Después de dejar atrás las mentiras, Alessandro Moretti y Valentina Visconti descubren que el amor no basta cuando el poder, la mafia y los secretos familiares reclaman su lugar. Viejos enemigos regresan, nuevas alianzas nacen y el apellido Moretti demostrará que la felicidad siempre tiene un precio. Porque algunas guerras no se eligen... pero sí obligan a decidir hasta dónde estás dispuesto a llegar por la persona que amas.
NovelToon tiene autorización de Liose Tess para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
11- la información detrás de un nombre
La noche había caído sobre la ciudad.
En el último piso de Asterion Technologies, las luces de la oficina de Alessandro continuaban encendidas.
El edificio estaba prácticamente vacío.
La mayoría de los empleados ya se habían marchado.
Pero Alessandro seguía frente a su escritorio.
Sobre la superficie descansaba una única carpeta.
AMELIA MARKOVA
La abrió nuevamente.
Había leído el expediente dos veces.
Aun así... Volvió a recorrer cada página.
Fotografías.
Registros empresariales.
Movimientos financieros.
Participaciones en compañías internacionales.
Relaciones comerciales.
Alianzas familiares.
Nada parecía fuera de lugar.
Amelia Markova pertenecía a una de las familias empresariales más influyentes de Bulgaria.
Su padre, Nikolai Markov, había construido un enorme imperio relacionado con logística, tecnología de defensa y transporte internacional, también un pequeño tráfico de armamentos ilicitos.
Amelia, en cambio...
Había elegido otro camino.
Había estudiado Relaciones Internacionales.
Administraba parte de las operaciones corporativas de la familia.
Participaba en fundaciones.
Y, según todos los informes...
Nunca había estado involucrada directamente en las operaciones criminales que habían rodeado durante años a otras ramas de la familia Markov.
Alessandro pasó otra página.
Se detuvo.
Había una fotografía de Amelia junto a Marcus.
Ambos aparecían durante una recepción diplomática.
La observó durante unos segundos.
Después tomó su teléfono.
—Matteo.
La llamada fue respondida casi inmediatamente.
—¿Sí?
—¿Quién preparó este informe?
—Dante consiguió la información.
¿Por qué?
Alessandro permaneció unos segundos en silencio.
—Quiero una segunda investigación.
Matteo entendió inmediatamente.
—¿Hay algo que no te guste?
—No. Y precisamente eso es lo que me preocupa.
Todo parece demasiado limpio.
Matteo guardó silencio.
Alessandro cerró lentamente la carpeta.
—No quiero buscar algo para desconfiar de Amelia.
Quiero asegurarme de que no haya nada que Marcus no conozca.
—Entendido.
—Y revisa también las relaciones comerciales de los Markova con los Greco.
Quiero saber qué tan profunda es esa alianza.
—Lo tendrás mañana.
La llamada terminó.
Alessandro volvió a mirar la fotografía.
Esta vez...
No vio a una posible amenaza.
Vio a una mujer que parecía haber conseguido algo que pocas personas dentro de ese mundo podían conservar. Una vida propia.
—Espero que realmente seas quien aparentas ser...
Murmuró.
Entonces su mirada se desplazó hacia otra carpeta.
TRATADO DE PAZ — MORETTI / GRECO
La abrió.
Dos familias.
Dos historias.
Décadas de sangre.
Y ahora...
Una oportunidad.
Alessandro apoyó ambas manos sobre el escritorio.
No podía permitirse confiar ciegamente.
Pero tampoco podía vivir eternamente esperando una traición.
Había heredado un imperio.
Ahora debía aprender algo mucho más difícil.
Saber cuándo protegerse...
Y cuándo confiar.
A la mañana siguiente...
El despacho de Alessandro volvió a llenarse de documentos.
Sobre el escritorio había tres carpetas.
La primera pertenecía a Amelia Markova.
La segunda, a la familia Markov.
Y la tercera...
A los principales aliados comerciales de los Greco. Matteo entró sin llamar.
Llevaba una taza de café en una mano y una carpeta en la otra.
—Tengo lo que pediste.
Alessandro levantó la mirada.
—¿Y?
Matteo dejó la carpeta sobre el escritorio.
—La relación entre los Markov y los Greco es mucho más antigua de lo que pensábamos.
Alessandro abrió la carpeta.
—Continúa.
—Nikolai Markova y Samuel Greco hicieron negocios durante años.
Alessandro se quedó inmóvil.
—¿Samuel?
—Sí. Transporte internacional.
Equipamiento. Seguridad privada.
Y algunas operaciones que nunca llegaron a registrarse oficialmente.
Alessandro pasó lentamente una página.
—¿Marcus mantuvo esos acuerdos?
—Algunos. Otros fueron cancelados después de que asumió el control de la familia.
Alessandro asintió. Eso encajaba con lo que había escuchado de Marcus.
El nuevo patriarca estaba intentando limpiar todo aquello que había heredado de su padre.
—¿Y Amelia?
Matteo respondió inmediatamente.
—Amelia se apartó de las operaciones de Samuel hace años. No aparece relacionada con ninguna actividad ilegal.
De hecho...
Ha presionado a su padre para que reduzca determinadas operaciones con organizaciones criminales.
Alessandro cerró la carpeta.
—Entonces no es una amenaza.
—No parece serlo.
Alessandro permaneció pensativo.
—¿Y Marcus?
Matteo arqueó una ceja.
—¿Qué pasa con él?
—¿Qué tan importante es Amelia para Marcus?
Matteo sonrió.
—Mucho.
Alessandro lo miró fijamente.
—Eso no responde mi pregunta.
