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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 15 El punto muerto

Branko escuchó. Y quiso llorar. No lo hizo. Los Sitik no lloran. Pero quiso.

—Natalia —dijo, con la voz rota—. Si pudieras escuchar lo que yo escucho… si supieras lo que sé… me creerías.

—¿Qué sabes? —preguntó ella, desafiante.

Branko abrió la boca para decirlo.

"Puedo escuchar tus pensamientos".

Las palabras estaban en el borde de su lengua. Un milímetro más y salían.

Pero se detuvo.

Porque si lo decía, Natalia se sentiría violada. Traicionada. Espiada. Y cualquier posibilidad de reconciliación se iría al carajo.

Así que se mordió la lengua.

—Sé que me quieres —dijo en voz alta—. Lo sé porque te conozco. Porque he aprendido a leer entre tus silencios. Porque cuando dices "me da igual" tiemblas. Porque cuando dices "vete" aprietas los puños. Porque eres mala mintiendo, Natalia. Terrible. Y yo he sido un imbécil por no darme cuenta antes.

—No me conoces —respondió ella, pero su voz ya no era firme. Era un hilo.

—Te conozco más de lo que crees —dijo Branko—. Y me da miedo lo mucho que me gusta conocerte.

Natalia se sentó en el sillón.

No porque quisiera. Porque las piernas le temblaban.

Branko se sentó frente a ella, en la mesa de centro, a unos centímetros. La venda se le había corrido aún más. Parecía un boxeador después de doce asaltos.

—No sé qué hacer —confesó Natalia, por primera vez. En voz alta. Sin filtro—. No sé si creerte. No sé si confiar en ti. No sé si darte un día, una semana, un año. Solo sé que estoy cansada. Cansada de pelear. Cansada de fingir. Cansada de ser la fuerte todo el tiempo.

—No tienes que ser la fuerte conmigo —dijo Branko—. Conmigo puedes ser débil. Puedes llorar. Puedes gritar. Puedes insultarme. Lo que quieras.

—No quiero llorar delante de ti.

—Entonces no llores. Pero tampoco me eches.

—Necesito tiempo —dijo Natalia—. Tiempo para pensar. Tiempo para decidir si todo esto es real o es otra mentira.

—Te doy el tiempo que necesites —respondió Branko—. Pero con una condición.

—¿Qué condición?

—Que no hablemos de divorcio. Por ahora. Que intentemos… no sé… comunicarnos. Como personas normales. Sin contratos. Sin abogados. Sin papeles.

Natalia lo miró largamente.

—¿Eso es todo lo que pides? ¿Comunicación?

—Eso y que guardes los papeles donde no los vea —dijo Branko, con una media sonrisa—. Porque la próxima vez que los rompa, me van a doler las manos.

Natalia casi sonríe. Casi.

—No voy a prometer nada —dijo—. Pero… puedo intentar no mencionar el divorcio esta semana.

—Eso es más de lo que esperaba —admitió Branko.

Se quedaron en silencio. El tictac del reloj llenaba la habitación.

—Branko —dijo Natalia al fin.

—Dime.

—Si me mientes… si esto es una farsa para que no me vaya… te juro por la tumba de mi abuela que te arruino. No solo a ti. A toda tu familia. A tu empresa. A tus amigos. A tu perro, si tienes.

—No tengo perro.

—Pues al que consigas.

Branko asintió.

—Lo entendí —dijo—. No pienso mentirte.

—Bien —Natalia se puso de pie—. Entonces vete a dormir. Tienes una contusión cerebral. Necesitas reposo.

—¿Tú también te vas a dormir?

—Voy a pensar. Eso es lo que hago cuando no duermo: pensar.

—¿En qué?

—En si mato a Valeria o la dejo vivir. Ahora vete.

Branko se levantó. Caminó hacia las escaleras. Antes de subir, se detuvo.

—Natalia.

—¿Qué?

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por darme esta semana.

Ella no respondió. Solo lo miró con sus ojos oscuros.

Branko subió las escaleras. Natalia se quedó en el salón, rodeada de papeles rotos que parecían mariposas blancas en el suelo.

"Una semana —pensó—. Una semana para decidir si me quedo o me voy. Qué ridícula. Siempre supe que me iba a quedar. Solo que necesitaba que él me lo pidiera."

Y en su habitación, Branko —que ya sabía que ella se quedaría— sonrió en la oscuridad.

—Una semana —susurró—. Es todo lo que necesito.

*_*

Natalia se despertó a las 6:00 a.m. con una certeza: la semana de prueba iba a ser un desastre.

Bajó las escaleras con su bata de seda negra, el pelo recogido en un moño desordenado y los ojos todavía a medio abrir. En la cocina, el café ya estaba hecho. Y Branko, sentado en la mesa, la estaba esperando.

—Buenos días —dijo él, con su voz grave de las mañanas.

—No me hables antes del primer sorbo —respondió Natalia, sirviéndose café—. O te arranco la lengua.

"Ay, Dios mío, está en bata —pensó Branko, escuchándola—. No, mejor, no pienses en la bata. Piensa en el café. El café es seguro. La bata no es segura. La bata se abre cuando ella se inclina. No mires cómo se inclina. ¡Maldita sea, miré!"

Natalia se sentó frente a él con su taza humeante. Dormitó sobre el borde durante tres segundos. Luego abrió los ojos de par en par y dijo:

—Vamos a establecer reglas.

—¿Reglas? —Branko arqueó una ceja.

—Sí. Reglas para esta semana de prueba. Para que no me vuelva loca.

"Demasiado tarde —pensó Branko—. Ya estás loca. Hermosamente loca."

—Regla uno —continuó Natalia—: Nada de Valeria en esta casa. Ni ella, ni su nombre, ni sus mensajes, ni sus fotos, ni sus flores, ni sus… lo que sea. Prohibida.

—Aprobado.

—Regla dos: Nada de sexo.

Branko se atragantó con el café.

—¿Qué?

—Dije: nada de sexo. No quiero confundir las cosas. Si vamos a conocernos de verdad, que sea con la ropa puesta. Al menos esta semana.

"¿Pero qué? —pensó Branko, mientras su mente se llenaba de imágenes que no había pedido—. ¿Una semana sin tocarla? ¿Una semana viéndola con esa bata que se abre cuando respira? ¿Esto es una prueba de resistencia? ¿Soy un monje tibetano?"

—Aprobado —dijo en voz alta, aunque por dentro gritaba.

—Regla tres —Natalia levantó un dedo—: Nada de mentiras. Y nada de omisiones. Si te pregunto algo, respondes. Aunque duela.

—Aprobado.

—Regla cuatro: Esta semana no se firma nada. Pero tampoco se rompe nada. Los papeles del divorcio quedan en el cajón de mi escritorio. No los tocas. No los miras. No los sueñas.

—Aprobado.

—Regla cinco: Tú cocinas.

—¿Perdón?

—Cocinas tú. Quiero ver si sabes hacer algo más que café caliente. Si no sabes, aprendes. Es parte de conocernos.

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Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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