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EL RUIDO QUE DEJASTE

EL RUIDO QUE DEJASTE

Status: Terminada
Genre:Autosuperación / Escuela / My Hero Academia / Completas
Popularitas:520
Nilai: 5
nombre de autor: Melisa Britos

Es la historia de Elena, una joven de 24 años que vuelve a la facultad de Derecho que abandonó por bullying para recuperar su voz, y en el camino encuentra en Luz, una compañera de pelo azul, la amistad que le enseña que superarse no es olvidar lo que pasó, sino aprender a caminar de nuevo acompañada.

NovelToon tiene autorización de Melisa Britos para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 17: RIVAS & TORRES - PARTE III - EL PRIMER CASO DEL BUFETE

El primer caso grande del bufete nos llegó un martes lluvioso, a las 9 de la mañana.

Entró una mujer de unos 50 años, con un nene de 8 de la mano. La mujer se llamaba Ramona. El nene, Tiziano. Ramona limpiaba casas en Recoleta. Vivía en una villa de Lugano. El nene tenía leucemia.

Había ido a una obra social sindical, de esas grandes, a pedir que le cubran la medicación de Tiziano. La medicación salía 2 millones de pesos por mes. La obra social le dijo que no, que no estaba en el plan médico obligatorio, que era experimental.

Ramona había ido a tres estudios jurídicos grandes. En los tres le habían pedido 500 mil pesos de adelanto para iniciar el amparo. Ella no tenía ni para la SUBE.

"Me dijo doña Marta, la panadera, que ustedes ayudan", nos dijo, con vergüenza, sin levantar la vista. "Yo no tengo plata, doctora. Pero mi hijo se me muere".

El estudio estaba en silencio. Éramos los cinco. Flor tenía los ojos llenos de lágrimas. Luz ya estaba llorando. Santi apretaba los puños.

Yo me levanté. Me acerqué a Ramona. Le agarré la mano.

"Ramona, nosotros no le vamos a cobrar un peso. Ni ahora, ni nunca. ¿Me entiende? Nosotros vamos a hacer que esa obra social le pague todo a Tiziano. Se lo prometo".

Marcos me miró. Sabía que era un caso imposible. Un amparo contra una obra social sindical gigante, con abogados que cobraban en dólares, contra cinco pibes de 26 años que tenían un estudio de 40 metros y un baño tapado.

"¿Cuánto tiempo tenemos?", preguntó Santi.

"La medicación se le termina en 10 días", dijo Ramona.

Diez días.

Nos pusimos a trabajar como nunca. No dormimos. Literalmente no dormimos por 72 horas.

Yo armé el amparo, con jurisprudencia de la Corte Suprema. Flor buscó toda la normativa de discapacidad y de la ley de cáncer infantil. Luz habló con el oncólogo de Tiziano y consiguió un informe que decía que sin esa medicación, Tiziano moría en 30 días. Santi preparó la cautelar. Marcos se encargó de notificar, de ir a Tribunales a las 6 de la mañana a hacer la fila, de comprar café.

Presentamos el amparo un jueves a las 11:58 de la mañana, dos minutos antes de que cierre la mesa de entradas.

El viernes a las 4 de la tarde, el juez dictó la medida cautelar: la obra social tenía 24 horas para entregar la medicación.

La obra social apeló. Mandó a sus abogados de traje caro. Nosotros contestamos la apelación en una noche, los cinco, en el piso, con Tiziano dibujando al lado nuestro con los crayones que le había comprado Luz.

El martes, la Cámara confirmó la cautelar. Tiziano tuvo su medicación.

Pero no nos quedamos ahí. Fuimos por el fondo. Queríamos que la obra social le cubra la medicación de por vida, no solo un mes.

El juicio final fue un mes después. Yo alegué. Con Ramona y Tiziano sentados en primera fila. Tiziano con su gorrito porque se le había caído el pelo por la quimio.

La abogada de la obra social, una señora de 50 años con cartera Louis Vuitton, dijo: "Señoría, esta medicación no está aprobada, es un gasto innecesario para el sistema".

Yo me paré. Tenía 26 años, un traje que me había prestado Flor porque el mío estaba sucio, y ojeras de no dormir.

"Señoría, ¿sabe qué es innecesario? Que un nene de 8 años se muera porque una obra social que recauda millones por mes no quiere pagar una medicación. Eso es innecesario. Lo demás es justicia".

El juez falló a favor nuestro. Cobertura 100% de por vida. Con costas a la obra social. Esas costas eran 4 millones de pesos. Nuestro primer gran cobro.

Salimos de Tribunales y Ramona nos abrazó a los cinco, llorando, con Tiziano a upa.

"Gracias, doctores. Ustedes me salvaron la vida. No solo la de mi hijo. La mía".

Esa noche, no hicimos asado en el piso. Fuimos a comer a una parrilla cara, de esas de Puerto Madero. Invitamos a Ramona y a Tiziano. Tiziano comió papas fritas con ketchup y se rió toda la noche.

Cuando volvimos al estudio, había una fila de 20 personas en la puerta. Todas con carpetas. Todas esperando.

Nos miramos los cinco.

"¿Y ahora qué hacemos?", dijo Luz.

"Ahora trabajamos", dije yo. "Porque esto recién empieza".

Marcos me agarró la mano por debajo de la mesa.

"¿Viste, abogada Rivas? Te dije que íbamos a ser millonarios", me susurró.

"No somos millonarios, Torres. Tenemos 4 millones que nos van a pagar en 6 meses y una fila de gente que no puede pagar".

"Somos millonarios en otra cosa", me dijo. Y me besó.

Esa noche, colgamos en la pared del estudio la primera sentencia del bufete. La de Ramona y Tiziano. La enmarcamos con un marco barato de Once.

Abajo, con marcador, escribí: CASO 1 - GANADO. PARA TIZIANO.

Y entendí, por fin, para qué había estudiado Derecho.

No para tener un cartel en Puerto Madero.

Para tener un cartel de madera en Tucumán que diga: DEFENDEMOS A LOS QUE SOBRAN.

Y que sea verdad.

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