—Entonces te respondo mejor.
Matteo tomó la carpeta.
—Marcus confía en ella más que en la mayoría de sus propios hombres.
Alessandro guardó silencio.
Después dejó escapar una pequeña sonrisa.
—Entonces entiendo por qué quiso que Valentina la conociera.
Matteo asintió.
—Y probablemente también por qué quiso que Sophia estuviera presente.
Alessandro levantó la mirada.
—¿Sophia?
—Su hermana.
Alessandro cerró la carpeta.
—Quiero que mantengamos los ojos abiertos.
No por Amelia. Por todo lo que rodea a los Greco.
Matteo asintió.
—Lo haré.
Se dirigió hacia la puerta. Pero antes de salir...
Alessandro lo detuvo.
—Matteo.
Él se giró.
—¿Sí?
—Gracias.
Matteo sonrió.
—No tienes que agradecerme por hacer mi trabajo.
—No.
Alessandro negó lentamente.
—Por seguir aquí.
La sonrisa de Matteo desapareció durante un instante.
Ambos sabían que aquellas palabras significaban mucho más que una simple conversación de trabajo.
Matteo asintió.
—Siempre.
Y salió del despacho.
Alessandro volvió a quedarse solo.
Miró nuevamente el expediente de Amelia.
Después tomó su teléfono.
Tenía un mensaje de Valentina.
"¿A qué hora llegas hoy?"
Por primera vez aquella mañana...
Alessandro sonrió de verdad.
Respondió:
"Intentaré llegar temprano."
Y, mientras dejaba el teléfono sobre el escritorio...
Todavía no sabía que aquella promesa sería mucho más difícil de cumplir de lo que imaginaba.
La tarde avanzó más rápido de lo que Alessandro hubiera querido.
Una reunión terminó.
Otra comenzó.
Después llegaron tres llamadas internacionales y una videoconferencia que se extendió casi dos horas.
Cuando finalmente salió de su despacho...
El edificio estaba prácticamente vacío.
Alessandro miró el reloj.
Eran casi las ocho de la noche.
Había prometido llegar temprano.
Y nuevamente había fallado.
Tomó su teléfono.
Ningún mensaje de Valentina.
Eso lo preocupó más que cualquier llamada.
Marcó su número.
Ella respondió después de varios tonos.
—¿Hola?
La voz de Valentina sonaba tranquila.
—Amore... Lo siento.
—¿Sigues trabajando?
Alessandro cerró los ojos durante un instante.
—Sí.
—Entonces no te preocupes. Puedo esperar.
Él permaneció en silencio.
—Valentina...
—¿Sí?
—No quiero que tengas que acostumbrarte a esperarme.
Ella guardó silencio durante unos segundos.
Después respondió con suavidad.
—Tampoco quiero que tengas que elegir entre todo lo que eres.
Alessandro bajó la mirada.
Aquella frase le dolió porque sabía que tenía razón.
—Estoy intentando encontrar un equilibrio.
—Lo sé. Y eso es lo que importa.
Alessandro sonrió débilmente.
—Llegaré lo antes posible.
—Te espero.
La llamada terminó.
Alessandro permaneció unos segundos mirando la pantalla.
Después guardó el teléfono.
No podía fallarle a Asterion.
No podía fallarle a los Moretti.
Y tampoco quería fallarle a Valentina.
Por primera vez comprendió que ser jefe no significaba únicamente tomar decisiones difíciles.
También significaba aceptar que cada decisión tenía un precio.
Tomó su saco y caminó hacia el ascensor.
Mientras tanto...
En otro punto de la ciudad...
Una figura observaba varios documentos extendidos sobre una mesa.
Mapas.
Rutas marítimas.
Fotografías.
Horarios.
Uno de los hombres que permanecía frente a él habló en voz baja.
—El tratado entre los Moretti y los Greco avanza más rápido de lo esperado.
La figura no respondió.
Sus dedos recorrieron lentamente una de las rutas marcadas sobre el mapa.
—Entonces habrá que recordarles...
Que la paz no siempre depende de ellos.
Levantó la mirada.
—¿El puerto?
—Todo preparado.
—¿Víctimas?
—Las mínimas necesarias.
Una sonrisa apareció lentamente en el rostro del hombre.
—Perfecto. No quiero una guerra todavía.
Quiero que comiencen a desconfiar.
Tomó una fotografía de uno de los puertos Moretti.
La observó durante unos segundos.
Después la dejó sobre la mesa.
—Un ataque. Nada más.
Lo suficiente para que Alessandro piense que fueron los Greco.
Y para que Marcus crea que fueron los Moretti.
El hombre se levantó.
—Cuando empiecen a sospechar unos de otros...
Nosotros solo tendremos que esperar.
La habitación volvió a quedar en silencio.
Y, mientras Alessandro regresaba a casa pensando en la mujer que lo esperaba...
Alguien ya había comenzado a mover las piezas en su contra.
Mathias Greco otro resentido más que jugará a ser padre de Sophia veremos qué pasará con Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Ahora aparece Mathias el hermano gemelo de Samuel y "supuestamente padre de Sophia" que papel jugará en esta guerra.
Una pregunta si Mathias sobrevivió la madre de Marcus y Sophia que se llama Elena si murió 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que decisión tomará Marcus Greco con su hermana y con Dante Moretti porque no los quiere juntos.
Puede ser Matteo 🤔🤔🤔❓❓❓
Puede ser Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Alessandro no creo su padre Alexander y su madre lo estaban criando para ser el futuro heredero Moretti igual no me asombraría si Liose cambia ese panorama sería feo enfrentar a dos medios hermanos.