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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Completas
Popularitas:1.6M
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 15 El punto muerto

Branko escuchó. Y quiso llorar. No lo hizo. Los Sitik no lloran. Pero quiso.

—Natalia —dijo, con la voz rota—. Si pudieras escuchar lo que yo escucho… si supieras lo que sé… me creerías.

—¿Qué sabes? —preguntó ella, desafiante.

Branko abrió la boca para decirlo.

"Puedo escuchar tus pensamientos".

Las palabras estaban en el borde de su lengua. Un milímetro más y salían.

Pero se detuvo.

Porque si lo decía, Natalia se sentiría violada. Traicionada. Espiada. Y cualquier posibilidad de reconciliación se iría al carajo.

Así que se mordió la lengua.

—Sé que me quieres —dijo en voz alta—. Lo sé porque te conozco. Porque he aprendido a leer entre tus silencios. Porque cuando dices "me da igual" tiemblas. Porque cuando dices "vete" aprietas los puños. Porque eres mala mintiendo, Natalia. Terrible. Y yo he sido un imbécil por no darme cuenta antes.

—No me conoces —respondió ella, pero su voz ya no era firme. Era un hilo.

—Te conozco más de lo que crees —dijo Branko—. Y me da miedo lo mucho que me gusta conocerte.

Natalia se sentó en el sillón.

No porque quisiera. Porque las piernas le temblaban.

Branko se sentó frente a ella, en la mesa de centro, a unos centímetros. La venda se le había corrido aún más. Parecía un boxeador después de doce asaltos.

—No sé qué hacer —confesó Natalia, por primera vez. En voz alta. Sin filtro—. No sé si creerte. No sé si confiar en ti. No sé si darte un día, una semana, un año. Solo sé que estoy cansada. Cansada de pelear. Cansada de fingir. Cansada de ser la fuerte todo el tiempo.

—No tienes que ser la fuerte conmigo —dijo Branko—. Conmigo puedes ser débil. Puedes llorar. Puedes gritar. Puedes insultarme. Lo que quieras.

—No quiero llorar delante de ti.

—Entonces no llores. Pero tampoco me eches.

—Necesito tiempo —dijo Natalia—. Tiempo para pensar. Tiempo para decidir si todo esto es real o es otra mentira.

—Te doy el tiempo que necesites —respondió Branko—. Pero con una condición.

—¿Qué condición?

—Que no hablemos de divorcio. Por ahora. Que intentemos… no sé… comunicarnos. Como personas normales. Sin contratos. Sin abogados. Sin papeles.

Natalia lo miró largamente.

—¿Eso es todo lo que pides? ¿Comunicación?

—Eso y que guardes los papeles donde no los vea —dijo Branko, con una media sonrisa—. Porque la próxima vez que los rompa, me van a doler las manos.

Natalia casi sonríe. Casi.

—No voy a prometer nada —dijo—. Pero… puedo intentar no mencionar el divorcio esta semana.

—Eso es más de lo que esperaba —admitió Branko.

Se quedaron en silencio. El tictac del reloj llenaba la habitación.

—Branko —dijo Natalia al fin.

—Dime.

—Si me mientes… si esto es una farsa para que no me vaya… te juro por la tumba de mi abuela que te arruino. No solo a ti. A toda tu familia. A tu empresa. A tus amigos. A tu perro, si tienes.

—No tengo perro.

—Pues al que consigas.

Branko asintió.

—Lo entendí —dijo—. No pienso mentirte.

—Bien —Natalia se puso de pie—. Entonces vete a dormir. Tienes una contusión cerebral. Necesitas reposo.

—¿Tú también te vas a dormir?

—Voy a pensar. Eso es lo que hago cuando no duermo: pensar.

—¿En qué?

—En si mato a Valeria o la dejo vivir. Ahora vete.

Branko se levantó. Caminó hacia las escaleras. Antes de subir, se detuvo.

—Natalia.

—¿Qué?

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por darme esta semana.

Ella no respondió. Solo lo miró con sus ojos oscuros.

Branko subió las escaleras. Natalia se quedó en el salón, rodeada de papeles rotos que parecían mariposas blancas en el suelo.

"Una semana —pensó—. Una semana para decidir si me quedo o me voy. Qué ridícula. Siempre supe que me iba a quedar. Solo que necesitaba que él me lo pidiera."

Y en su habitación, Branko —que ya sabía que ella se quedaría— sonrió en la oscuridad.

—Una semana —susurró—. Es todo lo que necesito.

*_*

Natalia se despertó a las 6:00 a.m. con una certeza: la semana de prueba iba a ser un desastre.

Bajó las escaleras con su bata de seda negra, el pelo recogido en un moño desordenado y los ojos todavía a medio abrir. En la cocina, el café ya estaba hecho. Y Branko, sentado en la mesa, la estaba esperando.

