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El capitán que perdió el control por mí

El capitán que perdió el control por mí

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Aventura de una noche / Amor-odio / Completas
Popularitas:121.3k
Nilai: 5
nombre de autor: VivianMansano

Valentina Mendoza está acostumbrada a mantener todo bajo control. Como controladora aérea, sabe que un solo error puede convertir el cielo en un desastre. Pero su vida se sale de rumbo cuando Sebastián del Fuego reaparece frente a ella.
Él fue su rival en el bachillerato. Ahora es un capitán arrogante, irresistible y heredero de una de las aerolíneas más poderosas del país. Sebastián siempre ha vivido siguiendo reglas estrictas, hasta que una noche con Valentina destruye todos sus límites.
Cuando un embarazo inesperado vuelve a unirlos, Valentina se niega a convertirse en una carga o en una pieza más dentro de los negocios de dos familias enfrentadas. Tiene problemas más urgentes: un padre que solo piensa en sus intereses, una media hermana dispuesta a destruirla y el secreto detrás del accidente que dejó a su madre sin despertar durante diez años.
Valentina quiere justicia. Sebastián solo quiere permanecer a su lado, aunque para hacerlo tenga que enfrentarse a su familia, renunciar a la vida que habían planeado para él y demostrarle que esta vez no piensa abandonarla.
Entre amenazas, secretos y traiciones, ambos descubrirán que incluso el piloto más disciplinado puede perder el control cuando se enamora de la única mujer que nunca pudo olvidar.

NovelToon tiene autorización de VivianMansano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

...Val....

Luciano olía a perfume de mujer.

No al suyo. No a su Hugo Boss de siempre. A otro. Algo dulce, empalagoso, que me llegó antes de que él abriera la boca.

Estaba parado frente a la reja de mi edificio. Otra vez. Con otro ramo de flores. Otro pastel. Otra cara de "perdóname, muñeca". Pero esta vez yo no tenía paciencia.

—Luciano —dije, parándome a un metro de él—. Hueles a otra mujer.

Se le borró la sonrisa.

—¿Qué?

—Perfume. En tu cuello. En tu camisa. —Lo señalé—. Vienes de estar con alguien y te viniste directo a mi puerta. Ni siquiera te cambiaste.

—No sé de qué hablas, muñeca—

—No me llames muñeca. —Algo se rompió dentro de mí. No en el sentido triste. En el sentido de una cadena que por fin se revienta—. No me llames muñeca mientras hueles a la cama de otra. No me traigas flores con las mismas manos que la estaban tocando. No me digas "te amo" con la misma boca que—

—¡Ya basta, Valentina! —gritó, y el grito me cortó en seco. Era la primera vez que me gritaba en la calle—. ¡Estoy harto de que me trates como si fuera un criminal! ¡Lo único que hago es quererte y tú me empujas cada vez!

Lo miré. Lo miré bien. Este hombre que decía quererme y que olía a otra. Este hombre que mandaba treinta mensajes de "eres lo más importante" y se acostaba con quien fuera. Este hombre que durante tres años me hizo sentir que yo era la loca, la exagerada, la que "hacía drama de todo".

Le di una cachetada.

El sonido fue seco, claro, como un aplauso en un cuarto vacío. Le giré la cara. Le dejé los cinco dedos marcados en la mejilla. Y no me arrepentí.

—No te pases —dije, y mi voz era baja y firme—. No te atrevas a gritarme. No vengas a mi casa oliendo a otra mujer y me digas que me quieres. Y la próxima vez que aparezcas aquí, no va a ser una cachetada. Va a ser una denuncia.

Luciano se tocó la mejilla. Me miró con los ojos llenos de algo que no era dolor. Era sorpresa. La sorpresa de un hombre que no esperaba que el mueble le pegara de vuelta.

—Vas a arrepentirte de esto —dijo, bajito.

—No. No voy a arrepentirme.

Entré al edificio. El portero me abrió la reja sin que se lo pidiera — esta vez sí, porque esta vez vio la cachetada y por primera vez alguien vio lo que Luciano era de verdad.

Subí las escaleras. Llegué a mi departamento. Cerré la puerta.

Y ahí me derrumbé.

No de tristeza. No de miedo. De algo más feo. Algo que venía de más atrás que Luciano, de más abajo, de un lugar que yo mantenía cerrado con llave y que a veces se abría sin permiso.

El olor. El maldito olor del perfume de esa mujer en su ropa. No era el olor en sí lo que me destruía. Era lo que me recordaba.

Me metí al baño. Abrí la regadera con el agua tan caliente que quemaba. Me quité la ropa y me metí debajo del chorro sin esperar a que la temperatura bajara. El agua me golpeó la piel como agujas y no me importó. Necesitaba estar limpia. Necesitaba sacarme ese olor de encima aunque no me hubiera tocado, aunque el perfume era de él y no mío, aunque todo era irracional y lo sabía.

