla.

Antigua.

Rodeada de árboles.

Damián bajó primero.

Miró alrededor.

—Quédate cerca.

Valentina asintió.

Caminaron hasta la puerta.

Damián golpeó.

Nadie respondió.

Volvió a golpear.

—¿Señor Salazar?

Silencio.

Damián abrió lentamente la puerta.

La casa estaba vacía.

—No está —dijo Valentina.

Damián entró.

Había libros viejos, fotografías y documentos.

Valentina se acercó a una mesa.

Encontró un álbum.

Lo abrió.

La primera fotografía era de su madre.

La segunda, de su padre.

Y la tercera...

Valentina quedó paralizada.

—Damián.

Él se acercó.

En la fotografía aparecía Rafael junto a los padres de Valentina.

Pero también aparecía alguien más.

El padre de Damián.

—Todos se conocían —murmuró ella.

Damián tomó la fotografía.

—Sí.

En ese momento escucharon un ruido afuera.

Damián sacó su arma.

—Quédate detrás de mí.

La puerta se abrió.

Un hombre entró.

Era mayor, con cabello canoso y una expresión cansada.

Al ver a Valentina, se quedó inmóvil.

—Tú...

Valentina dio un paso adelante.

—¿Usted es Rafael?

El hombre asintió.

—Sí.

Damián bajó ligeramente el arma.

—Tenemos preguntas.

Rafael los observó.

—Sabía que algún día vendrían.

—¿Conocía a mi padre? —preguntó Valentina.

—Sí.

—¿Y a mi madre?

—También.

—¿Qué relación tenían?

Rafael suspiró.

—Éramos amigos.

Damián intervino.

—¿Y qué sabes de Alejandro?

La expresión de Rafael cambió.

—Demasiado.

—Entonces habla.

Rafael cerró la puerta.

—Alejandro fue quien comenzó todo.

Valentina sintió un escalofrío.

—¿Qué hizo?

—Traicionó a tu padre.

—¿Por qué?

—Porque quería el poder de la familia Ferrer.

Damián apretó los puños.

—¿Y mi padre?

Rafael lo miró.

—Tu padre descubrió la traición.

—¿Y qué ocurrió?

—Intentó detenerlo.

Rafael hizo una pausa.

—Pero Alejandro fue más rápido.

Valentina se acercó.

—¿Él mató a mi padre?

Rafael bajó la mirada.

—No directamente.

—¿Entonces quién?

—Un hombre llamado Esteban.

Damián frunció el ceño.

—¿Esteban Cruz?

Rafael asintió.

Damián quedó inmóvil.

—Era uno de los hombres de confianza de mi padre.

—Y también de Alejandro.

Valentina sintió un nudo en la garganta.

—¿Por qué mi padre terminó involucrado?

Rafael miró hacia ella.

—Porque intentó salvarte.

—¿A mí?

—Sí.

—¿De qué?

Rafael tardó unos segundos.

—Alejandro descubrió que tu padre tenía pruebas contra él.

—¿Qué pruebas?

—Documentos que demostraban todos sus negocios ilegales.

Damián cerró los ojos.

—¿Dónde están esos documentos?

Rafael lo miró.

—Tu padre los escondió.

—¿Dónde?

—Nunca me lo dijo.

Valentina preguntó:

—Entonces, ¿por qué nos buscó?

Rafael la miró directamente.

—Porque quería que yo te protegiera.

Ella sintió que las lágrimas aparecían.

—¿A mí?

—A ti y a tu hermano.

Damián se quedó serio.

—¿También sabía de Mateo?

Rafael asintió.

—Sabía perfectamente quién era.

Valentina respiró profundamente.

—¿Por qué mi padre nunca nos contó la verdad?

—Porque quería que tuvieran una vida normal.

Rafael se acercó.

—Pero Alejandro nunca se olvidó de ustedes.

De repente, se escuchó un automóvil afuera.

Rafael palideció.

—Tenemos que irnos.

Damián miró por la ventana.

—¿Quiénes son?

—Alejandro.

Damián tomó a Valentina de la mano.

—Nos vamos.

Salieron por la puerta trasera.

Corrieron hacia el bosque.

Se escucharon varios disparos detrás.

—¡Rápido! —ordenó Damián.

Valentina tropezó.

Damián la sostuvo antes de que cayera.

—¿Estás bien?

—Sí.

Rafael señaló un camino.

—Por allí.

Llegaron hasta un automóvil escondido entre los árboles.

Subieron.

Damián arrancó.

Cuando estuvieron lejos, Valentina miró a Rafael.

—¿Por qué Alejandro te busca?

Rafael respondió:

—Porque soy el último hombre que conoce toda la verdad.

—¿Qué verdad?

Rafael miró a Damián.

—La verdad sobre la muerte de tu padre.

Damián frenó ligeramente.

—¿Qué sabes?

Rafael respiró profundamente.

—Tu padre no murió aquella noche.

Valentina abrió los ojos.

—¿Qué?

Damián lo miró por el espejo.

—Eso es imposible.

—No.

Rafael negó con la cabeza.

—Lo que ustedes encontraron fue un cuerpo que todos creyeron que era él.

El silencio fue absoluto.

—Entonces... —susurró Valentina— ¿mi padre podría estar vivo?

Rafael asintió lentamente.

—Sí.

Valentina comenzó a llorar.

Damián no podía creer lo que estaba escuchando.

Pero Rafael aún no había terminado.

—Y si mi información es correcta...

Miró hacia la carretera.

—Tu padre lleva diez años escondido.

Valentina se cubrió la boca.

—¿Dónde?

Rafael miró a Damián.

—Eso es precisamente lo que Alejandro está buscando.

Damián apretó el volante.

Ahora comprendía la verdadera razón de la guerra.

No se trataba únicamente de venganza.

Alguien estaba buscando al padre de Valentina.

Y si Alejandro lo encontraba primero, nadie estaría a salvo.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play