—Buenos días —dijo él, con su voz grave de las mañanas.

—No me hables antes del primer sorbo —respondió Natalia, sirviéndose café—. O te arranco la lengua.

"Ay, Dios mío, está en bata —pensó Branko, escuchándola—. No, mejor, no pienses en la bata. Piensa en el café. El café es seguro. La bata no es segura. La bata se abre cuando ella se inclina. No mires cómo se inclina. ¡Maldita sea, miré!"

Natalia se sentó frente a él con su taza humeante. Dormitó sobre el borde durante tres segundos. Luego abrió los ojos de par en par y dijo:

—Vamos a establecer reglas.

—¿Reglas? —Branko arqueó una ceja.

—Sí. Reglas para esta semana de prueba. Para que no me vuelva loca.

"Demasiado tarde —pensó Branko—. Ya estás loca. Hermosamente loca."

—Regla uno —continuó Natalia—: Nada de Valeria en esta casa. Ni ella, ni su nombre, ni sus mensajes, ni sus fotos, ni sus flores, ni sus… lo que sea. Prohibida.

—Aprobado.

—Regla dos: Nada de sexo.

Branko se atragantó con el café.

—¿Qué?

—Dije: nada de sexo. No quiero confundir las cosas. Si vamos a conocernos de verdad, que sea con la ropa puesta. Al menos esta semana.

"¿Pero qué? —pensó Branko, mientras su mente se llenaba de imágenes que no había pedido—. ¿Una semana sin tocarla? ¿Una semana viéndola con esa bata que se abre cuando respira? ¿Esto es una prueba de resistencia? ¿Soy un monje tibetano?"

—Aprobado —dijo en voz alta, aunque por dentro gritaba.

—Regla tres —Natalia levantó un dedo—: Nada de mentiras. Y nada de omisiones. Si te pregunto algo, respondes. Aunque duela.

—Aprobado.

—Regla cuatro: Esta semana no se firma nada. Pero tampoco se rompe nada. Los papeles del divorcio quedan en el cajón de mi escritorio. No los tocas. No los miras. No los sueñas.

—Aprobado.

—Regla cinco: Tú cocinas.

—¿Perdón?

—Cocinas tú. Quiero ver si sabes hacer algo más que café caliente. Si no sabes, aprendes. Es parte de conocernos.

1
Anni Arias
excelente historia autora me gustó desde el principio hasta el final aunque me quedé esperando las escenas candentes aún así me gustó mucho fue muy entretenida
Susi Santos
Excelente
Liliana Giebelhausen
Me encantó la historia, fue muy emotiva, y tuvo un muy lindo final.
Anni Arias
bueno siento un poquito de lástima por Ana la verdad es que no entiendo cómo aguanto tanto con ese tipo desde la noche de bodas yo me hubiera divorciado
Anni Arias
tanto que se jacta de la reputación y no se ve en un espejo él que tiene una amante embarazada lo que es es un hipócrita bueno en realidad toda esa familia son un montón de hipócritas
Anni Arias
autora y qué pasó con la escena más 18
Anni Arias
esa mamá de branco ya me tiene harta siempre haciéndose la víctima y no sabe que su esposo tiene amantes
Anni Arias
eso más que una familia parece un nido de víboras
Anni Arias
me encanta Natalia es una mujer que no se deja de nadie me gusta bastante su personalidad empoderada
Anni Arias
bien hecho Natalia qué bueno que pusiste en su lugar a esa arrastrada de Valeria
Anni Arias
pobre Natalia con razón tiene ese carácter frío con esa familia en la que creció cualquiera se vuelve sin sentimientos
Anni Arias
qué bueno que por lo menos admites que eres un estúpido tuviste que golpearte la cabeza para entenderlo pero algo es algo
Ana Maria Salas
necesito uno, me urge uno
Anni Arias
me encantan las protagonistas como Natalia que no se dejan pisotear de nadie
Anni Arias
jajaja Natalia es cosa sería y lo que faltaba ya viene la suegra a meterse donde no la llaman
Monikita🌹🇻🇪🌹
yo también lo pensé con esa calentura. ya le hubiese soltado l sopa de todo el mundo. para vieran dónde quedaría su supuesta Reeeeputacion. 🤣🤭🤣
Monikita🌹🇻🇪🌹
esa mujer lo UE tiene es un ánemia bárbara, cuando el cuerpo pide tanto chocolate es por deficiencia de hierro 🤭🤭🤭🤣🌹🤣
Francisca Alcantara
😠😠😠😠 Desgraciados viejos lambe saco 😠🐍la víbora venenosa
Francisca Alcantara
Esa pobre chica ha sufrido demasiado 😭
Francisca Alcantara
🤣🤣🤣🤣 Natalia tiene los ovarios bien puestos
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