Me tallé los brazos con el jabón hasta que la piel se puso roja. Me tallé el cuello, las muñecas, detrás de las orejas. Me tallé las manos tres veces. Cuatro. El jabón se me resbalaba y lo recogía y volvía a empezar.

No era normal. Lo sabía. Sabía que esto — la necesidad compulsiva de limpiarme después de algo que ni siquiera me había pasado a mí, la urgencia de borrar un contacto que no existió— no era una reacción normal.

Pero no podía parar.

El agua se enfrió y seguí ahí. Me senté en el piso de la regadera con las rodillas contra el pecho y los brazos alrededor de las piernas. El agua me caía encima y yo miraba los azulejos sin verlos.

Había algo debajo de todo esto. Debajo de Luciano, debajo de la rabia, debajo de la necesidad de control que Seb me había señalado el día que rompió los cien mil pesos. Algo que llevaba años empujando hacia abajo, como meter ropa sucia en un clóset y cerrar la puerta con fuerza esperando que no se abra.

Pero los clósets siempre se abren.

Me quedé ahí hasta que el agua salió helada. Después me envolví en una toalla, me puse ropa limpia — ropa que oliera a mi suavizante, a mi jabón, a mí— y me acosté en la cama.

El teléfono vibró.

No era Luciano. No era Camila.

«3. ¿Dormiste?»

Seb.

Miré el mensaje. Las letras se me borraron un momento porque tenía los ojos húmedos.

No respondí. Puse el teléfono en la mesita de noche, me tapé hasta la barbilla y cerré los ojos.

En la oscuridad, las paredes de mi clóset crujían.

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1
Diana Quintero
Al fin agarraron a esa demente de Camila y esra vez no tendrá escapatoria 🤬🤬🤬 y Jossy es una gran amiga, salvo a Valentina ♥👏
Diana Quintero
Al fin saldrá todo a la luz 👏👏👏 y esos malvados, recibirán su justo castigo 🤬🤬
Diana Quintero
Esta Valentina es un Fraude, se va a vivir con Sebastian por lógica, no por amor 😡😡😡😡
Diana Quintero
Luciano y Sisana 🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Ese hombre que la siguió, fue una orden de Susaba y Luciano 😡😡😡 pero ya tiene las pruebas de que Fernando encubrir a Camila y el pago al doctor 👏👏
Diana Quintero
Jajajajajajaja la nariz del abuelo y prueba de ADN 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Patética de porquería le abre las piernas as a Sebastian, esta embarazada y no est lista para vivir con el 😡😡😡😡
Diana Quintero
Que hartera con esta mujer 😡😡😡 Sebastian lleva diez años esperándola y la IMBECIL, siempre con lo mismo 😡😡
Diana Quintero
Luciano tiene que caer pronto 😡😡😡
Diana Quintero
De Razón que ese hombre repugnante la odia tanto, si no es el padre 🤬🤬🤬 pero Rafael siempre la quizo, cuando Elena le contó la verdad ♥♥♥ de su embarazo 🤰
Diana Quintero
De verdad que Valentina CANSA Y ABURRE, SIEMPRE CON SUS PDBDEJADAS 😡😡😡 Sebastian no merece quedarse con ella 😔😔
Diana Quintero
IDIOTA callados todo, por cualquier motivo, se calla 😡😡
Diana Quintero
Que Elena despierte sería maravilloso 🤗♥ de tener a su hija al lado y que pronto será abuela ♥♥♥ y esos malnacidos que reciban su castigo, por ser cómplices de Xamila 🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Ya debe renunciar a ese trabajo, ya denuncio a ese ser tan vil que tiene como padre 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Andrea parece ser una buena mujer y aparentemente entiende que Sebastian la estima como amiga 🤗
Diana Quintero
Esta tonta es super aburridisima, siempre con las mismas pendejadas 😡😡😡 que mujer tan inmadura, Sebastian merece otro tipo de mujer 😔😔
Diana Quintero
Sebastian no merece ser tratado como un monigote y esa IMBECIL DE VALENTINA, lo hace 😡😡😡 Sebastian enamores de una mujer que le de él lugar que merece, no una que lo usa por conveniencia 😡😡😡
Diana Quintero
Sebastian será un padre genial y maravilloso ♥♥♥
Diana Quintero
Sebastian va a recibir esa noticia como regalo de año nuevo 🤗♥♥♥ será el hombre más feliz
Diana Quintero
Camila cree que va a pertenecer a la familia DEL FUEGO 🤣🤣🤣 es un impostor y la víbora va a caer 🤬🤬
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